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03:00

Entre la surtida variedad de temáticas que Papa Francisco ha tocado en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium («La alegría del Evangelio») se encuentra la que dirige de un modo especial a los sacerdotes a propósito de «las homilías» (les dedica la significativa cantidad de 24 números distribuidos en dos grandes apartados del capítulo tercero de la exhortación, capítulo concretamente dedicado al tema del «anuncio del Evangelio»).

Ya dice mucho el que se presente la homilía como medio de evangelización, algo aparentemente obvio pero que no se había subrayado suficientemente con antelación en un documento de este tipo.




Las quejas por una mala homilía las refiere el mismo Papa cuando socarronamente comenta que «son muchos los reclamos que se dirigen en relación con este gran ministerio», para luego rematar con que tanto los fieles «como los mismos ministros ordenados, muchas veces sufren, unos al escuchar y otros al predicar».




En palabras del Papa Francisco «la homilía es la piedra de toque para evaluar la cercanía y la capacidad de encuentro de un Pastor con su pueblo» y por eso les ofrece a los sacerdotes lo que bien puede calificarse como 39 consejos prácticos, concretos, ágiles y amenos.




Lo hace –y esta es percepción personal– ya no sólo como Papa sino como un pastor con amplia experiencia en este campo: experiencia confirmada por el éxito mundial que sus mini-homilías diarias han tenido en lo que va de su pontificado, un respaldo incontestable.




Ofrecemos esos 39 consejos extractados de diferentes números. Se conservan en números romanos el apartado al que pertenecen y en negrita la subdivisión ulterior en la que se encontraban. El título en cursiva y la numeración arábiga son añadidos nuestros.




***




II. La homilía



El contexto litúrgico




1. Qué no es la homilía



«[…] la proclamación litúrgica de la Palabra de Dios, sobre todo en el contexto de la asamblea eucarística, no es tanto un momento de meditación y de catequesis, sino que es el diálogo de Dios con su pueblo, en el cual son proclamadas las maravillas de la salvación y propuestas siempre de nuevo las exigencias de la alianza».




2. Qué es la homilía



«La homilía es un retomar ese diálogo que ya está entablado entre el Señor y su pueblo».




3. La homilía no es un espectáculo prolongado



«La homilía no puede ser un espectáculo entretenido, no responde a la lógica de los recursos mediáticos, pero debe darle el fervor y el sentido a la celebración. Es un género peculiar, ya que se trata de una predicación dentro del marco de una celebración litúrgica; por consiguiente, debe ser breve y evitar parecerse a una charla o una clase. El predicador puede ser capaz de mantener el interés de la gente durante una hora, pero así su palabra se vuelve más importante que la celebración de la fe. Si la homilía se prolongara demasiado, afectaría dos características de la celebración litúrgica: la armonía entre sus partes y el ritmo».







4. Que el Señor brille más que el ministro



«[…] que la palabra del predicador no ocupe un lugar excesivo, de manera que el Señor brille más que el ministro».




La conversación de la madre



5. Predicar como una mamá



«[…] la Iglesia es madre y predica al pueblo como una madre que le habla a su hijo, sabiendo que el hijo confía que todo lo que se le enseñe será para bien porque se sabe amado».




6. Predicar en clave de cultura materna



«Así como a todos nos gusta que se nos hable en nuestra lengua materna, así también en la fe nos gusta que se nos hable en clave de «cultura materna», en clave de dialecto materno (cf. 2 M 7,21.27), y el corazón se dispone a escuchar mejor. Esta lengua es un tono que transmite ánimo, aliento, fuerza, impulso».




7. Cordialidad, calidez, mansedumbre y alegría



«[…] la cercanía cordial del predicador, la calidez de su tono de voz, la mansedumbre del estilo de sus frases, la alegría de sus gestos».




Palabras que hacen arder los corazones



8. No a una predicación exclusivamente moralista



«La predicación puramente moralista o adoctrinadora, y también la que se convierte en una clase de exégesis, reducen esta comunicación entre corazones que se da en la homilía y que tiene que tener un carácter cuasi sacramental».




9. Verdad, belleza y bien van de la mano



«En la homilía, la verdad va de la mano de la belleza y del bien. No se trata de verdades abstractas o de fríos silogismos, porque se comunica también la belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien».




10. Prédica sintética no de ideas sueltas



«El desafío de una prédica inculturada está en evangelizar la síntesis, no ideas o valores sueltos. Donde está tu síntesis, allí está tu corazón. La diferencia entre iluminar el lugar de síntesis e iluminar ideas sueltas es la misma que hay entre el aburrimiento y el ardor del corazón».




11. Tiempo para que hable Dios



«Durante el tiempo que dura la homilía, los corazones de los creyentes hacen silencio y lo dejan hablar a Él. El Señor y su pueblo se hablan de mil maneras directamente, sin intermediarios».




12. La homilía es mediación



«[…] en la homilía quieren que alguien haga de instrumento y exprese los sentimientos, de manera tal que después cada uno elija por dónde sigue su conversación. La palabra es esencialmente mediadora y requiere no sólo de los dos que dialogan sino de un predicador que la represente como tal, convencido de que «no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por Jesús» (2 Co 4,5)»




III. La preparación de la predicación



13. Preparar la predicación



«La preparación de la predicación es una tarea tan importante que conviene dedicarle un tiempo prolongado de estudio, oración, reflexión y creatividad pastoral […] recordar la necesidad de dedicar un tiempo de calidad a este precioso ministerio».




14. Dedicar tiempo para preparar la homilía



«[…] me atrevo a pedir que todas las semanas se dedique a esta tarea un tiempo personal y comunitario suficientemente prolongado, aunque deba darse menos tiempo a otras tareas también importantes».




15. Confianza activa y creativa en el Espíritu Santo



«La confianza en el Espíritu Santo que actúa en la predicación no es meramente pasiva, sino activa y creativa […] Un predicador que no se prepara no es «espiritual»; es deshonesto e irresponsable con los dones que ha recibido».




El culto a la verdad



16. Atención al texto bíblico



«El primer paso, después de invocar al Espíritu Santo, es prestar toda la atención al texto bíblico, que debe ser el fundamento de la predicación».




17. Paciencia, interés y dedicación gratuita



«Para poder interpretar un texto bíblico hace falta paciencia, abandonar toda ansiedad y darle tiempo, interés y dedicación gratuita. Hay que dejar de lado cualquier preocupación que nos domine para entrar en otro ámbito de serena atención».




18. Amor para preparar la predicación



«[…] la preparación de la predicación requiere amor. Uno sólo le dedica un tiempo gratuito y sin prisa a las cosas o a las personas que ama; y aquí se trata de amar a Dios que ha querido hablar. A partir de ese amor, uno puede detenerse todo el tiempo que sea necesario, con una actitud de discípulo: «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (1 S 3,9)».




19. Entender al escritor sagrado



«Quiero insistir en algo que parece evidente pero que no siempre es tenido en cuenta: el texto bíblico que estudiamos tiene dos mil o tres mil años, su lenguaje es muy distinto del que utilizamos ahora. Por más que nos parezca entender las palabras, que están traducidas a nuestra lengua, eso no significa que comprendemos correctamente cuanto quería expresar el escritor sagrado».




20. Cuál es el mensaje principal



«[…] la tarea no apunta a entender todos los pequeños detalles de un texto, lo más importante es descubrir cuál es el mensaje principal, el que estructura el texto y le da unidad. Si el predicador no realiza este esfuerzo, es posible que su predicación tampoco tenga unidad ni orden».




21. El mensaje central del texto sagrado



«El mensaje central es aquello que el autor en primer lugar ha querido transmitir, lo cual implica no sólo reconocer una idea, sino también el efecto que ese autor ha querido producir. Si un texto fue escrito para consolar, no debería ser utilizado para corregir errores; si fue escrito para exhortar, no debería ser utilizado para adoctrinar; si fue escrito para enseñar algo sobre Dios, no debería ser utilizado para explicar diversas opiniones teológicas; si fue escrito para motivar la alabanza o la tarea misionera, no lo utilicemos para informar acerca de las últimas noticias».




22. Transmitir la fuerza propia del texto proclamado



«Uno de los defectos de una predicación tediosa e ineficaz es precisamente no poder transmitir la fuerza propia del texto que se ha proclamado».




La personalización de la Palabra



23. Renovar el fervor al preparar la homilía



«Nos hace bien renovar cada día, cada domingo, nuestro fervor al preparar la homilía, y verificar si en nosotros mismos crece el amor por la Palabra que predicamos. No es bueno olvidar que “en particular, la mayor o menor santidad del ministro influye realmente en el anuncio de la Palabra”».




24. Escuchar vivamente la Palabra



«Si está vivo este deseo de escuchar primero nosotros la Palabra que tenemos que predicar, ésta se transmitirá de una manera u otra al Pueblo fiel de Dios».




25. Disponibilidad para dejarse conmover



«Quien quiera predicar, primero debe estar dispuesto a dejarse conmover por la Palabra y a hacerla carne en su existencia concreta. De esta manera, la predicación consistirá en esa actividad tan intensa y fecunda que es “comunicar a otros lo que uno ha contemplado”».




26. Dejarse herir por la Palabra



«[…] antes de preparar concretamente lo que uno va a decir en la predicación, primero tiene que aceptar ser herido por esa Palabra que herirá a los demás, porque es una Palabra viva y eficaz».




27. Testigos de un Dios que conocemos



«[…] en esta época la gente prefiere escuchar a los testigos: “tiene sed de autenticidad [...] Exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos conocen y tratan familiarmente como si lo estuvieran viendo”».




28. Seguridad de que Dios ama al predicador



«Lo indispensable es que el predicador tenga la seguridad de que Dios lo ama, de que Jesucristo lo ha salvado, de que su amor tiene siempre la última palabra».




29. Instrumentos del Señor



«El Señor quiere usarnos como seres vivos, libres y creativos, que se dejan penetrar por su Palabra antes de transmitirla; su mensaje debe pasar realmente a través del predicador, pero no sólo por su razón, sino tomando posesión de todo su ser».




La lectura espiritual



30. La lectio divina



«Hay una forma concreta de escuchar lo que el Señor nos quiere decir en su Palabra y de dejarnos transformar por el Espíritu. Es lo que llamamos «lectio divina». Consiste en la lectura de la Palabra de Dios en un momento de oración para permitirle que nos ilumine y nos renueve».




31. Preguntar a Dios



«En la presencia de Dios, en una lectura reposada del texto, es bueno preguntar, por ejemplo: «Señor, ¿qué me dice a mí este texto? ¿Qué quieres cambiar de mi vida con este mensaje? ¿Qué me molesta en este texto? ¿Por qué esto no me interesa?», o bien: «¿Qué me agrada? ¿Qué me estimula de esta Palabra? ¿Qué me atrae? ¿Por qué me atrae?».».




Un oído en el pueblo



32. Poner un oído en el pueblo



«El predicador necesita también poner un oído en el pueblo, para descubrir lo que los fieles necesitan escuchar […] Un predicador es un contemplativo de la Palabra y también un contemplativo del pueblo».




33. La predicación es un ejercicio de discernimiento evangélico



«Lo que se procura descubrir es «lo que el Señor desea decir en una determinada circunstancia». Entonces, la preparación de la predicación se convierte en un ejercicio de discernimiento evangélico, donde se intenta reconocer –a la luz del Espíritu– “una llamada que Dios hace oír en una situación histórica determinada; en ella y por medio de ella Dios llama al creyente”».




34. No a las crónicas de actualidad



«[…] nunca hay que responder preguntas que nadie se hace; tampoco conviene ofrecer crónicas de la actualidad para despertar interés: para eso ya están los programas televisivos».




Recursos pedagógicos



35. Decir mucho en poco



«La preocupación por la forma de predicar también es una actitud profundamente espiritual. Es responder al amor de Dios, entregándonos con todas nuestras capacidades y nuestra creatividad a la misión que Él nos confía; pero también es un ejercicio exquisito de amor al prójimo, porque no queremos ofrecer a los demás algo de escasa calidad. […] “Resume tu discurso. Di mucho en pocas palabras” (Si 32,8)».




36. Usar imágenes en la predicación



«Sólo para ejemplificar, recordemos algunos recursos prácticos, que pueden enriquecer una predicación y volverla más atractiva. […] aprender a usar imágenes en la predicación, es decir, a hablar con imágenes. […] Una buena homilía, como me decía un viejo maestro, debe contener “una idea, un sentimiento, una imagen”».




37. Sencillez en el lenguaje



«La sencillez tiene que ver con el lenguaje utilizado. Debe ser el lenguaje que comprenden los destinatarios para no correr el riesgo de hablar al vacío […] Frecuentemente sucede que los predicadores usan palabras que aprendieron en sus estudios y en determinados ambientes, pero que no son parte del lenguaje común de las personas que los escuchan […] El mayor riesgo para un predicador es acostumbrarse a su propio lenguaje y pensar que todos los demás lo usan y lo comprenden espontáneamente».




38. Claridad en el lenguaje



«La sencillez y la claridad son dos cosas diferentes. El lenguaje puede ser muy sencillo, pero la prédica puede ser poco clara. Se puede volver incomprensible por el desorden, por su falta de lógica, o porque trata varios temas al mismo tiempo. Por lo tanto, otra tarea necesaria es procurar que la predicación tenga unidad temática, un orden claro y una conexión entre las frases, de manera que las personas puedan seguir fácilmente al predicador y captar la lógica de lo que les dice».







39. Lenguaje positivo




«Otra característica es el lenguaje positivo. No dice tanto lo que no hay que hacer sino que propone lo que podemos hacer mejor. En todo caso, si indica algo negativo, siempre intenta mostrar también un valor positivo que atraiga, para no quedarse en la queja, el lamento, la crítica o el remordimiento».







17:44

















Parte de mi tarea como cristiano católico caldeo practicante, es decir la verdad. Además, de amar y proteger el prójimo de las mentiras, las sectas, las ideas, las creencias, las doctrinas y prácticas fanáticas y violentas, que peligra nuestra convivencia. Lo que pasa, la verdad puede ser dura, pero hay que decirla. Escuchando una conferencia de un profesor, catedrático en una universidad conocida en Madrid, destacado como "especialista en el mundo y la cultura árabe musulmana", sobre el Islam. No quiero desvelar su nombre, por respeto, no por miedo. El amigo "Profesor, catedrático y especialista" empezó su intervención, presumiendo de ser un buen progresista, irreligioso, pero defensor del Islam y de los musulmanes. Durante media hora, explicando el significado de la palabra Islam. Entre lo que decía, con buenas palabras y buena presencia: "la palabra Islam, literalmente significa: 1. Paz. 2. El camino para alcanzar la paz. 3. Sumisión. La palabra, en su sentido religioso, significa: completamente sumisión a la voluntad de Dios, afirmando que todos los profetas predicaban el Islam o la rendición y la sumisión a la voluntad de Dios". Concluyendo su charla afirmando que el Islam es una religión de paz y de compasión sin mostrar ningún argumento o fundamento y sin dejar tiempo para el coloquio. Claro todos los presentes, como siempre "como borregos" aplaudiendo y maravillados de las explicaciones del catedrático. Seguramente, sin el entendimiento y el conocimiento exacto de la charla ni del Islam. No me extraña que haya gente "idiotas" que se con-vierten al Islam después de escuchar este certamen. Menos mal, que el ponente es un ciudadano español, profesor catedrático sobre todo ateo ¡No es un Imam musulmán! Por todo ello, muy indignado, marché a hablar con el conferenciante. Cuando me veo, al principio, se alegro porque nos conocemos y creía que iba a saludarle y felicitarle, como casi todos los presentes, por su conferencia. Pero no fue así, cuando manifesté mi indignación, contradiciendo todo lo que decía, con fundamentos y con el Corán a mano, exigiéndole las fuentes de su charla, preguntándole ¿Si ha investigado bien el Islam? El amigo profesor catedrático muy resentido y sin contestación a mis preguntas, enseguida se disculpó y se fue rápido. Pero, yo no, me quedé explicando y rebatiendo todo lo que dijo el amigo catedrático, punto por punto, para que los presentes conozcan la verdad sobre el Islam. Me gustaría compartirlo con todos ustedes, los lectores de este Blog. He mandado un Email al amigo catedrático indicándole el Blog e invitándole a participar. Ahora bien, realmente ¿Qué significa la palabra Islam? Tanto los musulmanes como nuestro amigo el catedrático nos dicen que significa: 1. Paz; Uno de los argumentos que los defensores del Islam usan para convencernos de que el Islam es una religión de paz, es que la palabra Islam deriva de la palabra "Salamسلام " que significa (paz). Pero realmente ¿Deriva la palabra Islam de la palabra "salam" (paz)? Vamos averiguarlo. Es cierto que las dos palabras (Islam اسلام y salam سلام) tienen la misma raíz gramatical, (salm سلم). Muchas palabras pueden derivar de la misma raíz, pero eso no quiere decir que el significado es lo mismo. Por ejemplo: las dos palabras, misericordia y miserable, en español, tienen la misma raíz: "misere" (del latín). Sin embargo tienen un significado totalmente diferente. a) misericordia, significa tener clemencia, compasión, disposición de perdonar y ser bondadoso. b) miserable, quiere decir, desdichado, infeliz, lastimoso, malvado o perverso. ¿Cómo sentirás si alguien te dice miserable quiere decir misericordia, porque ambas tienen la misma raíz? Entonces ¿De donde viene la palabra Islam? Volviendo al comienzo de las predicaciones de Muhammad en el año 610, los seguido-res de Muhammad no fueron llamados "musulmanes o Islam", hasta dos años después de su inmigración de la Meca a Al Medina en el año 622 o la Hégira. Exactamente a partir del año 624, cuando Muhammad y sus seguidores empezaron a conquistar las tribus judías y paganas de la zona. Cuando Muhammad enviaba avisos a los reyes de los países y las tribus de la zona, invitándoles a rendirse a su autoridad, él terminaba sus mensajes con dos palabras derivadas del mismo infinitivo "salm سلم": "Aslem Taslam; اسلم تسلم". Las dos palabras "Aslem Taslam; اسلم تسلم" significan, traduciéndolas literalmente: "Ríndanse y se salvarán". En otras palabras "o se someten, o mueren". De allí viene el origen de la palabra Islam ¿Dónde está la paz aquí? Se oye más bien como amenaza a muerte o la guerra, lucha hasta la muerte. Es una trampa de aproximaciones de pronunciado y letras, estas son falsedades fónicas. Por lo tanto, Islam اسلام y salam سلام tienen la misma raíz, pero quieren decir cosas totalmente diferentes. Echar un vistazo lo que dice el Corán (Sura 3:19-20) "Ciertamente, la Religión, para Alá, es el Islam. Aquéllos a quienes se dio la Escritura no se opusieron unos a otros, por rebeldía mutua, sino después de haber recibido la Ciencia. Quien no cree en los signos de Alá,...Alá es rápido en ajustar cuentas. Si disputan contigo, di: Yo me someto a Alá y lo mismo hacen quienes me siguen. Y di a quienes recibieron la Escritura y a quienes no la recibieron: ¿Os convertís al Islam? Si se convierten, están bien dirigidos; si vuelven la espalda, a ti sólo te incumbe la transmisión. Alá ve bien a Sus siervos". 2. Sumisión; tanto los Imames como nuestro amigo el catedrático completan que el Islam se trata de sumisión a la voluntad de Dios o Allah. La verdad, suena muy bien, sobre todo si no conoce la voluntad de Dios o Allah (como la gran mayoría de los presentes a la conferencia). Asimismo, si somos cristianos y nuestra mente nos lleva a la idea que tenemos los cristianos del Señor y someternos a la voluntad del Señor. Pero ¿A qué clase de sumisión o a que voluntad se refiere la palabra Islam? Más bien ¿A qué Dios se refiere? El Dios del Evangelio el Dios del perdón, de la misericordia, de Paz y de Amor. (Mateo 5:43-44) "Oyeron ustedes que se dijo: Tienes que amar a tu prójimo y odiar a tu enemigo. Sin embargo, yo les digo: Continúen amando a sus enemigos y orando por los que los persiguen". (Mateo 5:38-39) "Oyeron ustedes que se dijo: ´Ojo por ojo y diente por diente´. Sin embargo, yo les digo: No resistan al que es inicuo; antes bien, al que te dé una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra". O El Dios del Corán, el Dios sanguinario y cruel, de la venganza, de la guerra y del odio. (Sura 9:5, 29) "Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociado-res dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen el azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Alá es indulgente, misericordioso. ¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!". (Sura 5:51) "¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío". Hay que diferenciar entre los dos dioses, no tiene nada que ver el uno con el otro. Por lo tanto, no dejan engañar, la palabra Islam no tiene nada que ver con la Paz. En realidad es una palabra árabe que en su origen se refiere a un adjetivo de masculinidad y de fuerza implica la idea de desafío a la muerte en el campo de batalla. Islam no significaba sumisión a la voluntad de Dios originariamente. El origen de a palabra sumisión se refiere a los guerreros del desierto, aquellos que a pesar de estar en desventaja, no sometían استسلام se peleaban hasta morir por defender su tribu. 3. Finalmente, según el significado de la palabra Islam, tanto los exégesis musulmanes como nuestro amigo el catedrático, tienen razón, todos los Profetas predicaban la Paz, la sumisión y la rendición al Dios verdadero, el Dios del perdón, de la misericordia, de Paz y de Amor. Sin embargo, ninguno predicó las doctrinas de Muhammad, solo Muhammad. Por lo tanto, yo creo que todos los seguidores de la doctrina de Muhammad, deben de llamarse Muhammadanos, no musulmanes, porque la palabra musulmán, muslim o Islam es muy amplia. La conclusión que puedo sacar de la exposición del amigo catedrático, que no es un ateo ni antirreligioso sino anticristiano, anteiglesia católica como la mayoría de los buenos progresistas. Como siempre haciendo amigos. Raad Salam Naaman Cristiano católico caldeo de origen iraquí Más información: Raad Salam Naaman, Desvelando el Islam, Monte Riego, León- España, 2012. Raad Salam Naaman, Todo sobre el Islam, Monte Riego, León- España, 2013. Se puede también consultar las siguientes fuentes al respecto: Jane Smith, An Historical and Semitic Study of the Term Islam as Seen in a Secuence of Quran Commentaries, University of Montana Press Harvard University Dissertations, 1970. William Montgomery Watt, Muhammad´s Mecca, Edimburgh University Press, 1988.








