De la Solemnidad.
“Aquí en Haití no hay nada, así que todo lo que uno hace es ayuda. Siento que soy más útil acá que en Chile”.
Estas palabras pertenecen a Consuelo Alzamora, una terapeuta ocupacional chilena que llegó a Haití como voluntaria en abril de 2012 luego del devastador terremoto de 2010 y decidió quedarse a vivir, justamente, en el país más pobre de América Latina.
A Consuelo nada la detiene. Ni siquiera el reciente pasaje del huracán Matthew a pocos kilómetros del lugar donde habita, y que dejó cientos de víctimas, o una matanza provocada por un atentado a las puertas de su casa en el mes de mayo, o la destrucción de la zona costera donde en breve piensa casarse.
Es que Consuelo, cuyo nombre le hace honor a lo que hace y ama, tiene un propósito firme: el servicio a la comunidad necesitada.
La historia de Consuelo es recogida por la prensa chilena y deja de manifiesto cómo una persona puede cambiar de mirada una vez que es testigo de la cruda realidad que tienen que sobrellevar los más desfavorecidos.
Consuelo es amante del servicio público, pero también de la amabilidad, la simpatía y la felicidad, a pesar de los pesares, de los haitianos. Y eso fue un cambio de mirada con respecto a su experiencia de vida en su país, donde percibía que la gente gastaba su día en día en preocupaciones vinculadas a sus casas, sus autos y otros proyectos.
“Las personas pueden tener poco para comer, pero todo lo comparten. Son súper generosos. El que tiene hoy día, da. El que tiene mañana, da. Y todo lo disfrutan porque viven el día a día”, expresó Consuelo en entrevista con La Hora de Chile.
Tal es el amor de Consuelo por lo que hace que ante el cierre de la clínica en la que trabajaba desde que llegó a Haití, un proyecto de la ONG Medical Teams International, decidió junto al administrador iniciar una fundación propia denominada Fondations Tous Ensemble.
Gracias a la labor de esta fundación es posible que niños y adultos con parálisis cerebral, amputados y con otras discapacidades puedan recibir una atención adecuada para su rehabilitación.
Para financiarse acuden a donaciones y al dinero de varios pacientes principalmente de quienes pueden y quieren asumir los costos.
Po su parte, Pierre Lynce, el otro de los cofundadores, destacó en un video sobre la fundación el ambiente de amistad y fraternidad que se vive en la clínica.
“Desde que un paciente entra en la clínica encuentra a alguien que lo recibe con una gran sonrisa. Esa es una de las cosas que llama la atención de los pacientes porque se sienten en un lugar donde hay amor y preocupación”, expresa.
Consuelo lleva cuatro años de noviazgo con un haitiano que trabaja también en una ONG. Tiene previsto casarse próximamente. Consuelo quiere echar raíces en Haití, el país donde decidió quedarse a vivir porque es donde siente útil y está cumpliendo la misión de ayudar a los demás, compromiso que asumió con amor y responsabilidad.
2016-10-31 Radio Vaticana
(RV).- “Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados y marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge”, lo dijo el Papa Francisco a los representantes y delegados de las confesiones cristianas que participaron en el Evento Ecuménico en Malmö, en el ámbito de su 17° Viaje Apostólico a Suecia.
En su discurso, el Santo Padre agradeció por la conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma. Estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, dijo el Pontífice, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. “El camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala – afirmó el Papa – y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo”.
El diálogo entre nosotros, señaló el Obispo de Roma, ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena. “Gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social.
Después de escuchar los valientes testimonios, que nos hacen pensar en nuestra propia vida y de qué modo respondemos a estas situaciones de necesitad que están a nuestro lado, el Papa Francisco agradeció a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad. “Para nosotros cristianos, dijo el Papa, es una prioridad salir al encuentro de los desechados y marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge”.
(Renato Martinez – Radio Vaticano)
Texto y audio completo del discurso del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas:
Doy gracias a Dios por esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma, que estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. El camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala, y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo.
El diálogo entre nosotros ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena. Uno de los frutos que ha generado este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica. Gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social. Saludo cordialmente a los miembros de ambas organizaciones que, en un mundo fragmentado por guerras y conflictos, han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo. Los exhorto a seguir adelante por el camino de la cooperación.
