Olvidar hace bien al alma y sana las heridas del corazón

Cada uno necesita su tiempo para procesar el dolor, pero no huyendo de él, sino aceptándolo y superándolo

Las heridas del alma y del corazón pesan mucho más en una persona que las del cuerpo. El ser humano siente, es vulnerable, por fuerte que quiera ser siempre se ve afectado por decepciones, frustraciones, enfados y pérdidas. 

Cómo sanar el corazón herido

El apoyo de los amigos cuenta: Para poder curar heridas de nuestro mundo afectivo es importante que tomemos la responsabilidad de cuidar de uno mismo. Especialmente, cuando esas heridas pesan demasiado. En ese caso, intenta estar más tiempo solo porque las compañías excesivas pueden convertirse en ruido para tu mente, cuando necesitas mirar dentro de ti y conectar contigo. Es mejor que busques amigos con los que incluso, puedes estar en silencio. La verdadera amistad, se funda en la presencia.

Trata de entender las causas: La tristeza es humana y, como tal, es importante asumirla y vivirla. Además, es importante analizar las causas de la tristeza presente para poder entender mejor lo que ha sucedido y empezar a razonar sobre los mejores remedios en la propia vida.  

– Dar tiempo al tiempo: Tomás de Aquino afirma que el tiempo todo lo cura y que, al principio, el dolor se siente más. Por tanto, aprender a esperar es una formula recomendable para ir aliviando ese dolor que está en el interior y que no se va de un día para otro. 

– Pasa más tiempo en casa porque necesitas de un espacio de intimidad para poder estar bien y ser tú de verdad al cien por cien. Tener que hacer el esfuerzo de aparentar que estás perfectamente ante los demás, cuando no es así, puede llegar a romperte.

Afrontar la realidad: Para sanar las heridas del alma y del corazón no debes de huir del dolor sino que tienes que enfrentarte a él, aceptarlo y superarlo. Poner una cortina de humo no te servirá de nada más que de retrasar o alargar el sufrimiento. Después de una decepción o de una situación mala es normal que sintamos tristeza y dolor, por tanto, tenemos que vivirlo. Forma parte de la vida.

Pon atención a tu persona, física y espiritualmente: Una manera muy efectiva de curar las heridas del alma es centrándote en tu estado de salud físico. Hacer deporte, comer de manera equilibrada, meditar y cuidar tu cuerpo en general es una técnica para volver a equilibrar tu mente y encontrar tu proprio equilibrio. De este modo, no solo sabemos cómo sanar el alma espiritualmente, si no que conseguiremos curar el cuerpo y cultivar nuestra salud.

El dolor forma parte de la vida y, por ello, debemos aprender de él y vivirlo como una etapa más de nuestra existencia. Lo importante es no tener prisas por superar esta fase. Date el tiempo que necesites, no te fustigues ni te presiones. Las heridas, sean estas físicas o espirituales, se curan con el tiempo y con el apoyo de los seres queridos. 

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