12:14



He compartido mesa con un afamado escritor, de raíz anticatólica, que en su caso no es bufanda de progre, sino seña de identidad, aunque me da a mí que este novelista no se come a los curas crudos porque en el fondo es vegetariano. Me explico: el hombre en cuestión es entrañable, una especie de remanso con chaleco que desprende sosiego de estufa.

Es también periferia, y por eso me alegro de haber tomado pan junto a él, porque la periferia no es lugar donde al cristiano le parten la boca, sino el espacio en el que debe de hablar otro idioma sin perder el acento católico. Es decir, ser uno de los suyos sin serlo. En la periferia es importante no parecer extranjero ni recién llegado para que te hagan un hueco junto a la lumbre.




El escritor me lo hizo y mientras charlábamos, me di cuenta de que, salvo en lo concerniente a la religión, estábamos de acuerdo en todo. De lo que colijo que, aunque no lo sepa, está más cerca de Dios de lo que cree. De hecho, me dio la impresión de que era como esos hijos que reniegan del padre, pero siguen paso a paso sus consejos. Y el padre, claro, sonríe para sus adentros.









04:14



En una entrevista televisiva que le hacían al Cardenal Dolan, Arzobispo de Nueva York y Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, tras la famosa entrevista del Papa a la revista de los jesuitas decía que su forma de actuar es precisamente lo que buscaron los cardenales que lo eligieron: "Queríamos un hombre que enseñara como Jesús".




En definitiva, una nueva actitud, y esto lo tiene muy claro el Papa Francisco: "La primera reforma debe ser la de las actitudes. Los ministros del Evangelio deben ser personas capaces de caldear el corazón de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su noche y su oscuridad sin perderse. El pueblo de Dios necesita pastores y no funcionarios ‘clérigos de despacho’".




Seguro que a más de uno le ha sorprendido el estilo directo de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium , la cual ciertamente marca un antes y un después porque se aleja de muchas de las convenciones y estilos al uso en la práctica del magisterio papal.




Eso de tener a un papa comiendo en el comedor de Santa Marta, dejándose fotografiar con jóvenes que le encuentran en el Vaticano y escribiendo exhortaciones apostólicas con el mismo desenfado con el que habla en una audiencia papal pone nervioso a más de uno.




Por eso hemos de ir a las actitudes de las cuales emanan el ser y el hacer del papa, pues nada de lo que hace es casualidad, sino más bien llevar a la vida lo que de palabra predica.




Cuando un papa dice que la Iglesia debe amar a los enfermos y se detiene para abrazar a una persona deformada por la enfermedad, nadie pone en duda ni su magisterio ni sus actos, porque hasta ahí todos entendemos. Eso lo llamamos coherencia.




Cuando un papa habla de la capacidad de caldear el corazón de las personas y hace una homilía cercana también se acepta porque al fin y al cabo se trata de eso, de una enseñanza dada en el contexto de una Eucaristía. Eso lo llamamos comunicación.




Ahora cuando un papa dice algo como lo siguiente, más de uno se pone nervioso:




Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable «descentralización»”




Pero no nos equivoquemos, el papa Francisco no hace más que refrendar con actos lo que dice con palabras, y en este sentido su magisterio empieza desde el minuto uno de su pontificado cuando elige el nombre del de Asís, se autodenomina obispo de Roma y pide a todo el pueblo de Dios que rece por él.




Detrás de cada palabra, de cada gesto, hay una teología profunda en la que hay poco lugar a la improvisación en la que él asume el papel de ser depositario de una tradición y la encarna haciéndola accesible a todos.




Cuentan por ahí que cuando le fueron a presentar el borrador de la Evangelii Gaudium, el papa lo mandó de vuelta a rehacer diciendo “para hacer lo de siempre no vamos a sacarla”.




