marzo 2016
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03:46

(RV).- “Quien ora con este Salmo busca el perdón, confiesa su propia culpa, pero reconociéndola celebra la justicia y la santidad de Dios. Y luego pide todavía gracia y misericordia”, con estas palabras el Papa Francisco explicó en la Audiencia General del último miércoles de marzo, la importancia de la misericordia en el Antiguo Testamento.

Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma meditó el Salmo 51, llamado Miserere. “Se trata de una oración penitencial en la cual la súplica de perdón es precedida por la confesión de la culpa – afirmó el Pontífice – y en la cual el orante, dejándose purificar por el amor del Señor, se convierte en una nueva creatura, capaz de obediencia, de firmeza de espíritu, y de alabanza sincera”.

Recordando los hechos de la historia del rey David y su pecado con Betsabé, precisó el Papa que es el profeta Natán quien le revela su culpa y lo ayuda a reconocerlo. Por ello, “quien ora con este Salmo – señaló el Santo Padre – está invitado a tener los mismos sentimientos de arrepentimiento y de confianza en Dios que tuvo David cuando se arrepintió, y se humilló si tener temor de confesar su culpa y mostrar su propia miseria al Señor, pero convencido de la certeza de su misericordia”.

Este salmo, dijo el Obispo de Roma, es una invocación dirigida al Dios de misericordia. Es un llamado a Dios, el único que puede liberar del pecado. En esta oración, agregó el Papa, se manifiesta la verdadera necesidad del hombre: “la única cosa de la cual tenemos verdaderamente necesidad en nuestra vida es aquella de ser perdonados, liberados del mal y de sus consecuencias de muerte”.

“En este sentido, precisa el Sucesor de Pedro, quien ora con este Salmo busca el perdón, confiesa su propia culpa, pero reconociéndola celebra la justicia y la santidad de Dios. Y luego pide todavía gracia y misericordia. El salmista confía en la bondad de Dios, sabe que el perdón divino es sumamente eficaz, porque crea lo que dice. No esconde el pecado, sino lo destruye y lo borra. Por eso el penitente se hace puro, toda mancha es eliminada y él ahora es más blanco que la nieve incontaminada”.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Terminamos hoy las catequesis sobre la misericordia en el Antiguo Testamento, y lo hacemos meditando el Salmo 51, llamado Miserere. Se trata de una oración penitencial en la cual la súplica de perdón es precedida por la confesión de la culpa y en la cual el orante, dejándose purificar por el amor del Señor, se convierte en una nueva creatura, capaz de obediencia, de firmeza de espíritu, y de alabanza sincera.

El “título” que la antigua tradición hebrea ha puesto a este Salmo hace referencia al rey David y a su pecado con Betsabé, la mujer de Urías el Hitita. Conocemos bien los hechos. El rey David, llamado por Dios a pastorear el pueblo y a guiarlo por caminos de obediencia a la Ley divina, traiciona su propia misión y, después de haber cometido adulterio con Betsabé, hace asesinar al marido. ¡Un horrible pecado! El profeta Natán le revela su culpa y lo ayuda a reconocerlo. Es el momento de la reconciliación con Dios, en la confesión del propio pecado. ¡Y en esto David ha sido humilde, ha sido grande!

Quien ora con este Salmo está invitado a tener los mismos sentimientos de arrepentimiento y de confianza en Dios que tuvo David cuando se había arrepentido y, a pesar de ser rey, se ha humillado si tener temor de confesar su culpa y mostrar su propia miseria al Señor, pero convencido de la certeza de su misericordia. ¡Y no era un pecado, una pequeña mentira, aquello que había hecho; había cometido adulterio y un asesinato!

El Salmo inicia con estas palabras de súplica: «¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! – se siente pecador – ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!» (vv. 3-4).

La invocación está dirigida al Dios de misericordia porque, movido por un amor grande como aquel de un padre o de una madre, tenga piedad, es decir, haga gracia, muestre su favor con benevolencia y comprensión. Es un llamado a Dios, el único que puede liberar del pecado. Son usadas imágenes muy plásticas: borra, lávame, purifícame. Se manifiesta, en esta oración, la verdadera necesidad del hombre: la única cosa de la cual tenemos verdaderamente necesidad en nuestra vida es aquella de ser perdonados, liberados del mal y de sus consecuencias de muerte. Lamentablemente, la vida nos hace experimentar muchas veces estas situaciones; y sobre todo en ellas debemos confiar en la misericordia. Dios es más grande de nuestro pecado. No olvidemos esto: Dios es más grande de nuestro pecado. “Padre yo no lo sé decir, he cometido tantos graves, tantos” Dios es más grande de todos los pecados que nosotros podamos cometer. Dios es más grande de nuestro pecado. ¿Lo decimos juntos? Todos. “¡Dios – todos juntos – es más grande de nuestro pecado! Una vez más: “Dios es más grande nuestro pecado”. Una vez más: “Dios es más grande nuestro pecado”. Y su amor es un océano en el cual podemos sumergirnos sin miedo de ser superados: perdonar para Dios significa darnos la certeza que Él no nos abandona jamás. Cualquier cosa podamos reclamarnos, Él es todavía y siempre más grande de todo (Cfr. 1 Jn 3,20) porque Dios es más grande de nuestro pecado..

En este sentido, quien ora con este Salmo busca el perdón, confiesa su propia culpa, pero reconociéndola celebra la justicia y la santidad de Dios. Y luego pide todavía gracia y misericordia. El salmista confía en la bondad de Dios, sabe que el perdón divino es sumamente eficaz, porque crea lo que dice. No esconde el pecado, sino lo destruye y lo borra; pero lo borra desde la raíz no como hacen en la tintorería cuando llevamos un vestido y borran la mancha. ¡No! Dios borra nuestro pecado desde la raíz, ¡todo! Por eso el penitente se hace puro, toda mancha es eliminada y él ahora es más blanco que la nieve incontaminada. Todos nosotros somos pecadores. ¿Y esto es verdad? Si alguno de ustedes no se siente pecador que alce la mano. Ninguno, ¡eh! Todos lo somos.

Nosotros pecadores, con el perdón, nos hacemos creaturas nuevas, rebosantes de espíritu y llenos de alegría. Ahora una nueva realidad comienza para nosotros: un nuevo corazón, un nuevo espíritu, una nueva vida. Nosotros, pecadores perdonados, que hemos recibido la gracia divina, podemos incluso enseñar a los demás a no pecar más. “Pero Padre, yo soy débil: yo caigo, caigo”, ¡pero si tú caes, levántate! Cuando un niño cae, ¿Qué hace? Levanta la mano a la mamá, al papá para que lo levanten. Hagamos lo mismo. Si tú caes por debilidad en el pecado, levanta la mano: el Señor la toma y te ayudará a levantarte. Esta es la dignidad del perdón de Dios. La dignidad que nos da el perdón de Dios es aquella de levantarnos, ponernos siempre de pie, porque Él ha creado al hombre y a la mujer para estar en pie.

Dice el Salmista: «Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. […] Yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti» (vv. 12.15).

Queridos hermanos y hermanas, el perdón de Dios es aquello de lo cual todos tenemos necesidad, y es el signo más grande de su misericordia. Un don que todo pecador perdonado es llamado a compartir con cada hermano y hermana que encuentra. Todos aquellos que el Señor nos ha puesto a lado, los familiares, los amigos, los compañeros, los parroquianos… todos son, como nosotros, necesitados de la misericordia de Dios. Es bello ser perdonados, pero también tú, si quieres ser perdonado, perdona también tú. ¡Perdona! Nos conceda el Señor, por intercesión de María, Madre de misericordia, ser testigos de su perdón, que purifica el corazón y transforma la vida. Gracias.

(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)

05:00

(RV).- «¡En este Año jubilar estamos llamados a redescubrir y a  acoger con especial intensidad el consolador anuncio de la resurrección: ‘Cristo, mi esperanza ha resucitado!’», reiteró el Papa Francisco introduciendo el rezo a la Reina del Cielo,  del lunes del Ángel.

Con «Cristo resucitado, podemos mirar con ojos y corazón nuevos todo evento de nuestra vida, también los más negativos. Los momentos de oscuridad, de fracaso y de pecado pueden transformase y anunciar un camino nuevo. Cuando hemos tocado el fondo de nuestra miseria y de nuestra debilidad, Cristo resucitado nos da la fuerza para volvernos a levantar. ¡Si nos encomendamos a Él, su gracia nos salva!», reiteró el Obispo de Roma, recordando luego que «el Señor Crucificado y resucitado es la revelación plena de la misericordia, presente y activa en la historia. He aquí el mensaje pascual, que resuena aún hoy y que resonará durante todo el tiempo de Pentecostés».

El Sucesor de Pedro alentó a pedirle a María, que permaneció de pie junto a la cruz, que nos ayude a «acoger en plenitud el anuncio pascual de la resurrección, para encarnarlo en lo concreto de nuestra vida cotidiana». Con el anhelo que la Madre de Dios y Madre nuestra «nos done la certeza de fe, para que cada paso sufrido de nuestro camino, iluminado por la luz de la Pascua, sea bendición y alegría para nosotros y para los demás, en especial para los que sufren a causa del egoísmo  y de la indiferencia».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)

05:00

(RV).- Después de rezar a la Madre de Dios con la tradicional oración del Regina Coeli de este período pascual, el Papa Francisco recordó con dolor el atentado en Pakistán, que se cobró la vida de tantas personas inocentes, especialmente mujeres y niños, mientras las familias cristianas transcurrían felices en un parque público la fiesta de Pascua que de este modo se ha visto ensangrentada por este crimen vil e insensato.

El Santo Padre manifestó su cercanía a las víctimas invitando, al mismo tiempo, a rezar al Señor e hizo un llamamiento a las Autoridades civiles y a todos los miembros de este país para que no dejen de realizar todos los esfuerzos necesarios para restablecer la seguridad sin olvidar a las minorías religiosas que son las más vulnerables.

El Papa Bergoglio repitió una vez más que la violencia y el odio homicida sólo conducen al dolor y a la destrucción, reafirmando que el respeto y la fraternidad son el único camino para llegar a la paz. De ahí su invitación a que esta Pascua del Señor suscite nuestra oración a Dios a fin de que se detengan las manos de los violentos, que siembran terror y muerte, y para que en el mundo puedan reinar el amor, la justicia y la reconciliación.

El Obispo de Roma también dio su bienvenida a los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro y antes de despedirse sugirió leer durante esta Semana de la alegría Pascual un paso del Evangelio sobre la Resurrección de Cristo. El Pontífice deseó a todos, como es costumbre, “buen almuerzo”, a la vez que pidió que no se olviden de rezar por él.

(María Fernanda Bernasconi - RV).  

(from Vatican Radio)

03:15

(RV).- «La horrible masacre de decenas de inocentes, en el parque de Lahore, proyecta una sombra de tristeza y de angustia sobre la fiesta de Pascua», declaró el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi, haciendo hincapié en que «una vez más, el odio homicida se ensaña vilmente con las personas más indefensas».

Mientras, un triste balance provisional señala más de 70 muertos y más de 350 heridos, por un atentado suicida, junto a una zona de juego infantil, contra cristianos que celebraban la Pascua, reivindicado por un grupo talibán.

«Junto con el Papa – que fue informado – rezamos por las víctimas, estamos cerca de los heridos, de las familias golpeadas, de su inmenso dolor, de los miembros de las minorías cristianas, golpeadas una vez más por la violencia fanática, en el pueblo paquistaní herido», señaló asimismo el P. Lombardi. Y añadió: «como el Papa afirmó el Domingo de Pascua, a pesar de que permanezcan estas manifestaciones horribles de odio, el Señor crucificado por nosotros y resucitado, siga dándonos el necesario coraje y esperanza, para construir caminos de compasión, de solidaridad con los que sufren, de diálogo, de justicia, de reconciliación y de paz».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)

04:14

(RV).- El Santo Padre, a través del cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, ha enviado un telegrama de pésame al Nuncio Apostólico de Irak, Alberto Ortega Martín, por el atentado terrorista que tuvo lugar en Bagdad  durante un partido de fútbol en el que murieron decenas de personas y más de cien resultaron heridas.  

El Papa Francisco -se lee en el mensaje- asegura sus oraciones por las víctimas y sus familiares y pide a Dios en respuesta a este “acto de violencia sin sentido” para que el pueblo irakí  trabaje unido y sin temor por un futuro de respeto mutuo de solidaridad y libertad.

Durante el Vía Crucis del Viernes Santo el Papa denunció a los que cometen actos terroristas mientras profanan el nombre de Dios, y censuró el “silencio cobarde” ante los crueles homicidios de cristianos.

(MZ-RV)

(from Vatican Radio)

16:02

(RV).- "Continuamente vemos, y veremos, problemas cerca de nosotros y dentro de nosotros. Siempre los habrá, pero en esta noche hay que iluminar esos problemas con la luz del Resucitado", expresó Francisco en la Vigilia Pascual que celebró en el santuario de san Pedro, Basílica Vaticana, el sábado 26 de marzo de 2016. El santuario completamente a oscuras al inicio de la Eucaristía, se fue poco a poco iluminando con la luz que las velitas tomaron del gran cirio pascual encendido en el "fuego nuevo". "No permitamos que la oscuridad y los miedos atraigan la mirada del alma y se apoderen del corazón, sino escuchemos las palabras del Ángel: el Señor "no está aquí. Ha resucitado"; Él es nuestra mayor alegría, siempre está a nuestro lado y nunca nos defraudará", afirmó el Papa.

El Sucesor de Pedro dijo: “El Señor está vivo y quiere que lo busquemos entre los vivos. Después de haberlo encontrado, invita a cada uno a llevar el anuncio de Pascua, a suscitar y resucitar la esperanza en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida. Hay tanta necesidad de ella hoy. Olvidándonos de nosotros mismos, como siervos alegres de la esperanza, estamos llamados a anunciar al Resucitado con la vida y mediante el amor; si no es así seremos un organismo internacional con un gran número de seguidores y buenas normas, pero incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo".

Como es habitual en la liturgia de la Vigilia de la resurrección de Jesús, la más hermosa de todas las misas, hubo bautismos de personas adultas en las aguas del baptisterio bendecidas con la inmersión del cirio pascual, símbolo de la vida nueva en Cristo resucitado. jesuita Guillermo Ortiz, Radio Vaticana.

Texto completo de la homilía de Francisco en la Vigilia pascual 2016

«Pedro fue corriendo al sepulcro» (Lc 24,12). ¿Qué pensamientos bullían en la mente y en el corazón de Pedro mientras corría? El Evangelio nos dice que los Once, y Pedro entre ellos, no creyeron el testimonio de las mujeres, su anuncio pascual. Es más, «lo tomaron por un delirio» (v.11). En el corazón de Pedro había por tanto duda, junto a muchos sentimientos negativos: la tristeza por la muerte del Maestro amado y la desilusión por haberlo negado tres veces durante la Pasión.

Hay en cambio un detalle que marca un cambio: Pedro, después de haber escuchado a las mujeres y de no haberlas creído, «sin embargo, se levantó» (v.12). No se quedó sentado a pensar, no se encerró en casa como los demás. No se dejó atrapar por la densa atmósfera de aquellos días, ni dominar por sus dudas; no se dejó hundir por los remordimientos, el miedo y las continuas habladurías que no llevan a nada. Buscó a Jesús, no a sí mismo. Prefirió la vía del encuentro y de la confianza y, tal como estaba, se levantó y corrió hacia el sepulcro, de dónde regresó «admirándose de lo sucedido» (v.12). Este fue el comienzo de la «resurrección» de Pedro, la resurrección de su corazón. Sin ceder a la tristeza o a la oscuridad, se abrió a la voz de la esperanza: dejó que la luz de Dios entrara en su corazón sin apagarla.

También las mujeres, que habían salido muy temprano por la mañana para realizar una obra de misericordia, para llevar los aromas a la tumba, tuvieron la misma experiencia. Estaban «despavoridas y mirando al suelo», pero se impresionaron cuando oyeron las palabras del ángel: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (v.5).

Al igual que Pedro y las mujeres, tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos. Abramos en cambio al Señor nuestros sepulcros sellados, para que Jesús entre y lo llene de vida; llevémosle las piedras del rencor y las losas del pasado, las rocas pesadas de las debilidades y de las caídas. Él desea venir y tomarnos de la mano, para sacarnos de la angustia. Pero la primera piedra que debemos remover esta noche es ésta: la falta de esperanza que nos encierra en nosotros mismos. Que el Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida.

Continuamente vemos, y veremos, problemas cerca de nosotros y dentro de nosotros. Siempre los habrá, pero en esta noche hay que iluminar esos problemas con la luz del Resucitado, en cierto modo hay que «evangelizarlos». No permitamos que la oscuridad y los miedos atraigan la mirada del alma y se apoderen del corazón, sino escuchemos las palabras del Ángel: el Señor «no está aquí. Ha resucitado» (v.6); Él es nuestra mayor alegría, siempre está a nuestro lado y nunca nos defraudará.

Este es el fundamento de la esperanza, que no es simple optimismo, y ni siquiera una actitud psicológica o una hermosa invitación a tener ánimo. La esperanza cristiana es un don que Dios nos da si salimos de nosotros mismos y nos abrimos a él. Esta esperanza no defrauda porque el Espíritu Santo ha sido infundido en nuestros corazones (cf. Rm 5,5). El Paráclito no hace que todo parezca bonito, no elimina el mal con una varita mágica, sino que infunde la auténtica fuerza de la vida, que no consiste en la ausencia de problemas, sino en la seguridad de que Cristo, que por nosotros ha vencido el pecado, la muerte y el temor, siempre nos ama y nos perdona. Hoy es la fiesta de nuestra esperanza, la celebración de esta certeza: nada ni nadie nos podrá apartar nunca de su amor (cf. Rm 8,39).

El Señor está vivo y quiere que lo busquemos entre los vivos. Después de haberlo encontrado, invita a cada uno a llevar el anuncio de Pascua, a suscitar y resucitar la esperanza en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida. Hay tanta necesidad de ella hoy. Olvidándonos de nosotros mismos, como siervos alegres de la esperanza, estamos llamados a anunciar al Resucitado con la vida y mediante el amor; si no es así seremos un organismo internacional con un gran número de seguidores y buenas normas, pero incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo.

¿Cómo podemos alimentar nuestra esperanza? La liturgia de esta noche nos propone un buen consejo. Nos enseña a hacer memoria de las obras de Dios. Las lecturas, en efecto, nos han narrado su fidelidad, la historia de su amor por nosotros. La Palabra viva de Dios es capaz de implicarnos en esta historia de amor, alimentando la esperanza y reavivando la alegría. Nos lo recuerda también el Evangelio que hemos escuchado: los ángeles, para infundir la esperanza en las mujeres, dicen: «Recordad cómo [Jesús] os habló» (v.6). No olvidemos su Palabra y sus acciones, de lo contrario perderemos la esperanza; hagamos en cambio memoria del Señor, de su bondad y de sus palabras de vida que nos han conmovido; recordémoslas y hagámoslas nuestras, para ser centinelas del alba que saben descubrir los signos del Resucitado.

Queridos hermanos y hermanas, ¡Cristo ha resucitado! Abrámonos a la esperanza y pongámonos en camino; que el recuerdo de sus obras y de sus palabras sea la luz resplandeciente que oriente nuestros pasos confiadamente hacia la Pascua que no conocerá ocaso.

(from Vatican Radio)

11:54

(RV) "Hay una sola cosa que puede salvar realmente el mundo, ¡la misericordia!" Lo aseguró el predicador de la Casa Pontificia, p. Raniero Cantalamessa la tarde del Viernes Santo en presencia del Papa Francisco durante la celebración de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro, subrayando que el año de la misericordia es "la oportunidad de oro" para sacar a la luz la verdadera imagen del Dios bíblico, que no sólo tiene misericordia, sino que es misericordia. "¡Dios hace justicia, siendo misericordioso! Ésta es la gran revelación", aseguró el fraile capuchino subrayando que la Escritura explica claramente el concepto de ‘justicia de Dios’…  "Cuando se ha manifestado la bondad de Dios y de su amor por los hombres, Él nos ha salvado, no en virtud de las obras de justicia cumplidas por nosotros, sino por su misericordia".

"¿Qué sucedió en la cruz tan importante al punto de justificar este cambio radical en los destinos de la humanidad?", se preguntó más adelante el p. Cantalamessa, recordando que en su libro sobre Jesús de Nazaret, Benedicto XVI escribió: "La injusticia, el mal como realidad no puede simplemente ser ignorada, dejado de lado. Tiene que ser descargado, vencido. Ésta es la verdadera misericordia. Y que ahora, visto que los hombres no son capaces, lo haga el mismo Dios – ésta es la bondad incondicional de Dios". "Dios no se ha contentado de perdonar los pecados del hombre; ha hecho infinitamente más, los ha tomado sobre sí y se los ha endosado".

"Ya en la Edad Media había quien tenía dificultad en creer que Dios exigiese la muerte del Hijo para reconciliar el mundo así. San Bernardo le respondía: ‘No fue la muerte del Hijo que le gustó a Dios, mas bien su voluntad de morir espontáneamente por nosotros’: ‘Non mors placuit sed voluntas sponte morientis’. ¡No fue la muerte por lo tanto, sino el amor el que nos ha salvado!". Más adelante el predicador de la Casa Pontificia se detuvo a meditar sobre el odio y la brutalidad de los ataques terroristas en Bruselas que "nos ayudan a entender la fuerza divina contenida en las últimas palabras de Cristo: ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’". "Por grande que sea el odio de los hombres, el amor de Dios ha sido, y será, siempre más fuerte. A nosotros está dirigida, en las actuales circunstancias, la exhortación del apóstol Pablo: ‘No te dejes vencer  por el mal antes bien, vence al mal con el bien’". "Hay una sola cosa que puede salvar realmente el mundo, ¡la misericordia! La misericordia de Dios por los hombres y de los hombres entre ellos. Esa puede salvar, en particular, la cosa más preciosa y más frágil que hay en este momento, en el mundo, el matrimonio y la familia". El p. Cantalamessa finalizó su predicación pidiendo rezar al Padre Celeste, "por los méritos del Hijo tuyo que en la cruz ‘se hizo pecado’ por nosotros", para que haga "caer del corazón de las personas, de las familias y de los pueblos, el deseo de venganza" y nos haga "enamorar de la misericordia".

(RC-RV)

(from Vatican Radio)

10:56

El día después de los atentados terroristas del 22 de marzo en Bruselas, el Papa Francisco pidió a los fieles presentes en la plaza de San Pedro un Ave María y una oración silenciosa «por los muertos, los heridos, las familias y por todo el pueblo belga» para testimoniar la cercanía a la población y a los familiares de las víctimas, así como a quienes se recuperan en el hospital víctimas de lo que Francisco ha definido sin ambages «crueles hechos abominables que están causando sólo muerte, terror u horror».

Dirigiendo un nuevo «llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que se unan en la condena unánime» de lo sucedido, el Papa invitó a «perseverar en la oración» y a «pedir al Señor que, en esta Semana santa, conforte los corazones afligidos» y sobre todo que «convierta los corazones» de los terroristas, definiéndoles «personas cegadas por el fundamentalismo cruel».

In precedenza, proseguendo nelle riflessioni settimanali sul tema dell’anno santo, Francesco aveva parlato del triduo pasquale nel giubileo della misericordia. «Vivremo il Giovedì, il Venerdì e il Sabato santo — ha esortato — come momenti forti che ci permettono di entrare sempre più nel grande mistero della nostra fede. Tutto, in questi tre giorni, parla di misericordia, perché rende visibile fino a dove può giungere l’amore di Dio», che «non ha limiti» e «non conosce ostacoli». Del resto, ha spiegato, «la passione di Gesù dura fino alla fine del mondo, perché è una storia di condivisione con le sofferenze di tutta l’umanità e una permanente presenza nelle vicende della vita personale di ognuno di noi». Insomma, «il triduo pasquale è memoriale di un dramma d’amore che dona la certezza che non saremo mai abbandonati nelle prove della vita».

Precedentemente, continuando con las reflexiones semanales sobre el tema del Año santo, Francisco había hablado del triduo pascual en el Jubileo de la misericordia. «Viviremos el Jueves,Viernes y Sábado santo —exhortó— como momentos fuertes que nos permiten entrar cada vez más en el gran misterio de nuestra fe. Todo, en estos tres días, habla de la misericordia, porque hace visible hasta dónde puede llegar el amor de Dios». Por otra parte, explicó, «la Pasión de Jesús dura hasta el fin del mundo, porque es una historia del compartir el sufrimiento de toda la humanidad y una presencia permanente en los acontecimientos de la vida personal de cada uno de nosotros». En resumen, «el Triduo Pascual es memorial de un drama de amor que nos dona la certeza de que nunca seremos abandonados en las pruebas de la vida».

En particular, Francisco se centró en el Sábado santo, «el día del silencio de Dios. Debe ser un día de silencio —añadió al texto preparado— y nosotros debemos hacer de todo para que para nosotros sea una jornada de silencio, como fue en ese tiempo: el día del silencio de Dios». En esta tarea, dijo, «nos hará bien pensar en el silencio de la Virgen, “la Creyente”, que en silencio esperaba la Resurrección. La Virgen deberá ser el icono, para nosotros». Y en este sentido, el Papa habló sobre la experiencia de Juliana de Norwich (1342-1416), la mística inglesa «que ha escrito páginas sublimes sobre el amor de Cristo».

Audiencia general del Papa

09:48

El corazón de Europa está bajo ataque. Bruselas, la ciudad sede de las instituciones europeas y símbolo de la Unión, ha sido golpeada esta mañana por varios atentados terroristas. A las ocho, dos violentas explosiones han destruido una parte del aeropuerto de Zaventem, matando a 15 personas e hiriendo a 136. Aproximadamente una hora más tarde, una tercera explosión tuvo lugar en la estación de metro Maelbeek, en el centro de la ciudad, causando una veintena de muertos y 55 heridos. Las acciones han sido reivindicadas por el llamado Estado Islámico (Is), que ha amenazado con nuevas operaciones del mismo tipo. Las medidas de seguridad se reforzaron de inmediato: el nivel de alerta es máximo en toda Europa.

Al escuchar la noticia de los ataques, el Papa Francisco ha expresado su dolor y cercanía a las familias de las víctimas en un telegrama firmado por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, enviado al arzobispo de Malinas-Bruselas, Josef De Kesel. El Papa «nuevamente condena la violencia ciega que provoca tanto sufrimiento, y pidiendo a Dios el don de la paz, invoca sobre familias puestas a prueba y sobre los belgas la bondad de las Bendiciones divinas», dice el texto. También los obispos expresaron su dolor y solidaridad por las víctimas de la violencia. Por el momento todavía es difícil reconstruir la dinámica exacta de los atentados. El fiscal federal belga, Frederic Van Leeuw, define las tres explosiones de «ataques terroristas». El primer ministro belga, Charles Michel, ha dirigido un llamamiento a sus conciudadanos pidiendo que mantengan la calma y permanezcan unidos, pero también ha añadido que «la alarma no ha cesado». «Un día muy triste para Europa», comentó desde Amman, Jordania, la Alta representante de la Ue para la política exterior y de seguridad común, Federica Mogherini. «Con los ataques Bruselas de ha sido golpeada toda Europa», dijo el presidente francés, François Hollande. 

05:36

(RV).- El Sucesor de Pedro culminó su audiencia general del Miércoles Santo, con un apremiante llamamiento y con su profundo dolor por los atentados terroristas en la capital belga.  El Papa Francisco elevó un Ave María desde la Plaza de San Pedro, junto con miles de peregrinos de todo el mundo por las víctimas del fundamentalismo cruel.

«Con dolor en el corazón he seguido las tristes noticias de los atentados terroristas de ayer en Bruselas, que han causado numerosas víctimas mortales y heridos.

Aseguro mi oración y mi cercanía a la querida población belga, a todos los familiares de las víctimas mortales y a todos los heridos. Dirijo nuevamente un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que se unan en la unánime condena de estos crueles actos abominables que están causando sólo muerte terror y horror.

A todos les pido que perseveren en la oración y en pedir al Señor que en esta Semana Santa consuele los corazones afligidos y convierta los corazones de esas personas cegadas por un fundamentalismo cruel. Por intercesión de la Virgen María. Recemos un Ave María… Ahora, en silencio, recemos por los fallecidos, por los heridos, por sus familiares y por todo el pueblo belga».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)

09:23

El corazón de Europa está bajo ataque. Bruselas, la ciudad sede de las instituciones europeas y símbolo de la Unión, ha sido golpeada esta mañana por varios atentados terroristas. A las ocho, dos violentas explosiones han destruido una parte del aeropuerto de Zaventem, matando a 15 personas e hiriendo a 136. Aproximadamente una hora más tarde, una tercera explosión tuvo lugar en la estación de metro Maelbeek, en el centro de la ciudad, causando una veintena de muertos y 55 heridos. Las acciones han sido reivindicadas por el llamado Estado Islámico (Is), que ha amenazado con nuevas operaciones del mismo tipo. Las medidas de seguridad se reforzaron de inmediato: el nivel de alerta es máximo en toda Europa.

Al escuchar la noticia de los ataques, el Papa Francisco ha expresado su dolor y cercanía a las familias de las víctimas en un telegrama firmado por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, enviado al arzobispo de Malinas-Bruselas, Josef De Kesel. El Papa «nuevamente condena la violencia ciega que provoca tanto sufrimiento, y pidiendo a Dios el don de la paz, invoca sobre familias puestas a prueba y sobre los belgas la bondad de las Bendiciones divinas», dice el texto. También los obispos expresaron su dolor y solidaridad por las víctimas de la violencia. Por el momento todavía es difícil reconstruir la dinámica exacta de los atentados. El fiscal federal belga, Frederic Van Leeuw, define las tres explosiones de «ataques terroristas». El primer ministro belga, Charles Michel, ha dirigido un llamamiento a sus conciudadanos pidiendo que mantengan la calma y permanezcan unidos, pero también ha añadido que «la alarma no ha cesado». «Un día muy triste para Europa», comentó desde Amman, Jordania, la Alta representante de la Ue para la política exterior y de seguridad común, Federica Mogherini. «Con los ataques Bruselas de ha sido golpeada toda Europa», dijo el presidente francés, François Hollande. 

09:23

El próximo Jueves santo, el Papa Francisco se desplazará a Castelnuovo di Porto para estar con los jóvenes refugiados del Centro de acogida para solicitantes de asilo (Cara, acrónimo en italiano). Será una señal sencilla pero elocuente. La visita estará acompañada por la celebración del rito del lavatorio de los pies. El Papa se arrodillará para lavar los pies a doce refugiados como signo de servicio y la atención a su situación.

En la audiencia jubilar del sábado pasado, el Papa Francisco comentando el gesto del lavatorio de los pies, dijo: «Lavando los pies a los apóstoles, Jesús quiso revelar el modo deactuar de Dios en relación con nosotros, y dar ejemplo de su “mandamiento nuevo” de amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado, o sea dando su vida por nosotros». Y para entrar aún más a lo específico, añadió: «El amor es el servicio concreto que nos damos los unos a los otros. El amor no son palabras. Son obras y servicio; un servicio humilde, hecho en el silencio y escondido... se expresa en el compartir los bienes materiales para que nadie tenga necesidad... es un estilo de vida que Dios sugiere también a muchos no cristianos como un camino de auténtica humanidad».

A la luz de estas consideraciones se puede entender el valor simbólico que el Papa Francisco desea imprimir con su visita al Cara de Castelnuovo di Porto y su inclinarse para lavar los pies de los refugiados. Él nos quiere decir que es necesario prestar la debida atención a los más débiles de este momento histórico; que todos estamos llamados a restaurarles su dignidad sin tener que recurrir a subterfugios. Él nos insta a mirar hacia la Pascua con los ojos de quien hace de su fe una vida vivida al servicio de los que llevan impresas en su rostro las marcas del sufrimiento y la violencia.

Muchos de estos jóvenes no son católicos. El signo del Papa Francisco, por lo tanto, se vuelve aún más elocuente. Indica el camino del respeto como la vía maestra hacia la paz. El respeto, en su valor semántico, significa darse cuenta de que hay otra persona a mi lado. Una persona que camina conmigo, sufre conmigo, se alegra conmigo. Una persona en quien, un día, podré apoyarme para encontrar sostén. Lavando los pies de los refugiados, el Papa Francisco pide respeto para todos ellos.

Rino Fisichella

12:49

Cuando se vive el carisma como una gracia de Dios para hacer crecer la comunión, «se respira en la Iglesia y con la Iglesia». Lo recordó Francisco a los siete mil miembros del Camino neocatecumenal, a quienes recibió en audiencia en viernes 18 de marzo por la mañana, en el aula Pablo VI.

Durante la audiencia, el Papa, con el gesto de la entrega del crucifijo, ha enviado en misión a trescientas familias, que darán vida a cincuenta y seis nuevas missio ad gentes en treinta países de los cinco continentes.

«Os doy las gracias, en mi nombre, y también en nombre de toda la Iglesia —dijo Francisco dirigiéndose a los misioneros que están a punto de partir— por este gesto de ir, ir hacia lo desconocido y también a sufrir. Porque habrá sufrimiento, pero también la alegría de la gloria de Dios, la gloria que está en la cruz».

En su discurso, el Papa confió al camino tres palabras claves para la misión: unidad, gloria y mundo. Y recordando que la última oración de Jesús antes de su pasión fue para la comunión en la Iglesia, alertó contra la tentación de considerarse «buenos, quizás mejores que los demás», alimentando así los juicios, las cerrazones y las divisiones. «Todo carisma es una gracia de Dios para aumentar la comunión» reiteró. Sin embargo, agregó, «el carisma puede deteriorarse cuando nos cerramos o nos jactamos, cuando deseamos distinguirnos de los demás». De ahí la invitación a custodiarlo siguiendo la «vía maestra» de la «unidad humilde y obediente». La Iglesia —explicó — «no es una herramienta para nosotros», ni «una organización que busca adeptos, o un grupo que va adelante siguiendo la lógica de sus ideas». Más bien es «una madre que transmite la vida recibida de Jesús»; y «esta fecundidad se expresa a través del ministerio y la guía de los pastores».

A continuación, el Pontífice invitó a huir de la «gloria mundana», que «se manifiesta cuando se es importante, admirado, cuando se tiene bienes y éxito». La verdadera gloria, sin embargo, «se revela en la cruz: es el amor que brilla allí y se extiende». Se trata de «una gloria paradójica: sin fragor, sin ganancia y sin aplausos»; y «sólo esta gloria hace fecundo el Evangelio».

Finalmente Francisco recordó que «a Dios no le atrae la mundanidad, de hecho, la detesta; pero ama al mundo que ha creado, y ama a sus hijos en el mundo». Y dirigiéndose a los misioneros concluyó: «No va a ser fácil para vosotros la vida en países lejanos, en otras culturas, no os será fácil. Pero es vuestra misión. Y esto lo hacéis por amor, por amor a la madre Iglesia, a la unidad de esta madre fecunda; lo hacéis para que la Iglesia sea madre y fecunda».

09:11

En la imagen de Jesús —a quien durante la Pasión «le es negada toda justicia» y que «experimenta en su propia piel también la indiferencia», el Papa Francisco ve reflejada la de «mucha gente, muchos marginados, muchos refugiados», de cuyo destino «muchos no quieren asumirse la responsabilidad».

Así se expresó el Pontífice durante la celebración del domingo de Ramos, que presidió el 20 de marzo por la mañana en la plaza de San Pedro, con la presencia de una gran multitud de fieles, entre los cuales muchos jóvenes a quienes dio cita para el próximo encuentro mundial de la juventud que tendrá lugar en Cracovia del 26 al 31 de julio.

Cerca del obelisco, el Papa bendijo las palmas y ramas de olivo y, al término de la procesión hasta el atrio de la basílica vaticana, celebró la misa. En la homilía el Pontífice comentó el relato de la Pasión según Lucas, invitando, en estos días de la semana santa a mirar a menudo el Crucifijo que «es la “cátedra de Dios”, para aprender el amor humilde, que salva y da la vida, para renunciar al egoísmo, a la búsqueda del poder y de la fama». Al término de la celebración, Francisco guió la oración mariana del Ángelus, confiando a la intercesión de san Juan Pablo II los últimos meses de preparación de la jornada de la juventud en tierra polaca. Esta, en el marco del año santo de la misericordia, será el Jubileo de los jóvenes a nivel de la Iglesia universal.

Homilía del domingo de Ramos

Ángelus del Papa

07:33

El papa Francisco envió hoy su "sentido pésame" a los familiares de los fallecidos en el accidente ocurrido el domingo en Tarragona, en el noreste de España, y deseó la "pronta recuperación" de los heridos, informó la Santa Sede. El pontífice envió su pésame a través de un mensaje dirigido al obispo de Tortosa, Enrique Benavent Vidal, y firmado como es habitual por el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin.

"El papa Francisco, vivamente apenado al conocer la dolorosa noticia del trágico accidente de tráfico ocurrido en la localidad de Freginals (Tarragona) y que ha ocasionado la muerte de un grupo de jóvenes estudiantes, ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos, al mismo tiempo que manifiesta sus deseos de una pronta
recuperación de los heridos", rezó el mensaje. "Asimismo, ruego a vuestra excelencia que transmita el sentido pésame de su santidad, junto con expresiones de cercanía y consuelo, a los familiares que lloran tan irreparable pérdida, y pide al Señor que derrame sobre ellos los dones de la serenidad espiritual y de la esperanza cristiana, en prenda de lo cual les imparte de corazón la confortadora bendición apostólica", agregó.
El accidente, que ocurrió sobre las 06.00 horas (05.00 GMT) de ayer en una autopista de Cataluña, en el noreste de España, causó la muerte de 13 estudiantes extranjeras del programa Erasmus vinculadas a la Universidad de Barcelona (UB). Otras 29 personas resultaron heridas de diversa consideración, 23 de las cuales siguen hospitalizadas.

04:48

(RV).- “Dios no está ausente, ni siquiera hoy en estas dramáticas situaciones, Dios está cerca, y hace obras grandes de salvación para quien confía en Él. No se debe ceder a la desesperación, sino continuar a estar seguros que el bien vence al mal y que el Señor secará toda lágrima y nos liberará de todo temor”, es el anuncio de consolación del Papa Francisco en la Audiencia General del tercer miércoles de marzo, donde explicó la relación entre “misericordia y consolación”.

Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma recordó la historia del pueblo de Israel durante el exilio, descrito en el “libro de la consolación” del profeta Jeremías, en el cual “la misericordia de Dios se presenta con toda su capacidad de confrontar y abrir el corazón de los afligidos a la esperanza”. El Pontífice agregó que “el exilio había sido una experiencia catastrófica para Israel. La fe había vacilado porque en tierra extranjera, sin el templo, sin el culto, después de haber visto el país destruido, era difícil continuar creyendo en la bondad del Señor”.

También nosotros podemos vivir a veces una especie de exilio – afirmó el Sucesor de Pedro – cuando la soledad, el sufrimiento, la muerte nos hacen pensar de haber sido abandonados por Dios. Cuántas veces hemos escuchado esta palabra: “Dios se ha olvidado de mi”. Y ante las dramáticas situaciones que suceden en nuestro tiempo, dijo el Papa, uno puede preguntarse: ¿Dónde está Dios? ¿Cómo es posible que tanto sufrimiento pueda golpear a hombres, mujeres y niños inocentes?

El profeta Jeremías – señaló el Santo Padre – nos da una primera respuesta. “El pueblo exiliado podrá regresar a ver su tierra y a experimentar la misericordia del Señor. Es el gran anuncio de consolación: Dios no está ausente, ni siquiera hoy en estas dramáticas situaciones, Dios está cerca, y hace obras grandes de salvación para quien confía en Él. No se debe ceder a la desesperación, sino continuar a estar seguros que el bien vence al mal y que el Señor secará toda lágrima y nos liberará de todo temor”. Porque el Señor es fiel, no abandona en la desolación. Dios ama con un amor sin fin, que ni siquiera el pecado puede frenar, y gracias a Él el corazón del hombre se llena de alegría y de consolación.

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco puntualizó que “el regreso de los exiliados es un gran símbolo de la consolación dado al corazón que se convierte”. Y es el Señor Jesús, dijo el Pontífice, quien ha llevado a cumplimiento este mensaje del profeta. “El verdadero y radical regreso del exilio y la confortante luz después de la oscuridad de la crisis de fe, se realiza en la Pascua, en la experiencia llena y definitiva del amor de Dios, amor misericordioso que dona alegría, paz y vida eterna”.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el Libro del profeta Jeremías, los capítulos 30 y 31 son llamados “libro de la consolación”, porque en ellos la misericordia de Dios se presenta con toda su capacidad de confrontar y abrir el corazón de los afligidos a la esperanza. Hoy queremos también nosotros escuchar este mensaje de consolación.

Jeremías se dirige a los israelitas que han sido deportados a tierras extranjeras y pre-anuncia el regreso a la patria. Este regreso es signo del amor infinito de Dios Padre que no abandona a sus hijos, sino que los cuida y los salva. El exilio había sido una experiencia catastrófica para Israel. La fe había vacilado porque en tierra extranjera, sin el templo, sin el culto, después de haber visto el país destruido, era difícil continuar creyendo en la bondad del Señor. Me viene a la mente la cercana Albania y como después de tantas persecuciones y destrucciones ha logrado levantarse en su dignidad y en la fe. Así había sufrido los israelitas en el exilio.

También nosotros podemos vivir a veces una especie de exilio, cuando la soledad, el sufrimiento, la muerte nos hacen pensar de haber sido abandonados por Dios. Cuántas veces hemos escuchado esta palabra: “Dios se ha olvidado de mi”. Muchas veces personas que sufren y se sienten abandonadas. Y cuántos de nuestros hermanos en cambio están viviendo en este tiempo una real y dramática situación de exilio, lejos de su patria, en sus ojos todavía las ruinas de sus casas, en el corazón el miedo y muchas veces, lamentablemente, ¡el dolor por la pérdida de personas queridas! En estos casos uno puede preguntarse: ¿Dónde está Dios? ¿Cómo es posible que tanto sufrimiento pueda golpear a hombres, mujeres y niños inocentes? Y cuando tratan de entrar en otra parte les cierran la puerta. Y están ahí, al límite porque tantas puertas y tantos corazones están cerrados. Los migrantes de hoy que sufren el aire, sin alimentos y no pueden entrar, no reciben la acogida. ¡A mí me gusta mucho escuchar, cuando veo a las naciones, los gobernantes que abren el corazón y abren las puertas!

El profeta Jeremías nos da una primera respuesta. El pueblo exiliado podrá regresar a ver su tierra y a experimentar la misericordia del Señor. Es el gran anuncio de consolación: Dios no está ausente, ni siquiera hoy en estas dramáticas situaciones, Dios está cerca, y hace obras grandes de salvación para quien confía en Él. No se debe ceder a la desesperación, sino continuar a estar seguros que el bien vence al mal y que el Señor secará toda lágrima y nos liberará de todo temor. Por eso Jeremías da su voz a las palabras del amor de Dios por su pueblo: «Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad. De nuevo te edificaré y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo te adornarás con tus tamboriles y saldrás danzando alegremente» (31,3-4).

El Señor es fiel, no abandona en la desolación. Dios ama con un amor sin fin, que ni siquiera el pecado puede frenar, y gracias a Él el corazón del hombre se llena de alegría y de consolación.

El sueño consolador del regreso a la patria continua en las palabras del profeta, que dirigiéndose a cuantos regresaran a Jerusalén dice: «Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo y el aceite, hacia las crías de ovejas y de vacas. Sus almas serán como un jardín bien regado y no volverán a desfallecer» (31,12).

En la alegría y en la gratitud, los exiliados retornaran a Sión, subiendo al monte santo hacia la casa de Dios, y así podrán de nuevo elevar himnos y oraciones al Señor que los ha liberado. Este regreso a Jerusalén y a sus bienes es descrito con un verbo que literalmente quiere decir “afluir, correr”. El pueblo es considerado, en un movimiento paradójico, como un río caudaloso que corre hacia la altura de Sión, subiendo hacia la cima del monte. ¡Una imagen audaz para decir cuánto es grande la misericordia del Señor!

La tierra, que el pueblo había debido abandonar, se había convertido en presa de los enemigos y desolada. Ahora, en cambio, retoma vida y florece. Y los exiliados mismos serán como un jardín irrigado, como una tierra fértil. Israel, llevado a su patria por su Señor, asiste a la victoria de la vida sobre la muerte y de la bendición sobre la maldición.

Y así el pueblo es fortificado y – esta palabra es importante: ¡consolado! – es consolado por Dios. Los repatriados reciben vida de una fuente que gratuitamente los irriga.

A este punto, el profeta anuncia la plenitud de la alegría, y siempre en nombre de Dios proclama: «Yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción» (31,13).

El salmo nos dice que cuando regresaron a su patria la boca se les llenó de sonrisa; ¡es una alegría tan grande! Es el don que el Señor quiere hacer también a cada uno de nosotros, con su perdón que convierte y reconcilia.

El profeta Jeremías nos ha dado el anuncio, presentando el regreso de los exiliados como un gran símbolo de la consolación dado al corazón que se convierte. El Señor Jesús, por su parte, ha llevado a cumplimiento este mensaje del profeta. El verdadero y radical regreso del exilio y la confortante luz después de la oscuridad de la crisis de fe, se realiza en la Pascua, en la experiencia llena y definitiva del amor de Dios, amor misericordioso que dona alegría, paz y vida eterna.

(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)

10:41

Están los famosos «callos», científicamente llamados hiperqueratosis, pero también las uñas encarnadas y las hipertróficas entre las patologías más frecuentes del pie que desde el 14 de marzo, por la mañana, pueden ser tratados en el «ambulatorio médico-sanitario» de la Limosnería apostólica.

Ubicado bajo la columnata de la plaza de San Pedro, precisamente junto al servicio de duchas y barbería, se ocupará de brindar una primera atención a las patologías más comunes del pie que, para quienes viven en la calle, es causa de doloroso fastidio.

Como explica el limosnero, arzobispo Konrad Krajewski, el servicio es gratuito y lo brinda la Asociación italiana de podólogos. El proyecto, guiado por Mauro Montesi, docente y coordinador del curso de licenciatura en podología de la Universidad de La Sapienza de Roma y presidente de la Asociación italiana de podólogos, dispone por el momento, con su presencia durante el día lunes, de las 8.30 alas 12.00, de un especialista y de tres estudiantes de tercer año del curso de licenciatura en podología. Se proyecta que, de a poco, la asistencia se irá ampliando y los días de apertura serán múltiples. Explica la podóloga Silvana De Luca, la primera que cubre el turno el primer día de apertura, que son cinco los especialistas que rotarán semanalmente en la estructura. En cada ocasión estarán acompañados por tres estudiantes distintos. En un futuro breve, se tiene pensado equipar con otros aparatos médicos, como el que se usa para el tratamiento de la onicocriptosis, de modo que se pueda intervenir de forma eficaz en las patologías.

06:23

(RV).- El Obispo de Roma hizo llegar, con un vídeo mensaje, su aliento y aprecio a los docentes reunidos en el IV encuentro mundial sobre la educación, celebrado en Dubái, Emiratos Árabes. Y a través de ellos, el Papa destacó la importante e inestimable profesión de los maestros en todo el mundo.

Ellos son «¡artesanos de humanidad! ¡Y constructores de la paz y del encuentro!» Y «¡Ojalá los gobiernos tomen conciencia de la magnitud de su tarea!»

Tras agradecer la invitación dirigida a Scholas Occurentes, para implementar su programa educativo a favor de la integración y la paz en el mundo, felicitando a la docente palestina Hanan Al Hroub, galardonada por impulsar el juego como método para la educación, el Papa recordó que los niños tienen derecho a jugar, y que parte de la educación es enseñar a jugar a los chicos.

Texto completo del vídeo mensaje del Papa Francisco:

 «Quiero hacerles llegar un saludo especial a todos los docentes que están participando en el Global Education and Skills Forum y también agradecer al Primer Ministro de los Emiratos Árabes  el Jeque Mohammed bin Rashid, por la invitación hecha a Scholas,  para implementar su programa educativo a favor de la integración y la paz en el mundo.

También felicitar a la maestra Hanan Al Hroub por ganar este prestigioso premio, debido a la importancia que le dio al juego en la educación del niño. Un niño tiene derecho a jugar y parte de la educación es enseñar a jugar a los chicos, porque uno aprende a ser social en el juego. Uno aprende la alegría de la vida. Un pueblo que no es educado, o por la guerra o por todas las razones que hay para no poder tener educación, es un pueblo que decae. Decae, decae, incluso puede caer hasta el nivel de los instintos. Por eso quiero destacar su noble tarea.

A Varkey Foundation por alentar las valiosas contribuciones que los maestros de todo el mundo hacen a diario, para establecer una sociedad global sustentable y colaborar junto a Scholas en el cambio educativo, que nuestros niños y jóvenes están necesitando.

Juntos podrán devolver el lugar merecido al educador y el inestimable reconocimiento por el gran impacto que tienen en nuestras vidas. Así recuperar la merecida posición como en la profesión más respetada de la sociedad.

¡Artesanos de humanidad! ¡Y constructores de la paz y del encuentro!

He pedido a los directores de Scholas que les transmitan personalmente mis saludos y mi aliento por todo lo que hacen como docentes.

¡Ojalá los gobiernos tomen conciencia de la magnitud de su tarea!

¡Sigan adelante! Y por favor les pido que recen por mí que no se olviden de rezar por mí ¡Gracias!»

(Transcripción: CdM – RV)

(from Vatican Radio)

06:06

(RV).- Miles de peregrinos acudieron a la Plaza de San Pedro para el rezo a la Madre de Dios, del V Domingo de Cuaresma del Jubileo de la Misericordia, que coincidió con la misma fecha, el 13 de marzo, en que tres años antes había sido elegido el Papa Francisco como Sucesor de Pedro.

Con el Evangelio de Juan, (8, 1-11) el Obispo de Roma hizo hincapié en que «basta la mirada llena de misericordia y de amor» de Jesús - como con la mujer adúltera – para hacer que todo pecador sienta que tiene una dignidad, que puede cambiar de vida, que la persona que ha pecado no ‘es’ su pecado y que dejándose mirar por el Señor puede caminar por una senda nueva.

«El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra». (v 7). Esta respuesta del Señor - subrayó el Papa - «desconcierta a los acusadores, desarmándolos a todos en el verdadero sentido de la palabra: todos depusieron las ‘armas’, es decir, las piedras listas para ser tiradas, tanto aquellas visibles contra la mujer, como aquellas escondidas contra Jesús».

Tras señalar que aquella mujer «nos representa a todos nosotros, pecadores». Y que la voluntad de Dios hacia cada uno de nosotros: «no es nuestra condena, sino nuestra salvación a través de Jesús», reiteró una vez Él quiere que «nuestra libertad se convierta del mal al bien y ello es posible con su gracia». El Santo Padre invocó el amparo de la Virgen María para que «nos ayude a confiarnos completamente en la misericordia de Dios, para llegar a ser criaturas nuevas».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)

04:35

(RV).- “El amor, es el servicio concreto que damos los unos a los otros. Un servicio humilde, hecho en el silencio y en lo escondido, como Jesús mismo nos ha mostrado”, lo dijo el Papa Francisco en la catequesis de la Audiencia Jubilar del segundo sábado de marzo, donde explicó la relación entre “misericordia y servicio”.

En el marco del Año Santo, el Obispo de Roma recordó que “Jesús antes de morir y resucitar por nosotros, realizó un gesto que se ha esculpido en la memoria de los discípulos: el lavatorio de los pies. Un gesto inesperado e impresionante, al extremo que Pedro no quería aceptarlo”.

Comentando el pasaje bíblico del Evangelio de San Juan, del lavatorio de los pies, el Santo Padre explicó que, “de esta forma, Jesús señala a sus discípulos el servicio como el camino a  recorrer para vivir la fe en Él y dar testimonio de  su amor”. Por ello, dijo el Papa, el mismo Jesús ha aplicado a si la imagen del “Siervo de Dios” utilizada por el profeta Isaías, y este gesto se ha convertido en el «mandamiento nuevo» de amarnos unos a otros como Él nos ha amado, es decir, dando la vida por nosotros.

El amor, afirmó el Sucesor de Pedro, es el servicio concreto que damos los unos a los otros. Un servicio humilde, hecho en el silencio y en lo escondido, y se expresa en el compartir los bienes materiales, para que ninguno este en la necesidad.

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco invitó a seguir este gesto y a confesar mutuamente nuestras faltas y a rezar los unos por los otros para sabernos perdonar de corazón. Por ello, agregó el Pontífice, “ser misericordiosos como el Padre significa seguir a Jesús en el camino del servicio”.

(RM - RV)

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Nos estamos acercando a la fiesta de la Pascua, misterio central de nuestra fe. El Evangelio de Juan – como hemos escuchado – narra que antes de morir y resucitar por nosotros, Jesús ha cumplido un gesto que se ha esculpido en la memoria de los discípulos: el lavatorio de los pies. Un gesto inesperado e impresionante, al extremo que Pedro no quería aceptarlo. Quisiera detenerme sobre las palabras finales de Jesús: «12 Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? [...] Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros» (13,12.14). De esta forma Jesús señala a sus discípulos el servicio como el camino a  recorrer para vivir la fe en Él y dar testimonio de  su amor. El mismo Jesús ha aplicado a si la imagen del “Siervo de Dios” utilizada por el profeta Isaías. Él, que es el Señor, ¡se hace siervo!  Lavando los pies a los apóstoles, Jesús ha querido revelar la manera de actuar de Dios con nosotros, y dar el ejemplo de su «mandamiento nuevo» (Jn 13,34) de amarnos unos a otros como Él nos ha amado, osea dando la vida por nosotros. El mismo Juan lo escribe en su Primera Carta: «En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. […] Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad» (3,16.18).

El amor, pues, es el servicio concreto que damos los unos a los otros. El amor no es sólo palabras, son obras y servicio; un servicio humilde, hecho en el silencio y en lo escondido, como Jesús mismo ha dicho: «Que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha» (Mt 6,3). Esto implica poner a disposición los dones que el Espíritu Santo nos ha donado, para que la comunidad pueda crecer (Cfr. 1 Cor 12,4-11). Además, se expresa en el compartir los bienes materiales, para que ninguno este en la necesidad. Esto del compartir y de la dedición a quien está en la necesidad es un estilo de vida que Dios sugiere también a muchos cristianos, como camino de auténtica humanidad.

Por último, no olvidemos que lavando los pies a sus discípulos y pidiendo a ellos hacer lo mismo, Jesús nos ha invitado también a confesar mutuamente nuestras faltas y a rezar los unos por los otros para sabernos perdonar de corazón. En este sentido, recordemos las palabras del santo obispo Agustín cuando escribía: «No desprecie el cristiano de hacer lo mismo que hizo Cristo. Porque cuando el cuerpo se inclina hasta los pies del hermano, también en el corazón se enciende, y si ya estaba se alimenta, el sentimiento de humildad […] Perdonémonos mutuamente nuestras faltas y oremos juntos por nuestras culpas y así de este modo nos lavaremos los pies recíprocamente» (In Joh 58,4-5).

El amor, la caridad y el servicio, ayudar a los demás, servir a los otros. Hay tanta gente que pasa la vida así, en el servicio a los demás. La semana pasada he recibido una carta de una persona que me decía que me agradecía por el Año de la Misericordia; me pedía de orar por ella, para que pudiera estar más cerca del Señor. La vida de esta persona era cuidar a la mamá y al hermano; la mamá en cama, anciana, lucida pero no se podía mover y el hermano discapacitado, en una silla de ruedas. Esta persona, su vida, era servir, ayudar. ¡Y esto es amor! Cuando te olvidas de ti mismo y piensas en los demás: ¡esto es amor! Y con el lavatorio de los pies el Señor nos enseña a ser servidores, más siervos, como Él ha sido siervo por nosotros, por cada uno de nosotros.

Por lo tanto, queridos hermanos y hermanas, ser misericordiosos como el Padre significa seguir a Jesús en el camino del servicio. Gracias.

(Traducción del italiano: Raúl Cabrera, Renato Martinez - Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)

10:05

Es necesario redescubrir «el coraje de soñar», ese coraje testimoniado por los santos como Francisco Javier, que a lo largo de su vida cultivó el «sueño» de llegar a China. Fue la invitación que hizo el Papa Francisco al final de los ejercicios espirituales en los que participó junto a la Curia Romana.

Al término de la décima y última meditación del padre Ermes Ronchi, el viernes 11 de marzo por la mañana en la capilla del Divino Maestro de los religiosos paulinos, en Ariccia, el Papa dirigió palabras de agradecimiento al predicador, agradeciéndole, en particular, su «pasión». A continuación, antes de abandonar el instituto, saludó al personal de la casa y a los superiores de la Sociedad de San Pablo. Luego regresó al Vaticano en uno de los tres autobuses que trasladaron a todos los participantes.

Iniciados el domingo 6 por la tarde, los ejercicios sobre el tema «Las desnudas preguntas del Evangelio» concluyeron con una meditación mariana que se centró en la Anunciación, en particular, en la pregunta dirigida al ángel por la Virgen: «¿Cómo será esto?». El predicador, religioso de los Siervos de María, recordó esas palabras para revivir el encanto de una fe fraguada en la vida cotidiana, en la simplicidad de una vida tocada por la gracia de Dios. Después el padre Ronchi, siguiendo las indicaciones del Papa, ha impartido a los presentes la bendición con indulgencia plenaria adjunta.

10:34

(RV).- El Papa Francisco ha aprobado las nuevas normas sobre la administración de los bienes de las Causas de beatificación y canonización. Fueron publicadas hoy, y establecen lo referente a bienes de la causa y designación del administrador, vigilancia sobre la administración, la contribución del actor a la Sede Apostólica; y el fondo de solidaridad.

En la premisa se afirma que las Causas de beatificación y canonización que por su complejidad requieren mucho trabajo, comportan gastos para la difusión del conocimiento de la figura del Siervo de Dios o Beato, para la investigación diocesana o eparquial, para la fase romana, y finalmente para las ceremonias de beatificación o canonización.

Los bienes de la causa

El artículo relativo a los bienes de la Causa y a la designación del Administrador establece que el solicitante, después de que la petición formal de inicio de la Causa haya sido aceptada constituye un fondo para los gastos de la misma.

El Administrador

El apartado que atañe a la administración afirma que el Administrador está obligado a observar las normas relativas a la gestión de los bienes de las Causas pías, y en particular debe respetar escrupulosamente la intención de los ofertantes. Asimismo las Postulaciones Generales deben llevar por separado la contabilidad de cada una de las Causas. En el caso de que el solicitante quiera destinar, aunque sea solo una parte de los bienes, a objetivos diferentes de los de la Causa, tendrá que obtener la autorización de la Congregación para las Causas de los Santos.

Vigilancia de la administración

La Congregación para las Causas de los Santos, como alta autoridad de supervisión puede solicitar en cualquier momento al Administrador, así como al Postulador y al solicitante de la Causa, cualquier información financiera y la documentación relacionada.

En caso de incumplimiento o de abusos de naturaleza administrativo-financiera por parte de los que participan en el proceso de la Causa, intervendrá disciplinariamente la Congregación para las Causas de los Santos.

Contribución a la Sede Apostólica

En el capítulo IV se detalla la contribución del solicitante a la Sede Apostólica, estableciendo que para la fase romana, se le pedirá una aportación fijada por la Congregación para las Causas de los Santos y comunicada a través del Postulador, que se pagará en diversas fases.

El Fondo de Solidaridad

El quinto apartado describe el Fondo de Solidaridad, constituido en la Congregación para las Causas de los Santos, que se alimenta de las ofertas voluntarias de los solicitantes. En los casos en que haya una auténtica dificultad para sostener los costes de una Causa en la fase romana, el solicitante podrá pedir una contribución a la Congregación para las Causas de los Santos a través del Ordinario competente.

Las normas concluyen puntualizando que entran en vigor, ad experimentum, por tres años a partir de la fecha de su aprobación y que se abroga cualquier otra norma contraria.

(JP – Radio Vaticano) 

(from Vatican Radio)

03:37

«La pedofilia y el apego al dinero son los dos comportamientos del clero que más hieren y enfadan al pueblo cristiano». Y«en cambio lo que lo hace feliz es el pan compartido», una Iglesia capaz de vivir la transparencia de Jesús que, «valiente como un héroe y tierno como un enamorado, no se ha dejado comprar por nadie y nunca ha entrado en los palacios de los poderosos si no como prisionero».

Con esta claridad se expresó el padre Ermes Ronchi en la sexta meditación de los ejercicios espirituales predicados al Papa y a la Curia romana, el miércoles 9 de marzo por la mañana en la capilla de la Casa del Divino Maestro de Ariccia, denunciando también el escándalo del hambre en el mundo y exhortando a luchar contra el desperdicio de alimentos.

Para la reflexión partió de la pregunta de Jesús a sus discípulos: «¿Cuántos panes tenéis?» (Mc 6, 38; 8,5; Mt 15, 34). «El signo del pan», señaló el padre Ronchi, en el Evangelio «es el que más se repite por ser el de más carga simbólica». Centrándose en la Iglesia, el predicador advirtió del peligro de considerarla como «una institución que repite desde hace milenios las mismas palabras y los mismos ritos; un centro que busca producir un consenso o una agencia de calificación que pone nota a la vida moral de las personas». La Iglesia, comentó, «es una madre que protege la vida en todas sus formas, anuncia a todos que es posible vivir mejor y que Jesús posee la clave».

«La Iglesia —prosiguió— es Jesús-discípulos-y-multitud, todos juntos, pero con algo que pasa de mano en mano, que los mantiene unidos entre sí y vivos juntos: no son dogmas o preceptos, es el pan y la compasión, ambos bienes divinos».




- Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

2.- Rezar el Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

3.- Rezar tres avemarías y un Gloria.

4.- En función del día de la semana, elegimos los misterios a meditar, según lo que se indica más abajo. Tras enunciar el primer misterio, se reza un padrenuestro.

Misterios Gozosos (Lunes y Sábados)

La Encarnación del Hijo de Dios.
La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
La Purificación de Nuestra Señora y Presentación del Niño Jesús.
El Niño perdido y hallado en el Templo.

Misterios Dolorosos (Martes y Viernes)

La Oración de Jesús en el Huerto de los olivos.
La Flagelación del Señor.
La Coronación de espinas.
La Cruz a cuestas camino del Calvario .
Crucifixión y muerte de Jesús  en la Cruz.

Misterios Gloriosos (Miércoles  y Domingos)

La Resurrección del Señor.
La Ascensión del Señor.
La Venida del Espíritu Santo.
La Asunción de Nuestra Señora.
La Coronación de María Santísima.

Misterios Luminosos (Jueves)

El Bautismo en el Jordán
La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
La Transfiguración del Señor en el monte Tabor.
La institución de la Sagrada Eucaristía.

5.- Se rezan 10 avemarías, un gloria y a continuación la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

6.- Se enuncia el segundo misterio y se reza un padrenuestro.

7.- Se rezan 10 avemarías, un Gloria y la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

8.- Se enuncia el tercer misterio y se reza un padrenuestro.

9.- Se rezan 10 avemarías, un Gloria y la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

10.- Se enuncia el cuarto misterio y se reza un padrenuestro.

11.- Se rezan 10 avemarías, un Gloria y la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

12.- Se enuncia el quinto misterio y se reza un padrenuestro.

13.- Se rezan 10 avemarías, un Gloria y la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

14.- Se reza un padrenuestro y estas tres avemarías:

Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

15.- Finalmente, se reza la Letanía de la Santísima Virgen María:

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial
Dios, Hijo Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo
Trinidad santa, un solo Dios
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la Divina Gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre y Virgen
Madre sin mancha
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen poderosa
Virgen acogedora
Virgen fiel
Ideal de santidad
Trono de sabiduría
Causa de nuestra alegría
Templo del Espíritu Santo
Obra maestra de la gracia
Modelo de entrega a Dios
Rosa escogida
Fuerte como la torre de David
Hermosa como torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Nueva Alianza
Puerta del cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consoladora de los tristes
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los confesores de la fe
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina llevada al cielo
Reina del Santo Rosario
Reina de la Familia
Reina de la paz

03:50

«¿Quién dice la gente que soy yo?». En un tiempo en que no existían los medios de comunicación Jesús había quería llevar a cabo este tipo de «sondeo de opinión» entre sus apóstoles. Y en torno a esta cuestión crucial giró la cuarta meditación del padre Ermes Ronchi el martes 8 de marzo por la mañana, durante los ejercicios espirituales cuaresmales predicados al Papa y a la Curia romana.

En la capilla de la Casa Divino Maestro de la localidad de Ariccia, el religioso de los siervos de María relanzó la pregunta de Jesús recordando que la opinión de la gente sobre Él era incompleta, aunque fuese bonita. Lo consideran un profeta, como Elías o Juan el Bautista, pero esta respuesta tiene un límite: Jesús no es un hombre del pasado, un profeta de ayer. De ahí, la pregunta directa a sus discípulos: «Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo?». El padre Ronchi señaló que esta cuestión tiene en su interior una preposición adversativa, ese «pero» casi en oposición a lo que la gente piensa y dice. Parece que el Maestro quiera instar a los apóstoles a reflexionar e invitarles a no contentarse, porque la fe no avanza por lo que dice la gente. Jesús llama a los apóstoles a revisar su relación con Él. No quiere definiciones abstractas, sino la implicación personal.

El interrogante «¿Quién soy yo para ti?» es el centro neurálgico de la fe, explicó el religioso. Jesús hace la pregunta con gesto de amistad: no da lecciones, no impone la respuesta, sino que invita a buscar dentro. Entonces, y sólo entonces, se puede responder como lo hizo el predicador: «¡Encontrarte a ti ha sido la mejor cosa de mi vida!».

11:14

«Seguimos rezando juntas por la hermana que sobrevivió y por el padre salesiano de quien no se tienen más noticias». La hermana Cyrene, provincial para Italia de las misioneras de la caridad conoció hace diez años a la hermana Marguerite, originaria de Ruanda, una de las cuatro religiosas horriblemente asesinadas el viernes pasado junto con otras doce personas en un centro de acogida para los ancianos y discapacitados cerca de la ciudad yemení de Aden.

La religiosa está aún comprensiblemente conmocionada por los acontecimientos y todas las palabras que emplea en una breve conversación telefónica con «L'Osservatore Romano» son para explicar sentido de la misión heredada de la madre Teresa de Calcuta y la tenacidad con la que en todos los rincones del planeta las misioneras del sari blanco tratan de permanecer fieles incluso ante las dificultades, el miedo, y hasta cuando todo aconseja abandonar y huir. «Nosotras no dejamos a los pobres. Es impensable», dice la religiosa que en cada frase recuerda la lección recibida de la fundadora. «La Madre siempre nos ha enseñado esto. Si estamos solas y no tenemos personas a las que cuidar, ante el peligro, cambiamos de lugar, vamos a otra parte. Pero si tenemos a los pobres, los enfermos, los paralíticos... ¿cómo podríamos? La Madre siempre lo ha hecho así, aún la recuerdo en Beirut con los niños bajo los bombardeos. Así lo hicimos hace años en Liberia. Así lo hacemos en Siria. Y así lo hacemos también en Yemen, donde, no lo olvidemos, tenemos otras casas». Lo que realmente «hace daño», añade, es «la indiferencia en el corazón de tanta gente por las condiciones y la suerte que corren los pobres y los últimos».

05:59

(RV).- Mons. Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, por mandato del Santo Padre notifica que el próximo martes 15 de marzo, a las 11.00 de la mañana, en la Sala el Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre Francisco presidirá la celebración de la Hora Tercia y el Consistorio Ordinario Público para la Canonización de los Beatos:

Estanislao de Jesús y María (Jan Papczyński) sacerdote, fundador de la Orden de Clérigos Marianos de la Inmaculada Virgen María; José Gabriel del Rosario Brochero, el “Cura Brochero”, sacerdote de la diócesis de Córdoba; Maria Elisabetta Hesselblad, virgen, fundadora de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida; Teresa de Calcuta (Agnese Gonxha Bojaxhiu) virgen, fundadora de la Congregación de los Misioneros y de los Misioneras de la Caridad y José Sánchez del Río, mártir.

(MCM-RV)

 

(from Vatican Radio)

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