julio 2016
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23:00 , ,

Título original
El capitán de Loyola

Año
1949

Duración
100 min.

País
 España

Director
José Díaz Morales

Guión
José Díaz Morales (Historia: Francisco Bonmatí de Codecido, Reverendo Padre Heredia, José María Pemán, Ricardo Toledo)

Música
Manuel Parada

Fotografía
Theodore J. Pahle (B&W)

Reparto
Rafael Durán, Manuel Luna, Maruchi Fresno, Alicia Palacios, José María Lado, José Emilio Álvarez, Asunción Sancho, Manuel Arbó, Ricardo Acero, Manuel Dicenta, Eduardo Fajardo

Productora
Calderón

Género
Drama | Biográfico. Histórico. Religión

Sinopsis
Película que cuenta la vida de Ignacio de Loyola. Un religioso español, fundador de la Compañía de Jesús.


18:00 ,

«No es justo decir que el islam es terrorista, a mí no me gusta hablar de violencia islámica». Papa Francisco dialoga con los periodistas durante el vuelo de regreso de Cracovia a Roma, y responde a una pregunta sobre el asesinato del padre Jacques Hamel, el anciano sacerdote degollado mientras celebraba misa.

Los católicos están bajo «shock» después del bárbaro asesinato del padre Hamel. Usted dijo que todas las religiones quieren la paz, pero él fue asesinado en el nombre del islam. ¿Por qué cuando usted habla sobre terrorismo no pronuncia nunca la palabra islam?

A mí no me gusta hablar de violencia islámica, porque todos los días, cuando hojeo los periódicos, veo violencia, aquí en Italia: está aquel que mata a la novia o a la suegra, y estos son violentos católicos bautizados. ¿Si hablara sobre violencia islámica también debería hablar sobre la violencia católica? No todos los islámicos son violentos. Es como una macedonia, hay violentos en las religiones. Una cosa es cierta: en casi todas las religiones siempre hay un pequeño grupo fundamentalista. También nosotros los tenemos. Y cuando el fundamentalismo llega a matar (se puede matar con la lengua, lo dice el apóstol Santiago, no yo, y se puede matar con el cuchillo) no es justo identificar el islam con la violencia. Tuve un largo dialogo con el gran imán de al-Azhar: ellos buscan la paz, el encuentro. El nuncio de un país africano me decía que en la capital de su país siempre hay una cola de gente para pasar por la puerta santa y algunos se acercan a los confesionarios. Pero la mayor parte va a rezar al altar de la Virgen, y hay musulmanes que quieren hacer el Jubileo. Cuando estuve en República Centroafricana fui a verlos, el imán se subió al papamóvil. Se puede convivir bien. Hay grupitos fundamentalistas. Me pregunto, ¿cuántos jóvenes que nosotros europeos hemos vaciado de ideales van a la droga, al alcohol o van allá y se enrolan? Sí, podemos decir que el llamado Isis es un estado islámico que se presenta como violento, porque como carta de presentación nos hace ver cómo degollaban a los egipcios. Pero este es un grupito, pero no se puede decir, no es verdad y no es justo decir que el islam es terrorista.

Además de las oraciones y del dialogo, ¿cuál iniciativa concreta existiría para contrarrestar la violencia islámica?

El terrorismo está por todas partes, recuerde usted el terrorismo tribal de algunos países africanos. El terrorismo crece cuando no hay otra opción. Ahora digo algo que puede ser peligroso… Pero, cuando se pone al centro de la economía mundial al dios dinero y no al hombre y a la mujer, esto ya es un primer terrorismo. Has expulsado la maravilla de la Creación y has puesto al centro el dinero. Este es un primer terrorismo de base… pensémoslo.

Santidad, la represión en Turquía después del golpe es tal vez peor que el golpe de Estado: militares, jueces, diplomáticos, periodistas… Más de 13 mil arrestos, además de 50 mil personas despedidas. Una purga. Antier el presidente Erdogan respondió a los que lo criticaban que pensaran en sus asuntos. Queremos preguntarle por qué no ha hablado de esto hasta ahora. ¿Teme repercusiones sobre la minoría católica?

Cuando tuve que decir una cosa que no le gustaba a Turquía, pero de la que yo estaba seguro, la dije, con las consecuencias que ustedes conocen —respondió el Papa con una evidente referencia a sus palabras sobre el genocidio armenio. Pero estaba seguro. No he hablado hasta ahora porque no estoy todavía seguro, con las informaciones recibidas, sobre lo que está sucediendo ahí. Escucho la información que llega a la Secretaría de Estado, y las de algunos analistas políticos importantes. Estoy estudiando la situación, con la Secretaría de Estado, y la cosa todavía no está clara. Es cierto, siempre hay que evitar el mal a los católicos, pero no al precio de la verdad. Existe la virtud de la prudencia, pero en mi caso, ustedes son testigos, cuando he tenido que decir alguna cosa sobre Turquía, la he dicho.

¿Qué tal se encuentra después de la caída en Czestochowa?

Estaba viendo a la Virgen ¡y se me olvidó el escalón! Estaba con el incensario en la mano y cuando sentí que me caía me dejé ir, y esto me salvó. Si hubiera opuesto resistencia, habría sufrido las consecuencias. En cambio salió todo bien.

En su primer discurso en el castillo Wawel, inmediatamente después de su llegada a Polonia, usted dijo que comienza a conocer la Europa centro-oriental empezando por este país. ¿Qué le pareció?

Era una Polonia especial, porque estaba invadida una vez más, ¡pero por los jóvenes! Cracovia me pareció tan bella, la gente polaca tan entusiasta. Esta tarde, con esta lluvia, había gente por las calles, no solo los jóvenes sino también las viejitas. Tenía cierto conocimiento de los polacos desde que era niño, porque en donde trabajaba papá llegaron algunos polacos. Eran buenos y me volví a encontrar con esta bondad.

Nuestros hijos jóvenes quedaron conmovidos con sus palabras que corresponden bien a su lenguaje juvenil. ¿Cómo preparó estos ejemplos tan cercanos a sus vidas?

A mí me gusta hablar con los jóvenes y me gusta escuchar a los jóvenes. Siempre me ponen en dificultades, porque me dicen cosas que no he pensado o que he pensado a medias. Jóvenes inquietos, creativos… y de ahí tomo este lenguaje. Muchas veces tengo que preguntar qué significan ciertas expresiones. Nuestro futuro son ellos, y debemos hacer el diálogo entre el pasado y el futuro. Por esto yo subrayo tanto la importancia del diálogo entre los jóvenes y los abuelos, para que podamos dar también nuestra experiencia. Que ellos sientan el pasado, la historia, que la retomen y la saquen adelante con el coraje del presente. Es importante. A mí no me gusta cuando escucho decir: ‘¡Estos jóvenes dicen estupideces!’. También nosotros decimos muchas. Ellos dicen estupideces y también buenas cosas, como nosotros, como todos. Nosotros debemos aprender de ellos y ellos de nosotros. Y así se crece sin encierros y sin censuras.

Hay una pregunta que muchos se hacen en estos días: la policía australiana investiga sobre nuevas acusaciones contra el cardenal George Pell. Esta vez se trata de acusaciones sobre abusos de menores. ¿Según su opinión qué es lo que debería hacer el cardenal?

Las primeras noticias que llegaron eran confusas. Eran noticias de hace 40 años y ni siquiera la policía les había hecho caso en un primer momento. Después todas las denuncias fueron presentadas y en este momento están en manos de la justicia. No hay que juzgar antes de que lo haga la justicia. Si yo diera un juicio a favor o en contra, no sería bueno, porque juzgaría antes. Es cierto, existe la duda. Y existe también ese principio claro del derecho: ‘in dubio pro reo?. Debemos esperar el curso de la justicia y no hacer primero un juicio mediático, un juicio de los chismes. Hay que estar atentos a lo que decidirá la justicia. Una vez que haya hablado la justicia, hablaré yo.

La semana pasada se habló sobre la participación del Vaticano en las negociaciones para resolver la crisis en Venezuela. ¿Es una posibilidad concreta?

Hace dos años tuve un encuentro positivo con el presidente Maduro. Después él pidió audiencia el año pasado, pero la canceló porque tenía otitis. Dejé pasar un poco de tiempo y después le escribí una carta. Sí, con las condiciones que se hacen en estos casos: se piensa en este momento, pero no estoy seguro, a la posibilidad de que en el grupo de la mediación haya un representante de la Santa Sede.

Antes de comenzar la conferencia de prensa Francisco quiso recordar a la periodista italiana de la Rai que falleció en Cracovia: «Quisiera darles a ustedes, porque son compañeros de trabajo, mis condolencias por la muerte de Annamaria Bianchini. Hoy recibí a su hermana y a sus sobrinas. Es una cosa triste de este viaje». Después el Papa festejó al director de la Sala de prensa vaticana, el padre Federico Lombardi, en su último día como tal, y también a Mauro, uno de los que se encargan de los equipajes durante los vuelos papales. Él también se está por jubilar. «Quisiera agradecer al padre Lombardi y a Mauro, porque este será el último viaje que harán con nosotros. El padre Lombardi en la Radio Vaticana por más de 25 años, y luego diez años en los vuelos papales. Y Mauro, 37 años como encargado del equipaje. Les agradezco mucho». Al final de la conferencia de prensa, como introducción a la JMJ de 2019 en Panamá, el periodista Javier Martínez Brocal, de Rome Reports, le regaló a Francisco un sombrero panameño, y el Papa se lo puso por un momento.
 

16:43


Lunes 01 de Agosto de 2016
San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia
(MO). Blanco.

Alfonso nació en Nápoles (Italia). Siendo un abogado famoso, a los 19 años, abandonó esta profesión para dedicarse al servicio de los pobres de los barrios periféricos. A los 30 años de edad recibió la ordenación sacerdotal; y a los 36 fundó la Congregación del Santísimo Redentor, conocida actualmente como los Redentoristas. Fue nombrado obispo y, en su ancianidad, fue recibido por sus hijos espirituales en una casa cerca de Nápoles, donde murió el 1º de agosto de 1787, a los 91 años. Fue autor de obras de profundo contenido espiritual y teológico. Se lo declaró doctor de la Iglesia en 1871.

Antífona de entrada          cf. Eclo 15, 5
El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia.

Oración colecta     
Dios nuestro, que suscitas continuamente en tu Iglesia nuevos ejemplos de santidad, concédenos imitar de tal modo el celo por las almas que animó al obispo san Alfonso María, que podamos alcanzar con él la recompensa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas        
Señor, enciende en nuestros corazones el fuego del Espíritu, que concediste a san Alfonso María para celebrar estos misterios y presentarse ante ti como ofrenda santa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 12, 42
Este es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su casa para distribuir la ración de trigo en el momento oportuno.

Oración después de la comunión
Señor Dios, que constituiste a san Alfonso María predicador y fiel ministro de tan santo misterio, concédenos que tus fieles participemos frecuentemente de este sacramento, y, al recibirlo, te alabemos eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura        Jer 28, 1-17
Lectura del libro de Jeremías.
Al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá, el cuarto año, en el quinto mes, Ananías, hijo de Azur, que era un profeta de Gabaón, me habló así en la Casa del Señor, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo: “Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Yo he quebrado el yugo del rey de Babilonia! Dentro de dos años, devolveré a este lugar los objetos de la Casa del Señor que Nabucodonosor, rey de Babilonia, sacó de este lugar y se llevó a Babilonia. Y también a Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que fueron a Babilonia, los haré volver a este lugar –oráculo del Señor– cuando yo quiebre el yugo del rey de Babilonia”. Entonces el profeta Jeremías se dirigió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban de pie en la Casa del Señor, y el profeta Jeremías dijo: “¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor! Que el Señor cumpla tus palabras, las que tú has profetizado, haciendo volver los objetos de la Casa del Señor y a todos los deportados, de Babilonia a este lugar. Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus oídos, y a los oídos de todo el pueblo: Los profetas que nos han precedido desde siempre, a mí y a ti, profetizaron la guerra, el hambre y la peste a numerosos países y contra grandes reinos. Pero si un profeta profetiza la paz, sólo cuando se cumple la palabra de ese profeta, él es reconocido como profeta verdaderamente enviado por el Señor”. El profeta Ananías tomó la barra que estaba sobre el cuello de Jeremías y la quebró. Luego dijo, en presencia de todo el pueblo: “Así habla el Señor: ‘De esta misma manera, dentro de dos años, yo quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que está encima del cuello de todas las naciones’”. Y el profeta Jeremías se fue por su camino. Después que el profeta Ananías quebró la barra que estaba sobre el cuello del profeta Jeremías, la palabra del Señor llegó a Jeremías, en estos términos: “Ve a decirle a Ananías: Así habla el Señor: ‘Tú has quebrado barras de madera, pero yo pondré en lugar de ellas barras de hierro. Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo he puesto un yugo de hierro sobre todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas lo servirán; hasta los animales del campo se los he dado’”. El profeta Jeremías dijo al profeta Ananías: “¡Escucha bien, Ananías! El Señor no te ha enviado, y tú has infundido confianza a este pueblo valiéndote de una mentira. Por eso, así habla el Señor: ‘Yo te enviaré lejos de la superficie del suelo: este año morirás, porque has predicado la rebelión contra el Señor’”. El profeta Ananías murió ese mismo año, en el séptimo mes.
Palabra de Dios.

Comentario
El verdadero profeta muchas veces debe hacer anuncios desagradables para los oídos de quien escucha. Su misión no es complacer, sino proclamar la voluntad de Dios. En cambio, el falso profeta crea con sus vaticinios falsas expectativas y provoca que el pueblo continúe engañado, descansando en promesas que nunca se cumplirán.

Sal 118, 29. 43. 79-80. 95. 102
R. ¡Enséñame tus mandamientos, Señor!

Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. No quites de mi boca la palabra verdadera, porque puse mi esperanza en tus juicios. R.

Que se vuelvan hacia mí tus fieles; los que tienen en cuenta tus prescripciones. Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos, para que yo no quede confundido. R.

Los malvados están al acecho para perderme, pero yo estoy atento a tus prescripciones. No me separo de tus juicios, porque eres tú el que me enseñas. R.

Aleluya        Mt 4, 4
Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya.

Evangelio     Mt 14, 13-21
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. 

Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que, vayan a las aldeas y se compren de comer». Jesús les replicó: «No hace falta qué vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Traédmelos».

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. 
Palabra del Señor.

Comentario
Seguramente, la muerte de Juan afectó a Jesús. ¡Tantas veces lo habría escuchado y conversado con él para compartir las experiencias de Dios y de la vida! El Señor necesitó apartarse, tomarse un tiempo para el duelo, dejar que su espíritu y su cuerpo expresen el dolor causado por la pérdida física de su amigo.

Oración introductoria 
Señor, concédeme estar a la escucha de lo que quieres transmitirme en esta oración. Te ofrezco los talentos que me has regalado para que los multipliques y los transformes en medios para crecer en el amor. 

Petición 
Jesús, dame la gracia de saberme desprender de aquello que puede hacer bien a los demás. 

Meditación  

Hoy, Jesús nos muestra lo mucho que desea involucrarnos en su trabajo de redención. Él, que ha creado el cielo y la tierra de la nada, hubiese podido —de igual forma— haber fácilmente creado un banquete para saciar a aquella multitud.

El Señor procedió de igual forma en el festín de las bodas de Caná. Él, que creó todos los mares, podía fácilmente haber llenado con el vino más selecto aquellas tinajas de más de 100 litros, partiendo de cero. Pero, de nuevo, prefirió involucrar a sus criaturas en el milagro, haciendo que, primero, llenasen los recipientes de agua.

El Evangelio nos presenta a Jesucristo en la ribera del mar de Galilea, rodeado de una enorme muchedumbre de toda la comarca. Lo seguían anhelantes de escuchar su palabra. Jesús, en su predicación, les habla del Reino de los cielos, y pasan las horas sin que la gente se dé cuenta. Estaban todos pendientes de su boca. Hacia media tarde sus apóstoles lo interrumpen para decirle que ya es muy tarde y que despida a la gente para que se vaya a las aldeas vecinas y se compre algo de comer. Y Jesús, con un cierto tono de ironía: "No hace falta que se vayan –les responde–. Dadles vosotros de comer". Si eran sus invitados, también serían sus comensales; y no los iba a despedir en ayunas. Pero esa respuesta, sin duda, los dejó aún más confundidos... ¿Cómo iban a hacerlo? Ni doscientos denarios de pan alcanzarían para que a cada uno le tocara un pedacito... Un muchacho de la multitud ofrece a Andrés, el hermano de Simón Pedro, todo lo que traía: cinco panes y dos peces. Pero eso, ¿qué era para tantos? ¡Una cantidad sumamente irrisoria! ¡No era nada! 

Pero que es aquí cuando interviene Jesús y comienza a realizarse el maravilloso milagro de la multiplicación de los panes que todos conocemos... ¿Qué fue lo que pasó? Dos cosas, aparentemente bien sencillas, pero prodigiosas y decisivas: primera, que el muchacho ofreciera toda su “despensa”, que no era casi nada; y segunda, que la pusiera en manos de Jesús. Y ya sabemos qué pasó a continuación: se saciaron cinco mil hombres con cinco panes –sin contar mujeres y niños, nos dice el evangelista– y llenaron doce canastos con los pedazos que sobraron. 

¿Cómo era posible? ¡Eran sólo cinco panes y dos peces! ¡Era una insignificancia, claro! Es absolutamente evidente la desproporción tan abismal entre los medios materiales que se tienen a disposición y los efectos que logra nuestro Señor. Sí. Pero para realizar el milagro fueron necesarios esos cinco panes y esos dos peces. Sin ellos tal vez no habría sucedido nada. Y el Señor quiere contar con eso para realizar sus prodigios. 

Hoy, el Señor nos pide a nosotros, sus modernos discípulos, que “demos a las multitudes algo de comer” (cf. Mt 14,16). No importa lo mucho o poco que tengamos: démoslo al Señor y dejemos que Él continúe a partir de ahí.

Propósito 
Sé generoso y magnánimo con Dios y con los demás: da de ti mismo, no seas egoísta ni tacaño. Da de tus bienes materiales y espirituales, comparte tu tiempo y tus cosas con los demás; pero, sobre todo, dónate a ti mismo a tu prójimo: ¡no importa que sólo tengas cinco panes y dos peces! Pon todos tus proyectos, tus inquietudes, tus preocupaciones, tus miedos, tus deseos, tus sueños, tu familia, tus relaciones, tu "todo" EN MANOS DE DIOS, pues sabemos que "¡todo depende de en manos de quién está el asunto!". 

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Fundador de los Misioneros Redentoristas 

Martirologio Romano: Memoria de san Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, que insigne por el celo de las almas, por sus escritos, por su palabra y ejemplo, trabajó infatigablemente predicando y escribiendo libros, en especial sobre teología moral, en la que es considerado maestro, para fomentar la vida cristiana en el pueblo. Entre grandes dificultades fundó la Congregación del Santísimo Redentor, para evangelizar a la gente iletrada. Elegido obispo de santa Águeda de los Godos, se entregó de modo excepcional a esta misión, que dejaría quince años después, aquejado de graves enfermedades, y pasó el resto de su vida en Nocera de’Pagani, en la Campania, aceptando grandes trabajos y dificultades . 

Alfonso María de Ligorio (Marianella, Reino de Nápoles, 27 de septiembre de 1696 - Pagani, Reino de Nápoles, 1 de agosto de 1787). Religioso italiano, obispo de la Iglesia católica y fundador de la orden de los Redentoristas. Canonizado en 1839 y proclamado «Doctor de la Iglesia» en 1871, es el patrono de los abogados católicos, de los moralistas y de los confesores. Escribió más de 111 obras, entre las cuales cabe destacar el Tratado de Teología moral, escrito entre 1753 y 1755 y Las Glorias de María, escrito en 1750.

Sus primeros años
Bautizado con los nombres de Alfonso María Antonio Juan Francisco Cosme Damián Miguel Ángel Gaspar de Ligorio, fue hijo de José de Ligorio y Catalina Ana de Ligorio. Fue el primero de siete hermanos en el marco de una familia de la nobleza napolitana. De niño le visitó San Francisco de Jerónimo quien en una bendición anunció: «Este chiquitín vivirá 90 años, será obispo y hará mucho bien».

Ingresó en la Hermandad de la Nobleza aún joven y comenzó su formación intelectual aprendiendo los idiomas español, francés, griego y latín. También inició estudios de geografía, literatura, matemáticas, gramática, música, arquitectura, pintura y arte animado por su padre, quien deseaba que fuera un exitoso político. Siendo un adolescente de 12 años, en 1708, dados sus grandes conocimientos, se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nápoles, y esta Facultad lo aceptó el 19 de marzo de ese año en el Colegio de Doctores.1 Como un caso excepcional, a los 16 años obtuvo con notas sobresalientes el grado de doctor en derecho civil y en derecho canónico.

El sacerdocio
Como abogado tuvo varios éxitos ya que inspiraba confianza en sus defendidos, persuadía mediante su elocuencia y un marcado desinterés por el dinero. Sin embargo, decidió apartarse de la profesión cuando defendió al Doctor Orsini contra el duque de Toscana. Cuando pensaba haber obtenido el triunfo de su cliente, le hicieron firmar una declaración amañada en la cual establecía que se había equivocado. Alfonso se retiró a su casa y se encerró en su cuarto durante tres días sin comer: solo se dedicó a rezar y a llorar.

Seguidamente hizo un retiro en el Convento de los Lazaristas y se confirmó en la cuaresma de 1722, lo cual reavivó su fervor religioso. El 28 de agosto de 1723, estaba visitando a los enfermos del Hospital de Incurables, cuando experimentó un llamado interior a renunciar a posesiones materiales y seguir a Jesucristo, reiterándose esta situación lo que le hizo dejar el Hospital y renunciar a su espada de caballero ante una imagen de María en la «iglesia de Santa María de la Redención de los Cautivos». Así decidió hacerse sacerdote ingresando como novicio en el Oratorio. Su padre, molesto ante el fracaso de los planes de matrimonio que concibió para su hijo, y por el rechazo de su hijo hacia la abogacía, ofreció una enérgica oposición de dos meses a la decisión de Alfonso. Finalmente, el padre le dio permiso de hacerse sacerdote, bajo la condición de que viviese en su casa, lo cual Alfonso aceptó, siguiendo el consejo de su director espiritual que era oratoriano. El 23 de octubre recibió el hábito clerical, y continuó con sus estudios sacerdotales en su casa.

Recibió las órdenes menores en diciembre de 1724, y el subdiaconado en septiembre de 1725. Fue ordenado diácono el 6 de abril de 1726, y poco después pronunció su primer sermón. El 21 de diciembre de 1726, a la edad de treinta años, fue ordenado sacerdote. Rápidamente obtuvo fama en Nápoles como predicador popular. Por un total de seis años se consagró a la evangelización de Nápoles y de su región.

Alfonso vivió los primeros años de su sacerdocio con la gente «sin techo» y la juventud marginada de Nápoles. Fue entonces cuando fundó las llamadas «Capillas del atardecer», organizadas por los propios jóvenes. Se trataba de lugares de oración, de comunidad, de escucha de las Sagradas Escrituras, de actividades sociales y de formación. Al momento de la muerte de Alfonso, el número de capillas activas alcanzó las 72, con más de 10.000 miembros.2

En 1729, Alfonso emprendió un circuito misionero más amplio. En el interior del entonces Reino de Nápoles, encontró gente mucho más pobre y abandonada que los niños y jóvenes que había visto hasta entonces en las calles de Nápoles.2 Su forma de predicar sencilla y directa («para que el campesino humilde pueda comprender el mensaje») tuvo fuerte influencia moral y espiritual en su audiencia.

La «Congregación del Santísimo Redentor»

El 9 de noviembre de 1732, Alfonso fundó la «Congregación del Santísimo Redentor», orden conocida hoy como Redentoristas.1 La congregación, que por 17 años se llamó «Congregación del Santísimo Salvador», comenzó a funcionar en un pequeño hospicio perteneciente a las monjas de Scala. Aunque Alfonso era el fundador y de hecho la cabeza del Instituto, en un principio la dirección general fue asumida por el Obispo de Castellamare. Recién a la muerte de éste último, el 20 de abril de 1743, Alfonso fue elegido formalmente Superior-General.

Fue el Papa Benedicto XIV quien aprobó la Regla y el Instituto para hombres en 1749. Durante todos esos años, Alfonso le imprimió a su trabajo un carácter eminentemente misionero. Se dedicaba gran parte de cada año a atravesar el Reino de Nápoles llevando misiones, incluso a los pueblos más pequeños.

Su consagración episcopal
Alfonso María de Ligorio fue nombrado obispo de la pequeña diócesis de Agatha dei Goti en 1762 por el Papa. Este nombramiento le aterró, queriendo renunciar de inmediato a tal honor. Sin embargo, el Papa no le aceptó la renuncia. Allí ejerció su ministerio episcopal entre 1762 y 1775. Fue un innovador en sus esfuerzos por reformar la administración de la diócesis y elevar la calidad y el entrenamiento del clero.

El período que permaneció en Agatha dei Goti fue aquél en el cual se produjo su transformación somática tan conocida iconográficamente, resultado de una artrosis cervical progresiva. En 1775, como consecuencia de la salud cada vez más débil de Alfonso, el papa Pío VI hizo lugar a sus insistentes ruegos y le permitió volver a la casa redentorista de Pagani, donde le aguardaban sus años más amargos.

Sus últimos años
En efecto, sus últimos doce años serían todavía más difíciles y dolorosos, por los agudos sufrimientos físicos, los tormentos espirituales, los esfuerzos agotadores por ganar reconocimiento para la congregación y la existencia de amargas contiendas dentro de la misma.

Junto con la necesidad de la aprobación vaticana de su regla, se requería también la obtención de la aprobación del monarca reinante en Nápoles, en ese tiempo bajo el control de España. Alfonso sintió que su proyecto estaba atrapado en medio de las tensiones entre la Iglesia y el Estado. Prácticamente ciego e incapacitado para dirigir personalmente a su grupo, fue expulsado de la orden que él mismo había fundado como consecuencia de no haber leído un documento de vital importancia antes de firmarlo. Ni siquiera su virtual ceguera y su salud declinante fueron aceptadas como atenuantes. Así, él atravesó circunstancias eclesiásticas sumamente amargas en razón de esa situación canónica irregular de los redentoristas del reino de Nápoles, y se vio alejado de su propia congregación por decisión equivocada del papa Pío VI en 1780.1 Sin embargo, Alfonso no levantó jamás su voz contra la autoridad de Roma, y supo morir a la hora del Angelus del 1 de agosto de 1787.1

Poco después de su muerte, cesaron las divisiones en su congregación y se reconocieron los errores cometidos contra él. Los redentoristas obtuvieron el reconocimiento pleno y se expandieron primero por Europa y América del Norte, hasta totalizar hoy su presencia en 78 países del mundo.3

Canonización y Patronazgos
Alfonso María de Ligorio adquirió fama de santidad ya en vida y pocos meses después de su muerte se inició el proceso de valoración de su persona por parte de la Iglesia.1 El 20 de febrero de 1807 la Iglesia Católica declaró la heroicidad de las virtudes de Alfonso María de Ligorio. Fue beatificado el 15 de septiembre de 1815 y canonizado por el papa Gregorio XVI el 26 de mayo de 1839 . En 1871, Pío IX lo declaró Doctor de la Iglesia. Es el único caso en que una persona recibió ese título a menos de un siglo de acaecida su muerte. En 1950, Pío XII lo proclamó patrono de los confesores, de los moralistas y de Pagani. La ciudad de Nápoles lo tomó como santo patrón, junto con San Gennaro y Tomás el Apóstol.

Maestro de la vida espiritual
Alfonso María de Ligorio es considerado uno de los grandes maestros de la vida espiritual de la Iglesia Católica, y uno de los santos que mayor influencia tuvo en la devoción a María, madre de Jesús.

Elaboró un sistema de teología moral que recibió el nombre de equiprobabilismo, sistema que evita los excesos del rigorismo en general, del jansenismo en particular, y del laxismo. Se opuso al legalismo estéril y al rigorismo estricto que, según él, cerraba los caminos del Evangelio. Sostenía que tal rigor no se había enseñado ni practicado en la Iglesia. Su sistema de teología moral se caracteriza por su prudencia, evitando el probabilismo y, en particular, el laxismo, como así también el rigor jansenista extremo.

En su Teología Moral, Ligorio enseñó que todos están llamados a la salvación, y que los medios se hallan disponibles para todas las personas. Según él, la salvación no es cuestión de "torturas" o de un cumplimiento legalista de la ley, sino de una vida de amor. El valor de la libertad humana y la importancia de una conciencia individual informada fueron otros temas sobre los que Ligorio puso el énfasis. Al mismo tiempo fue un pionero en resaltar la importancia de tomar en cuenta las circunstancias concretas de una situación al evaluar la conducta moral. Las contribuciones de Ligorio en esta área generaron tanto controversias como admiración.

Junto con Francisco de Sales (1567-1622), Alfonso María de Ligorio puede considerarse uno de los grandes promulgadores de un nuevo tipo de devoción en Europa. En efecto, el siglo XVIII en el cual vivió se caracterizó por ser un período de transición en la historia de la práctica devocional. Tanto Francisco de Sales como Alfonso Ligorio hicieron hincapié en aspectos personales y afectivos en su forma de manifestar su piedad, subrayando el matiz individual en su relación con Dios.

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OFICIO DE LECTURA - VIERNES DE LA SEMANA XVII - TIEMPO ORDINARIO

Del Común de pastores para un santo obispo y del Común de doctores de la Iglesia. 
Salterio I. 1 de agosto

SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO, obispo y doctor de la Iglesia. (MEMORIA)

Nació en Nápoles el año 1696; obtuvo el doctorado en ambos derechos, recibió la ordenación sacerdotal e instituyó la Congregación llamada del Santísimo Redentor. Para fomentar la vida cristiana en el pueblo, se dedicó a la predicación y a la publicación de diversas obras, sobre todo de teología moral, materia en la que es considerado un auténtico maestro. Fue elegido obispo de Sant' Agata de' Goti, pero algunos años después renunció a dicho cargo y murió entre los suyos, en Pagami, cerca de Nápoles, el año 1787.  

SEGUNDA LECTURA

De las obras de San Alfonso María de Ligorio, obispo.

(Tratado sobre la práctica del amor a Jesucristo, edición latina, Roma 1909, pp. 9-14)

EL AMOR A CRISTO

Toda la santidad y la perfección del alma consiste en el amor a Jesucristo, nuestro Dios, nuestro sumo bien y nuestro redentor. La caridad es la que da unidad y consistencia a todas las virtudes que hacen al hombre perfecto.

¿Por ventura Dios no merece todo nuestro amor? Él nos ha amado desde toda la eternidad. «Considera, oh hombre -así nos habla-, que yo he sido el primero en amarte. Aún no habías nacido, ni siquiera existía el mundo, y yo ya te amaba. Desde que existo, yo te amo.»

Dios, sabiendo que al hombre se lo gana con beneficios, quiso llenarlo de dones para que se sintiera obligado a amarlo: «Quiero atraer a los hombres a mi amor con los mismos lazos con que habitualmente se dejan seducir: con los vínculos del amor.» Y éste es el motivo de todos los dones que concedió al hombre. Además de haber dado un alma dotada, a imagen suya, de memoria, entendimiento y voluntad, y un cuerpo con sus sentidos, no contento con esto, creó, en beneficio suyo, el cielo y la tierra y tanta abundancia de cosas, y todo ello por amor al hombre, para que todas aquellas creaturas estuvieran al servicio del hombre, y así el hombre lo amara a él en atención a tantos beneficios.

Y no sólo quiso darnos aquellas creaturas, con toda su hermosura, sino que además, con el objeto de conquistarse nuestro amor, llegó al extremo de darse a sí mismo por entero a nosotros. El Padre eterno llegó a darnos a su Hijo único. Viendo que todos nosotros estábamos muertos por el pecado y privados de su gracia, ¿que es lo que hizo? Llevado por su amor inmenso, mejor aún, excesivo, como dice el Apóstol, nos envió a su Hijo amado para satisfacer por nuestros pecados y para restituirnos a la vida, que habíamos perdido por el pecado.

Dándonos al Hijo, al que no perdonó, para perdonarnos a nosotros, nos dio con él todo bien: la gracia, la caridad y el paraíso, ya que todas estas cosas son ciertamente menos que el Hijo: El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él todo lo demás?

RESPONSORIO    Sal 144, 19-20; 1Jn 3, 9

R. El Señor satisface los deseos de sus fieles, escucha sus gritos, y los salva. * El Señor guarda a los que lo aman.
V. Quien ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él.
R. El Señor guarda a los que lo aman.

ORACIÓN.

OREMOS,
Dios nuestro, que propones constantemente a tu Iglesia nuevos modelos de vida cristiana, apropiados a todas las circunstancias en que puedan vivir tus hijos, concédenos imitar el celo apostólico que desplegó el santo obispo Alfonso María de Ligorio por la salvación de sus hermanos, para que, como él, lleguemos también a recibir el premio reservado a tus servidores fieles. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

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16:43 ,

Los católicos están bajo «schock» después del bárbaro asesinato del padre Hamel. Usted dijo que todas las religiones quieren la paz, pero él fue asesinado en el nombre del islam. ¿Por qué cuando usted habla sobre terrorismo no pronuncia nunca la palabra islam?

A mí no me gusta hablar de violencia islámica, porque todos los días, cuando hojeo los periódicos, veo violencia, aquí en Italia: está aquel que mata a la novia o a la suegra, y estos son violentos católicos bautizados. ¿Si hablara sobre violencia islámica también debería hablar sobre la violencia católica? No todos los islámicos son violentos. Es como una macedonia, hay violentos en las religiones. Una cosa es cierta: en casi todas las religiones siempre hay un pequeño grupo fundamentalista. También nosotros los tenemos. Y cuando el fundamentalismo llega a matar (se puede matar con la lengua, lo dice el apóstol Santiago, no yo, y se puede matar con el cuchillo) no es justo identificar el islam con la violencia. Tuve un largo dialogo con el gran imán de al-Azhar: ellos buscan la paz, el encuentro. El nuncio de un país africano me decía que en la capital de su país siempre hay una cola de gente para pasar por la puerta santa y algunos se acercan a los confesionarios. Pero la mayor parte va a rezar al altar de la Virgen, y hay musulmanes que quieren hacer el Jubileo. Cuando estuve en República Centroafricana fui a verlos, el imán se subió al papamóvil. Se puede convivir bien. Hay grupitos fundamentalistas. Me pregunto, ¿cuántos jóvenes que nosotros europeos hemos vaciado de ideales van a la droga, al alcohol o van allá y se enrolan? Sí, podemos decir que el llamado Isis es un estado islámico que se presenta como violento, porque como carta de presentación nos hace ver cómo degollaban a los egipcios. Pero este es un grupito, pero no se puede decir, no es verdad y no es justo decir que el islam es terrorista.

Además de las oraciones y del dialogo, ¿cuál iniciativa concreta existiría para contrarrestar la violencia islámica?

El terrorismo está por todas partes, recuerde usted el terrorismo tribal de algunos países africanos. El terrorismo crece cuando no hay otra opción. Ahora digo algo que puede ser peligroso… Pero, cuando se pone al centro de la economía mundial al dios dinero y no al hombre y a la mujer, esto ya es un primer terrorismo. Has expulsado la maravilla de la Creación y has puesto al centro el dinero. Este es un primer terrorismo de base… pensémoslo.

Santidad, la represión en Turquía después del golpe es tal vez peor que el golpe de Estado: militares, jueces, diplomáticos, periodistas… Más de 13 mil arrestos, además de 50 mil personas despedidas. Una purga. Antier el presidente Erdogan respondió a los que lo criticaban que pensaran en sus asuntos. Queremos preguntarle por qué no ha hablado de esto hasta ahora. ¿Teme repercusiones sobre la minoría católica?

Cuando tuve que decir una cosa que no le gustaba a Turquía, pero de la que yo estaba seguro, la dije, con las consecuencias que ustedes conocen —respondió el Papa con una evidente referencia a sus palabras sobre el genocidio armenio. Pero estaba seguro. No he hablado hasta ahora porque no estoy todavía seguro, con las informaciones recibidas, sobre lo que está sucediendo ahí. Escucho la información que llega a la Secretaría de Estado, y las de algunos analistas políticos importantes. Estoy estudiando la situación, con la Secretaría de Estado, y la cosa todavía no está clara. Es cierto, siempre hay que evitar el mal a los católicos, pero no al precio de la verdad. Existe la virtud de la prudencia, pero en mi caso, ustedes son testigos, cuando he tenido que decir alguna cosa sobre Turquía, la he dicho.

¿Qué tal se encuentra después de la caída en Czestochowa?

Estaba viendo a la Virgen ¡y se me olvidó el escalón! Estaba con el incensario en la mano y cuando sentí que me caía me dejé ir, y esto me salvó. Si hubiera opuesto resistencia, habría sufrido las consecuencias. En cambio salió todo bien.

En su primer discurso en el castillo Wawel, inmediatamente después de su llegada a Polonia, usted dijo que comienza a conocer la Europa centro-oriental empezando por este país. ¿Qué le pareció?

Era una Polonia especial, porque estaba invadida una vez más, ¡pero por los jóvenes! Cracovia me pareció tan bella, la gente polaca tan entusiasta. Esta tarde, con esta lluvia, había gente por las calles, no solo los jóvenes sino también las viejitas. Tenía cierto conocimiento de los polacos desde que era niño, porque en donde trabajaba papá llegaron algunos polacos. Eran buenos y me volví a encontrar con esta bondad.

Nuestros hijos jóvenes quedaron conmovidos con sus palabras que corresponden bien a su lenguaje juvenil. ¿Cómo preparó estos ejemplos tan cercanos a sus vidas?

A mí me gusta hablar con los jóvenes y me gusta escuchar a los jóvenes. Siempre me ponen en dificultades, porque me dicen cosas que no he pensado o que he pensado a medias. Jóvenes inquietos, creativos… y de ahí tomo este lenguaje. Muchas veces tengo que preguntar qué significan ciertas expresiones. Nuestro futuro son ellos, y debemos hacer el diálogo entre el pasado y el futuro. Por esto yo subrayo tanto la importancia del diálogo entre los jóvenes y los abuelos, para que podamos dar también nuestra experiencia. Que ellos sientan el pasado, la historia, que la retomen y la saquen adelante con el coraje del presente. Es importante. A mí no me gusta cuando escucho decir: ‘¡Estos jóvenes dicen estupideces!’. También nosotros decimos muchas. Ellos dicen estupideces y también buenas cosas, como nosotros, como todos. Nosotros debemos aprender de ellos y ellos de nosotros. Y así se crece sin encierros y sin censuras.

Hay una pregunta que muchos se hacen en estos días: la policía australiana investiga sobre nuevas acusaciones contra el cardenal George Pell. Esta vez se trata de acusaciones sobre abusos de menores. ¿Según su opinión qué es lo que debería hacer el cardenal?

Las primeras noticias que llegaron eran confusas. Eran noticias de hace 40 años y ni siquiera la policía les había hecho caso en un primer momento. Después todas las denuncias fueron presentadas y en este momento están en manos de la justicia. No hay que juzgar antes de que lo haga la justicia. Si yo diera un juicio a favor o en contra, no sería bueno, porque juzgaría antes. Es cierto, existe la duda. Y existe también ese principio claro del derecho: ‘in dubio pro reo?. Debemos esperar el curso de la justicia y no hacer primero un juicio mediático, un juicio de los chismes. Hay que estar atentos a lo que decidirá la justicia. Una vez que haya hablado la justicia, hablaré yo.

La semana pasada se habló sobre la participación del Vaticano en las negociaciones para resolver la crisis en Venezuela. ¿Es una posibilidad concreta?

Hace dos años tuve un encuentro positivo con el presidente Maduro. Después él pidió audiencia el año pasado, pero la canceló porque tenía otitis. Dejé pasar un poco de tiempo y después le escribí una carta. Sí, con las condiciones que se hacen en estos casos: se piensa en este momento, pero no estoy seguro, a la posibilidad de que en el grupo de la mediación haya un representante de la Santa Sede.

Antes de comenzar la conferencia de prensa Francisco quiso recordar a la periodista italiana de la Rai que falleció en Cracovia: «Quisiera darles a ustedes, porque son compañeros de trabajo, mis condolencias por la muerte de Annamaria Bianchini. Hoy recibí a su hermana y a sus sobrinas. Es una cosa triste de este viaje». Después el Papa festejó al director de la Sala de prensa vaticana, el padre Federico Lombardi, en su último día como tal, y también a Mauro, uno de los que se encargan de los equipajes durante los vuelos papales. Él también se está por jubilar. «Quisiera agradecer al padre Lombardi y a Mauro, porque este será el último viaje que harán con nosotros. El padre Lombardi en la Radio Vaticana por más de 25 años, y luego diez años en los vuelos papales. Y Mauro, 37 años como encargado del equipaje. Les agradezco mucho». Al final de la conferencia de prensa, como introducción a la JMJ de 2019 en Panamá, el periodista Javier Martínez Brocal, de Rome Reports, le regaló a Francisco un sombrero panameño, y el Papa se lo puso por un momento.

16:43 ,

En el símbolo o credo de los apóstoles confesamos que Jesús descendió a los infiernos. Aquí habría que hacer ya una primera aclaración. Una cosa es el infierno, el lugar de los condenados, y otra cosa son los lugares inferiores o también llamados en español “los infiernos”.

La diferencia entre estas dos realidades es más clara en otras lenguas. Jesús pues no bajó al infierno, no estuvo en el infierno. Él bajó (con su alma unida a su divinidad) sólo a los lugares inferiores, a la morada de los muertos; descendió a la profundidad de la muerte (Mt 12, 40; Rm 10, 7; Ef 4, 9).

Y descendió después de haber vencido a la muerte, mediante su propia muerte, y al diablo “que tenía el poder de la muerte” (Hb 2, 14).

¿Y a qué bajó Jesús a ese lugar que la Biblia llama hades o sheol? Jesús antes de resucitar baja a los lugares inferiores porque allí también tenía que ser anunciada la obra de la redención: “Hasta a los muertos se ha anunciado la Buena Nueva …” (1 P 4, 6).

Baja Jesús porque los muertos tendrán que oír “la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán” (Jn 5, 25).

¿Qué muertos oirán la voz del Hijo de Dios? Son quienes, formando parte del Antiguo Testamento, creyeron en la futura venida de Jesús como el Mesías de Dios y reconocerán su voz.

Son los justos que aguardaban a la redención, la salvación de Cristo para poder acceder finalmente a la visión de Dios.

Concretamente estamos hablando, por ejemplo, de los profetas, de los patriarcas, entre otros. Jesús liberó a estos justos, que lo esperaban como el Redentor tan anunciado y prefigurado en la Antigua Alianza; y les abrió las puertas del cielo.

Este anuncio de Jesús es la última fase de la misión de Jesús. La visita de Jesús a dichos lugares inferiores es el pleno cumplimiento del anuncio de la salvación.

Todo lo anterior bien lo resume la doctrina de la Iglesia: “La Escritura llama infiernos, sheol, o hades (Flp 2, 10; Hch 2, 24; Ap 1, 18; Ef 4, 9) a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios (cf. Sal 6, 6; 88, 11-13).

Tal era, en efecto, a la espera del Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos (Sal 89, 49;1 S 28, 19;Ez 32, 17-32), lo que no quiere decir que su suerte sea idéntica, como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro recibido en el “seno de Abraham” (Lc 16, 22-26).

“Son precisamente estas almas santas, que ESPERABAN A SU LIBERTADOR en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberó cuando descendió a los infiernos”.

Jesús no bajó a los infiernos para liberar a los condenados ni para destruir el infierno de la condenación sino para liberar a los justos que le habían precedido” (Catecismo, 633).

15:06

2016-07-31 Radio Vaticana

(RV).- Dos multitudinarios encuentros marcaron la última jornada de la visita del Papa Francisco a Polonia, en ocasión de la celebración de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud, en Cracovia.

El Pontífice celebró en la mañana de este domingo la Santa Misa por la Jornada Mundial de la Juventud en el Campus Misericordiae de Cracovia, ante un millón y medio de jóvenes y se despidió después del Arzobispado, en las primeras horas de la tarde, no sin antes saludar desde el balcón, con la sencillez y calidez que lo caracterizan, a los fieles reunidos para despedirlo.

Francisco no quiso dejar tierra polaca sin antes compartir, por la tarde, un momento con los voluntarios de la JMJ, 20 mil jóvenes que trabajaron en la organización del evento, no sólo en las dos últimas semanas de julio, sino también durante el periodo de preparación precedente. Durante ese encuentro Francisco saludó además a los integrantes del Comité Organizador y a los Benefactores de la JMJ.

Llegado al aeropuerto Internacional Juan Pablo II de Balice - Cracovia alrededor de las 19 horas, el Papa fue recibido por el Presidente de la República de Polonia y su esposa. Esperándolo estaba también presente un grupo de fieles con un coro.

A bordo del avión de la compañía aérea nacional LOT, el Pontífice dejó tierra polaca. Dos horas de vuelo y el Santo Padre llegará al Aeropuerto Internacional Leonardo Da Vinci de Fiumicino, en Italia.

Finaliza así el 15° Viaje Apostólico Internacional del Papa Francisco, en ocasión de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud.

¡Lo esperamos Santo Padre!

(MCM-RV)

(from Vatican Radio)

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15:06

2016-07-31 Radio Vaticana

(RV). Al micrófono de María Fernanda Bernasconi -poco antes de escuchar al Pontífice- jóvenes de Puerto Rico y España dan  su testimonio a la Radio del Papa. Alegrándose por el inminente “encuentro con el Señor”, estos muchachos y muchachas piden ”que Francisco nos dé fuerzas para seguir adelante”. Escuchemos:

(from Vatican Radio)

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13:39 ,

Papa Francisco ya vuela de regreso a Roma. Su avión de la compañía Lot, partió del aeropuerto de Cracovia con una hora de retraso.

Una banda de música amenizó la despedida con música muy conocida y popular: Jazz, marchas militares y Queen fueron algunos de los acordes que sonaron.

12:55 ,

Dos mil católicos y un centenar de musulmanes se unieron hoy a la misa organizada en la Catedral de Ruán, en el noroeste de Francia. La misa fue celebrada como funeral y homenaje al sacerdote Jaques Hamel degollado en una iglesia por dos yihadistas.

Un centenar de musulmanes quisieron responder al llamamiento del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), con el que se invitaba a responsables de mezquitas, imanes y fieles a asistir a la misa para expresar su “solidaridad y compasión”.

“Amor hacia todos, odio hacia nadie”, expresaba un cartel colgado en el interior de la catedral

“Acogemos de forma particular esta mañana a nuestros amigos musulmanes”, indicó al inicio de la misa el arzobispo de Rouen, Dominique Lebrun: “Han querido visitarnos esta mañana, os doy gracias en nombre de todos los cristianos. Con esta acción afirmáis que os oponéis a las muertes y la violencia en nombre de Dios”.

“Frente a la muerte horrible e injusta de un sacerdote, nuestras comunidades religiosas se reúnen. Es la esperanza que está marcha”,  añadió monseñor Lebrun.

12:09 ,

“Si tienen memoria y si tienen coraje, van a ser la esperanza para el futuro”. En su último encuentro con los jóvenes de la JMJ, Bergoglio se reunió con los voluntarios de todo el mundo que se ofrecieron para garantizar que el encuentro mundial se llevara a cabo sin problemas. Antes de dirigirse a la Arena Tauron, en donde lo estaban esperando alrededor de 25 mil voluntarios, el Papa se asomó por última vez desde el balcón del arzobispado para despedirse de una pequeña multitud que lo esperaba, y dijo: «Muchas gracias por la calurosa acogida de estos días. Y ahora, antes de irme, les quiero dar la bendición. Pero también les quiero pedir que no se olviden de rezar por mí. Recemos juntos a la Virgen, cada uno en su propia lengua».