Efectivamente, no ha hecho lo de siempre. Por todas partes se ve la mano y el estilo de quien lo firma. Qué alegría tener al papa armando lío en la Iglesia, y prepárense porque la cosa sólo acaba de empezar…







03:29



Los obispos catalanes tachan la iniciativa de “falta de respeto hacia un símbolo religioso muy querido”; e-Cristians emprenderá acciones legales contra la empresa Caganers.com por “atentar contra el más elemental respeto a las creencias religiosas” por “un miserable afán de lucro”; y el ex director de Asuntos Religiosos muestra su “indignación”




En Cataluña existe una tradicional figura grotesca en el pesebre navideño, se trata del ‘caganer’, que reproduce un campesino haciendo sus necesidades, y que se suele colocar en alguna zona resguardada del pesebre. Pero la empresa Caganers.com de Torroella de Montgrí ha ido un paso más allá este año, y ha representado a la Mare de Déu de Montserrat, la Moreneta, de esa denigrante forma.




En los últimos años se ha producido la evolución creativa de esta figura del ‘caganer’, figura incorporada en el pesebre a finales del siglo XVII cuando comenzó a ser representada por un campesino con barretina, fumando en pipa y con camisa blanca. Su incorporación en el pesebre iba asociada a buenas venturas y augurios para el próximo años. Pero su simbología ha sucumbido arrastrada por el afán de vender. En este sentido, la reproducción de personajes públicos era un buen recurso para asegurar las ventas.




Pero Caganers.com ha querido caricaturizar un símbolo religioso muy venerado en Cataluña. Por ello, los obispos catalanes hicieron pública una nota en la que denunciaban la acción que suponía “una falta de respeto hacia un símbolo religioso muy querido por todos los fieles católicos de nuestro país” y que “no tiene ninguna justificación posible e hiere los sentimientos de los cristianos y de toda persona con sensibilidad religiosa y educación”.




Posteriormente, e-Cristians ha anunciado que emprenderá acciones legales contra la empresa en forma de querella. La asociación considera que esta iniciativa “atenta contra el más elemental respeto a las creencias religiosas” y considera que la iniciativa “está provocada solo por un miserable afán de lucro”. “Una sociedad como la catalana que tiene en sus símbolos el fundamento de su continuidad como país está perdida si no es capaz de respetarlos”, afirma.




La asociación presidida por el miembro del Consejo Pontificio para los Laicos, Josep Miró i Ardèvol, pide una “ola de rechazo” contra la gente que para ganar dinero “es capaz de respetar símbolos religiosos y nacionales”.




“Escatología, mal gusto y ofensa de una figurita"
Paralelamente, el ex director de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Cataluña, Jordi López Camps ha escrito en su blog un artículo titulado ‘Escatología, mal gusto y ofensa de una figurita’ en el que analiza el concepto escatológico de los catalanes a través de tradiciones propias como el ‘caganer’ o el ‘caga tió’.




“La escatología catalana –explica- ha hecho del ‘caganer’ del belén una especie de héroe nacional. Esta figura simpática ha ido evolucionando en el tiempo y del campesino con barretina se ha transformado en un grupo de figuras públicas que han pasado a tener la consideración de ‘caganers’. Tengo que reconocer que nunca me ha gustado del todo esta licencia creativa. Es cierto que las tradiciones evolucionan, pero no siempre en la línea acertada. En este caso, la proliferación escatológica de figuras entra en terrenos ridículos y que, en determinados casos, raya el mal gusto y hiere sensibilidades”.




López Camps recuerda que el pesebre es “una representación religiosa que evoca el sentido íntimo de una creencia que expresa así la expectativa y alegría del nacimiento del Salvador, Jesús”. “Lo que era una manifestación artística de la fe ha convertido en un icono de la cultura popular y se ha integrado con normalidad en las manifestaciones de las fiestas navideñas”, recuerda.




“La novedad de este año –prosigue- es la incorporación de la Virgen de Montserrat como ‘caganera’. Además de encontrarlo de muy mal gusto y de una concepción estética vulgar y chabacana, me rebelo porque representa la banalización de un símbolo que me merece el máximo respeto, además de unir y definir algunos de los referentes de nuestra identidad como catalanes”. Por ello, el ex director de Asuntos Religiosos afirma que su “indignación” es “un grito de alerta por la frivolidad que hay detrás de este gesto”. “Parece que los criterios de mercadotecnia se imponen sobre otros valores hora de decidir introducir la Moreneta en el mundo de los ‘caganers’”, asegura.