He escuchado con atención los testimonios, de cómo en medio de tantos desafíos entregan la vida día a día para construir un mundo que responda cada vez más a los designios de Dios. Pranita se ha referido a la creación. Es cierto que toda la creación es una manifestación del inmenso amor de Dios para con nosotros; por eso, también por medio de los dones de la naturaleza nosotros podemos contemplar a Dios. Comparto tu consternación por los abusos que dañan nuestro planeta, nuestra casa común, y que generan graves consecuencias también sobre el clima. Como bien has recordado, los mayores impactos recaen a menudo sobre las personas más vulnerables y con menos recursos, y son forzadas a emigrar para salvarse de los efectos de los cambios climáticos. Todos somos responsables de la preservación de la creación, y de modo particular nosotros los cristianos. Nuestro estilo de vida, nuestros comportamientos deben ser coherentes con nuestra fe. Estamos llamados a cultivar una armonía con nosotros mismos y con los demás, pero también con Dios y con la obra de sus manos. Pranita, te animo a seguir adelante en tu compromiso en favor de nuestra casa común.
Mons. Héctor Fabio nos ha informado del trabajo conjunto que católicos y luteranos realizan en Colombia. Es una buena noticia saber que los cristianos se unen para dar vida a procesos comunitarios y sociales de interés común. Les pido una oración especial por esa tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana. Que sea una oración que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto.
Marguerite ha llamado nuestra atención sobre el trabajo en favor de los niños víctimas de tantas atrocidades y el compromiso con la paz. Es algo admirable y, a su vez, un llamado a tomar en serio innumerables situaciones de vulnerabilidad que sufren tantas personas indefensas, aquellas que no tienen voz. Lo que tú consideras como una misión, ha sido una semilla que ha generado abundantes frutos, y hoy, gracias a esta semilla, miles de niños pueden estudiar, crecer y recuperar la salud. Te doy las gracias por el hecho de que ahora, incluso en el exilio, sigues comunicando un mensaje de paz. Has dicho que todos los que te conocen piensan que lo que haces es una locura. Por supuesto, es la locura del amor a Dios y al prójimo. Ojalá que se pudiera propagar esta locura, iluminada por la fe y la confianza en la Providencia. Sigue adelante y que esa voz de esperanza que escuchaste al inicio de tu aventura continúe animando tu corazón y el corazón de muchos jóvenes.
Rose, la más joven, ha manifestado un testimonio realmente conmovedor. Ha sabido sacar provecho al talento que Dios le ha dado a través del deporte. En lugar de malgastar sus fuerzas en situaciones adversas, las ha empleado en una vida fecunda. Mientras escuchaba tu historia, me venía a la mente la vida de tantos jóvenes que necesitan de testimonios como el tuyo. Me gustaría recordar que todos pueden descubrir esa condición maravillosa de ser hijos de Dios y el privilegio de ser queridos y amados por él. Rose, te agradezco de corazón tus esfuerzos y tus desvelos por animar a otras niñas a regresar a la escuela y, también, el que rece todos los días por la paz en el joven estado de Sudán del Sur, que tanto la necesita.
Después de escuchar estos testimonios valientes, y que nos hacen pensar en nuestra propia vida y en el modo cómo respondo a las situaciones de necesitad que están a nuestro lado, quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad. Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados y marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge.
Dentro de poco escucharemos el testimonio del Obispo Antoine, que vive en Alepo, ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales. Las noticias nos refieren cotidianamente el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, que dura ya más de cinco años. En medio de tanta devastación, es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad. Es admirable también que tú, querido hermano, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios. Cada uno de ellos está en nuestros corazones y en nuestra oración. Imploremos la gracia de la conversión de los corazones de quienes tienen la responsabilidad de los destinos de aquella región.
Queridos hermanos y hermanas, no nos dejemos abatir por las adversidades. Que estas historias nos motiven y nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos. Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana.
(from Vatican Radio)Es un primer fruto de este día que termina en Malmö, Suecia, durante la visita de Papa Francisco. En la Malmö Arena, al final del encuentro ecuménico, firmaron una declaración de propósitos Michel Roy, de Caritas Internationalis, y Maria Immonen, director del World Service de la Federación Luterana Mundial, para reforzar el compromiso común a favor de los pobres, de los refugiados y por el desarrollo sostenible.
En el preámbulo del documento se recuerda que la Caritas Internationalis nació en 1951 en el ámbito de la Iglesia católica y que cuenta con otras 165 Caritas nacionales confederadas y distribuidas entre 200 países. «En el servicio y en la defensa de los pobres, promueve una civilización del amor». La Federación Luterana Mundial «se ha comprometido con la diaconía y el servicio desde su fundación en 1947. World Service, el brazo diaconal de la FLM, se concentra particularmente en las necesidades de los refugiados y en los desplazados internos que requieren asistencia sanitaria».
Caritas Internationalis y el World Service «han trabajado juntos en diferentes ocasiones durante las últimas décadas, en muchos países y regiones, para afrontar las causas profundas de la pobreza y las crisis humanitarias». En ocasión de los 500 años de la Reforma, los dos organismos pretenden, pues, dar un paso más en el compromiso común.
«Nosotros creemos —se lee en la declaración— que las comunidades de fe y las organizaciones con las cuales estas se comprometen están en la posición ideal para combatir la pobreza extrema en todas sus dimensiones. No solo porque estas comunidades están presentes en todo el mundo, sino también porque cuando son entrenadas, organizadas y acompañadas, son la mejor respuesta a los desastres, los mejores promotores de desarrollo humano integral y sostenible».
«Lo que nos anima —continúa el documento— es nuestra fe y, en un mundo secularizado, esto es una gran diferencia: la valentía, el compromiso, la constancia, correr riesgos, la convicción de que Dios está con nosotros para afrontar el mal y reconstruir vidas. Como organizaciones cristianas mundiales que trabajan por la dignidad humana y la justicia social, hemos decidido unir nuestras manos. Para llevar la esperanza. Para ofrecer testimonio y actuar juntos, sin ser exclusivos. Y hemos decidido invitar a nuestros miembros a comprometerse localmente con sus contrapartes y amigos».
Los propósitos contenidos en la declaración común son los de «crear oportunidades», comprometerse en la cooperación, en «regulares discusiones estratégicas» comunes, compartir enseñanzas, desafíos y oportunidades. Las zonas de cooperación identificadas son: los refugiados, los desplazados internos y los migrantes; la construcción de la paz y de la reconciliación, la preparación y la respuesta humanitaria, la implementación de los objetivos para el desarrollo sostenible, la acción y la programación entre las religiones. Todo ello se concretizará en encuentros y discusiones comunes, con la ayuda de expertos, y en la realización de programas comunes cuando sea posible. Hay también una invitación a los miembros de la Caritas y del World Service de la Federación Luterana Mundial a cooperar y comprometerse en programas comunes a nivel local.
«Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados y marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge. A nosotros cristianos, se nos exige protagonizar la revolución de la ternura». Lo dijo el Papa después de haber escuchado los testimonios de luteranos y católicos que trabajan por la paz y la reconciliación. Francisco participó en el gran encuentro ecuménico en la Malmö arena, a donde entró en un cochecito eléctrico.
Tomaron la palabra cuatro testimonios. Pranita Biswasi, mujer hindú de 26 años, originaria del estado de Odisha, en donde la mayor parte de la población vive en la miseria. Habló sobre el cambio climático y los daños ambientales. «Hoy, mi trabajo en la Iglesia evangélica luterana implica el compromiso con otros jóvenes sobre las cuestiones de justicia ecológica y social». «Los exhorto —dijo— a aumentar la presión sobre los líderes políticos de todo el mundo y a presionar para que se reconozcan los derechos legales para los medios de subsistencia sostenibles para millones de personas que corren el peligro de ser abandonadas en la calle debido a los cambios climáticos en la India y en otras partes del mundo».
Después de ella habló monseñor Héctor Gaviria, director dela Caritas de Colombia, quien se refirió a la guerra civil con la guerrilla de las FARC que destrozó durante más de medio siglo su país. Citó una masacre de 2002 y explicó que uno de «nuestras mayores tareas es la de ayudar a las víctimas y asegurar que se se les restituyan sus derechos». Citó también el compromiso común de Caritas y de los luteranos en contra de las minas. Marguerite Barankitse, de Burundi, contó que cuando explotó la guerra civil de 1993 decidió adoptar a siete niños «y fue el inicio de una misión. Cuando el genocidio comenzó, escondí a estos y a otros 25 huérfanos». Marguerite creó la Maison Shalom (casa de la paz), «para consolar, reconciliar y volver a dar esperanza a los niños que lo han perdido todo. Estamos convencidos de que el odio nunca tiene la última palabra».
