Toda la solidaridad expresada en una sencilla camioneta verde

Una Ford del año 1949 y de color verde. Con este vehículo, adquirido gracias a una donación, el padre Alberto Hurtado, uno de los santos más famosos de Chile, solía recorrer las calles de la capital para transportar de un lado a otro a los más necesitados.

Entre los principales beneficiarios de este accionar de Hurtado estaban los niños y pobres –trasladados desde la ribera del río Mopocho (curso de agua de la Región Metropolitana) a Santiago- quienes gracias a él podían tener comida y abrigo en una de sus obras más importantes, el Hogar de Cristo.  

Es que esta sencilla (en su interior es posible contemplar el tablero, velocímetro y manubrio grande), pero resistente máquina se ha mantenido a lo largo de los años como un verdadero legado del accionar solidario.

“La camioneta representa el sentido de solidaridad de Alberto Hurtado. Está aquí porque no se justificaría en otro lado. No es el vehículo, el motor de fierro el que hace cosas: somos nosotros los que tratamos de ayudar a los demás. Es el único vehículo de Chile que está autorizado a trasladar seis personas en la cajuela. No hay otro vehículo, otra camioneta. Al ver esa camioneta en las calles es una actividad social, de solidaridad”, expresó Alfredo Vega, encargado del Museo de la Solidaridad en diálogo con El Mercurio.

Con el paso del tiempo, la camioneta, que fue rescatada luego de ser descubierta en un taller abandonada, ha seguido funcionando a través de varias campañas solidarias del Hogar de Cristo, una de las obras que más identifican a Hurtado en Chile.

Hoy en día esta famosa y humilde camioneta reposa en el Memorial de la Solidaridad: Museo del Padre Hurtado. Se trata de un lugar de más de 700 metros cuadrados –abierto desde el año 2010- donde el visitante puede tomar contacto con diversos objetos que estaban presentes en la vida de todos los días de este santo chileno. Desde sus recuerdos y escritos hasta una réplica de su habitación con su cama, fotografías, etcétera.

“¿Qué piensa Dios del Hombre? ¿De la vida? ¿Del sentido de nuestra existencia? ¿Condena Él esos inventos, ese progreso, ese afán de descubrir medicinas eficaces, automóviles veloces, aviones contra todo riesgo? No. Al contrario, se alegra de esos esfuerzos que nos hacen mejor esta vida. Pero para los que en medio de tanto ruido guardan aun sus oídos para escuchar, nos dice: ‘Yo he venido par que tengan vida y la tengan en abundancia’”, reza una reflexión del propio Hurtado presente en las paredes del museo.

El papa Francisco irá al Santuario del Padre Hurtado durante su visita prevista para enero de 2018. En ese lugar tendrá un encuentro privado con los jesuitas, además de un momento de oración en la tumba del santo. Mientras tanto, el resto de la delegación recorrerá durante esos instantes este particular museo –que se encuentra al lado del santuario- y podrá seguir aprendiendo más de la vida de un hombre que se ha transformado en emblema de la solidaridad en Chile.

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