Una clase de periodismo con el maestro Javier Darío Restrepo

El colombiano Javier Darío Restrepo ejerció el periodismo por casi seis décadas de manera ejemplar y hasta el final de su vida dio lecciones de ética, la que él consideraba el principal pilar del oficio.

Viejos y jóvenes lo buscaban con igual devoción en cuanto evento académico sobre periodismo se realizara en Colombia o en países iberoamericanos. Para todos tenía tiempo y respuestas oportunas y adecuadas. Jamás perdía la paciencia, pero siempre les recalcaba que el periodismo es ante todo un servicio y no un poder.

Su muerte, el domingo 6 de octubre en la ciudad de Bogotá, ha sido muy lamentada porque con ella se perdió a un periodista serio y respetado, un verdadero maestro. Muchas reacciones se hicieron públicas, entre ellas la de la Conferencia Episcopal Colombiana: “Nos unimos en oración clamando al Dios de la vida, consuele y reconforte a familiares y amigos de nuestro hermano Javier Darío, profesional íntegro, muy cercano a la Iglesia”.

Javier Darío nació en Jericó (departamento de Antioquia), tierra de la Madre Laura, primera santa colombiana. Estudió bachillerato en Manizales, de donde tuvo que salir porque su espíritu crítico ya empezaba a incomodar a profesores y directivos. Entonces pasó a Cartagena. Luego, cuando se trasladó a la ciudad de Ibagué, trabajó en un programa de radio y en un periódico, labores que continuó en Bogotá, donde dirigió una revista de circulación nacional sobre temas sociales, razón por la cual lo tildaron de comunista.

Fue trabajando en esta publicación que sintió que algo tenía que cambiar y un tiempo después, cuando pidió licencia para casar a un par de estudiantes, debió decidirse por una de sus dos vocaciones: el sacerdocio o el periodismo. La decisión final la contó así a Credencial: “Como respuesta recibí una carta: ‘como usted se la pasa metido en cuestiones de prensa y demás y muy poco con asuntos sacerdotales no vemos por qué tengamos que darle licencia”. Eso sí desbordó todo y me di cuenta de que estaba jugando en dos canchas a la vez'”.

En ese momento supo que se debía dedicar a lo que lo había cautivado desde los 16 años cuando hizo un periódico mural, y desde entonces fue un periodista consagrado, más preocupado por servir a los demás que por el poder, la vanidad o el dinero. Humanista, disciplinado, excelente lector y gran señor, trabajó para diferentes medios de comunicación y mereció los más importantes galardones periodísticos del país.

A continuación un resumen de las frases destacadas del maestro Javier Darío Restrepo, una huella de su legado y una auténtica clase de periodismo (hacer click en galería):

Maestro del periodismo

Sus conocimientos y enseñanzas quedaron plasmados en más de 20 obras, la mayoría alrededor de la ética y una de las cuales presentó dos días antes de morir: La constelación ética. Entre sus libros se destacan Ética para periodistas, Cartas de guerra, Testigo de seis guerras y La revolución de las sotanas. Este último, publicado en 1995, es una reflexión sobre la contribución de la Iglesia a la historia de Colombia, con el mismo estilo de crítica profunda que siempre lo caracterizó. Sobre esta publicación, dijo en declaraciones a Contagioradio.com que “la iglesia avanzará a paso franco desde el momento en que para ella lo principal sea el amor al prójimo, la iglesia se estancará en la medida en que para ella lo principal sean los ritos y los sacramentos, que deben ser parte de la pedagogía para enseñar el amor al prójimo, si no lo están enseñando se están convirtiendo en elementos inútiles”.

Sus últimos años de vida profesional los dedicó, entre otros frentes, a trabajar con la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, actualmente Fundación Gabo, que lo reconoció con el Premio a la Excelencia Periodística y donde fue maestro desde 1995 y director del Consultorio Ético desde el año 2000.

Sobre sus inicios en esta institución, Javier Darío siempre relataba que el nobel colombiano, Gabriel García Márquez, hizo parte del primer taller de ética que se organizó: “Eso para mí es uno de los recuerdos inolvidables por la participación de él, por el entusiasmo y sobre todo porque nos comunicaba con un ánimo muy fraternal todas las experiencias que estaba teniendo en la escritura de Noticia de un secuestro”, contó al periódico El Tiempo.

Con el paso de los años se fue convirtiendo en parte importante de la Fundación y allí, a través de su labor en el Consultorio de Ética, volvió a poner al servicio de los demás aquellas habilidades que aprendió en su formación sacerdotal: escuchar, reflexionar y aconsejar. Resolvió cientos de preguntas y dilemas que, sin duda, son uno de los principales legados del veterano periodista que nunca se cansó de defender la ética en el oficio de informar.

Reacciones en redes sociales:

El inolvidable Javier Darío Restrepo nos acompañó 24 años con sus talleres y el consultorio en línea del programa de @etica, y nos despidió el pasado viernes en Medellín con sus reflexiones en el 7o. #FestivalGabo al presentar el último libro que le publicamos. Nos deja huérfanos.

Jaime Abello Banfi, director Fundación Gabo.

La @FundacionGabo lamenta el fallecimiento del maestro Javier Darío Restrepo. El periodista colombiano fue maestro de esta institución desde 1995 y director del Consultorio Ético de la misma, desde el 2000 hasta el día de su muerte:

La muerte del periodista colombiano Javier Darío Restrepo, ocurrida este domingo en Bogotá, deja al oficio «huérfano» de un maestro, dijo el director general de la Fundación Gabo, Jaime Abello Banfi.

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