Rose Lokonyen, joven refugiada de 23 años, huyó de Sudán del Sur en 2002 y hoy vive en Kenya. Cuando tenía 14 años sus padres volvieron a Sudán del Sur para buscar a los abuelos, y ella se ocupó de sus hermanos, porque era la mayor. «Iba a la escuela y cuando volvía a casa tenía que ocuparme de todo, hasta de ir a recoger leña para el fin de semana, y tenía que tener cuidado porque a veces las mujeres son secuestradas en la selva, y cuando veía a alguien, escapaba. Después de hacer todos los quehaceres iba al campo de futbol y jugaba». Hoy trabaja tratando de motivar a las chicas para que vayan a la escuela, que muchas han abandonado porque tienen que ocuparse de sus familiares. Se dedicó al atletismo y se convirtió en una atleta olímpica, y llevó la bandera de los refugiados en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
“A nosotros los cristianos se nos pide de protagonizar la revolución de la ternura”, dijo el papa Francisco durante el evento ecuménico ante miles de delegados cristianos reunidos este lunes 31 de octubre en la tarde en el estadio Malmö Arena de Suecia.
Francisco compartió platea con varios líderes luteranos, pero especialmente con los operadores de caridad y de paz (de ambas iglesias), al fin cristianos voluntarios y comprometidos en llevar conforto y trabajar por la paz en varios países y realidades.
En esto contexto, Francisco agradeció a Dios ante miles de asistentes por “esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma” que involucra a católicos y luteranos, que “estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad”, expresó.
Entretanto, manifestó que entre católicos y luteranos es “es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”, manifestó.
En un discurso himno de la caridad cristiana aseguró: “Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados, porque son desechados de su patria y de los marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge”.
El obispo de Roma que momentos antes participó a una oración ecuménica común y firmó una declaración conjunta con los Luteranos, aplaudió que, a su vez, “gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos”.
El ecumenismo de la caridad tiene una nuevo auge en esta declaración entre ambas organizaciones de asistencia benéfica “con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social”.
Antes del discurso del Papa se escucharon testimonios de cristianos comprometidos en varios ámbitos en Colombia, Burundi, India, Siria y Sur Sudán: la protección del planeta, enfrentar el cambio climático, ayudar a los niños y las mujeres en zonas de guerra, los refugiados, sostener a los pueblos perseguidos y por la paz del mundo.
“Ojalá que se pudiera propagar” la locura del amor de Dios “iluminada por la fe y la confianza en la Providencia”, expresó el Papa y agradeció a todos los que brindaron su testimonio. En referencia justamente al testimonio de una mujer en exilio, Marguerite, que ayuda a los niños víctimas de la guerra en África.
El Pontífice invitó a todos: “Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana. Y cómo sabemos: ¡La esperanza no defrauda!”, concluyó.
Por otro lado, de la parte luterana. “Católicos y luteranos se aman hoy y sirven a los hermanos para que el mundo crea. Qué Dios bendiga siempre nuestros lazos hermandad”, dijo el Obispo luterano Munib Yunan, Secretario General de la Federación Mundial Luterana.
En otro momento, el Papa pidió una oración especial por Colombia que llamó una “ tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana”.
Asimismo, exhortó a rezar por todas las naciones que viven conflictos y violencia. “Como el corazón cristiano, si lo miran a Jesús, no conoce limites; que sea una oración que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto”.
Queridos hermanos y hermanas: Doy gracias a Dios por esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma, que estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. El camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala, y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo.
El diálogo entre nosotros ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena.Uno de los frutos que ha generado este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica.
Gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social.
Saludo cordialmente a los miembros de ambas organizaciones que, en un mundo fragmentado por guerras y conflictos, han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo. Los exhorto a seguir adelante por el camino de la cooperación.
He escuchado con atención los testimonios, de cómo en medio de tantos desafíos entregan la vida día a día para construir un mundo que responda cada vez más a los designios de Dios.
Pranita se ha referido a la creación. Es cierto que toda la creación es una manifestación del inmenso amor de Dios para con nosotros; por eso, también por medio de los dones de la naturaleza nosotros podemos contemplar a Dios.
Comparto tu consternación por los abusos que dañan nuestro planeta, nuestra casa común, y que generan graves consecuencias también sobre el clima. Como bien has recordado, los mayores impactos recaen a menudo sobre las personas más vulnerables y con menos recursos, y son forzadas a emigrar para salvarse de los efectos de los cambios climáticos. Como se dice en mi país: ¡Al final la gran fiesta la terminan pagando los pobres!
Todos somos responsables de la preservación de la creación, y de modo particular nosotros los cristianos. Nuestro estilo de vida, nuestros comportamientos deben ser coherentes con nuestra fe. Estamos llamados a cultivar una armonía con nosotros mismos y con los demás, pero también con Dios y con la obra de sus manos. Pranita, te animo a seguir adelante en tu compromiso en favor de nuestra casa común.
Testimonio desde Colombia
Mons. Héctor Fabio nos ha informado del trabajo conjunto que católicos y luteranos realizan en Colombia. Es una buena noticia saber que los cristianos se unen para dar vida a procesos comunitarios y sociales de interés común. Les pido una oración especial por esa tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana. Como el corazón cristianos, si lo miran a Jesús, no conoce limites; que sea una oración que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto.
Marguerite ha llamado nuestra atención sobre el trabajo en favor de los niños víctimas de tantas atrocidades y el compromiso con la paz. Es algo admirable y, a su vez, un llamado a tomar en serio innumerables situaciones de vulnerabilidad que sufren tantas personas indefensas, aquellas que no tienen voz. Lo que tú consideras como una misión, ha sido una semilla que ha generado abundantes frutos, y hoy, gracias a esta semilla, miles de niños pueden estudiar, crecer y recuperar la salud. Apostaste al futuro. ¡Gracias!
Te doy las gracias por el hecho de que ahora, incluso en el exilio, sigues comunicando un mensaje de paz. Has dicho que todos los que te conocen piensan que lo que haces es una locura. Por supuesto, es la locura del amor a Dios y al prójimo. Ojalá que se pudiera propagar esta locura, iluminada por la fe y la confianza en la Providencia. Sigue adelante y que esa voz de esperanza que escuchaste al inicio de tu aventura continúe animando tu corazón y el corazón de muchos jóvenes.
Rose, la más joven, ha manifestado un testimonio realmente conmovedor. Ha sabido sacar provecho al talento que Dios le ha dado a través del deporte. En lugar de malgastar sus fuerzas en situaciones adversas, las ha empleado en una vida fecunda.
Mientras escuchaba tu historia, me venía a la mente la vida de tantos jóvenes que necesitan de testimonios como el tuyo. Me gustaría recordar que todos pueden descubrir esa condición maravillosa de ser hijos de Dios y el privilegio de ser queridos y amados por él.
Rose, te agradezco de corazón tus esfuerzos y tus desvelos por animar a otras niñas a regresar a la escuela y, también, el que rece todos los días por la paz en el joven estado de Sudán del Sur, que tanto la necesita.
Después de escuchar estos testimonios valientes, y que nos hacen pensar en nuestra propia vida y en el modo cómo respondo a las situaciones de necesitad que están a nuestro lado, quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad.
Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados, porque son desechados de su patria y de los marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge. A nosotros los cristianos se nos pide de protagonizar la revolución de la ternura.
Dentro de poco escucharemos el testimonio del Obispo Antoine, que vive en Alepo, ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales. Las noticias nos refieren cotidianamente el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, de la amada Siria, que dura ya más de cinco años.
En medio de tanta devastación, es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad.
Es admirable también que tú, querido hermano, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios. Cada uno de ellos está en nuestros corazones y en nuestra oración. Imploremos la gracia de la conversión de los corazones de quienes tienen la responsabilidad de los destinos del mundo, de aquella región y de todos los que intervienen en ella.
Queridos hermanos y hermanas, no nos dejemos abatir por las adversidades.Que estas historias y estos testigos nos motiven y nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos. Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana. Y cómo sabemos: ¡La esperanza no defrauda!