Estaban marginados hasta que decidió hacer algo por ellos

Hogar Hijos de la Luz: un acto de amor que está cambiando la vida de los niños más pobres en la India 

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Jesumiel Barra viajó por primera vez a Varanasi en 1999 para estudiar música clásica india convirtiéndose en una sitarista muy talentosa. A partir de entonces, todos los años se establecía unos meses en la ciudad hasta que en 2011 decidió quedarse para trabajar como voluntaria en la Congregación Madre Teresa de Calcuta. 

Durante ese tiempo, caminando por las orillas del río Ganges, encontró a niños mendigos que pedían dinero sin ninguna esperanza. Estos niños y sus familias pertenecían a la casta más baja de la India llamada “intocables”, la cual por nacimiento eran considerados indignos para acceder a necesidades básicas como educación, salud o alimentos. 

La realidad era muy triste. No se bañaban, contrayendo enfermedades en la piel hasta el punto de no poder despegarse la ropa del cuerpo, vivían del dinero que les daban los turistas y que normalmente destinaban al alcohol o a las drogas, y eran maltratados cuando entraban a locales buscando comida.

Jesumiel vio claramente una necesidad y decidió hacer algo. En una nota para La Nación la joven describe ese momento como “un impulso del corazón”. Se acercó a los niños y comenzó a gritar “¡Escuela, escuela!”. Ellos le preguntaron “¿Dónde hay una escuela?”, a lo que les respondió “Aquí. Aquí está la escuela”. 

Así fue que comenzó a pasar tiempo con ellos enseñándoles a leer y a escribir, así como también distintos oficios para que pudieran vender las artesanías que fabricaban y dejar de mendigar. Tuvieron tanto éxito, que sus madres quisieron aprender también y actualmente organizan una feria callejera que crece cada año.

Con el tiempo decidió fundar el Hogar Hijos de la Luz, una casa escuela callejera para los niños y sus familias donde se ofrece un sitio para que puedan estudiar, comer, bañarse, lavar su ropa, dormir y aprender oficios. 

En cuatro años los resultados fueron impresionantes. No sólo se ha logrado que muchas familias salgan de la calle a través de un oficio para acceder a un hogar con dignidad ya que con la venta de artesanías pudieron alquilar habitaciones con luz, baño y agua corriente, sino que también muchos niños fueron rescatados y han tomado el legado para ayudar a otros. 

Esto fue lo que ha impulsado a un grupo de productores a convertirlos en protagonistas de un  documental llamado Dreamflow, que se encuentra en plena campaña de crowfounding para poder terminar de realizarse.

La hermana de Jesumiel, que también se ha involucrado en el proyecto, aseguró en una entrevista radial que para ayudar no tenemos que ir a lugares lejanos. Tampoco se necesitan grandes cantidades de dinero o grandes asociaciones, sino un acto de amor.

“No hace falta ir a la India. Cualquier acto de amor que uno pueda realizar, aunque sea el más pequeño, puede contribuir a mejorar al mundo: sonreir, abrazar a un hermano, escuchar a alguien que necesita un consejo”. 

Ese es el mensaje: para ellos el amor es lo más importante y es lo que hace todo posible. Al recibir amor, también lo dan. Rescatando el testimonio de su hermana nos recuerda que “No hay excusas. Hay que levantarse y salir a mejorar el mundo desde nuestro lugar. Existen los milagros, y ese milagro es el amor”. 

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05:33
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