JESUS CADA DOMINGO: Hospedar a Jesús



XVI Domingo Ordinario Ciclo C
Gn 18,1-10; Sal 14; Col 1,24-28; Lc 10,38-42

Hospedar a Jesús

 El texto de Lucas que escuchamos hoy, bebe de la antigua tradición judía: “Hospedar al forastero”, porque en el forastero lo más probable es que estemos hospedando a Dios. Nosotros recordamos que Jesús viene de ser rechazado por los samaritanos. No lo recibieron porque iba a Jerusalén (9,53).

Las imágenes de Marta y María sirven a Lucas para mostrar las dos maneras ordinarias de seguir a Jesús: Marta representa a los seguidores de Jesús que proceden del judaísmo.

Ellos sí reciben a Jesús, pero no lo están escuchando. Procuran cumplir con muchos preceptos, al mismo tiempo que trabajar en las cosas del reino. Marta pretende arrastrar a su hermana a su actividad, dispersa, no clara en cuestiones del reino.

Ella cree que para seguir a Jesús hay que seguir con los esquemas judíos. Pretende imponer a los que no pertenecen al grupo, preocupaciones que, más que ayudar, ahogan el mensaje.

María representa a los setenta, a la comunidad más abierta de los que siguen a Jesús, a la comunidad no judía, como puede ser la samaritana.
¡Qué importante que hoy meditemos esta idea de hospedar a Jesús! Implica hospedar su Palabra y su Mensaje, e implica hacerlo desde las actitudes concretas de cercanía y familiaridad. Como Abraham o como María, a los pies de Jesús.

Nuestra hospitalidad hoy es un valor capaz de confrontar a la actual sociedad urbana, egoísta y anónima, que recibe muy poco, y menos a Dios. Nosotros queremos implicarnos en los quehaceres de hospedar, es toda una aventura. Lo podemos hacer desde las dos imágenes: tanto al modo de Marta, como al modo de María.

Intentemos estas tres actitudes:

1 - Descubramos cuándo Dios pasa

 A veces a través de las personas que no conocemos, Dios se manifiesta. Es muy difícil hoy en día ser hospitalario, pero cuando se ha escuchado bien la Palabra de Dios, se tiene claridad hasta para discernir en qué casos se puede abrir la casa y el corazón y en cuáles no.

De los acontecimientos y del encuentro con personas diferentes, podemos aprender mucho. Creo que lo primero que aprendemos es que Dios nos bendice, como a Abraham y a Sara. A veces hay que guardar la esperanza hasta un año.

2 - Comuniquemos el designio/secreto de Dios

 Que Cristo vive para todos, paganos y no. Se trata de comunicar lo que de Cristo yo llevo dentro. Al paso de los años, nuestro encuentro con Jesús en su Palabra y en la Eucaristía, nos ha llevado a vivir la experiencia de un mensaje que supera con mucho nuestras pretensiones más legítimas.

Ese es el mensaje que hay que compartir, el que nace de nuestra experiencia de haber hospedado La Palabra en nuestro corazón.
 ¿Estás bien seguro del mensaje que llevas dentro? ¿De qué secreto designio te empiezas a dar cuenta? ¿A quién recibes?

3 - Recibamos a la Persona de Jesús

 Su persona es Él y todo lo que lleva en su interior. Implica recibir su historia, sus sentimientos más profundos, lo más humano y lo más divino. Al igual que cuando aceptamos al mejor amigo y recibimos en la familiaridad toda su vida y sus proyectos.

 Recibimos a Jesús si nos acercamos a sus pies. Y si lo escuchamos. Esta es la mejor parte. Es la sola cosa importante: saber del “Reinado de Dios”.

 Recibimos a Jesús también en el servicio por la comunidad, como lo hace Marta, pero este servicio, si no presta suficiente atención a la Palabra, corre el riesgo de perderse en acciones aisladas que con construyen el Reino.


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