El obispo de “frontera”: Al lado de la gente más pobre de Guatemala

El cardenal guatemalteco Álvaro Ramazzini, obispo de Huehuetenango, dejó su tierra y se fue a Jackson (Mississippi, Estados Unidos) para unirse al dolor y al temor de 700 personas que en agosto pasado fueron detenidas en la mayor redada en contra de inmigrantes indocumentados guatemaltecos en la historia de esa entidad sureña y que siguen sin saber cuál será su suerte.

Los inmigrantes guatemaltecos, la mayor parte de ellos madres y padres de familia, fueron apresados cuando los oficiales de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) “barrieron” por sorpresa las plantas de procesamiento de alimentos de los alrededores de Jackson y detuvieron a quienes no pudieron mostrar sus papeles en regla.

La separación de sus hijos y de sus familias continúa hasta este fin de año causando que muchos niños y jóvenes vivan en la zozobra y de la beneficencia pública. En ese sentido, el prelado guatemalteco, muy cercano al Papa Francisco, quien lo elevó a la dignidad cardenalicia hace apenas tres meses, les dijo: “Ustedes no son delincuentes … están aquí porque su propio país no pudo darles lo que tienen derecho a tener”.

Y con conocimiento de causa Ramazzini –quien hizo el viaje a Jackson a través de la organización Catholic Extension que trabaja para apoyar a las regiones pobres de Estados Unidos– alentó a sus compatriotas para que no bajen la guardia: “Hay esperanza de que las cosas puedan cambiar”, señaló el prelado, según reporta la revista Crux.

Vatican News ha calificado a Ramazzini como un “obispo de frontera” que “siempre ha estado en primera línea al lado de la gente más pobre de Guatemala” . Entiende muy bien el problema de la inmigración ya que él mismo es descendiente de migrantes italianos. Parte de su familia se vio obligada por la pobreza a migrar desde Italia hacia los Estados Unidos.

El prelado considera que los guatemaltecos que están ahora en Estados Unidos no han decidido irse de su patria por conveniencia, sino que han sido “expulsados” de ella.

Se trata, ha dicho en repetidas ocasiones, de una migración forzada por la pobreza y la falta de oportunidades. Sobre todo los jóvenes guatemaltecos “quisieran soñar con un futuro diferente y no lo pueden hacer”. La pobreza los obliga a migrar hacia Estados Unidos.

“Estoy muy preocupado por la situación del pueblo guatemalteco”, dijo el cardenal a los periodistas en Mississippi, enfatizando, según Crux, que es “particularmente obligatorio para los cristianos responder a las necesidades de los inmigrantes”. Y agregó: “Aquellos que no están dispuestos a hacerlo deberían declararse ateos, no creyentes”.

La presencia del cardenal ha sido un bálsamo para las familias guatemaltecas de las inmediaciones de Jackson pues muchas de ellas no saben qué es lo que puede pasar con sus seres queridos que fueron atrapados por el ICE. Sobre todo los niños cuyos padres o madres están detenidos desde hace meses.

Justamente para atender esta necesidad, Catholic Extension utilizó la visita del cardenal Ramazzini para lanzar una iniciativa de salud mental, junto con el Instituto Pastoral del Sudeste (SEPI), con sede en Miami, para responder a las necesidades psicológicas de las familias que han experimentado la separación. Un tema que ha sido constante durante este año 2019 en Estados Unidos.

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