El “influencer” que dijo basta a Instagram: “Querían que me hiciera la cirujía plástica”


Andy Jordan nació en Londres en 1990. Comenzó a estudiar Geografía en la Universidad de Leeds después de sus estudios en la Saint Edward’s School de Oxford.

Su aspiración era hacer carrera de actor, algo para lo que el Reino Unido es territorio abonado, con una larga tradición en el mundo teatral, que además sirve como trampolín para Hollywood o para el cine europeo.

En 2014, se presentó al casting de la cuarta temporada de uno de los shows televisivos más vistos de Gran Bretaña, “Made in Chelsea”. Aquello fue su trampolín a la fama: 66 capítulos en los que cada día acumulaba más fans.

Andy abrió una cuenta de Instagram y en 2015, a pesar de que deja el programa de televisión, ya era uno de los famosos más admirados en su país.

“Te conviertes en un títere”

En “Made in Chelsea” todo consistía en seguir el guión que le preparaban: era un “reality show” sobre la vida de un grupo de veinteañeros en una zona exclusiva de Londres. Pero del programa Andy Jordan dice ahora: “Te conviertes en un títere. Eres el envoltorio”, confesó. Allí se dio cuenta de que “perdí la noción de quién era yo, porque estaba dirigido por otra personas”.
Andy Jordan ha explicado ahora que estaba preocupado por la influencia negativa que podía tener sobre los jóvenes seguidores. De hecho, una encuesta de la BBC revela que los jóvenes entre 18 y 34 años del Reino Unido creen que la televisión y las redes sociales les afectan negativamente en el modo de percibir sus cuerpos.

Ganó mucho dinero fácil

En 4 años, la actividad en Instagram no dejó de crecer. Posaba, recomendaba productos y cobraba por ser “el rostro” de muchas campañas de publicidad. Cada vez se hizo más intensa su presencia. Sin embargo, bajo la apariencia de una felicidad sin límites, aquello comenzó a minar al actor.
En marzo de este año, decidió frenar todo aquello.

“Estaba cansado y hastiado de promocionar productos en los que no creía”, manifestó pocos días después a la BBC.

El famoso influencer se vio envuelto en una vorágine que le había llevado a promocionar productos en los que no creía en absoluto, como un blanqueador de dientes o un complejo proteínico.

Confesó que aquella época le había supuesto una entrada de dinero tremendamente apetitosa: “Hubo un par de veces en las que cobré 650 dólares por una sola foto, pero casi siempre eran unos 2.500 dólares por cada foto“, dijo. “Es el dinero más fácil que gané jamás”.

Querían que fingiera

“Yo solo hacía lo que me decían que hiciera… Obviamente, quienes lo gestionan quieren que hagas esas cosas porque también ganan dinero con ello”.

Los suplementos proteínicos fueron el comienzo del fin. “Me pareció que no tenía sentido porque yo no entreno en el gimnasio, pero mi agente me dijo: ‘Bueno, finge que haces ejercicio’. Y yo decía: ‘¿Pero qué quieres qué haga?'”.

Andy accedió y entró en un gimnasio con  la intención de posar para una foto del producto usando una de las máquinas. Aquello le causó amargura, sentirse -como él mismo ha dicho- “como un títere”.
Notó que ser “influencer” se le iba de las manos. Ya no era dueño de su vida ni auténtico ante sí mismo ni ante los demás. Y llegó la última vuelta de tuerca: le dijeron que se sometiera a una cirujía plástica.”Incluso me preguntaron si me haría una liposucción en una clínica en particular para documentar después el proceso”. Andy dijo NO.
Su perfil de Instagram dejó de echar humo. Sus ya más de 275.000 seguidores dejaron de recibir recomendaciones acerca de productos que él consideraba absurdos y consumistas.

Un giro en su vida para retomar las riendas

En los últimos 6 meses, Jordan ha dado un giro sorprendente a su vida.
El hasta ahora “influencer” es ahora un cantautor que se dedica a componer soul y jazz. Acaba de publicar “Gin & Jazz”.
Además, ha puesto en marcha una empresa de moda, Jam Industries, de la que él es su propio modelo en Instagram y es mucho más selectivo a la hora de hacer campañas de productos.
Esta, por ejemplo, es una de las instantáneas en la que muestra a su equipo de trabajo en la compañía, al que denomina “Jamily”, casi “family”:

Tío Andy cuida a su sobrino

A eso añade una faceta más personal, porque ahora también su familia ocupa una parte importante de su vida. Muestra su lado más tierno, lejos de aquel muchacho que no paraba de ir de compras y mirar por encima del hombro al resto del mundo desde “Made in Chelsea”. Ahora prefiere ser el tío Andy:
Y tiene tiempo para valorar los pequeños detalles hacia su madre:
Jordan se muestra feliz y eso, a fin de cuentas, es lo más importante.
05:33
Etiquetas:
Reacciones:

Publicar un comentario

[facebook][blogger][disqus]

Diocesis de Celaya

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets