Una voz menos: cierra El Nuevo Diario de Nicaragua

En enero de 2019 fue la portada en blanco del periódico La Prensa. Ahora es el cierre de El Nuevo Diario: la crisis económica, política y de derechos humanos que enfrenta Nicaragua está acabando con la empresa periodística; está acabando con el periodismo.

“EL NUEVO DIARIO informa al público en general que ha decidido descontinuar su publicación, debido a las dificultades económicas, técnicas y logísticas que hacen insostenible su funcionamiento”, dice el comunicado del 27 de septiembre firmado por la Junta Directiva del rotativo.

Este periódico –el segundo en importancia en Nicaragua después de La Prensa—llevaba 39 años circulando. Había nacido el 19 de mayo de 1980, pocos meses después del triunfo de la revolución sandinista. Curiosamente, el mismo Daniel Ortega, actual presidente de Nicaragua, lo vio nacer y morir estando en el poder.

Considerado como periódico “de izquierda”, El Nuevo Diario, fundado por Xavier Chamorro y Danilo Aguirre fue, durante años, el contrapeso de La Prensa. Ahora deja en soledad, con sus 93 años de existencia y su lucha cotidiana por existir (Ortega le tiene retenidas en la frontera toneladas de papel, tinta, planchas, repuestos) a La Prensa.

El Nuevo Diario fue fundado por periodistas emanados de La Prensa y tenía como objetivo (según Xavier Chamorro, hermano de Pedro Joaquín, asesinado por la dictadura de Somoza en 1978) “dar voz a los sin voz”. En su comunicado final explican que “se ganó el aprecio de distintas generaciones” y que ello “fue siempre un estímulo para que, en cada momento, realizáramos un trabajo mejor, con profesionalidad, valores y principios”.

Antes, como La Prensa, había denunciado que el régimen que encabeza Daniel Ortega –cada día más aislado de la realidad y cada día más cercano a la figura del patriarca retratado por García Márquez en su libro, suma y signo de los dictadores latinoamericanos—también le había retenido papel e insumos de imprenta en la aduana.

La crisis de El Nuevo Diario comenzó, justamente, en abril de 2018, cuando iniciaron las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidente Rosario Murillo. De nuevo volvió a darle “voz a los sin voz” y eso no gustó, ni remotamente al ex guerrillero que ya llega a doce años de su segundo mandato y que no tiene visos de querer dejar el poder salvo en manos de su familia.

Carlos Salinas, corresponsal de EL PAÍS en Nicaragua mostró, con dos titulares la deriva de Ortega y de El Nuevo Diario. “Atrás queda aquel histórico titular con el que El Nuevo Diario celebraba el triunfo sandinista en los ochenta: ‘Vencimos y adelante’. Este viernes se despedía con uno más lúgubre: ‘El Nuevo Diario suspende su publicación’”.

A Daniel Ortega nada más le queda desaparecer La Prensa. Lo está intentando desde hace tiempo. Pero los 93 años de su historia y la supervivencia a todo tipo de dictaduras en Nicaragua pueden hacer que resista. Por el bien del periodismo… y de la sociedad de este pequeño y atribulado país centroamericano.

Let's block ads! (Why?)

05:31
Etiquetas:
Reacciones:

Publicar un comentario

[facebook][blogger][disqus]

Diocesis de Celaya

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets