8 rasgos que tienen las personas apasionadas por la vida

Hay personas que abrazan la vida toda, la acogen de modo que sus experiencias se llenan de profundo sentido y la defienden como un tesoro valioso. La vida de estas personas es reflejo de una cultura en la que se deja de lado el miedo, surge la creatividad y un gozo pleno.

1

Tener un gran ideal

Hay ideales grandes y pequeños. Ir detrás de ideales grandes es una elección que tiene  consecuencia en todo lo demás. La persona que abraza la vida como valor máximo, aspira a una grandeza que la lleva a estar dispuesta a darlo todo por ella.

Un compromiso con la vida moldea la inteligencia, el corazón y la humanidad de esa persona hacia una apertura a algo más grande que uno mismo. Es un ideal elevado que dignifica lo que esa persona hace y se materializa en la búsqueda de la felicidad de los demás.

2

Reconocer necesidades y ser solidarios

Una persona que defiende la vida no es ajena a las necesidades que existen a su alrededor y piensa en lo que puede hacer por los demás. En un mundo donde hay tantos retos y sufrimiento, estas personas optan por dejar de quejarse de la oscuridad y encender una luz.

Hay muchas necesidades que nadie escucha y otras que son imprevisibles. Sea con apoyo económico, dedicación de tiempo o la realización de una obra; el compromiso lleva a buscar iniciativas que están al servicio de la vida con sentido vocacional en distintas profesiones como la medicina, la educación, el sacerdocio, etc.

3

Proteger a los más débiles

Una sociedad que se hace fuerte contra el débil, ya sea el niño, el embrión en el seno de la madre, el anciano, el enfermo o el incapaz que se encuentra en una posición de vulnerabilidad, es una sociedad contra sí misma aunque ejercite esa violencia en nombre de supuestos derechos.

Cuando se ama la vida, se la reconoce aun cuando ésta se encuentre escondida o parezca imperceptible. El derecho a la vida es el derecho primerísimo. La persona que vive su humanidad sabe que nadie tiene derecho a acabar con otra vida en ningún momento de esa vida, porque si se suprime el derecho a vivir, se suprimen todos los demás.

4

Llevar un estilo de vida saludable

La persona enamorada de la vida personaliza su propia vida. Opta por un estilo de vida inspirado en la sobriedad y en la responsabilidad. Siembra acciones que recogen hábitos saludables lejos de aquello que le hace daño como el consumo de drogas, el alcohol desmedido, el tabaco o noches hasta el amanecer que llevan al agotamiento y al hastío.

Encuentra formas sanas de divertirse solo o con los demás; con viajes, música y celebraciones con cada motivo que descubre o crea en el momento presente. Incorpora la actividad física, se esfuerza por potenciar sus capacidades y llevar una dieta equilibrada.

5

Abrirse a la amistad

Una cultura de vida es una cultura de la amistad. Las personas apasionadas por la vida son buenos amigos. Fomentan la amistad y la facilitan incluso en el ambiente de trabajo. Cuando hay amistad se pueden formar vínculos y encontrar puntos en común que hacen posible el proyecto común.

Busca el encuentro y se preocupa por conocer al otro y saber quién es. Son personas desinteresadas que valoran al otro no por lo que hace o por lo que tiene, sino por quien realmente es. Se puede confiar y contar con ella en los buenos y malos momentos.

6

Amar y cuidar a la familia

La familia cuando es vivida en su verdad es una riqueza insustituible que aporta madurez, equilibrio psicológico, espacio afectivo, proyección moral y espiritual y crecimiento humano. Es el sitio donde se aprende a amar y ser amado, y sus beneficios se hacen extensivos a toda la sociedad.

La persona que ama la vida valora el recurso de la unión familiar y la protege con sus acciones. Cree en una familia más grande que incluye a su comunidad, a los que están y los que vendrán, donde se puede recibir afecto y cuidado más allá del vínculo biológico.

7

Madurar en el trabajo y el estudio

El trabajo y el estudio son bases que organizan la vida diaria. Una persona enamorada de la vida aspira a perfeccionarse en lo que hace. La dignidad de la persona y la propia autoestima, dependen directamente de que el estudio y el trabajo funcionen.

La persona apasionada por la vida respeta los procesos graduales que marcan el ritmo biológico, psicológico y espiritual. Está motivada a aprender, a hacerse preguntas y descubrir un mundo que necesita de aportes que lo hagan avanzar y convertirse en un lugar mejor para todos. 

8

Descubrir una dimensión profunda del amor entre el hombre y la mujer

Nada hay tan vinculado a la vida como el respeto de las etapas y los procesos de maduración en las relaciones. La persona que ama la vida tiene un plus de excelencia para comprender y vivir su sexualidad, el romance y todo lo que comporta la grandeza de la unidad con el otro viviéndola con profundo respeto.

Solo un amor verdadero reconduce los dinamismos humanos hacia una visión que no es limitada o restringida. Es un amor abierto a la vida, exento al miedo o al egoísmo capaz de traer más amor. Esta persona asume el riesgo y la aventura hacia la experiencia humana más plena que ofrece la entrega y el darse al otro cuando se convierte en padre o madre.

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