Al llegar a la Arena Tauron el Pontífice fue recibido con enorme alegría y entusiasmo, cantos y coros, por parte de los chicos y chicas que de todo el mundo se esforzaron para acoger a todos los que participaron en la XXXI JMJ de Cracovia. Una última fiesta multicolor, justamente lo que el Papa había pedido antes de volar hacia Cracovia: «un mosaico de rostros diferentes, de pueblos y culturas unidos en la misericordia». Después de escuchar los saludos y los testimonios de los representantes de los voluntarios de todo las partes del mundo, Francisco dijo en italiano: «Antes de regresar a Roma, siento el deseo de encontrarlos y, sobre todo, de dar las gracias a cada uno de ustedes por el esfuerzo, la generosidad y la dedicación con la que han acompañado, ayudado y servido a los miles de jóvenes peregrinos».

El Papa no pronunció el discurso que tenía preparado para la ocasión e improvisó estas palabras en español:

“Y así yo escribí este discurso, no sé si es bonito o feo. Cinco páginas. Un poco aburrido. Pero me dicen que yo puedo hablar en cualquier lengua porque todos tienen traductor. ¿Sí? ¿Hablo español?

Este preparar una JMJ es toda una aventura, es meterse en una aventura y llegar y llegar, servir, trabajar, hacer y después despedirse. Primero la aventura, la generosidad. Yo les quiero agradecer a ustedes, voluntarios benefactores todo lo que han hecho. Les quiero agradecer las horas de oración que han hecho. Porque yo sé que esta Jornada se amasó con mucho trabajo y mucha oración. Gracias a los voluntarios que dedicaron tiempo a la oración para que pudiéramos llevarla adelante. Gracias a los sacerdotes que los acompañaron. Gracias a las religiosas que los acompañaron, a los consagrados, y gracias a ustedes que se metieron en esta aventura con la esperanza de llegar adelante.

El obispo, cuando hizo la presentación, les dijo un, no sé si van a entender la palabra, un piropo. ¿Entendieron? Les dijo: ustedes son la esperanza del futuro. Y es verdad, pero con dos condiciones: ¿quieren ser esperanza para el futuro o no? Con dos condiciones (no hay que pagar la entrada, no).

La primera condición es tener memoria. Preguntarme de dónde vengo, memoria de mi pueblo, de mi familia, de toda mi historia. El testimonio de la segunda voluntaria estaba lleno de memoria. Memoria de un camino andado, memoria de lo que recibí de mis mayores. Un joven desmemoriado no es esperanza para el futuro. ‘Padre y ¿cómo hago para tener memoria?’ Hablá con tus padres, con los mayores, sobre todo hablá con tus abuelos. De tal manera que si querés ser esperanza para el futuro tenés que recibir la antorcha de tu abuelo o de tu abuela. ¿Me prometen que para preparar Panamá van a hablar más con los abuelos? Y si los abuelos ya se fueron al cielo, ¿van a hablar con los ancianos? Y les van a preguntar. Pregúntenles. Son la sabiduría de un pueblo.

Entonces para ser esperanza primera condición: tener memoria. Ustedes son la esperanza para el futuro, dijo el obispo. Segunda condición. Si soy esperanza para el futuro y tengo memoria del pasado, me queda el presente. ¿Qué tengo que hacer en el presente? Tener coraje. Ser valientes. No asustarse. Escuchamos el testimonio, la despedida, de este compañero nuestro a quien el cáncer le ganó. Quería estar aquí y no llegó, pero tuvo coraje coraje de enfrentar y de seguir luchando aún en la peor de las condiciones. Ese joven hoy no está acá pero ese joven sembró esperanza para el futuro. Para el presente: coraje, valentía, coraje. Y entonces, si tienen memoria y si tienen coraje, van a ser la esperanza para el futuro. ¿Está clarito todo? Yo no sé si voy a estar en Panamá, pero les puedo asegurar una cosa: que Pedro va a estar en Panamá y Pedro les va a preguntar si hablaron con los abuelos, si tuvieron valentía para enfrentar las situaciones para sembrar el futuro, y a Pedro le van a responder. Gracias, gracias por todo.”

11:51

2016-07-31 Radio Vaticana

(RV).- “Antes de regresar a Roma, siento el deseo de encontrarlos y, sobre todo, de dar las gracias a cada uno de vosotros por el esfuerzo, la generosidad y la dedicación con la que habéis acompañado, ayudado y servido a los miles de jóvenes peregrinos. Gracias también por vuestro testimonio de fe que, unido al de los muchísimos jóvenes de todo el mundo, es un gran signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo. Al entregaros por amor de Cristo, han experimentado lo hermoso que es comprometerse con una causa noble”: con estas primeras palabras comenzó el discurso que el Papa Francisco dirigió a los 20 mil voluntarios reunidos en el “Tauron Arena”, el gran palacio deportivo de Cracovia, que colaboraron en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud.

“Y así yo escribí este discurso, no sé si es bello o feo… cinco páginas” (aplausos) “Un poco aburrido. Lo entrego…” Y así, el Pontífice dejó de lado el discurso que había preparado y lo entregó para luego empezar a hablar en su lengua madre, el español. Y preguntó a los jóvenes: ¿Habló español? ¡Sí! Fue la respuesta unánime.

“Esto de preparar una Jornada Mundial de la Juventud es toda una aventura” comenzó diciendo. Es meterse en una aventura y llegar.  Y llegar, servir, trabajar, hacer y después, despedirse. Primero, la aventura, la generosidad. Yo les quiero agradecer a ustedes, voluntarios, benefactores, todo lo que han hecho. Les quiero agradecer las horas de oración que han hecho, porque sé que esta jornada se amasó con mucho trabajo, pero con mucha la oración. ¡Gracias a los voluntarios que dedicaron tiempo a la oración para que podamos llevar adelante la cosa!

Francisco agradeció luego a los sacerdotes, a las religiosas y a los consagrados “que los acompañaron”. “Y gracias a ustedes que se metieron en esta aventura con la esperanza de llegar adelante” agregó.

"El obispo - dijo después el Papa - cuando hizo la presentación, les dijo un “piropo”, les dijo un cumplido: ustedes son la esperanza del futuro". “Y es verdad, pero con dos condiciones”, aclaró Francisco. Y preguntó: “¿quieren ser esperanza para el futuro o no?

“La primera condición es tener memoria, preguntarme de dónde vengo, memoria de mi pueblo, de mi familia,  memoria de toda mi historia” les dijo el Pontífice aludiendo al testimonio apenas dado por una voluntaria, cargado de memoria. “Un joven desmemoriado no es esperanza para el futuro! Aseguró. De ahí el consejo del Santo Padre: “Hablá con tus padres, con tus mayores, pero sobre todo, con tus abuelos”. “Recibí la antorcha de tu abuelo y de tu abuela”.

¿Me prometen que para preparar la JMJ de Panamá van a hablar con los abuelos? preguntó después. ¡Sí! Fue la respuesta.

“Ustedes son la esperanza del futuro, les dijo el Obispo" – prosiguió el Papa. Y se preguntó: "Si para el futuro soy esperanza y del pasado tengo memoria, me queda el presente…¿qué tengo que hacer en el presente?: “¡tener coraje!, ¡ser valiente!, ¡no asustarse!”, insistió.

Francisco se refirió entontes al testimonio del “compañero nuestro a quien el cáncer le ganó”. “Ese joven ya no está acá - notó - pero ese joven sembró esperanza para el futuro”.

“Si tienen memoria y si tienen coraje, van a ser la esperanza del futuro” aseguró Francisco y les dijo: ¿Esta clarito todo?

Y entre aplausos, el Papa los bendijo y los invitó a rezar juntos un Ave María.

(María Cecilia Mutual – Radio Vaticano)

A continuación el texto del discurso entregado

Queridos voluntarios:

Antes de regresar a Roma, siento el deseo de encontraros y, sobre todo, de dar las gracias a cada uno de vosotros por el esfuerzo, la generosidad y la dedicación con la que habéis acompañado, ayudado y servido a los miles de jóvenes peregrinos. Gracias también por vuestro testimonio de fe que, unido al de los muchísimos jóvenes de todo el mundo, es un gran signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo. Al entregaros por amor de Cristo, habéis experimentado lo hermoso que es comprometerse con una causa noble, y lo gratificante que es hacer, junto con tantos amigos y amigas, un camino fatigoso pero que paga el esfuerzo con la alegría y la dedicación con una riqueza nueva de conocimiento y de apertura a Jesús, al prójimo, a opciones de vida importantes.           

Como una manifestación de mi gratitud me gustaría compartir con vosotros un don que la Virgen María nos ofrece, y que hoy ha venido a visitarnos en la imagen milagrosa de Kalwaria Zebrzydowska, tan querida por san Juan Pablo II. En efecto, justo en el misterio evangélico de la Visitación (cf. Lc 1,39-45) podemos encontrar un icono del voluntariado cristiano. De él tomo tres actitudes de María y os las dejo, para que os ayuden a leer la experiencia de estos días y para avanzar en el camino del servicio. Estas actitudes son la escucha, la decisión y la acción.           

Primero, la escucha. María se pone en camino a partir de una palabra del ángel: «Tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez» (Lc 1,36). María sabe escuchar a Dios: no se trata de un simple oír, sino de escucha, hecha de atención, de acogida, de disponibilidad. Pensemos en todas las veces que estamos distraídos delante del Señor o de los demás, y realmente no escuchamos. María escucha también los hechos, los sucesos de la vida, está atenta a la realidad concreta y no se detiene en la superficie, sino que busca captar su significado. María supo que Isabel, ya anciana, esperaba un hijo; y en eso ve la mano de Dios, el signo de su misericordia. Esto sucede también en nuestras vidas: el Señor está a la puerta y llama de muchas maneras, pone señales en nuestro camino y nos llama a leerlas con la luz del Evangelio.           

La segunda actitud de María es la decisión. María escucha, reflexiona, pero también sabe dar un paso adelante: decide. Así ha sucedido en la decisión fundamental de su vida: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Y también así en las bodas de Caná, cuando María se da cuenta del problema y decidió acudir a Jesús para que interviniera: «No tienen vino» (Jn 2,3). En la vida, muchas veces es difícil tomar decisiones y por eso tendemos a posponerlas, tal vez dejando que sean otros los que decidan por nosotros; o incluso preferimos dejarnos arrastrar por los acontecimientos, seguir la «tendencia» del momento; a veces sabemos lo que deberíamos hacer, pero no tenemos valor, porque nos parece demasiado difícil ir contracorriente... María no tiene miedo de ir contracorriente: con el corazón firme en la escucha, decide, asumiendo todos los riesgos, pero no sola, sino con Dios.       

Y, por último, la acción. María se puso en camino «de prisa...» (Lc 1,39). A pesar de las dificultades y de las críticas que pudo recibir, no se demora, no vacila, sino que va, y va «de prisa», porque en ella está la fuerza de la Palabra de Dios. Y su actuar está lleno de caridad, lleno de amor: esta es la marca de Dios. María va a ver a Isabel, no para que le digan que es buena, sino para ayudarla, para ser útil, para servir. Y en este salir de su casa, de sí misma, por amor, se lleva lo más valioso que tiene: Jesús, el Hijo de Dios, el Señor. Isabel lo comprende inmediatamente: «¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?» (Lc 1,43); el Espíritu Santo suscita en ella resonancias de fe y de alegría: «Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre» (Lc 1,44).

También en el voluntariado todo servicio es importante, incluso el más sencillo. Y su sentido último es la apertura a la presencia de Jesús; la experiencia del amor que viene de lo alto es lo que pone en camino y llena de alegría. El voluntario de las Jornadas Mundiales de la Juventud no es sólo un «agente», es siempre un evangelizador, porque la Iglesia existe y actúa para evangelizar.

María, cuando acabó su servicio con Isabel, regresó a su casa, en Nazaret. Con delicadeza y sencillez, igual que ha venido se va. También vosotros, queridos jóvenes, no llegaréis a ver todo el fruto del trabajo realizado aquí en Cracovia, o durante los «hermanamientos». Lo descubrirán en sus vidas y se regocijarán por ello las hermanas y hermanos que habéis servido. Es la gratuidad del amor. Pero Dios conoce vuestra dedicación, vuestro compromiso y vuestra generosidad. Él ―podéis estar seguros― no dejará de recompensaros por todo lo que habéis hecho por esta Iglesia de los jóvenes, que estos días se ha reunido en Cracovia con el Sucesor de Pedro. Os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia (cf. Hch 20,32); Os encomiendo a nuestra Madre, modelo de voluntariado cristiano; y os pido, por favor, que no os olvidéis de rezar por mí.

(from Vatican Radio)

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11:09 ,

Papa Francisco quiso despedirse de los 20.000 voluntarios de la Jornada Mundial de la Juventud antes de partir hacia Roma. En un multitudinario encuentro les dio las gracias por “el esfuerzo, la generosidad y la dedicación con la que habéis acompañado, ayudado y servido a los miles de jóvenes peregrinos”.

Antes de sus palabras, hubo momento para los testimonios de los responsables del voluntariado en la JMJ y de jóvenes de Polonia y Panamá, donde tendrá lugar la próxima celebración.

“Al entregaros por amor de Cristo, habéis experimentado lo hermoso que es comprometerse con una causa noble, y lo gratificante que es hacer, junto con tantos amigos y amigas, un camino fatigoso pero que paga el esfuerzo con la alegría y la dedicación con una riqueza nueva de conocimiento y de apertura a Jesús, al prójimo, a opciones de vida importantes”, comenzó Papa Francisco.

En ese momento, Papa Francisco dejó de leer, miró al arzobispo, le dio los papeles e improvisó en español.  Lo primero que hizo fue agradecer: “agradecer las horas de oración que han hecho”. “La Jornada se amasó con mucho trabajo y mucha oración. Gracias a los que dedicaron tiempo a la oración, para poder llevar esto adelante. Gracias a los sacerdotes que los acompañaron. Gracias a las religiosas que les acompañaron, a los consagrados y gracias a ustedes que se metieron en esta aventura con la esperanza de llevar adelante”.

Acto seguido quiso armar un improvisado discurso con tres palabras: memoria, coraje y futuro. “El obispo les dijo un piropo, les dijo un cumplido. Ustedes son la esperanza del futuro. Es verdad, pero con dos condiciones. ¿Quieren ser esperanza para el futuro? Dos condiciones”, comenzó el Papa.

“No, no hay que pagar la entrada”, bromeó”. “La primera condición es la memoria, preguntarme de donde vengo. Memoria de mi pueblo, de mi familia, de toda mi historia. Memoria de un camino andado, de lo que recibí de mis mayores. Un joven desmemoriado no es esperanza para el futuro. ¿Está claro? ¿Cómo hago para tener memoria? Hablar con los mayores y sobre todo con los abuelos ¿Está claro? Si vos quieres ser esperanza del futuro tienes que recibir la antorcha de tu abuelo y de tu abuela. ¿Me prometen que para preparar Panamá van a hablar más con los abuelos? Pregúntenles, son la sabiduría del pueblo”.

“La segunda condición es tener coraje en el presente”, continuó Papa Francisco: “Ser valientes. No asustarse. Escuchamos el testimonio de despedida de este compañero a quien el cáncer le ganó, quería estar aquí y no llegó. Pero tuvo coraje de enfrentarse y seguir luchando aún en la peor de las condiciones. Ese joven no esta acá, pero sembró esperanza para el futuro. Para el presente: Coraje, Valentía. ¿Esta claro?”

Papa Francisco concluyó uniendo estos tres conceptos. “Si tienen memoria y coraje van a ser la esperanza del futuro” afirmó el Papa con la ayuda de los jóvenes:  “¿Esta clarito todo? Yo no se si voy a estar en Panamá, pero puedo asegurarles una cosa: Pedro estará en Panamá y les preguntaría si hablaron con los abuelos, si tuvieron coraje y si sembraron esperanza para el futuro”.

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