Guardianes del vallenato, creadores de cultura que humaniza

La música vallenata tradicional de una región de Colombia fue declarada hace menos de un año, el 1 de diciembre de 2015, como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco.

Esto alegró profundamente a la comunidad de La Guajira, Magdalena y Cesar, lugares que veían la posibilidad de perder la composición y raíces melódicas.

Al respecto, el día de la declaratoria, Alberto Escobar, ejerciendo su cargo de director de Patrimonio del Ministerio de Cultura, manifestó a los medios: “Este reconocimiento representa una oportunidad para que el mundo promueva el aporte del vallenato al fortalecimiento del diálogo intergeneracional y el respeto por las matrices melódicas de una música que se construye a partir de la realidad y la cotidianidad, y para que apoye las acciones para hacer frente a las amenazas que aquejan la música del vallenato tradicional.”

Dicha preocupación había sido asumida por la Fundación Festival de Leyenda Vallenata hace muchos años atrás y que en 1999 abrió sus puertas a los niños con intención de incentivar la pasión por su música.

¿Qué es el vallenato?

Además de ser el gentilicio más conocido con el que se llama a los nacidos en Valledupar, se identifica también a este género musical autóctono caribeño que comprende los cuatro aires o ritmos típicos de la región y busca representar las vivencias personales de quien lo compone y el sentir de un pueblo.

Valledupar es una de las ciudades emblemáticas de este género musical. Y se encuentra ubicada en el inmenso valle que forman los ríos Cesar y Guatapurí y entre dos montañas: la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía de Perijá.

Tiene una extensión de 4493 kilómetros que la hacen el municipio más grande del país. Su población actual es de cuatrocientos mil habitantes con una temperatura promedio de 28 grados.

Esta ciudad celebra anualmente el Festival de Leyenda Vallenata que congrega personas de ambos sexos, todas las edades y condición.

Esta iniciativa surge para recrear toda la magia de una tierra donde los mitos, las costumbres, las propias vivencias y una riqueza lingüística y oral permiten la creación de las letras y las melodías del vallenato.

Los instrumentos básicos que conforman el vallenato nacen de la mezcla de tres culturas: la española, la africana y la indígena.

El acordeón representa la influencia europea, la guacharaca la influencia de nuestros aborígenes y la caja representa la africana.

En la actualidad, es la música con mayor fuerza y trascendencia en Colombia debido a que representa su origen.

La “Escuela Talento Vallenato Rafael Escalona”, de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, fue creada en 1999 como un conjunto inicial llamado “Los Niños del Vallenato” que estuvo a cargo de Andrés “El Turco” Gil, y desde 2003 pasó a ser dirigida por Erwin Quintero.

Los alumnos son muy jóvenes y la mayoría de estratos humildes. Los menores apenas tienen cuatro años. Y en algunos casos aquellos que no superan los diez muestran mucha habilidad con los instrumentos musicales.

Han sido aproximadamente 900 niños los que han pasado por la escuela y han aprendido a tocar el acordeón, la caja y la guacharaca, así como a cantar vallenato.

Estos tienen la oportunidad de ser acompañados por maestros que los ayudan en el inicio de una carrera profesional que genera cultura y preserva el patrimonio.

El vicepresidente de la Fundación dijo a EFE: “Ese es básicamente el semillero que nosotros tenemos para proyectar la música y que se conserve y se preserve per sécula seculórum. Esa es la única fórmula, y la verdad es que nos ha dado muy buenos resultados”.

La escuela lleva el nombre de “Rafael Escalona” quien fuera un personaje muy conocido en el mundo del vallenato e importante en la música colombiana. Nubia Mejía, jefa de prensa de la Escuela dijo: “Rafael es un modelo a seguir para todos los alumnos. Hizo sonar el vallenato en Bogotá. Era excelente en relaciones públicas. Era un hombre amigable y honesto. Muy carismático”.

El único requisito que se les exige a los niños es tener el debido entusiasmo para aprender, y siendo la formación totalmente gratuita en la escuela no se deja de soñar, tienen muchos planes a futuro.

“La idea es construir la escuela en el parque de la Leyenda Vallenata, con salones adecuados e instalaciones que faciliten la integración”, dijo Nubia Mejía

Estos niños del Vallenato que han viajado a Estados Unidos, España, Francia, Argentina, Panamá y Venezuela son un estandarte ineludible del folklore colombiano que estremecen todo escenario cuando retumban la caja, hacen vibrar la guacharaca y arrancan notas melodiosas del acordeón.

Esta escuela que haciendo una apuesta por la formación de sus alumnos siguen creando cultura que humaniza y despierta sensibilidades que permiten ver el mundo de una manera distinta.

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