No es necesario cortar bosques para producir más alimentos

Según un estudio publicado por la revista Regional Environmental Change, desde el año 1970 Chile ha perdido el 19% de su bosque nativo, algo que representa más de 700.000 hectáreas y que se ha convertido en matorrales, plantaciones de árboles exóticos, además de terreno para la agricultura y la ganadería, indica La Tercera.

De esta manera, el bosque nativo chileno está amenazado desde hace 40 años.

Este estudio fue liderado por el profesor de la Universidad de la Frontera (UFRO), Alejandro Miranda, quien indicó a ese medio que “si bien entre 1973 y 1990 se produce la mayor pérdida neta, la tasa de deforestación se mantiene y la cantidad de bosque que se deforesta está en una matriz que tiene menos bosque que antes”.

Entre las razones principales para la pérdida de bosque nativo se consideran los cambios en el uso del suelo, entre ellos los vinculados a fines agrícolas y ganaderos.

Una vez que se hizo pública esta investigación, sin embargo, aparecieron diferencias con los registros de la Corporación Nacional Forestal en cuanto a que indican que aumentaron las hectáreas en la cobertura vegetal (se asocia a un cambio en la definición de bosque y en la tecnología para detectarlo), al tiempo que también es atribuido al mejor control sobre la deforestación, argumento que rechazan los investigadores de este nuevo estudio.

“Una de las motivaciones por las que surgió el estudio es porque, cuando se empezó a mostrar el catastro de bosques, las autoridades mostraban que éstos estaban aumentando, cuando en realidad la evidencia científica mostraba lo contrario. La deforestación sigue siendo un problema, no es que lo tengamos superado”, expresó también a La Tercera Adison Altamirano, investigador de la Ufro y otro de los autores del estudio.

Precisamente, uno de los principales reclamos de estos investigadores tiene que ver con un mejor monitoreo de parte de las autoridades competentes.

Lo que sucede en Chile con respecto a los bosques nativos y la protección de estas áreas no es exclusivo para nada de este país. Recientemente también fue publicado el estudio “el estado de los bosques del mundo 2016” a cargo del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en el que se maneja como una de las conclusiones que la agricultura comercial es la principal generadora de deforestación en América Latina.

En ese sentido, entre 2000 y 2010 el 70% de la deforestación se dio gracias a la agricultura comercial, prosigue el informe publicado en el sitio web del organismo.

En cuanto a una de las regiones del mundo donde más se registró este fenómeno se hace referencia a la Amazonia, que fue afectada por los agronegocios a través de prácticas como el pastoreo extensivo, el culto de soja y las plantaciones de palma aceitera.

“La agricultura comercial de la región no puede continuar creciendo a expensas de los bosques y recursos naturales de la región” explicó Jorge Meza, Oficial Forestal Principal de la FAO.

Además, se indica que para generar más alimentos no es necesario cortar más bosques.

“La seguridad alimentaria puede lograrse mediante la intensificación agrícola y medidas como la protección social, en lugar de a través de la expansión de las áreas agrícolas a expensas de los bosques”, explico Meza.

Por otro lado, si bien se reconoce que la deforestación ha sido alta en esta región del mundo, también se manifiesta la tendencia a la baja al punto que a 2015 la tasa se redujo en casi la mitad comparada con 1990.

Se trata de unos de los países de América Latina y el Caribe que logró frenar la alta tasa de deforestación a través de cambios estructurales a nivel económico y con el objetivo de la conservación y la gestión de los bosques sostenibles.

Para lograrlo se brindaron incentivos a agricultores para la plantación de árboles, además del compromiso con la conservación.

“Este tipo de iniciativas han sido desarrolladas también por otros países de la región, como el Programa Sociobosque de Ecuador y las políticas de fomento forestal de Guatemala” dijo Meza.

En tanto, el informe indica que una de las maneras para lograr bajar la presión sobre los bosques nativos es desarrollar plantaciones forestales. Por ejemplo, Uruguay, cuya superficie de plantación forestal aumentó alrededor de 40.000 hectáreas al año entre 2008 y 2011.

Lo que sucede en Chile con su bosque nativo y la amenaza duradera debe significar un llamado de atención. Es por ello que la advertencia de la FAO en cuanto a que no se necesita cortar más árboles para producir más alimentos llega en un momento más que oportuno.

13:02
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