Oraciones para rezar cuando te sientes pecador

Seamos sinceros: algunas oraciones creadas por algunos santos pueden parecer un poco demasiado “piadosas” para la mayoría de nosotros. Para aquellos que todavía percibimos que la santidad no es más que una mota lejana en el horizonte, es más sencillo sentirnos identificados con oraciones que reconocen la frecuencia con la que solemos no cumplir con las expectativas.

La buena noticia es que la Iglesia nunca estuvo destinada a ser un museo para santos, sino un hospital para pecadores. Si quieres pruebas, mira a los Doce Apóstoles. La misma “piedra” de la Iglesia negó a Cristo tres veces y todos los apóstoles menos uno huyeron del escenario de la crucifixión.

Para reconocer la realidad de nuestras propias vidas, aquí hay varias “oraciones para pecadores” que son sinceras sobre nuestra propia pecaminosidad y ponen nuestro enfoque en la Misericordia de Dios para sanar nuestras muchas heridas.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador.

Oh Señor Jesucristo, Redentor y Salvador, perdona mis pecados, al igual que perdonaste la negación de Pedro y a quienes te crucificaron. No cuentes mis transgresiones, sino, más bien, mis lágrimas de arrepentimiento. Recuerda no mis iniquidades, sino, sobre todo, mi pena por las ofensas que he cometido contra Ti. Anhelo ser fiel a Tu Palabra y rezo para que me ames y hagas Tu morada dentro de mí. Prometo darte alabanza y gloria en el amor y el servicio todos los días de mi vida.

Te amo, Jesús, mi Amor, sobre todas las cosas. Me arrepiento de todo corazón por las ofensas que Te he causado. Nunca permitas que me separe de Ti otra vez. Concédeme que siempre Te ame. Luego haz conmigo lo que quieras.

Oh, mi Dios y Señor misericordioso,
Jesucristo, lleno de piedad:
Por tu gran amor descendiste
y te encarnaste para salvar a todo el mundo.
¡Oh Salvador, te pido que me salves por tu gracia!,
(…) ¡Tú eres compasivo y lleno de misericordia!
Tú has dicho, oh Cristo,
“Quien cree en mí vivirá y nunca morirá”,
Si, pues, la fe en Ti salva a los perdidos, sálvame
Oh, mi Dios y Creador, porque yo creo.
Que me sea contada mi fe y no mis indignas obras, oh Dios mío,
porque Tú no encontrarás ninguna obra que me acredite como justo.
Oh, Señor, a partir de ahora déjame amarte tan intensamente como he amado el pecado,
y trabajar para Ti como alguna vez trabajé para el maligno.
Te prometo que voy a trabajar para hacer tu voluntad,
mi Señor y Dios, Jesucristo, todos los días de mi vida y para siempre.
Amén.

Concédeme conocerme a mí mismo
y conocerte a ti, Señor Jesús;
olvidarme a mí mismo y amarte a ti.
Que no piense sino en ti.
Que sepa mortificarme y vivir en ti.

Que todo cuanto me suceda
lo reciba como tuyo.
Que siempre escoja ir detrás de ti.

Que aprenda a huirme a mí mismo
y a refugiarme junto a ti,
para que sea defendido por ti.
Que nada me atraiga sino tú.
Y que me haga pobre por ti.
Mírame para que yo te ame.
Llámame para que yo te vea,
para que por toda la eternidad goce de ti…
Amén.

¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
Por eso, será justa tu sentencia
y tu juicio será irreprochable;
yo soy culpable desde que nací;
pecador me concibió mi madre.
Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Anúnciame el gozo y la alegría:
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.

03:01
Etiquetas:
Reacciones:

Publicar un comentario

[facebook][blogger][disqus]

Diocesis de Celaya

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets