Artículos Recientes
ACI Prensa Agencia Zenit Aleteia Año 1961 Año 1984 Audios Basilica de Guadalupe Bautismo Biografico Canto Católico Cantos y Alabanzas Cardenal Alberto Suarez Inda Cáritas Catecismo Catequesis del Papa Celebraciones Ciclo C Cine Familiar Cine religioso Construccion Coronilla a la Divina Misericordia Cristo te llama Cristy Villaseñor Cuaresma Defensa de la Familia Diocesis de Celaya Divina Misericordia Drama El Diario de María El Evangelio del dia El Hermano Asno El santo del dia El Santo Rosario El Video del Papa Escritos de San Francisco EWTN Familia Festividades Fiestas Patronales Formacion Permanente Formación Permanente Franciscanismo Fray Nelson Medina OP Fray Rodi Cantero TOR Grupo Effetá H1FM Hacia una Fe Madura Historico Homilía del día Homilías Horarios de Catecismo Horarios de Misas Imagenes Imposición de Ceniza Indulgencias Infocatolica Informativo de Radio Vaticano Inquietud Nueva Jesus cada Domingo Juntos por México La Hora de la Misericordia La Reflexión Dominical La Santa Misa La Voz del Pastor Liturgia de las Horas Mapa del Sitio Mariavision Minutos para Dios Mons. Benjamin Castillo Plasencia Mons. Cristobal Ascencio Garcia Mons. José Ignacio Munilla Musica Neutla News.va Noticias Oraciones Padre Adolfo Güemes Padre Carlos Sandoval Padre Carlos Yepes Padre César Montijo Padre Cristian Hernan Andrade Padre Dante Gabriel Jimenez Muñoz-Ledo Padre Ernesto María Caro Padre Luis Zazano Padre Pedro Brassesco Padre Sam Palabra del Obispo Parroquia Parroquias Pastoral de la Salud Pastoral de Migrantes Pastoral Litúrgica Pastoral Social Paz y bien para los Hermanos de Hoy Peliculas peliculas Religiosas Peregrinaciones Peticiones de Cooperacion Pláticas Cuaresmales Punto de Vista Radio Catolica Religion Religion en Libertad Requisitos Rezando voy Rome Reports Videos Semana Cultural Semana Santa Semillas para la Vida Serie Servicios Tekton Tele Vid Telegram Television Catolica Teologia Tierra Santa Turismo Religioso Ubicación Viacrucis Vidas de Santos Videos Videos Catolicos Virgen Maria Visitas Pastorales Webcams Whatsapp

05:20

“Siento viva la gracia de esta llamada, que una vez más, constituye una sorpresa de Dios en mi vida”. Así se expresaba desde Caracas, donde desempeñaba la difícil tarea de representante de la Santa Sede, Mons. Pietro Parolin, el nuevo Secretario de Estado designado por el Papa Francisco. Así pues se ha desvelado ya la primera gran decisión de gobierno del pontificado. Natural de la diócesis de Vicenza, con 58 años y una larga experiencia diplomática, Parolin se ha ganado fama de hombre riguroso, discreto y leal, sagaz y realista pero que no se deja extraviar en los juegos de espejos de las relaciones de poder. Para él no pueden separarse análisis de los problemas y mirada de fe, como demuestra su conmovedor relato del viaje de la Delegación vaticana a Vietnam, que le tocó encabezar en 2007. Conoce bien África, América y Extremo Oriente; por sus manos han pasado algunos de los dossiers más calientes de los últimos años, entre ellos los de China, el propio Vietnam y Venezuela. A este último país lo envió Benedicto XVI como Nuncio en 2009, con la difícil tarea de salvaguardar la libertad de una Iglesia a la que el populismo chavista pretende atemorizar y dividir.

