Joven enseña a sus compañeros cómo sufrir: “Quizá parezco un monstruo, pero no lo soy”

El pasado 23 de marzo el papa Francisco reconoció oficialmente las virtudes heroicas de Daniela Zanetta, una muchacha italiana de 23 años que falleció en 1986 de una enfermedad rara de la piel (epidermólisis bullosa distrófica). La joven fue profundamente admirada durante su vida a causa de su constante amor a Dios entre un sufrimiento tan grande.

Zanetta lideraba un grupo parroquial de jóvenes y disfrutaba saliendo con sus amigos. Intentó como pudo llevar la vida de una adolescente común y no quería que la trataran de forma diferente. Sin embargo, sus actividades a menudo se veían limitadas por las frecuentes visitas al hospital y la necesidad de atención médica.

La enfermedad de su piel hacía necesarias hospitalizaciones repentinas y transfusiones de sangre de urgencia y, por lo general, la debilitaban. Necesitaba medicación frecuente y cuidados constantes que le dieran la oportunidad de vivir una vida medio normal.

En su momento, varios médicos en Italia recomendaron eutanasia y ella hizo todo lo posible para oponerse con firmeza. Zanetta escribió a una revista local a modo de respuesta e instó a todos a percibir la belleza de la vida, incluso si es una vida de sufrimiento.

“Soy una chica de 22 años. Nací discapacitada. Tengo una enfermedad de la piel que deja cicatrices por todo mi cuerpo (…). Quizás tenga el aspecto de un monstruo, ¡pero no lo soy! No es sencillo pasar 22 años en la Cruz, pero creo en Dios y le amo inmensamente. Le doy gracias por haberme dado la vida, porque cada día nuevo me ofrece una oportunidad nueva para amarle y servirle. No es la locura la que me hace considerar el sufrimiento como un regalo precioso de Dios, es la experiencia concreta, vivida y a menudo empapada de lágrimas: estoy segura de que todo es fruto de la Voluntad y el Amor Divinos. (…) Cada día que amanece es un regalo de Dios y si esta vida está marcada de forma particular por el dolor, es un regalo doble porque el dolor nos hace crecer, genera un diálogo profundo con Dios, nos ayuda a expiar muchos pecados y detiene el sinsentido de las personas insensatas. (…) ¡¡La vida es hermosa!!”.

Zanetta también llevaba un diario en el que escribía cartas a Jesús y donde expresaba sus más profundos sentimientos de lucha, fe y confianza.

“Tú, Padre, me has confiado esta tarea, esta cruz, un sello impreso en mi carne desde mi primer llanto, como si quisieras asegurarte de que no me extraviaba (…). No siempre he disfrutado esta atención tuya hacia mí; cuántas veces he querido mezclarme entre la multitud, ser una de tantos… No entendía tu amor hacia mí porque significaba dolor (…), tantísimos sacrificios, tantísima amargura; no entendía… Luego te hablé entre lágrimas (…) y desde ese momento te ofrecí mi cuerpo enfermo, herido y desfigurado (…). Permaneceré firme en el centro de tu amor”.

Zanetta falleció en 1986 a la edad de 23 años debido a complicaciones derivadas de su enfermedad cutánea. Una gran multitud de jóvenes acudió en masa a su funeral y su inalterable fe en medio de tantísimo sufrimiento ha sido una inspiración para muchas personas.

La causa para su canonización se abrió en 2004 y el 23 de marzo el papa Francisco le concedió el título de “venerable”. El siguiente paso en su causa será la validación de cualquier milagro sucedido por su intercesión.

04:26
Etiquetas:
Reacciones:

Publicar un comentario

[facebook][blogger][disqus]

Diocesis de Celaya

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets