La liturgia diaria meditada - Padre, pequé contra el cielo y ante ti (Lc 15,1-3.11-32) 31/03



Domingo 31 de Marzo de 2019
4º de Cuaresma
Morado o rosado


Martirologio Romano: En el lugar de Argol, en Persia, san Benjamín, diácono, que al predicar insistentemente la palabra de Dios, consumó su martirio con cañas agudas entre sus uñas, en tiempo del rey Vararane V (+420 dC).

Antífona de entrada  cf. Is 66, 10-11
Alégrese, Jerusalén, y que se congreguen cuantos la aman. Compartan su alegría los que estaban tristes, vengan a saciarse con su felicidad.

Oración colecta       
Dios nuestro, que reconcilias maravillosamente al género humano por tu Palabra hecha carne; te pedimos que el pueblo cristiano se disponga a celebrar las próximas fiestas pascuales con una fe viva y una entrega generosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Te presentamos con alegría, Señor, estos dones para la salvación eterna; ayúdanos a celebrarlos con fidelidad y a ofrecerlos dignamente por la redención del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión   Cf. Jn 9, 11. 38
El Señor hizo barro y lo puso sobre mis ojos; entonces fui, me lavé y vi, y creí en Dios.

Oración después de la comunión

Padre, que iluminas a todo hombre que viene a este mundo, te pedimos que alumbres nuestros corazones con el esplendor de tu gracia, para que nuestros pensamientos sean dignos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.


1ª Lectura       Jos 4, 19; 5, 10-12
Lectura del libro de Josué.
Después de atravesar el Jordán, los israelitas entraron en la tierra prometida el día diez del primer mes, y acamparon en Guilgal. El catorce de ese mes, por la tarde, celebraron la Pascua en la llanura de Jericó. Al día siguiente de la Pascua, comieron de los productos del país –pan sin levadura y granos tostados– ese mismo día. El maná dejó de caer al día siguiente, cuando comieron los productos del país. Ya no hubo más maná para los israelitas, y aquel año comieron los frutos de la tierra de Canaán.
Palabra de Dios.

Comentario
La llegada a la tierra prometida supone que habrá que trabajar y comer del suelo arado, sembrado y cosechado. No se trata del resultado de la falta de amor de Dios, por el contrario, con el mismo amor que lo asistió cuando fue necesario, ahora lo dignifica con su trabajo.

Sal 33, 2-7
R. ¡Gusten y vean que bueno es el Señor!

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

2ª Lectura       2Cor 5, 17-21
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.
Hermanos: El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente. Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación. Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios. A Aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.
Palabra de Dios.

Comentario
San Pablo nos llama para vivir reconciliados, como fruto de la reconciliación de Dios con cada uno de nosotros. Porque Dios nos quiere como pueblo, nos quiere unidos, nos quiere familia.

Aclamación    Lc 15, 18
Iré a la casa de mi padre y le diré:”Padre, pequé contra el Cielo y contra ti”.

Evangelio       Lc 15, 1-3. 11-32
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida inmoral. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!’. Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’. Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”.
Palabra del Señor.

Comentario
Podemos sentirnos hijos que vuelven luego de gastar nuestras vidas fuera de la casa de nuestro Padre Dios. También podemos sentirnos hijos mayores a los que se les pide que reciban a aquellos que regresan. En cada caso, se trata de un camino, de un proyecto que incluye trabajo interior, y del reconocimiento que necesitamos de Dios y del hermano.

Oración introductoria
Señor, ¡qué grande es tu amor y misericordia! Me identifico con esos dos hijos del Evangelio que no saben recibir y corresponder a tu amor. Conduce esta oración para que mi corazón no se endurezca y sea dócil a las inspiraciones.

Petición
Señor, ayúdame a confiar siempre en tu gran misericordia pero no permitas que abuse de tanto amor.

Meditación 

1. La confianza en que Dios proveerá, no debe nunca excluir nuestro trabajo para conseguir lo que necesitamos, nuestra colaboración. El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas. Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. En este libro de Josué se nos dice que Dios les dio el maná cuando no tenían otro medio de alimentarse, de sobrevivir, pero que cuando ellos, el pueblo, ya podía vivir del fruto de su trabajo, cesó el maná. Así debemos vivir nosotros: a Dios rogando y con el mazo dando. Y mientras nosotros tengamos trabajo y posibilidades de vivir del fruto de nuestro trabajo, demos gracias a Dios y acordémonos de los que no tienen trabajo, ni posibilidades de vivir del fruto de su trabajo. Este sentido debe tener nuestra limosna cuaresmal: dar a los que lo necesitan parte de lo que a nosotros nos sobra, de lo que para nosotros resulta no necesario, superfluo. La limosna es una virtud cristiana, que en este tiempo de cuaresma debemos practicar de una manera especial. Seamos capaces de discernir en cada caso, con sentido cristiano, cuánta limosna podemos dar y a quiénes debemos dar limosna.

2. El que es de Cristo es una criatura nueva… En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Cristo, con su vida, pasión y muerte, nos reconcilió a nosotros con Dios, haciéndonos una criatura nueva. Lo que ahora san Pablo pide a los fieles cristianos de Corinto es que ellos se reconcilien con Dios, viviendo como criaturas nuevas. Sabemos que en la comunidad cristiana de Corinto existían desavenencias y divisiones dentro de la comunidad cristina, precisamente porque, en muchos aspectos, seguían viviendo como criaturas carnales. San Pablo les dice que por el bautismo de Cristo han sido ya hechos criaturas nuevas, espirituales, y que deben vivir como tales, amándose mutuamente y viviendo como auténticos hijos de Dios, no como esclavos del pecado y de los ídolos. Apliquémonos a nosotros mismos estos consejos de san Pablo y vivamos como personas espirituales, dirigidos y gobernados por el espíritu de Cristo, por el amor cristiano, no por nuestras pasiones y esclavitudes corporales. Viviendo así podremos “gustar y ver qué bueno es el Señor”, como nos pide el salmo 33.

3.- Los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: ese acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola. De la lectura del texto evangélico se deduce claramente que Jesús no dirige su parábola a los fariseos y escribas para que estos se fijen en el comportamiento del hijo, sino para que se fijen en el comportamiento del Padre. Por eso, esta parábola debe llamarse con propiedad parábola del "Padre amoroso", mejor que llamarla parábola del "hijo pródigo". Y no hay duda de que esta parábola refleja mejor aún que ninguna otra la inmensa misericordia de Dios, como padre, hacia todos sus hijos, hacia los que siempre se portaron bien –hijo mayor– y hacia los que se portaron muy mal –hijo menor–. Lo que Jesús quiere decir con esta parábola a los fariseos y escribas que le criticaban es que él está haciendo con los pecadores que se acercaban a él exactamente lo que hace Dios con todos nosotros, justos y pecadores: amarnos inmensamente, es decir, con una generosidad sin límites. Pues bien, si nosotros queremos ser seguidores de Jesús, deberemos hacer lo mismo que él hacía: amar a todas las personas con generosidad extrema. Sólo así puede entenderse el mandamiento de Jesús de amar al prójimo, incluso al prójimo enemigo. Porque también parece claro que Jesús no amaba a los pecadores, para que siguieran siendo pecadores, sino para que dejaran de serlo. El amor a Jesús, exige de nosotros la conversión a Jesús. Debemos amar a todas las personas, precisamente para que todas las personas, incluidos nuestros enemigos, se hagan mejores, con nuestro amor. La seguridad que tenía el hijo menor en el amor pródigo de su padre es lo que le animó a volver a la casa paterna. Si los cristianos queremos salvar el mundo, deberemos intentar hacerlo a base de mucho amor, de un amor pródigo, como hizo el Padre pródigo con su hijo. En este Año, éste puede ser un buen propósito para esta cuaresma.

Propósito
Vivir hoy de tal modo que pueda ser admitido en el festín eterno del cielo.

Diálogo con Cristo
Señor y Padre mío, con qué facilidad puedo engañarme a mí mismo al seguir el camino fácil que me ofrece la vida y ser un ciego y sordo indiferente a las necesidades de los demás, para concentrarme sólo en mi propia felicidad. Dame tu gracia para saber mantenerme siempre a tu lado. Que no me aleje de tu gracia, porque entonces mi corazón se convertirá en roca, insensible a recibir y corresponder a tu amor. Libremente quiero depender siempre y en todo de Ti.

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