En su primer mensaje tras el nombramiento, el nuevo Secretario de Estado ha mostrado su absoluta disponibilidad a colaborar con el Papa y bajo su guía “para la mayor gloria de Dios, el bien de la Santa Iglesia y la paz de la humanidad, de modo que esta encuentre razones para vivir y para esperar”. Conviene recordar que de eso se trata, cuando hablamos de nombramientos vaticanos. Este verano me comentaba un sacerdote con años de experiencia en los palacios apostólicos que resulta infantil pensar que el rediseño del organigrama de la Curia es el principal problema de la Iglesia. Desde luego, se necesita una Curia más eficiente y ligera, más adaptada a los tiempos y al desafío que lanzan a la misión. A eso responderán las propuestas del grupo de ocho cardenales formado por el Papa que se reunirá en Roma a primeros de octubre. Pero el verdadero quid de la cuestión no radica en agrupar más o menos dicasterios, sino en que todas las realidades eclesiales (también la Curia romana) vivan exclusivamente de la fe, se apoyen en ella y la comuniquen hasta los confines del mundo.




El mejor retrato de la renovación que desea el Papa Francisco (en continuidad con la inmensa tarea de sus predecesores) lo encontramos en su apasionado discurso a los obispos de Brasil durante la JMJ de Río: “… sólo una Iglesia que alberga en su seno al Misterio puede maravillar y atraer a la gente… la misión nace de ese hechizo divino, de ese estupor del encuentro”. Pues bien, precisamente ese estupor es lo que podemos reconocer en la narración escrita por Mons. Parolin para la revista 30 Giorni, tras su viaje a Vietnam en 2007. “Se veía en sus ojos la alegría de la fe y de la pertenencia a la Iglesia”, escribió entonces el futuro Secretario de Estado sobre los católicos vietnamitas, sin dejarse atrapar por las jugadas rastreras del gobierno de Hanoi.




Aquella mirada es la que va a necesitar cada día Pietro Parolin para desempeñar su nueva carga. El pasado 15 de agosto, fiesta de la Asunción, Francisco hacía notar la actualidad del conocido texto del Apocalipsis sobre el dragón que persigue a la mujer en cinta. Esa mujer representa también a la Iglesia aparentemente inerme y cruelmente golpeada en Siria, Egipto, Nigeria, China, Pakistán y tantos otros lugres de la tierra. Pero no nos engañemos, también en los refinados platós de occidente donde se hace mofa de la fe y se pretende que la Iglesia se doblegue a los dictados de la moda y se contente con ser una ONG piadosa para consuelos privados y algunos servicios humanitarios. Aquí y allá la mujer no se salva del dragón por su astucia, sus cálculos ni sus alianzas, sino por la fe en su Señor que la alimenta y la cuida hasta el último día. Necesitamos hombres y mujeres con esta conciencia, precisamente la que expresaba Pietro Parolin (citando al Papa Francisco) al final de su primer mensaje como Secretario de Estado: “que la Virgen nos de el coraje de caminar en presencia del Señor, con la cruz del Señor; de edificar su Iglesia con la sangre que el Señor ha derramado sobre la cruz; y de confesar como única gloria a Cristo crucificado. Y así la Iglesia irá hacia adelante”.




© PáginasDigital.es







05:20

Leo todo lo que cae en mis manos sobre la Nueva Evangelización, y no acabo de ver de qué se trata. Veo iniciativas, aquí y allá, más allá que aquí, quiero decir en la diócesis de Madrid, de grupos dispersos que actúan como francotiradores en la calle en busca de las ovejas perdidas, o más bien alejadas, pero no creo que la Nueva Evangelización que anunció Benedicto XVI consista en esa especie de guerrillas urbanas que, entre otras cosas, organizan partidos de voleibol en las playas o “asaltos” callejeros a los desprevenidos viandantes.

Esto último ya lo hacían en los años cincuenta del siglo pasado los discípulos del padre Morales, fundador del Hogar del Empleado de Madrid, con más audacia que eficacia.




No hace mucho pregunté a un arzobispo emérito, muy amigo mío, con el que hablo con frecuencia por teléfono, qué sabía del tema en el que tengo puestas muchas esperanzas, y me dijo que, como yo, también estaba a la espera de las aclaraciones, instrucciones o precisiones pertinentes procedentes de Roma.




Repasando a bote pronto las iniciativas o urgencias que tuvieron que adoptar los últimos Papas para revitalizar la acción pastoral o frenar derivas peligrosas, vemos el rumbo de la Iglesia de medio siglo a esta parte, en cuya estela sitúo, a mi entender, la propuesta de la Nueva Evangelización. A Pablo VI, mal asistido por una compañía de Jesús desorientada y claudicante ante el marxismo (gracias a Dios ya vuelta a su cauce), le superó la desbandada clerical que produjo la mala digestión del Concilio Vaticano II. Juan Pablo II tuvo que corregir muchos desmanes que venían de atrás, poner orden en no pocas diócesis y órdenes y congregaciones religiosas, y frenar y volver del revés la ofensiva de penetración comunista en la Iglesia, que como buen polaco conocía al dedillo. El Papa Wojtyla apuntaló su acción pastoral en su dominio de las masas, recorriendo infatigable el mundo entero predicando la Buena Nueva, y apoyándose en los nuevos movimientos (“nuevas realidades” las llaman otros, en una expresión a mi juicio un tanto cursi). Pero los nuevos movimientos no dejan de ser iniciativas parciales, sumamente meritorias, no hay que negarlo, pero de alcance limitado. A su vez, Benedicto XVI tuvo que continuar el aseo de la casa, perturbada por deslealtades en la misma curia romana y desviaciones poco ortodoxas en los ejércitos apostólicos, como la de esa asociación de monjas norteamericanas que no acaban de entrar en la obediencia debida, o, para no ir tan lejos, la de la ínclita benedictina montserratina, la Teresa Forcades de nuestros desvelos, estrella de la progresía andante universal, a la que ninguna autoridad eclesiástica se atreve a ponerla firmes. Por eso hace y dice las machadas que dice y hace.




¿Qué va a hacer el Papa Francisco? No lo sé, por supuesto. No sé si ya lo sabe alguien, aparte de admirar su estilo cercano y cálido, expresado en sus gestos personales. Tal vez tenga necesidad, antes de nada, purificar el ambiente y simplificar el organigrama del complejísimo mundo vaticano para hacerlo inteligible, pero de momento estamos todos a la espera, al menos lo estamos –pienso- los soldados de la fiel infantería como yo. Aunque parece que ya empieza a moverse el mastodonte. El nombramiento, el sábado pasado del arzobispo italiano Pietro Parolin, hasta ahora nuncio en Venezuela, como un nuevo secretario de Estado, es un indicio de que pronto se producirán otras muchas y necesarias novedades en todos los niveles, incluidos el relevo de los cardenales de Madrid y Barcelona.




En cualquier caso, todo impulso de revitalización de la Iglesia que no tenga una base parroquial, no creo que llegue muy lejos. Pío XI, una vez resuelta en 1929 la envenenada “cuestión romana”, que tenía paralizadas la actividad de los papas, lanzó la feliz iniciativa de la Acción Católica, precisamente de base parroquial y diocesana, que tantos excelentes frutos produjo en tantos sitios de todo el mundo. Por eso pienso, acaso porque todo lo que soy lo debo a la muy añorada Acción Católica, que sin anclaje en la parroquia, no se llegará muy lejos. Veremos hasta donde quiere llegar el Papa argentino, en cuyo país tuvo una gran implantación el “apostolado de los seglares bajo la dirección de la Jerarquía”.







18:30



Uno de los puntos en los que el Papa Francisco más ha insistido en los meses que han transcurrido desde su elección es en la atención preferente de la Iglesia hacia los pobres. Aunque la Iglesia nunca los ha olvidado, y ahí están miles de ejemplos para atestiguarlo, es cierto que durante las últimas décadas algunos han podido perder de vista esa solicitud por los pobres que siempre ha caracterizado a la Iglesia católica. A veces, incluso, mientras más se afirmaba retóricamente la “opción preferencial por los pobres”, la realidad era la contraria, dejando a los pobres abandonados a su suerte.




Un ejemplo que me parece clarísimo es el de la educación católica, principalmente responsabilidad de órdenes religiosas educativas (aunque también hay colegios parroquiales e iniciativas educativas impulsadas por laicos, normalmente vinculadas a movimientos de la Iglesia). Muchas de esas congregaciones religiosas se dedicaron, con celo encomiable, a la tarea de educar a aquellos que no tenían otras opciones para acceder a una sana educación que, en buena lógica, era también vigorosamente evangelizadora. Me vienen a la cabeza, aunque se pueden poner mil ejemplos, san José de Casalanz, san Juan Bautista de la Salle o san Juan Bosco. Estos santos y las congregaciones por ellos fundadas hicieron realidad ese amor por los pobres que Cristo nos enseñó.




Las cosas, no obstante, han cambiado de unas décadas para aquí. Por un lado, el Estado moderno se dio cuenta de que un medio magnífico de debilitar a la siempre molesta (sobre todo para los poderosos) Iglesia católica era arrebatarle la educación de las masas populares. Yo mismo he sido testigo de cómo en un pueblo de Cataluña en el que las necesidades de escolarización quedaban perfectamente cubiertas por un colegio de monjitas, la Generalitat decidía abrir un colegio público con el único fin de hundir al colegio religioso, considerado poco alineado con las políticas del gobierno de turno. Por otro, las congregaciones religiosas dedicadas a la educación, muchas de ellas entusiastas de ese “espíritu del Concilio” que Benedicto XVI denunciaba recientemente, veían hundirse sus vocaciones, que debían ser cubiertas con la contratación de laicos, que independientemente de su mayor o menor valía y adhesión a la misión de la congregación, necesitaban unos emolumentos para sostener a sus familias que incrementaban notablemente los gastos de estos colegios.




En paralelo a este proceso vino la aceptación entusiasta del sistema de conciertos, una trampa a través de la cual la mayoría de los colegios católicos vendían al menos parte de su independencia por un plato de lentejas que luego se ha visto que es mísero y menguante, pues no llega a cubrir ni la mitad del coste del profesorado. Eso sí, de pronto la identidad católica de los mismos se redujo en muchos casos a un pie de página en los folletos promocionales, dejando paso a la excelencia, palabra totémica que aparece por doquier y que nadie sabe exactamente en qué consiste.




En definitiva, la realidad es que los colegios católicos (no todos, claro está, pero sí una mayoría aplastante) ya no acogen a los pobres, que no pueden pagar un colegio concertado y quedan condenados a ir a colegios de titularidad estatal donde se les adoctrina en el escepticismo religioso, el relativismo filosófico, una visión maniquea y marxistizante de la historia y la sacrosanta ideología de género.




La actitud de la FERE ante la asignatura de Educación para la Ciudadanía aprobada por el gobierno Zapatero es altamente reveladora. El pacto fue sencillo: mientras no te metas con mis colegios, haz lo que quieras en los tuyos. O sea, que los hijos de los pobres, obligados a escolarizarse en los colegios estatales, eran abandonados en manos de un Estado que les inculcaba una ideología falsa e inmoral por aquellas órdenes nacidas para educarles y evangelizarles. Más de un fundador debió de retorcerse en la tumba, o mejor dicho, debió de contemplar con pena desde el cielo este modo de obrar que tanto daño hace a las almas de esos hijos de familias sin recursos.




¿Queremos de verdad hacer algo concreto por los pobres más allá de proclamar a los cuatro vientos lo mucho que les queremos? Volvamos a crear escuelas donde les podamos dar a sus hijos una educación que no corrompa sus almas. En el cielo habrá gran alegría.







18:30

El Papa Francisco convocó este domingo para el próximo 7 de septiembre una jornada de oración y ayuno mundial para la paz en Siria, en Medio Oriente y en todo el mundo.

Por sorpresa, el Papa dedicó todo el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro a lanzar un fuerte llamamiento para que "no hayan más guerras" y expresó su preocupación por el "dramático desarrollo que se presenta en Siria".




Instó a todas las partes a la búsqueda de la paz en Siria, por medio del diálogo y la negociación en Siria, así como en el resto de países donde hay guerras.




Invitación a todo el mundo, no sólo los católicos



El papa Francisco invitó a unirse a la jornada de oración y ayuno por Siria, de la manera que prefieran, también a los "hermanos cristianos no católicos, a los fieles de las otras religiones y a las personas de buena voluntad" y a los no creyentes.




"La humanidad necesita ver gestos de paz y oír palabras de paz", dijo.




"¡Qué no haya mas guerras! La paz es un don demasiado precioso que tiene que ser promovido y tutelado", dijo el papa, quien añadió: "La guerra sólo produce más guerras y la violencia más violencia".




"En estos días mi corazón está profundamente herido por lo que está ocurriendo en Siria y angustiado por el dramático desarrollo que se prepara", añadió el papa, que lanzó un "fuerte llamamiento por la paz" ante "el sufrimiento y la destrucción que conlleva el uso de las armas, especialmente entre la población más débil".




En su mensaje, Francisco también expresó su dura condena al uso de las armas químicas.




"Todavía tengo en el corazón y en la mente las terribles imágenes de los pasados días. ¡Existe un juicio de Dios y de la historia del que no se puede huir", advirtió.




Y agregó: "No es la cultura del enfrentamiento y del conflicto lo que construye la convivencia entre los pueblos sino la del encuentro y la del diálogo. Este es el único camino para la paz".




El papa instó después "a todas las partes de este conflicto a que escuchen las voces de su propia conciencia, que no se encierren en sus propios intereses y miren al otro como un hermano y comiencen con valor y decisión la vía de las negociación, superando el ciego enfrentamiento".




También exhortó a la comunidad internacional a garantizar la asistencia necesaria a los damnificados por el conflicto sirio y que se asegure a las organizaciones humanitarias la posibilidad de prestar la ayuda necesaria




Texto íntegro de la alocución del Papa antes de la plegaria a María (Ángelus 1 de septiembre de 2013):




Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!



Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que sube de todas partes de la tierra, de todo pueblo, del corazón de cada uno, de la única gran familia que es la humanidad, con angustia creciente: ¡es el grito de la paz! El grito que dice con fuerza: ¡queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, destrozada por divisiones y por conflictos, estalle la paz; nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que debe ser promovido y tutelado.




Vivo con particular sufrimiento y preocupación las tantas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra, pero, en estos días, mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por los dramáticos desarrollos que se presentan.




Dirijo un fuerte llamamiento por la paz, ¡un llamamiento que nace de lo íntimo de mí mismo! ¡Cuánto sufrimiento, cuánta devastación, cuánto dolor ha traído y trae el uso de las armas en aquel martirizado país, especialmente entre la población civil e inerme! ¡Pensemos en cuantos niños no podrán ver la luz del futuro!




Con particular firmeza condeno el uso de las armas químicas: les digo que tengo aún fijas en la mente y en el corazón las imágenes terribles de los días pasados! ¡Hay un juicio de Dios y también un juicio de la historia sobre nuestras acciones al que no se puede escapar! Jamás el uso de la violencia lleva a la paz. ¡Guerra llama guerra, violencia llama violencia!




Con toda mi fuerza, pido a las partes en conflicto que escuchen la voz de su propia conciencia, que no se cierren en sus propios intereses, sino que miren al otro como un hermano y emprendan con coraje y con decisión la vía del encuentro y de la negociación, superando la ciega contraposición. Con la misma fuerza exhorto también a la Comunidad Internacional a hacer todo esfuerzo para promover, sin ulterior demora, iniciativas claras por la paz en esa nación, basadas en el diálogo y en la negociación, por el bien de la entera población siria.




Que no se ahorre ningún esfuerzo para garantizar asistencia humanitaria a quien está afectado por este terrible conflicto, en particular a los evacuados en el país y a los numerosos prófugos en los países vecinos. Que a los agentes humanitarios, empeñados en aliviar los sufrimientos de la población, se les asegure la posibilidad de prestar la ayuda necesaria.




¿Qué podemos hacer nosotros por la paz en el mundo? Como decía el Papa Juan: a todos nos corresponde la tarea de recomponer las relaciones de convivencia en la justicia y en el amor (Cfr. Carta encíclica, Pacem in terris [11 abril de 1963]: AAS 55 [1963], 301-302).




¡Que una cadena de empeño por la paz una a todos los hombres y a las mujeres de buena voluntad! Es una invitación fuerte y urgente que dirijo a la entera Iglesia Católica, pero que extiendo a todos los cristianos de las demás Confesiones, a los hombres y mujeres de toda religión y también a aquellos hermanos y hermanas que no creen: la paz es un bien que supera toda barrera, porque es un bien de toda la humanidad.




Repito con voz alta: no es la cultura del enfrentamiento, la cultura del conflicto la que construye la convivencia en los pueblos y entre los pueblos, sino la cultura del encuentro, la cultura del diálogo: éste es el único camino hacia la paz.




Que el grito de la paz se eleve alto para que llegue al corazón de todos y todos dejen las armas y se dejen guiar por el anhelo de paz.




Por esto, hermanos y hermanas, he decidido convocar para toda la Iglesia el próximo 7 de septiembre, víspera de la fiesta de la Natividad de María, Reina de la Paz, una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio, y en el mundo entero, y también invito a unirse a esta iniciativa, según el modo que considerarán más oportuno, a los hermanos cristianos no católicos, a los pertenecientes a las demás religiones y a los hombres de buena voluntad.




El 7 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, aquí, desde las 19.00 y hasta las 24.00, nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia para invocar de Dios este gran don para la amada nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo.




¡La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz y de escuchar palabras de esperanza y de paz! Pido a todas las Iglesias particulares que, además de vivir este día de ayuno, organicen algún acto litúrgico según esta intención.




A María le pedimos que nos ayude a responder a la violencia, al conflicto y a la guerra, con la fuerza del diálogo, de la reconciliación y del amor.




Ella es Madre: que Ella nos ayude a encontrar la paz. Todos nosotros somos sus hijos. Ayúdanos, María, a superar también este momento difícil y a empeñarnos a construir cada día y en todo ambiente una auténtica cultura del encuentro y de la paz.




María, Reina de la paz, ¡ruega por nosotros!




Todos: María, Reina de la paz, ¡ruega por nosotros!







18:30



Las agencias católicas AsiaNews.it y Fides han informado el 28 de agosto de 2013 que los islamistas en Egipto han atacado y quemado al menos una veintena de orfanatos y colegios cristianos. Los islamistas descargaron su ira contra los juguetes de los niños cristianos, aunque estas instalaciones reciben niños musulmanes.




Los islamistas han asaltado dos hogares de niños desfavorecidos cercanos a una parroquia a la que robaron llevándose el dinero de las ofrendas, saquearon los orfanatos, robaron la ropa de los niños, y destruyeron y quemaron los centros infantiles con el objetivo de destruir toda huella cristiana.




Fuentes católicas informaron que afortunadamente los niños fueron llevados a un lugar secreto y seguro antes de la llegada de los devotos del Islam. Los orfanatos y casas para niños albergaban centenares de niños.




Los fieles musulmanes destruyeron además de los dos orfanatos, las casas de algunas familias que trabajan para los orfanatos, así como una galería de arte que vendió objetos hechos por los huérfanos para recaudar dinero.




Los fieles musulmanes perpetraron estragos especialmente contra todo lo que simboliza el cristianismo y la modernidad, incluyendo computadoras; después de salir del edificio, los islamistas quemaron tiendas y escuelas cercanas, como la Escuela cristiana de San José, que está dirigido por monjas, una farmacia y un restaurante de cristianos.




También en Egipto, musulmanes egipcios entre los fieles más fervientes del Islam continúan atacando iglesias cristianas y derriban cruces.




Los cristianos dicen que los ataques violentos de los islamistas contra sus iglesias son muy habituales desde la caída de Morsi el 3 de julio de 2013.




No ha habido manifestaciones de musulmanes “moderados” de repulsa contra estos ataques perpetrados por los islamistas contra los cristianos, ni en Egipto ni en Europa, ni en Occidente, manifestaciones que servirían para “verificar y certificar” que estos islamistas malinterpretan el Corán, como los mercenarios defensores del Islam en Occidente argumentan. Tampoco se ha emitido ninguna fatua por parte de líderes religiosos musulmanes desautorizando los crímenes y desmanes que los islamistas cometen en nombre del Corán, del Islam y de Muhammad.




NOTAS




http://www.asianews.it/news-en/Minya:-schools,-churches-and-orphanages-burnt-to-erase-all-traces-of-a-Christian-presence-28852.html




http://www.dailymail.co.uk/news/article-2407907/Egypt-Muslim-gang-attacks-Coptic-church-President-Mohammed-Morsi-ousted.html







09:50

El inicio del Evangelio de este domingo nos ayuda a corregir un prejuicio sumamente difundido. «Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente».

Al leer el Evangelio desde un cierto punto de vista, se ha acabado haciendo de los fariseos el modelo de todos los vicios: hipocresía, doblez, falsedad; los enemigos por antonomasia de Jesús. Con estos significados negativos, el término «fariseo» ha pasado a formar parte del diccionario de nuestra lengua y de otras muchas.




Semejante idea de los fariseos no es correcta. Entre ellos había ciertamente muchos elementos que respondían a esta imagen y Cristo se enfrenta duramente con ellos. Pero no todos eran así. Nicodemo, que va a ver a Jesús de noche y que después le defiende ante el Sanedrín, era un fariseo (Cf. Juan 3,1; 7, 50 y siguientes). También era fariseo Saulo, antes de la conversión, y era ciertamente una persona sincera y celosa, aunque todavía no estaba bien iluminado. Fariseo era Gamaliel, quien defendió a los apóstoles ante el Sanedrín (Cf. Hechos 5, 34 y siguientes).




Las relaciones de Jesús con los fariseos no fueron sólo conflictivas. Compartían muchas veces las mismas convicciones, como la fe en la resurrección de los muertos, en el amor de Dios y el compromiso como primer y más importante mandamiento de la ley. Algunos, como en nuestro caso, incluso le invitan a comer en su casa. Hoy se considera que más que los fariseos, quienes quisieron la condena de Jesús fueron los saduceos, a quienes pertenecía la casta sacerdotal de Jerusalén.




Por todos estos motivos, sería sumamente deseable dejar de utilizar el término «fariseo» en sentido despreciativo. Ayudaría al diálogo con los judíos que recuerdan con gran honor el papel desempeñado por la corriente de los fariseos en su historia, especialmente tras la destrucción de Jerusalén.




Durante la comida, aquel sábado, Jesús ofreció dos enseñanzas importantes: una dirigida a los «invitados» y otra al «anfitrión». Al dueño de casa, Jesús le dijo (quizá cara a cara o en presencia sólo de sus discípulos): «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos…». Es lo que hizo el mismo Jesús, cuando invitó al gran banquete del Reino a los pobres, a los afligidos, a los humildes, a los hambrientos, a los perseguidos (las categorías de personas mencionadas en las Bienaventuranzas).




Pero en esta ocasión quisiera detenerme a meditar en lo que Jesús dice a los «invitados». «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar…». Jesús no quiere dar consejos de buena educación. Ni siquiera pretende alentar el sutil cálculo de quien se pone en última fila, con la escondida esperanza de que el dueño le pida que se acerque. La parábola en esto puede dar pie a equívoco, si no se tiene en cuenta el banquete y el dueño de los que Jesús está hablando. El banquete es el universal del Reino y el dueño es Dios.




En la vida, quiere decir Jesús, escoge el último lugar, trata de contentar a los demás más que a ti mismo; sé modesto a la hora de evaluar tus méritos, deja que sean los demás quienes los reconozcan y no tú («nadie es buen juez en su casa»), y ya desde esta vida Dios te exaltará. Te exaltará con su gracia, te hará subir en la jerarquía de sus amigos y de los verdaderos discípulos de su Hijo, que es lo que realmente cuenta.




Te exaltará también en la estima de los demás. Es un hecho sorprendente, pero verdadero. No sólo Dios «se inclina ante el humilde y rechaza al soberbio» (Cf. Salmo 107,6); también el hombre hace lo mismo, independientemente del hecho de ser creyente o no. La modestia, cuando es sincera, no artificial, conquista, hace que la persona sea amada, que su compañía sea deseada, que su opinión sea deseada. La verdadera gloria huye de quien la persigue y persigue a quien la huye.




Vivimos en una sociedad que tiene suma necesidad de volver a escuchar este mensaje evangélico sobre la humildad. Correr a ocupar los primeros lugares, quizá pisoteando, sin escrúpulos, la cabeza de los demás, son característica despreciadas por todos y, por desgracia, seguidas por todos. El Evangelio tiene un impacto social, incluso cuando habla de humildad y modestia.







Diocesis de Celaya

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets