La temperatura del planeta se dispara…¿qué podemos hacer?

El mensaje es muy claro, avalado incluso por científicos de la talla del Premio Nobel mexicano Mario Molina: el calentamiento global ha provocado huracanes como Irma y María, inundaciones, ondas de calor y sequías en diversas partes del mundo. Y esto es en 2017.

Y es que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha dicho ya que, muy probablemente, 2017 sea uno de los tres años más calientes registrados por este organismo, “lo cual está ocasionando efectos devastadores” en la vida del planeta.

El reciente Informe de la OMM señala –como timbre de alarma—que los años 2015 y 2016 alcanzaron temperaturas muy altas debido a la presencia del fenómeno meteorológico denominado “El Niño”, mismo que ha desaparecido ya en 2017.

Este año han seguido su curso ascendente (peligrosamente ascendente, no obstante haya personas en el poder político de Estados Unidos que lo pongan en duda) la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera; el aumento del nivel del mar (por el derretimiento de los glaciares) y la acidificación de los océanos.

En su Informe, la OMM afirma que de enero a septiembre de este año 2017, se registró una temperatura media global de aproximadamente 1,1° Celsius por encima de los niveles preindustriales.

Como consecuencia de la intensidad del fenómeno de El Niño, es probable que el año de 2016 continúe siendo el más caliente ya registrado, con 2017 y 2015 en segundo y tercer lugar, respectivamente. El período de 2013 a 2017 será el quinquenio más caliente jamás registrado.

“Los últimos tres años estuvieron entre los tres más calientes ya registrados. Es parte de la tendencia para el calentamiento de largo plazo”, dijo el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

“Fuimos testigos de fenómenos meteorológicos extraordinarios, temperaturas que llegaron a 50° Celsius en Asia, huracanes sin precedentes en el Caribe y en el Atlántico que alcanzaron a Irlanda, devastadoras inundaciones que afectaron millones de personas y una sequía implacable en la África oriental”, agregó Taalas.

Estos resultados hacen ver a las claras los riesgos en crecimiento no solamente para las personas o para la economía, sino para el tejido mismo de la vida sobre la Tierra. El Acuerdo de París –de no alcanzar sus objetivos—podría ser el último botón de alarma antes que el calentamiento global abrase al planeta en su conjunto.

El Informe de la OMM, con no ser definitivo (este se compondrá con el comportamiento final del último trimestre de 2017) no augura ningún resultado mínimamente halagüeño. Según este organismo, se han dado en los primeros nueve meses de 2017 los siguientes registros:

La temperatura media global para el período comprendido entre enero y septiembre de 2017 fue de 0,47°±0,08 °C más cálido que la media de 1981-2010 (estimada en 14,31 °C), lo que representa un aumento de la temperatura de aproximadamente 1,1 °C desde el período preindustrial.

En la zona meridional de América del Sur, especialmente la Argentina, el oeste de China y algunas partes del sureste de Asia el total de precipitaciones fue superior a la media. El período de enero a septiembre fue el más húmedo jamás registrado en los territorios adyacentes de Estados Unidos.

La extensión del hielo marino en el Ártico se situó muy por debajo de la media durante 2017 y se mantuvo en niveles bajos sin precedentes durante los cuatro primeros meses del año, según el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielos y el Servicio de Cambio Climático del programa Copernicus de la Unión Europea. El máximo anual de la extensión de hielo marino en el Ártico alcanzó, a principios de marzo, uno de los cinco valores más bajos observados por satélite desde 1979, y el valor más bajo según el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielos.

El nivel medio del mar es uno de los mejores indicadores del cambio climático. Se ha mantenido relativamente estable en 2017 hasta la fecha, con niveles similares a los alcanzados por primera vez a finales de 2015. Ello se debe a que, por un lado, la influencia temporal del episodio de “El Niño” de 2015-16 (durante el cual el nivel medio del mar a primeros de 2016 alcanzó un valor de unos 10 milímetros por encima de la tendencia registrada en 2004-2015)

Las temperaturas en la superficie del mar a escala mundial van camino de estar entre las tres más altas jamás registradas. Hasta fines de septiembre de 2017, el contenido calorífico de los océanos a nivel mundial alcanzó, o casi alcanzó, valores récord.

El océano absorbe hasta un 30 por ciento de las emisiones anuales de dióxido de carbono (CO2) de origen antropógeno que se encuentra en la atmósfera, lo que contribuye a mitigar los efectos del cambio climático en el planeta. No obstante, esto tiene un alto costo ecológico ya que el CO2 absorbido modifica los niveles de acidez del océano. Desde que comenzaran los registros en la estación de Aloha (al norte de Hawái) a finales de la década de 1980, el pH del agua de mar se ha ido reduciendo progresivamente, pasando de valores superiores a 8,10 al inicio de los años ochenta a unos valores comprendidos entre 8,04 y 8,09 en los últimos cinco años.

La tasa de aumento del CO2 de 2015 a 2016 fue la más alta jamás registrada, a saber, de 3,3 partes por millón/año, lo que supuso que la concentración de CO2 alcanzara las 403,3 partes por millón.

Algunas de las reflexiones sobre el cuidado del Medio Ambiente que el Papa Francisco nos propone en la Encíclica Laudato si´, podrían ser tomadas en cuenta en familia, en lo individual o en grupo, para meditarlas y para llevar a la práctica una conducta que denote la “conversión ecológica” a la que estas circunstancias nos empujan:

1. San Francisco de Asís “manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. (…) En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior”. (10)

2. “Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades.” (14)

3. “Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. Esa deuda se salda en parte con más aportes económicos para proveer de agua limpia y saneamiento a los pueblos más pobres.” (30)

4. “Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.” (49)

5. “Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia.” (52)

6. “Los jóvenes tienen una nueva sensibilidad ecológica y un espíritu generoso, y algunos de ellos luchan admirablemente por la defensa del ambiente, pero han crecido en un contexto de altísimo consumo y bienestar que vuelve difícil el desarrollo de otros hábitos. Por eso estamos ante un desafío educativo.” (209)

7. “Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida.” (211)

8. “En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados.” (213)

9. “Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control. Por eso podemos hablar de una fraternidad universal.” (228)

10. “Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos.” (229)

En cuanto a los diez consejos prácticos que da el Papa para que cualquiera los pueda llevar a cabo, he aquí la lista simplificada de las que ha propuesto en cada intervención sobre el tema del cuidado de la casa común:

2. Evitar el uso de material plástico y de papel.

5. Cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer.

6. Tratar con cuidado a los demás seres vivos.

7. Utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas.

10. Dar gracias a Dios antes y después de las comidas.

05:12
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