Teleférico de Mérida (Venezuela): Tocar el cielo con las manos

Con una altura de 4.765 metros sobre el nivel del mar, este carro recorre un largo tramo de 12.5 kilómetros, un impresionante trayecto para contener la respiración...

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Se trata del teléferico más alto y, por apenas unos metros, el segundo más largo del planeta. Funciona desde el año 1960. Une a Mérida, en los Andes venezolanos,  con uno de los picos más altos, El Pico Espejo, un accidente geográfico ubicado en la Sierra Nevada de la Cordillera Andina, próximo al Pico Bolívar en Venezuela. Posee una elevación de 4.765 msnm y en su cima se ubica la quinta y última estación del sistema Teleférico de Mérida, lo cual hace la montaña más accesible de los grandes picos de la Sierra Nevada de Mérida.

El Pico Espejo es uno de esos extraños lugares en los que una persona puede encontrar paz y silencio en este mundo tan agitado de hoy. Este es uno de los lugares más altos del territorio venezolano.

El ascenso por este teleférico es memorable. Es una maravillosa experiencia la de llegar hasta las proximidades del Pico Bolívar -la más alta montaña del país y una de las más hermosas-, y disfrutar el recorrido a través del Parque Nacional Sierra Nevada. Es un alucinante viaje no apto para quienes sufran de vértigo de altura.

La obra se concluyó en marzo de 1960 gracias al apoyo de mano obrera venezolana y del equipo técnico extranjero dirigido por el especialista francés Maurice Comte. La obra tuvo un costo para el momento de su construcción de 70.000.000 de Bolívares que para la época equivalían a unos 16 millones de dólares. A través de los años el sistema teleférico de Mérida ha sido actualizado asegurándolo y garantizando su continuidad a través de los tiempos.

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No obstante su imponente vista, para algunos sobrecogedora, para otros escalofriante pero para la mayoría sorprendente y única, la sensación de estar tocando a las puertas del Cielo es conmovedora.

Cerrado desde 2008 y reinaugurado en 2016, fue proyectado en 1952 por un grupo de andinistas venezolanos durante el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez. La motivación era construir un sistema que facilitara el ascenso a la Sierra Nevada de Mérida. La propuesta fue tomada en cuenta y se procedió a hacer el levantamiento topográfico a fin de desarrollar el proyecto en 1955. Recibió apoyo de Suiza, Alemania y Francia para su monumental construcción.

En 1956 se trazó la ruta final y para el siguiente año ya estaba en funcionamiento el teleférico de carga hasta la estación La Aguada, que serviría de transporte a los materiales necesarios para la construcción de las estaciones.

Las primeras tres estaciones sirven a Barinitas, La Montaña y La Aguada. Al llegar al Pico Espejo, los visitantes de Venezuela y todo el continente disfrutan de las nieves eternas.

En  agosto de 2008, el experto suizo Hily Manz y un comité técnico de ese país realizaron una inspección general del sistema, en cuya investigación se determinó que los cables portadores de los vagones estaban a punto de cumplir 50 años, lo que significaba el final de su vida útil. De igual manera se descubrió que una de las torres del sistema presentaba una fisura.

Por recomendaciones de este grupo de expertos europeos el teleférico de Mérida fue cerrado en el mismo mes para resguardar la seguridad de los usuarios. Para el 2010 se emprendió un proceso de modernización, con una fuerte inversión de por medio, para la instalación de nuevas guayas, vagones y dispositivos de seguridad. Se decidió entonces construir un sistema totalmente nuevo.

Las nuevas cabinas disponen de  una capacidad para 60 personas, más el cabinero, a diferencia de las antiguas que solo podían trasladar un máximo de 40 ocupantes. El ascenso se hace en cuatro etapas, en cada una de las cuales hay que cambiar de cabina, ya que cada tramo funciona independientemente de los otros.

Son cuatro teleféricos cuyas cabinas se desplazan a una velocidad promedio de 5 m/s gracias a una guaya la cual es movida por el empuje de un motor. Desde el 7 de octubre de 2016, abierto al gran público, viaja allí todo el que lo desea.

El primer tramo va desde el Cañón del Río Chama en desplazamiento desde lo alto y en pos de lo más alto. Se divisan La Meseta de Mérida junto a sus poblados vecinos – Tabay, La Parroquia y Ejido.

El segundo permite apreciar la Selva nublada altiandina hasta los altos páramos, donde emerge el Pico El Toro (4.756 m). También El Parque nacional Sierra Nevada y, hacia el norte, se disfruta del Parque nacional Sierra de la Culata, en pleno corazón de los Andes venezolanos.

El tercer tramo deleita con una visual de los solemnes páramos andinos. Aquí se puede observar más de 86 especies de frailejón, una planta exclusiva de la cordillera de los Andes. Al frente se ve el flanco Norte del Pico Bolívar y, debajo, se observa el camino que conduce hasta la aldea Los Nevados, al otro lado de las montañas.

Está considerada una colosal obra de ingeniería que fue tradicionalmente única en su tipo que podría contar más de 50 años de historia.

Toda una experiencia casi mística que hace innecesario hablar. Se callan los que respetan las alturas y se callan los que quedan sin palabras ante la magnificencia del paisaje; pero el silencio de todos es un tributo a la Creación. 

El Pico Espejo es un lugar impresionante, a veces envuelto en neblina y a veces con un sol radiante que tuesta la piel. Es un lugar donde podemos ver el viento pasar, haciendo cabriolas con la nubes al sortear los picos nevados. Es un lugar para ver el horizonte y pensar en lo que queda más allá. Es el techo del mundo en que vivimos.

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