Descubre por qué esta mujer lo dejó todo por ir a ayudar a los haitianos

“Aquí en Haití no hay nada, así que todo lo que uno hace es ayuda. Siento que soy más útil acá que en Chile”.

Estas palabras pertenecen a Consuelo Alzamora, una terapeuta ocupacional chilena que llegó a Haití como voluntaria en abril de 2012 luego del devastador terremoto de 2010 y decidió quedarse a vivir, justamente, en el país más pobre de América Latina.

A Consuelo nada la detiene. Ni siquiera el reciente pasaje del huracán Matthew a pocos kilómetros del lugar donde habita, y que dejó cientos de víctimas, o una matanza provocada por un atentado a las puertas de su casa en el mes de mayo, o la destrucción de la zona costera donde en breve piensa casarse.

Es que Consuelo, cuyo nombre le hace honor a lo que hace y ama, tiene un propósito firme: el servicio a la comunidad necesitada.

La historia de Consuelo es recogida por la prensa chilena y deja de manifiesto cómo una persona puede cambiar de mirada una vez que es testigo de la cruda realidad que tienen que sobrellevar los más desfavorecidos. 

Consuelo es amante del servicio público, pero también de la amabilidad, la simpatía y la felicidad, a pesar de los pesares, de los haitianos. Y eso fue un cambio de mirada con respecto a su experiencia de vida en su país, donde percibía que la gente gastaba su día en día en preocupaciones vinculadas a sus casas, sus autos y otros proyectos.

“Las personas pueden tener poco para comer, pero todo lo comparten. Son súper generosos. El que tiene hoy día, da. El que tiene mañana, da. Y todo lo disfrutan porque viven el día a día”, expresó Consuelo en entrevista con La Hora de Chile.

Tal es el amor de Consuelo por lo que hace que ante el cierre de la clínica en la que trabajaba desde que llegó a Haití, un proyecto de la ONG Medical Teams International, decidió junto al administrador iniciar una fundación propia denominada Fondations Tous Ensemble.

Gracias a la labor de esta fundación es posible que niños y adultos con parálisis cerebral, amputados y con otras discapacidades puedan recibir una atención adecuada para su rehabilitación.

Para financiarse acuden a donaciones y al dinero de varios pacientes principalmente de quienes pueden y quieren asumir los costos.

Po su parte, Pierre Lynce, el otro de los cofundadores, destacó en un video sobre la fundación el ambiente de amistad y fraternidad que se vive en la clínica.

“Desde que un paciente entra en la clínica encuentra a alguien que lo recibe con una gran sonrisa. Esa es una de las cosas que llama la atención de los pacientes porque se sienten en un lugar donde hay amor y preocupación”, expresa.

Consuelo lleva cuatro años de noviazgo con un haitiano que trabaja también en una ONG. Tiene previsto casarse próximamente. Consuelo quiere echar raíces en Haití, el país donde decidió quedarse a vivir porque es donde siente útil y está cumpliendo la misión de ayudar a los demás, compromiso que asumió con amor y responsabilidad.

12:40
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