Finalmente, López Camps explica lo que le parece “paradójico”: “¿Por qué se respetan algunos personajes simbólicos?”. “Su desbordante imaginación creativa se frena a la hora de representar algunas figuras que, por experiencias de otros lugares, hacen intuir que podrían traer problemas si fueran elevadas a la categoría escatológica. Su cobardía les salva, pero esto evidencia que existe una asimetría vez de tratar estas cuestiones”.




Y concluye reflexionando que si la libertad de una sociedad democrática “consiste en poder hacer ‘caganers’ sobre quién se quiera”, en cualquier caso, “esta libertad exige madurez para valorar si su ejercicio puede ofender la sensibilidad de algunas personas”.







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Empieza [el domingo] el primer año del ciclo litúrgico trienal, llamado año A. En él nos acompaña el Evangelio de Mateo. Algunas características de este Evangelio son: la amplitud con la que se refieren las enseñanzas de Jesús (los famosos sermones, como el de la montaña), la atención a la relación Ley-Evangelio (el Evangelio es la «nueva Ley»). Se le considera como el Evangelio más «eclesiástico» por el relato del primado a Pedro y por el uso del término «Ecclesia», Iglesia, que no se encuentra en los otros tres Evangelios.




La palabra que destaca sobre todas, en el Evangelio de este primer domingo de Adviento, es: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor... Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre». Se pregunta a veces por qué Dios nos esconde algo tan importante como es la hora de su venida, que para cada uno de nosotros, considerado singularmente, coincide con la hora de la muerte. La respuesta tradicional es: «Para que estuviéramos alerta, sabiendo cada uno que ello puede suceder en sus días» (San Efrén el Sirio). Pero el motivo principal es que Dios nos conoce; sabe qué terrible angustia habría sido para nosotros conocer con antelación la hora exacta y asistir a su lenta e inexorable aproximación. Es lo que más atemoriza de ciertas enfermedades. Son más numerosos hoy los que mueren de afecciones imprevistas de corazón que los que mueren de «penosas enfermedades». Si embargo dan más miedo estas últimas porque nos parece que privan de esa incertidumbre que nos permite esperar.




La incertidumbre de la hora no debe llevarnos a vivir despreocupados, sino como personas vigilantes. El año litúrgico está en sus comienzos, mientras que el año civil llega a su fin. Una ocasión óptima para hacer hueco a una reflexión sabia sobre el sentido de nuestra existencia. La misma naturaleza en otoño nos invita a reflexionar sobre el tiempo que pasa. Lo que decía el poeta Giuseppe Ungaretti de los soldados en la trinchera del Carso, durante la primera guerra mundial, vale para todos los hombres: «Se está / como en otoño / en los árboles / las hojas». Esto es, a punto de caer, de un momento a otro. «El tiempo pasa y el hombre no se da cuenta», decía Dante.




Un antiguo filósofo expresó esta experiencia fundamental con una frase que se ha hecho célebre: «panta rei», o sea, todo pasa. Ocurre en la vida como en la pantalla televisiva: los programas se suceden rápidamente y cada uno anula el precedente. La pantalla sigue siendo la misma, pero las imágenes cambian. Es igual con nosotros: el mundo permanece, pero nosotros nos vamos uno tras otro. De todos los nombres, los rostros, las noticias que llenan los periódicos y los telediarios del día --de mí de ti, de todos nosotros--, ¿qué permanecerá de aquí a algún año o década? Nada de nada. El hombre no es más que «un trazo que crea la ola en la arena del mar y que borra la ola siguiente».




Veamos qué tiene que decirnos la fe a propósito de este dato de hecho de que todo pasa. «El mundo pasa, pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Jn 2, 17). Así que existe alguien que no pasa, Dios, y existe un modo de que nosotros no pasemos del todo: hacer la voluntad de Dios, o sea, creer, adherirnos a Dios. En esta vida somos como personas en una balsa que lleva un río en crecida a mar abierto, sin retorno. En cierto momento, la balsa pasa cerca de la orilla. El náufrago dice: «¡Ahora o nunca!», y salta a tierra firme. ¡Qué suspiro de alivio cuando siente la roca bajo sus pies! Es la sensación que experimenta frecuentemente quien llega a la fe. Podríamos recordar, como conclusión de esta reflexión, las palabras que santa Teresa de Ávila dejó como una especie de testamento espiritual: «Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Sólo Dios basta».







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