enero 2016
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05:56

(RV).- Como cada domingo el Papa Francisco rezó la oración del Ángelus ante miles de fieles a quienes dio diversos mensajes en un ambiente de júblio amenizado por las canciones y pancartas del gran grupo de la Acción Católica de la Diócesis de Roma“Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Citando el Evangelio del Lucas, el Obispo de Roma precisó que el “hoy”, proclamado por Cristo aquel día en la sinagoga de Nazaret, vale para cada tiempo. “Resuena también para nosotros en esta plaza, recordándonos la actualidad y la necesidad de la salvación traída por Jesús a la humanidad. Dios viene al encuentro de los hombres y las mujeres de todos los tiempos y lugares en las situaciones concretas en cuales estos estén.  También viene  a nuestro encuentro”, observó el Papa. “Es siempre Él quien da el primer paso: viene a visitarnos con su misericordia, a levantarnos del polvo de nuestros pecados; viene a extendernos la mano para hacernos alzar del abismo en el que nos ha hecho caer nuestro orgullo, y nos invita a acoger la consolante verdad del Evangelio y a caminar por los caminos del bien”.

El Santo Padre subrayó que el relato del evangelista Lucas saca a la luz una tentación a la cual el hombre religioso está siempre expuesto, y de la cual es necesario tomar decididamente las distancias: “la tentación de considerar la religión como una investidura humana y, en consecuencia, ponerse a ‘negociar’ con Dios buscando el propio interés”. Se trata, enfatizó Francisco, de acoger la revelación de un Dios que es Padre y  que se preocupa de cada una de sus criaturas, también de aquella más pequeña e insignificante a los  ojos de los hombres”. “Precisamente en esto consiste el ministero profético de Jesús: en el anunciar que ninguna condición humana puede constituir motivo de exclusión del corazón del Padre, y que el único privilegio a los ojos de Dios es aquel de no tener privilegios, de abandonarse en sus manos”.

Palabras del Papa antes del rezo del Ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

El relato evangélico de hoy nos conduce nuevamente, como el pasado domingo, a la sinagoga de Nazaret, el pueblo de Galilea donde Jesús creció en familia y es conocido por todos. Él, que hacía poco tiempo se había marchado para iniciar su vida pública, regresa ahora por primera vez y se presenta a la comunidad, reunida el sábado en la sinagoga. Lee el pasaje del profeta Isaías que habla del futuro Mesías y declara: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír» (Lc 4,21). Los conciudadanos de Jesús, primero sorprendidos y admirados, comienzan luego a murmurar entre ellos y a decir: ¿Por qué éste, que pretende ser el Consagrado del Señor, no repite aquí, en su pueblo, los prodigios que se dice haya cumplido en Cafarnaúm y en los pueblos cercanos? Entonces Jesús afirma: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra» (v. 24), y cita a los grandes profetas del pasado Elías y Eliseo, que obraron milagros en favor de los paganos para denunciar la incredulidad de su pueblo. A este punto los presentes se sienten ofendidos, se levantan indignados, echan a Jesús fuera del pueblo y quisieran arrojarlo por el precipicio. Pero Él, «pasando en medio de ellos, se pone en camino» (v. 30). Su hora aún no ha llegado.

Este relato del evangelista Lucas no es simplemente la historia de una pelea entre paisanos, como a veces pasa, suscitada por envidias y celos, sino que saca a la luz una tentación a la cual el hombre religioso está siempre expuesto, y de la cual es necesario tomar decididamente las distancias: la tentación de considerar la religión como una inversión humana y, en consecuencia, ponerse a “negociar” con Dios buscando el propio interés. Se trata, en cambio, de acoger la revelación de un Dios que es Padre y  que se preocupa de cada una de sus criaturas, también de aquellas más pequeñas e insignificantes a los  ojos de los hombres. Precisamente en esto consiste el ministero profético de Jesús: en anunciar que ninguna condición humana pueda constituir motivo de exclusión del corazón del Padre, y que el único privilegio a los ojos de Dios es aquel de no tener privilegios, de abandonarse en sus manos.

«Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír» (Lc 4, 21). El“hoy”, proclamado por Cristo aquel día, vale para cada tiempo; resuena también para nosotros en esta plaza, recordándonos la actualidad y la necesidad de la salvación traída por Jesús a la humanidad. Dios viene al encuentro de los hombres y las mujeres de todos los tiempos y lugares en las situaciones concretas en las cuales estos estén.  También viene  a nuestro encuentro. Es siempre Él quien da el primer paso: viene a visitarnos con su misericordia, a levantarnos del polvo de nuestros pecados; viene a extendernos la mano para hacernos alzar del abismo en el que nos ha hecho caer nuestro orgullo, y nos invita a acoger la consolante verdad del Evangelio y a caminar por los caminos del bien.

Ciertamente aquel día, en la sinagoga de Nazaret, también estaba María, la Madre. Podemos imaginar los latidos de su corazón, viendo a  Jesús primero admirado, luego desafiado, después amenazado de muerte. En su corazón, lleno de fe, ella guardaba cada cosa. Que ella nos ayude a convertirnos de un dios de los milagros al milagro de Dios, que es Jesucristo.

(Traducción del italiano: Raúl Cabrera, Radio Vaticano)

 

Después de la oración del Ángelus el Papa saludó a diferentes grupos de peregrinos:

Queridos hermanos y hermanas,

Se celebra hoy la Jornada mundial de los enfermos de lepra. Esta enfermedad, a pesar de estar en regresión, afecta todavía desafortunadamente a las personas más pobres y marginadas. Es importante mantener viva la solidaridad con estos hermanos y hermanas, quienes han quedado inválidos después de esta enfermedad. A ellos les aseguramos nuestra oración, y aseguramos nuestro apoyo a quienes les asisten. Buenos laicos, buenas hermanas, buenos curas.

Saludo con afecto a todos ustedes, queridos peregrinos llegados desde diversas parroquias de Italia y de otros países, como también las asociaciones y los grupos. En particular, saludo a los estudiantes de Cuenca y a aquellos de Torreagüera (España). Saludo a los fieles de  Taranto, Montesilvano, Macerata, Ercolano y Fasano.

¡Ahora saludo a los chicos y chicas de la Acción Católica de la Diócesis de Roma! Ahora entiendo porque había tanta bulla en la plaza. Queridos chicos, también este año acompañados, del Cardenal Vicario y de vuestros Asistentes, han venido muchos en el final de su “Caravana de la Paz”.

Este año su testimonio de paz, animado de la fe en Jesús será todavía más alegre y consciente, porque está enriquecido por el gesto, que acaban de hacer al pasar por la Puerta Santa.

¡Les animo a ser instrumentos de paz y de misericordia entre sus compañeros! Escuchemos ahora el mensaje de sus amigos, que están aquí junto a mí, que nos van a leer.

(Lectura del Mensaje)

Y ahora los chicos en la plaza lanzarán los globos, símbolo de paz. A todos les deseo un buen domingo y un buen almuerzo. Y por favor no se olviden de rezar por mí.

¡Hasta la vista!

(MZ-RV)

 

(from Vatican Radio)



Título original
Brother Fire

Año
2003

Duración
650 min.

País
Italia

Director
Orlando Corradi

Guión
Marco y Gi Pagot. Luciano Scaffa

Música
Paolo Zavallone

Fotografía
Animacion

Reparto
Animacion

Productora
Mondo TV / Play Entertainment / RTI

Género
Serie de TV. Animación | Religión. Histórico. Franciscanismo. Edad Media. Siglo XIII

Web oficial
http://www.mondotv.it/scheda-singola-saint-francis-of-assisi-brother-fire.html

Sinopsis: En 25 episodios, con más de 650 minutos de animación y que presenta a más de mil personajes, esta serie se centra en la vida de "San Francisco" - el monje que habló de corazón de todos, especialmente a los corazones de los jóvenes, como lo hizo con Bernardo, Clara y muchos otros ... fue en el verano o el otoño del año 1181 que nació Francisco, y el mundo fue de ninguna manera un lugar tranquilo ...


San Francisco de Asis Parte II: Francisco va a la guerra
San Francisco de Asis Parte II: Francisco va a la guerra
Enviado por Dibujos Animados para la Catequesis on sábado, 31 de enero de 2015



Título original
Brother Fire

Año
2003

Duración
650 min.

País
Italia

Director
Orlando Corradi

Guión
Marco y Gi Pagot. Luciano Scaffa

Música
Paolo Zavallone

Fotografía
Animacion

Reparto
Animacion

Productora
Mondo TV / Play Entertainment / RTI

Género
Serie de TV. Animación | Religión. Histórico. Franciscanismo. Edad Media. Siglo XIII

Web oficial
http://www.mondotv.it/scheda-singola-saint-francis-of-assisi-brother-fire.html

Sinopsis: En 25 episodios, con más de 650 minutos de animación y que presenta a más de mil personajes, esta serie se centra en la vida de "San Francisco" - el monje que habló de corazón de todos, especialmente a los corazones de los jóvenes, como lo hizo con Bernardo, Clara y muchos otros ... fue en el verano o el otoño del año 1181 que nació Francisco, y el mundo fue de ninguna manera un lugar tranquilo ...


San Francisco de Asis Parte I: El hermoso caballero
San Francisco de Asis Parte I: El hermoso caballero. COMPÁRTELO en los muros de tus amigos.
Enviado por Dibujos Animados para la Catequesis on sábado, 31 de enero de 2015

04:56

(RV).- “Vivir de misericordia nos hace misioneros de la misericordia, y ser misioneros nos permite siempre crecer más en la misericordia de Dios”, es el aliento del Papa Francisco en su catequesis de la Audiencia Jubilar de la Misericordia.

En el marco del Año Santo, el Pontífice recordó que “el Señor guía nuestros pasos mientras atravesamos la Puerta Santa y se nos acerca para permanecer siempre con nosotros, no obstante nuestras faltas y nuestras contradicciones”. Por ello dijo el Papa, no nos cansemos jamás de sentir la necesidad de su perdón, porque cuando somos débiles su cercanía nos hace fuertes y nos permite vivir con mayor alegría nuestra fe.

Explicando la estrecha relación que existe entre la misericordia y la misión, el Obispo de Roma señaló que “como cristianos tenemos la responsabilidad de ser misioneros del Evangelio”. Estamos llamados a transmitir la alegría del encuentro con el Señor, como hicieron los primeros discípulos después de haber encontrado al Cristo. “Es más, afirma el Pontífice, el signo concreto que de verdad hemos encontrado a Jesús es la alegría que sentimos en el anunciarlo también a los demás”.

“Encontrar a Jesús equivale a encontrarse con su amor. Este amor nos transforma y nos hace capaces de transmitir a los demás la fuerza que nos dona. De alguna manera – precisa el Papa – podremos decir que desde el día del Bautismo nos es dado a cada uno de nosotros un nuevo nombre agregado a aquel que ya nos dan mamá y papá, y este nombre es “Cristóforo”, que significa “portador de Cristo”. ¡Todo cristiano es portador de Cristo!

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco invitó a los cristianos ser instrumentos de misericordia. “Por lo tanto, dijo el Papa, tomemos en serio nuestro ser cristianos, y comprometámonos a vivir como creyentes, porque sólo así el Evangelio puede tocar el corazón de las personas y abrirlo para recibir la gracia del amor”.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas,

Entramos día tras día en lo principal del Año Santo de la Misericordia. Con su gracia, el Señor guía nuestros pasos mientras atravesamos la Puerta Santa y se nos acerca para permanecer siempre con nosotros, no obstante nuestras faltas y nuestras contradicciones. No nos cansemos jamás de sentir la necesidad de su perdón, porque cuando somos débiles su cercanía nos hace fuertes y nos permite vivir con mayor alegría nuestra fe.

Quisiera indicarles hoy la estrecha relación que existe entre la misericordia y la misión. Como recordaba San Juan Pablo II: «La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia y cuando acerca a los hombres a las fuentes de misericordia» (Enc. Dives in misericordia, 13). Como cristianos tenemos la responsabilidad de ser misioneros del Evangelio. Cuando recibimos una bella noticia, o cuando vivimos una bella experiencia, es natural que sintamos la exigencia de comunicarla también a los demás. Sentimos dentro de nosotros que no podemos contener la alegría que nos ha sido donada y queremos extenderla. La alegría suscitada es tal que nos lleva a comunicarla.

Y debería ser la misma cosa cuando encontramos al Señor. La alegría de este encuentro, de la misericordia: comunicar la misericordia del Señor. Es más, el signo concreto que de verdad hemos encontrado a Jesús es la alegría que sentimos en el anunciarlo también a los demás. Y esto no es “hacer proselitismo”: esto es hacer un don. Si, yo te doy aquello que me da alegría a mí. Leyendo el Evangelio vemos que esta ha sido la experiencia de los primeros discípulos: después del primer encuentro con Jesús, Andrés fue a decirlo enseguida a su hermano Pedro (Cfr. Jn 1,40-42), y la misma cosa hizo Felipe con Natanael (Cfr. Jn 1,45-46). Encontrar a Jesús equivale a encontrarse con su amor. Este amor nos transforma y nos hace capaces de transmitir a los demás la fuerza que nos dona. De alguna manera podremos decir que desde el día del Bautismo nos es dado a cada uno de nosotros un nuevo nombre agregado a aquel que ya nos dan mamá y papá, y este nombre es “Cristóforo”: todos somos “Cristóforos”. ¿Qué cosa significa? “Portadores de Cristo”. Es el nombre de nuestra actitud, una actitud de portadores de la alegría de Cristo, de la misericordia de Cristo. ¡Todo cristiano es un “Cristóforo”, es decir un portador de Cristo!

La misericordia que recibimos del Padre no nos es dada como una consolación privada, sino nos hace instrumentos para que también los demás puedan recibir el mismo don. Existe una estupenda circularidad entre la misericordia y la misión. Vivir de misericordia nos hace misioneros de la misericordia, y ser misioneros nos permite siempre crecer más en la misericordia de Dios. Por lo tanto, tomemos en serio nuestro ser cristianos, y comprometámonos a vivir como creyentes, porque sólo así el Evangelio puede tocar el corazón de las personas y abrirlo para recibir la gracia del amor, para recibir esta grande misericordia de Dios que acoge a todos. Gracias.

(Traducción del italiano: Renato Martinez – Radio Vaticano)

 

(from Vatican Radio)

08:41

Ciudad del Vaticano, 29 de enero 2016 (Vis).-''La misericordia es el arquitrabe que sostiene la vida de la Iglesia: de hecho la primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo''. Son las palabras con las que el Santo Padre ha abierto su discurso a los participantes en la asamblea plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe a quienes ha recibido esta mañana en audiencia en la Sala Clementina.

El Papa ha instado a continuación a todo el pueblo cristiano, sea a los pastores que a los fieles, a redescubrir en este Jubileo las obras de misericordia corporales y espirituales porque cuando, en el ocaso de la vida, se nos preguntará si hemos dado de comer al hambriento y de beber al sediento, también se nos preguntará ''si hemos ayudado a las personas a salir de sus dudas, si nos hemos comprometido a acoger a los pecadores, advirtiéndolos o corrigiéndolos, si hemos sido capaces de luchar contra la ignorancia, especialmente la relativa a la fe cristiana y a la vida buena. Esta atención a las obras de misericordia es importante: no son una devoción. Es la forma concreta en que los cristianos deben aplicar el espíritu de misericordia...Tenemos que volver a enseñar a los fieles que son muy importantes''.

''En la fe y en la caridad se produce una relación cognoscitiva y unificadora con el misterio del Amor, que es Dios mismo. Y sin dejar de ser Dios misterio en sí mismo, la misericordia efectiva de Dios se transformó en Jesús en misericordia afectiva, ya que se hizo hombre para la salvación de la humanidad. La tarea encomendada a vuestro dicasterio encuentra aquí su fundamento último y su justificación adecuada -subrayó Francisco- La fe cristiana no sólo es conocimiento para conservar en la memoria, sino verdad que hay que vivir en el amor. Por lo tanto, junto con la doctrina de la fe, también hay que custodiar la integridad de las costumbres sobre todo en los ámbitos más sensibles de la vida. La adhesión de fe a la persona de Cristo implica tanto el acto de la razón como la respuesta moral a su don. En este sentido, os doy las gracias por todo el esfuerzo y la responsabilidad con que tratáis los casos de abuso de menores por parte del clero''.

''El cuidado de la integridad de la fe y de las costumbres es una tarea delicada y para cumplir bien esa misión es importante un compromiso colegial...Hace falta promover, en todos los niveles de la vida eclesial, una correcta sinodalidad'', añadió el Papa, citando al respecto la reunión organizada por la Congregación con los representantes de las Comisiones Doctrinales de las Conferencias Episcopales de Europa, para abordar colegialmente algunos retos doctrinales y pastorales, contribuyendo así a suscitar en los fieles un ''nuevo empuje misionero y una mayor apertura a la dimensión trascendente de la vida, sin la cual Europa corre el riesgo de perder el espíritu humanista que, no obstante, ama y defiende''.

Otra aportación significativa de la Congregación a la renovación de la vida eclesial ha sido el estudio sobre la complementariedad entre los dones jerárquicos y carismáticos, llamados a colaborar en sinergia por el bien de la Iglesia y del mundo y cuya relación evoca su raíz trinitaria, el vínculo entre el Logos divino hecho carne y el Espíritu Santo, que es siempre un don del Padre y del Hijo.

''Sólo esa raíz, si es reconocida y aceptada con humildad -finalizó el Pontífice- permite que la Iglesia se renueve en cada tiempo...Unidad y pluralidad son el sello de una Iglesia que, movida por el Espíritu, sabe encaminarse con un paso seguro y fiel hacia las metas que el Señor Resucitado le indica en el curso de la historia. Aquí se puede ver cómo la dinámica sinodal, si se entiende correctamente, nace de la comunión y conduce hacia una comunión, cada vez más actuada, profundizada y dilatada, al servicio de la vida y de la misión del Pueblo de Dios''.

08:41

                                                                                                                                                                                                                                                                       

29 de enero 2016 (Vis).-El arzobispo Zygmunt Zimowski, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud ha escrito un mensaje con motivo de la LXIII Jornada Mundial

de los Enfermos de Lepra cuyo lema este año es :''Vivir es ayudar a vivir''.

''Esta Jornada -escribe el prelado- constituye para todos una nueva ocasión para proseguir la lucha contra esta terrible infección y para acabar con el ostracismo al que a menudo se ven condenadas las personas que llevan sus signos inconfundibles. Se trata de una marginación vinculada con un sentimiento natural de defensa propia ante una enfermedad que en épocas pasadas era incur

able y a un miedo ''ancestral'' que, sin embargo, en nuestros días no tiene razones para existir ya que la lepra puede curarse y los que se han curado pueden volver a vivir''.

''Haciendo suyo el compromiso de la Iglesia en favor del cuidado de los enfermos de lepra y de la ayuda a los que se han curado, además de para incrementar la sensibilidad de las personas de buena voluntad – continúa- nuestro dicasterio, en colaboración con la Fundación Sasakawa y con la Fundación Raoul Follereau, ha organizado dos jornadas de estudio que tendrán el viernes 11 y el sábado 12 de junio en el Vaticano. En esa circunstancia los participantes podrán asistir a la Misa presidida por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro el domingo 12 de junio, con motivo del Jubileo de los Enfermos y las Personas Discapacitadas''.

''Tenemos que comprometernos a dar un nuevo empuje a la lucha contra esa enfermedad, ampliando las actividades de información y prevención, pero, sobre todo, favoreciendo como gesto de verdadera com-pasión, la reinserción social y laboral de los que se han curado y que, a pesar de llevar impresas las huellas de esa enfermedad en el cuerpo, mantienen intacta su dignidad de personas'', concluye mons. Zimowski.

08:20

Ciudad del Vaticano, 27 de enero 2016 (Vis).-El Santo Padre Francisco ha recibido esta mañana en audiencia al Presidente de la República de Togo, S.E., Faure Essozimna Gnassingbé que sucesivamente encontró a S.E. el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado a quien acompañaba S.E. el arzobispo Paul Richard Gallagher Secretario para las Relaciones con los Estados.

Durante los coloquios, transcurridos en una atmósfera de cordialidad, se ha tomado acto de las buenas relaciones existentes entre la Santa Sede y Togo, así como de la perspectiva de su ulterior consolidación. Posteriormente se habló de la contribución de los católicos al desarrollo del país y al progreso integral del pueblo togolés, en particular en ámbito educativo.

Por último se examinaron diversas problemáticas que interesan a los países de África Occidental y Subsahariana, poniendo de relieve la necesidad de un esfuerzo común en favor de la seguridad y de la paz en esa región.

08:20

Ciudad del Vaticano, 27 de enero 2016 (Vis).-El Santo Padre ha recibido hoy en la Sala del Consistorio a 45 miembros del Comité Nacional de Bioética, instituido hace 25 años en la Presidencia del Consejo de Ministros italiano.

"Todos conocen la sensibilidad de la Iglesia en las cuestiones éticas -dijo el Papa en el discurso que les dirigió- pero tal vez no sea igualmente claro para todos que la Iglesia no reclama ningún espacio privilegiado en este campo; al contrario se siente satisfecha cuando la conciencia cívica, en varios niveles, puede reflexionar, discernir y operar sobre la base de la racionalidad libre y abierta y de los valores fundamentales de la persona y de la sociedad. Efectivamente esta madurez cívica responsable es una señal de que la siembra del Evangelio - esa sí, revelada y confiada a la Iglesia - ha dado sus frutos, logrando promover la búsqueda de lo verdadero, de lo bueno y de lo hermoso en las complejas cuestiones humanas y éticas''.

''Sustancialmente -continuó- se trata de servir a la persona, a toda las persona, a todos los hombres y las mujeres, con especial atención y cuidado a los más vulnerables y desfavorecidos, que encuentran difícil hacer oir su voz, o a los que todavía no pueden a a los que ya no pueden hacer que se escuche. En este terreno la comunidad eclesial y civil, se encuentran y están llamadas a cooperar, de acuerdo con sus distintas y respectivas competencias''.

Francisco se refirió posteriormente a que el Comité se ha ocupado en varias ocasiones del respeto a la integridad del ser humano y a la protección de la salud desde la concepción hasta la muerte natural, teniendo en cuenta a la persona en su singularidad, siempre como un fin y nunca sólo como un medio. ''Este principio ético -subrayó- es también fundamental por cuanto concierne a las aplicaciones biotecnológicas en el campo médico, que nunca pueden ser utilizadas de una manera que menoscabe la dignidad humana, ni tampoco obedecer unicamente a fines industriales y comerciales''.

''La bioética -puntualizó – nació para confrontar, a través de un esfuerzo crítico, las razones y las condiciones derivadas de la dignidad de la persona humana con los progresos de las ciencias y las tecnologías de la biología y la medicina, que, a su ritmo acelerado, corren el riesgo de perder cualquier referencia que no sea la utilidad y el beneficio...Sois conscientes de que esa investigación sobre los complejos problemas bioéticos no es fácil y no siempre llega rápidamente a una conclusión armoniosa; de que siempre requiere humildad y realismo, de que no teme la comparación entre las diferentes posiciones; y de que, finalmente, el testimonio dado a la verdad contribuye a la maduración de la conciencia civil''.

En particular, el Pontífice animó a los miembros de Comité a continuar su trabajo en tres ámbitos : el análisis interdisciplinario de las causas de la degradación ambiental en el que sería oportuna, ''una comparación entre las teorías biocéntricas y las antropocéntricas, para buscar formas que reconozcan la centralidad del ser humano, con el debido respeto por otros seres vivientes y por todo el medio ambiente, también para ayudar a definir las condiciones irrenunciables para la protección las generaciones futuras''.

El segundo ámbito es el de la discapacidad y la marginación de los sujetos vulnerables, en una sociedad que tiende a la competición y a la aceleración del progreso. ''Es -dijo- el reto de contrastar la cultura del descarte que tiene muchas expresiones, entre las cuales la de tratar a los embriones humanos como material de descarte, al igual que a los anciamos y a las personas que se acercan a la muerte''.

Por último, el esfuerzo cada vez mayor hacia la confrontación internacional, en vista de una posible y deseable, aunque compleja, ''armonización de las normas y reglas de las actividades biológicas y médicas que reconozcan los valores y los derechos fundamentales''.

Francisco finalizó dando las gracias al Comité por su intento de ''identificar estrategias de sensibilización de la opinión pública, a partir de la escuela, en las cuestiones de bioética, como la comprensión de los avances de la biotecnología''.




Junta Ejecutiva Región Nuestra Señora de San Juan de los Lagos...de izquierda a derecha arriba viceministro Hno. Joaquín Martínez, Hna. Ma. de  Jesús Picazo. Ministra, Hna. Ma. de la Luz Solórzano, coordinadora de formación.

Hno. Marcos Guzmán y Hno. Miguel Rábago Vocales nacionales. Hno. Bernabé González Castellanos, económo. Adelante de él, Hna. Evangelina Macías coordinadora de NiFra. Hna. Ma. Antonia Hdez. coordinadora de AdoFra. Después, Hna. Martha Avila OFS, Ministra nacional de la OFS en Mexico; Hna. Griselda Padilla representante de OFS-JuFra.  Fray Arturo y Hna. Luz Elena López secretaria.




04:26

(RV).- “La misericordia obtiene el perdón de nuestros pecados y nos convierte en hijos de Dios, joyas preciosas en las manos del Padre bueno y misericordioso”, con estas palabras el Papa Francisco explicó como la misericordia divina ha estado siempre presente en la historia del Pueblo de Israel.

Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma recordó que la misericordia de Dios Padre ha acompañado a los Patriarcas, por caminos de gracia y reconciliación. Incluso, cuando el Pueblo fue esclavizado en Egipto, la misericordia divina no es indiferente. “La misericordia no puede permanecer indiferente delante del sufrimiento de los oprimidos, del grito de quien padece la violencia, reducido a la esclavitud, condenado a muerte, dijo el Papa. Es una dolorosa realidad que aflige toda poca, incluida la nuestra, y que muchas veces nos hace sentir impotentes”.

Ante este sufrimiento, Dios suscita siempre mediadores de misericordia, señaló el Pontífice, es así que comienza la historia de Moisés como mediador de liberación para el pueblo. “La misericordia de Dios actúa siempre para salvar. El Señor, afirmó el Papa, mediante su siervo Moisés, guía a Israel en el desierto como si fuera un hijo, lo educa en la fe y realiza la alianza con él, creando una relación de amor fuerte, como aquel del padre con el hijo y el del esposo con la esposa”.

Antes de concluir su catequesis, el Sucesor de Pedro dijo que “la misericordia divina, llega a pleno cumplimiento en el Señor Jesús, en aquella nueva y eterna alianza consumada con su sangre, que con el perdón destruye nuestro pecado y nos hace definitivamente hijos de Dios, joyas preciosas en las manos del Padre bueno y misericordioso”.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la Sagrada Escritura, la misericordia de Dios está presente a lo largo de toda la historia del Pueblo de Israel.

Con su misericordia, el Señor acompaña el camino de los Patriarcas, a ellos les dona hijos no obstante su condición de esterilidad, los conduce por caminos de gracia y de reconciliación, como demuestra la historia de José y de sus hermanos (Cfr. Gen 37-50). Y pienso en tantos hermanos que están alejados dentro de una familia y no se hablan. Pero este Año de la Misericordia es una buena ocasión para reencontrarse, abrazarse y perdonarse, ¡eh! Olvidar las cosas feas. Pero, como sabemos, en Egipto la vida para el pueblo se hace dura. Y es ahí cuando los Israelitas están por perecer, que el Señor interviene y realiza la salvación.

Se lee en el libro del Éxodo: «Pasó mucho tiempo y, mientras tanto, murió el rey de Egipto. Los israelitas, que gemían en la esclavitud, hicieron oír su clamor, y ese clamor llegó hasta Dios, desde el fondo de su esclavitud. Dios escuchó sus gemidos y se acordó de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob. Entonces dirigió su mirada hacia los israelitas y los tuvo en cuenta» (2,23-25). La misericordia no puede permanecer indiferente delante del sufrimiento de los oprimidos, del grito de quien padece la violencia, reducido a la esclavitud, condenado a muerte. Es una dolorosa realidad que aflige toda época, incluida la nuestra, y que muchas veces nos hace sentir impotentes, tentados a endurecer el corazón y pensar en otra cosa. Dios en cambio «no es indiferente» (Mensaje para la Jornada Mundial de la paz 2016, 1), no desvía jamás la mirada del dolor humano. El Dios de misericordia responde y cuida de los pobres, de aquellos que gritan su desesperación. Dios escucha e interviene para salvar, suscitando hombres capaces de oír el gemido del sufrimiento y de obrar en favor de los oprimidos.

Es así que comienza la historia de Moisés como mediador de liberación para el pueblo. Él afronta al Faraón para convencerlo en dejar salir a Israel; y luego guiará al pueblo, a través del Mar Rojo y el desierto, hacia la libertad. Moisés, que la misericordia divina ha salvado a penas nacido de la muerte en las aguas del Nilo, se hace mediador de aquella misma misericordia, permitiendo al pueblo nacer a la libertad salvado de las aguas del Mar Rojo. Y también nosotros en este Año de la Misericordia podemos hacer este trabajo de ser mediadores de misericordia con las obras de misericordia para acercarnos, para dar alivio, para hacer unidad. Tantas cosas buenas se pueden hacer.

La misericordia de Dios actúa siempre para salvar. Es todo lo contrario de las obras de aquellos que actúan siempre para matar: por ejemplo aquellos que hacen las guerras. El Señor, mediante su siervo Moisés, guía a Israel en el desierto como si fuera un hijo, lo educa en la fe y realiza la alianza con él, creando una relación de amor fuerte, como aquel del padre con el hijo y el del esposo con la esposa.

A tanto llega la misericordia divina. Dios propone una relación de amor particular, exclusiva, privilegiada. Cuando da instrucciones a Moisés a cerca de la alianza, dice: «Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación que me está consagrada» (Ex 19,5-6).

Cierto, Dios posee ya toda la tierra porque lo ha creado; pero el pueblo se convierte para Él en una posesión diversa, especial: su personal “reserva de oro y plata” como aquella que el rey David afirmaba haber donado para la construcción del Templo.

Por lo tanto, esto nos hacemos para Dios acogiendo su alianza y dejándonos salvar por Él. La misericordia del Señor hace al hombre precioso, como una riqueza personal que le pertenece, que Él custodia y en la cual se complace.

Son estas las maravillas de la misericordia divina, que llega a pleno cumplimiento en el Señor Jesús, en aquella “nueva y eterna alianza” consumada con su sangre, que con el perdón destruye nuestro pecado y nos hace definitivamente hijos de Dios (Cfr. 1 Jn 3,1), joyas preciosas en las manos del Padre bueno y misericordioso. Y si nosotros somos hijos de Dios y tenemos la posibilidad de tener esta herencia – aquella de la bondad y de la misericordia – en relación con los demás, pidamos al Señor que en este Año de la Misericordia también nosotros hagamos cosas de misericordia; abramos nuestro corazón para llegar a todos con las obras de misericordia, la herencia misericordiosa que Dios Padre ha tenido con nosotros. Gracias.

(Traducción del italiano: Renato Martinez – Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)

03:26

(Radio Vaticana).- Francisco afirmó que también a nosotros hoy, Dios nos ofrece las maravillas de su misericordia, por Jesucristo, que con su Sacrificio Pascual nos obtiene el perdón de nuestros pecados y nos convierte definitivamente en hijos de Dios.

El Papa fundó su anuncio en el relato del libro del Éxodo. Cuando la vida del Pueblo de Israel se vuelve dura por la esclavitud en Egipto, Dios no permanece indiferente ante su sufrimiento. Lo salva del Faraón por medio de Moisés. Lo saca de Egipto, lo conduce a través del Mar Rojo y del desierto, hacia la tierra prometida, hacia la libertad.

“La misericordia de Dios no es indiferente al dolor del oprimido, al grito de quien sufre violencia, esclavitud, o es condenado a muerte –dijo el Sucesor de Pedro-. El sufrimiento es una triste realidad que aflige a toda época, también a la nuestra. Nos hace sentir impotentes y tentados a endurecer el corazón. Dios, en cambio, “no es indiferente», no abandona, sino que actúa y salva”.

El ejemplo del Israel nos consuela y aviva nuestra esperanza en Dios, que lo elije, lo educa como un Padre a su hijo, y le propone una relación de amor particular que lo convierte en “pueblo de su propiedad”.” El Vicario de Cristo, concluyó rogando que el Señor Jesús nos conceda experimentar siempre en nuestra vida el amor y la misericordia de Dios, nuestro Padre. jesuita Guillermo Ortiz

(from Vatican Radio)

07:48

Hoy en el Palacio Apostólico Vaticano el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a S.E. Hasán Rouhaní, Presidente de la República Islámica de Irán que sucesivamente ha encontrado a S.E. el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, y a S.E. el arzobispo Paul Richard Gallagher Secretario para las Relaciones con los Estados. Durante los coloquios, transcurridos en una atmósfera de cordialidad, se han subrayado los valores espirituales comunes y se ha hecho referencia posteriormente al buen estado de las relaciones entre la Santa Sede y la República Islámica de Irán , a la vida de la Iglesia en el país y a la acción de la Santa Sede en favor de la promoción de la dignidad de la persona humana y de la libertad religiosa.


Más tarde se habló de la conclusión y la aplicación del Acuerdo Nuclear y se puso de relieve el significativo papel que Irán está llamado a desempeñar, junto con otros países de la región, en la promoción de soluciones políticas adecuadas a las diversas problemáticas que afligen a Oriente Medio, contrastando la difusión del terrorismo y el tráfico de armas. Al respecto, se recordó la importancia del diálogo interreligioso y la responsabilidad de las comunidades religiosas en la promoción de la reconciliación, de la tolerancia y de la paz.

[00118-ES.01] [Texto original: Italiano - Traducción no oficial]

06:03

«Misericordia quiero y no sacrificio» (Mt 9, 13). Las obras de misericordia en el camino jubilar

(RV).- El Papa Francisco ha titulado su Mensaje para la Cuaresma del Jubileo de la Misericordia con las palabras de Jesús: «Misericordia quiero y no sacrificio» (Mt 9, 13),  destacando las obras de misericordia en el camino jubilar.

«María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada»; «La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia; y «Las obras de misericordia», son  los tres puntos del mensaje pontificio.

En el primero, evocando el Magníficat de María, el Santo Padre empieza reiterando su invitación - como hizo en la Bula de convocación del Jubileo extraordinario – a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17).

Y señala que,  con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor»,  quiso hacer hincapié en la primacía de la «escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio».

«Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios», escribe el Papa Francisco.

En el segundo punto, recuerda que «el misterio de la misericordia divina» que se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios – siempre rico en misericordia y ternura- y su pueblo. «Drama de amor» que «alcanza su culmen en Jesús el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8).  

En el tercer punto, el Santo Padre subraya una vez más la importancia de la obras de misericordia corporales y espirituales, con su especial anhelo de que el pueblo cristiano reflexione sobre ellas durante el Jubileo: «será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15).

«En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.), escribe el Papa Francisco y añade: «misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe».

Tras poner en guardia contra la «esclavitud del pecado», que «empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás», «hasta el punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión», el Santo Padre señala que: «Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos».

Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos».

El mensaje del Papa Bergoglio, firmado en el Vaticano el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, de 2015, termina con esta exhortación: «No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).

(CdM – RV)

Texto completo en español del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2016:

“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada

En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.

María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, María canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.

2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia

El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.

Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.

Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.

3. Las obras de misericordia

La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.

Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.

La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.

No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).

Vaticano, 4 de octubre de 2015

Fiesta de San Francisco de Asís

 

(from Vatican Radio)

09:58

Ciudad del Vaticano, 25 enero 2016(VIS).- ''Vosotros os preparáis a obedecer el impulso del Espíritu, para ser "el futuro de la Iglesia" según el corazón de Dios; no según las preferencias de cada uno o de las modas del momento, sino como lo requiere el anuncio del Evangelio''. Lo ha dicho el Santo Padre esta mañana en la Sala Clementina a la Comunidad Pontificia del seminario Lombardo en Roma. ''Para prepararse bien -ha continuado- se necesita trabajar a fondo, pero sobre todo una conversión interior, que cotidianamente radique en el misterio de la primera llamada de Jesús y lo reviva en la relación personal con él, como hizo el apóstol Pablo, de quien hoy recordamos la conversión''.

El Papa ha hablado en su discurso de san Carlos Borromeo quien presentó su vida como ''un constante movimiento de conversión, reflejando la imagen de Pastor. ''Èl -ha dicho- se identificó con esta imagen, la nutrió con su vida, sabiendo que el discurso se convierte en realidad al precio de la sangre: los ''sanguinis ministri'' eran para él los verdaderos curas. Él realizó la imagen perdiéndose. Puso toda su pasión para reproducirla. De esta manera, la grande obra de los teólogos del tiempo, culminada en la celebración del Concilio de Trento, fue llevada a cabo por pastores santos como Borromeo''.

Asimismo, Francisco ha destacado que ellos son los herederos y testigos de una gran historia de santidad, ''que arraiga las raíces en vuestros patrones, los obispos Ambrosio y Carlos y en tiempos más recientes ha visto incluso entre los alumnos, tres beatos y tres siervos de Dios. Esta es la meta a alcanzar. Aunque a menudo aparece en el camino una tentación para expulsar: aquella de la normalidad, la de un Pastor que se contenta con una vida normal... La normalidad en cambio para nosotros es la santidad pastoral, el don de la vida. Si un sacerdote elige ser una persona normal será un sacerdote mediocre o algo peor''.

''Puede anunciar palabras de vida solo quien hace de su propia vida un diálogo constante con la Palabra de Dios, o mejor, Dios que habla -ha dicho-. En estos años se os ha confiado la misión de entrenaros en este diálogo de vida, el aprendizaje de las varias disciplinas que estudiáis no termina en ellas, sino que se concreta en el coloquio de la oración y en el encuentro real con las personas. No hay que formarse por partes, oración, cultura y pastoral son muros de carga de un único edificio y deben estar siempre fuertemente unidas para sostenerse entre sí, para que los sacerdotes de hoy y mañana sean hombres espirituales y pastores misericordiosos interiormente unificados en el Señor y capaces de difundir la alegría del Evangelio en la simplicidad de la vida''.

Francisco les ha recordado que para ser un buen sacerdote es esencial el contacto y el acercamiento con el obispo. ''La característica del sacerdote diocesano es precisamente la diocesaneidad -ha explicado- y la diocesaneidad tiene su piedra angular en la relación frecuente con el obispo, en el diálogo y en el discernimiento con él. Un sacerdote que no tiene relación constante con su obispo, lentamente se aísla del cuerpo diocesano y su fecundidad disminuye, porque no ejercita el diálogo con el Padre de la Diócesis''. Antes de concluir, el obispo de Roma ha pedido a los presentes que ''cultiven la belleza de la amistad y el arte de establecer relaciones, para crear una fraternidad sacerdotal más fuerte que las diversidades particulares''.

09:58

Ciudad del Vaticano, 25 de enero 2016 (Vis).-El Papa Francisco, el obispo Munib A. Younan y el reverendo Martin Junge, respectivamente Presidente y Secretario General de la Federación Luterana Mundial, presidirán una conmemoración ecuménica conjunta de la Reforma el 31 de octubre en Lund (Suecia), anuncian hoy en un comunicado la Federción Luterana Mundial (FLM) y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (PCPUC).

Esa conmemoración, en vita del 500 aniversario de la Reforma de Lutero, en 2017, resaltará los sólidos progresos ecuménicos entre católicos y luteranos y los dones recíprocos surgidos del diálogo. Del evento forma parte una celebración coún basada en la guía litúrgica católico-luterana ''Common Prayer'' (Oración común), publicada recientemente.

''La Federación Luterana Mundial se prepara a conmemorar el aniversario de la Reforma con un espíritu de responsabilidad ecuménica. Estoy profundamente convencido de que trabajando por la reconciliación entre luteranos y católicos, trabajamos por la justicia, la paz y la reconciliación en un mundo desgarrado por los conflictos y la violencia'', ha declarado el Secretario General de la FLM, Rev. Martin Junge''.

Por su parte el cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos agrega: ''Concentrándonos en la centralidad de la cuestión de Dios y en un enfoque cristocéntrico, los luteranos y los católicos podremos celebrar una conmemoración ecuménica de la reforma, no simplemente pragmática, sino con un profundo sentido de la fe en Cristo crucificado y resucitado''.

El acontecimiento de Lund se enmarca en el proceso de recepción del documento de estudio ''From Conflict to Comunion'' (Del conflicto a la comunión) publicado en 2013, que desde entonces ha sido ampliamente distribuido entre las comunidades católicas y luteranas. El documento es el primer intento, por ambas partes, de describir juntos a nivel internacional la historia de la Reforma y de sus intenciones.

A principios de este año, la FLM y el PCPUC enviaron a las iglesias miembros de la Federación Luterana Mundial y a las conferencias episcopales católicas una Oración Común elaborada conjuntamente, que es una guía litúrgica para ayudar a las iglesias a conmemorar juntas el aniversario de la Reforma. Se basa en el documento de estudio ''Del conflicto a la comunión: Conmemoración luterano- católica común de la Reforma en 2017'' y presenta los temas de la acción de gracias, del arrepentimiento y del compromiso de testimonio común, con el fin de expresar los dones de la Reforma y pedir perdón por las divisiones que siguieron a las disputas teológicas''.

El año 2017 coincidirá también con el 50 aniversario del diálogo internacional luterano-católico, que ha dado importantes resultados ecuménicos, entre los cuales el más significativo es la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación (DCDJ). La DCDJ fue firmada por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica en 1999 y acogida por el Consejo Metodista Mundial en 2006. La Declaración anuló disputas centenarias entre católicos y luteranos sobre las verdades fundamentales de la doctrina de la justificación, que estaba en el centro de la Reforma en el siglo XVI.

05:58

(RV).- Después de rezar la oración mariana, el Obispo de Roma dirigió su saludo a los numerosos fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro deseosos de escuchar su comentario al Evangelio dominical.

El Pontífice recordó, “que la misión de la Iglesia y de todo bautizado es evangelizar a los pobres”, anunciando el Evangelio con las palabras y la vida.

Dirigiéndose a los peregrinos provenientes de diversas partes del mundo, el Papa Francisco saludó en particular a los “estudiantes de Zafra y a los fieles de Cervelló (España); a los participantes en el congreso promovido por la Comunidad mundial para la meditación cristiana y los grupos de fieles llegados de la Arquidiócesis de Bari–Bitonto, de Tarcento, Marostica, Prato, Abbiategrasso y Pero-Cerchiate”.

“Y a todos –  concluyó diciendo el Santo Padre – les deseo un feliz domingo”. A la vez que pidió que no se olviden de rezar por y él, y se despidió, como es costumbre,  con la conocida frase de “buen almuerzo y hasta la vista”.

Texto completo de los saludos del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas,

Saludo con afecto a todos ustedes, provenientes de diversas parroquias de Italia y de los otros Países, como también a las asociaciones y las familias.

En particular, saludo a los estudiantes de Zafra y a los fieles de Cervelló, son españoles; a los participantes en el congreso promovido por la “Comunidad mundial para la meditación cristiana” y los grupos de fieles llegados de la Arquidiócesis de Bari–Bitonto, de Tarcento, Marostica, Prato, Abbiategrasso y Pero-Cerchiate.

A todos les deseo un buen domingo y por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

 

(from Vatican Radio)

08:39

(RV).- El Santo Padre Francisco recibió en audiencia al Presidente de la Mancomunidad de Dominica S.E. Sr. Charles Angelo Savarin, que  sucesivamente se encontró con S.E. el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado  acompañado por S.E. el arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los  Estados.

Durante los coloquios, transcurridos en una atmósfera de cordialidad, se hizo referencia a las  buenas relaciones bilaterales, poniendo de relieve la oportunidad de una colaboración provechosa y  mutua entre el Estado y la Iglesia Católica que brinda una contribución significativa en la  promoción de la dignidad de la persona humana, así como en los sectores de la educación de los  jóvenes y de la asistencia a los más necesitados.

También se trataron algunos temas de importancia regional y global, especialmente la  protección del ambiente y la cuestión de los cambios climáticos y las catástrofes naturales que  causan graves daños y diversas víctimas entre la población de esa isla.

(from Vatican Radio)

07:08

Iglesia anuncia al mundo la familia ‘sueño de Dios’, misión apremiante y actual

(RV).- «Que la Virgen y San José obtengan a la Iglesia crecer en el espíritu de familia y a las familias sentirse cada vez más parte viva y activa del pueblo de Dios». Éste fue el anhelo del Papa Francisco al concluir su discurso, con motivo de la inauguración del Año Judicial del Tribunal de la Rota Romana:

«Queridos hermanos, el tiempo en que vivimos es muy comprometedor, tanto para las familias, como para los pastores, que estamos llamados a acompañarlas. Con esta conciencia, les deseo buen trabajo para el nuevo año que el Señor nos dona. Les aseguro mi oración y yo también cuento con la de ustedes».  

Con su cordial bienvenida, el Papa empezó su denso discurso, recordando el ministerio de la Rota Romana y destacó, en particular dos aspectos:

«El ministerio del Tribunal Apostólico de la Rota Romana ha sido desde siempre una ayuda al Sucesor de Pedro, para que la Iglesia, inescindiblemente unida a la familia, siga proclamando el designio de Dios Creador y Redentor sobre la sacralidad y belleza de la institución familiar. Una misión siempre actual y que adquiere mayor relevancia en nuestro tiempo.

Con la definición de la Rota Romana como Tribunal de la familia, quisiera poner de relieve otra prerrogativa, es decir que es el Tribunal de la verdad, del vínculo sagrado. Y estos dos aspectos son complementarios.

La Iglesia, en efecto, puede mostrar el indefectible amor misericordioso de Dios para con las familias, en particular a las heridas por el pecado y por las pruebas de la vida, y, al mismo tiempo, proclamar la irrenunciable verdad del matrimonio según el designio de Dios. Este servicio está confiado en primer lugar al Papa y a los Obispos».

El Papa Francisco recordó la importancia del Sínodo e hizo hincapié en la familia querida por Dios, que la Iglesia anuncia al mundo:

«En el camino sinodal sobre el tema de la, que el Señor nos ha concedido realizar en los dos años pasados, hemos podido cumplir, en espíritu y estilo de efectiva colegialidad, un profundo discernimiento sapiencial, gracias al cual la Iglesia ha indicado al mundo – entre otras cosas – que no puede haber confusión entre la familia querida por Dios y cualquier otro tipo de unión».

Tras reafirmar que «cuantos viven en un estado objetivo de error, siguen siendo objeto del amor misericordioso de Cristo y por lo tanto de la Iglesia», el Obispo de Roma volvió a señalar que «la familia fundada en el matrimonio indisoluble, unitivo y procreativo, pertenece al ‘sueño’ de Dios y de su Iglesia para la salvación de la humanidad». Y que «los errores que se refieren a la sacramentalidad del matrimonio deben ser examinados muy atentamente»:

«La Iglesia, por lo tanto, con renovado sentido de responsabilidad sigue proponiendo el matrimonio, en sus elementos esenciales – hijos, bien de los cónyuges, unidad, indisolubilidad, sacramentalidad – no como un ideal para pocos, a pesar de los modernos modelos centrados en lo efímero y lo transitorio, sino como una realidad que, en la gracia de Cristo, puede ser vivida por todos los fieles bautizados. Y por ello con mayor razón, la urgencia pastoral, que abraza todas las estructuras de la Iglesia, impulsa a converger hacia un intento común ordenado a la preparación adecuada al matrimonio, en una especie de nuevo catecumenadosubrayo esto: en una especie de nuevo catecumenado - tan deseado por algunos Padres Sinodales».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)

03:53

(RV).- Dentro de poco será elevado al honor de los altares el Beato Giuseppe Gabriele del Rosario Brochero, Sacerdote diocesano.

La mañana del viernes 22 de enero, se promulgaron los Decretos aprobados por el Papa Francisco, autorizando la canonización del Cura Brochero, junto a él también serán canonizados y se reconocieron los milagros de: el Beato Stanislao de Gesù María, Fundador de la Congregación de la Clérigos Marianos de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María; el Beato Giuseppe Sánchez del Río, Laico, Mártir.

Asimismo, se aprobó los milagros atribuidos a la intercesión de los Venerables Siervos de Dios: Francesco María Greco, Sacerdote diocesano, Fundador de la Congregación de las Religiosas Pequeñas Obreras del Sagrado Corazón; Elisabetta Sanna, Laica, viuda, de la Tercera Orden de San Francisco, Miembro de la Unión del Apostolado Católico fundado por San Vicente de Pallotti.

También se reconoció el martirio de los Venerables Siervos de Dios: Engelmar Unzeitig, Sacerdote profeso de la Congregación de los Misioneros de Mariannhill; de Gennaro Fueyo Castañón, Sacerdote diocesano, e 3 Compañeros, Laicos, asesinados por odio a la Fe en 1936; y Giusto Takayama Ukon, Laico; asesinado por odio a la Fe el 3 de febrero de 1615.

Además se reconoció las virtudes heroicas de los Siervos de Dios: Arsenio da Trigolo, Sacerdote profeso del Orden de los Frailes Menores Capuchinos, Fundador de la Congregación de las Religiosas de María Santísima Consoladora; y de María Luisa del Santísimo Sacramento, de la Tercera Orden de San Francisco, Fundadora del Instituto de las Religiosas Adoradoras de la Santa Cruz.

(from Vatican Radio)

09:05

Ciudad del Vaticano, 21 de enero 2016 (Vis).-El Santo Padre -con fecha 20 de diciembre de 2015 y publicada hoy- escribió una carta al cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Doctrina de los Sacramentos, en la que dispone que a partir de ahora, las personas elegidas para que sus pies sean lavados en la liturgia del Jueves Santo pertenezcan a todo el Pueblo de Dios y no sean solamente hombres o muchachos.

El Papa escribe al purpurado que desde hace tiempo reflexiona sobre ''el rito del lavatorio de los pies contenido en la Liturgia de la Misa in Coena Domini con el intento de mejorar la modalidad de actuación para que exprese plenamente el significado del gesto efectuado por Jesús en el Cenáculo, su entregarse 'hasta el final' por la salvación del mundo, su caridad sin límites''.

''Después de una atenta ponderación -continúa- he llegado a la deliberación de aportar un cambio en las rúbricas del Misal Romano. Dispongo por lo tanto que se modifique la rúbrica en la que las personas elegidas para el lavatorio de los pies deban ser hombres o muchachos, de manera que, a partir de ahora, los Pastores de la Iglesia puedan elegir a los participantes en el rito entre todos los miembros del Pueblo de Dios. Se recomienda, además, que a los elegidos se les de una explicación adecuada del rito''.

Por su parte, la Congregación para el Culto Divino y la Doctrina de los Sacramentos -con fecha 6 de enero de 2016, y también publicado hoy- ha emanado un decreto sobre dicho rito que publicamos a continuación.

''La reforma de la Semana Santa, con decreto Maxima Redemptionis nostra mysteria (30 de noviembre 1955) otorgó la facultad, allí donde lo aconsejase un motivo pastoral, de efectuar el lavatorio de los pies a doce hombres durante la Misa en la Cena del Señor, después de la lectura del evangelio según san Juan, como para manifestar de forma representativa la humildad y el amor de Cristo hacia sus discípulos.

En la liturgia romana ese rito se transmitía con el nombre de Mandatum del Señor sobre la caridad fraterna según las palabras de Jesús (cfr Jn 13,34) cantadas en la antífona durante la celebración.

Al cumplir ese rito, los obispos y sacerdotes están invitados a conformarse profundamente a Cristo que ''no vino para ser servido, sino para servir'' (Mat, 20, 28) y empujado por un amor ''hasta el final'' (Jn 13,1), a dar su vida por la salvación de todo el género humano.

Para manifestar este significado pleno del rito a cuantos participan en él, el Sumo Pontífice Francisco ha considerado oportuno cambiar la norma que se lee en las rúbricas del Missale Romanun (p. 300 n.11) ''Los hombres elegidos son acompañados por los ministros''.. que debe variar como sigue: ''Los elegidos entre el Pueblo de Dios son acompañados por los ministros'' ..(y, en consecuencia, en el Caeremoniale Episcoporum n.301 y n.229 b ''las sillas para los designados'') de modo que los pastores puedan elegir a un grupo de fieles que represente la variedad y la unidad de cada porción del pueblo de Dios. Ese grupo puede estar formado por hombres y mujeres y, convenientemente, por jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, clérigos, consagrados, laicos.

Esta Congregación para el Culto Divino y la Doctrina de los Sacramentos, en vigor de las facultades concedidas por el Sumo Pontífice, introduce esa innovación en los libros litúrgicos del Rito Romano, recordando a los pastores su tarea de instruir adecuadamente tanto a los fieles elegidos como a los demás, para que participen en el rito responsable, activa y fructuosamente''.

09:05

Ciudad del Vaticano, 21 de enero 2016 (Vis).-La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA) informa de los inminentes eventos de clausura del Año de la Vida Consagrada en los que participarán, del 28 de enero al 2 de febrero en Roma, más de 4.000 consagrados y consagradas de todo el mundo.

Bajo el lema ''Vida consagrada en comunión. El fundamento común en la variedad de las formas'', se alternarán en esas fechas jornadas de encuentro, vigilias de oración, momentos para profundizar la especificidad de cada forma ''con una mirada profética hacia el futuro'', dice el comunicado emitido por la CIVCSVA.

Los objetivos del encuentro son conocer mejor el gran mosaico de la vida consagrada, vivir la comunión redescubriendo la única llamada en la variedad de las formas (Ordo Virginum, vida monástica, Institutos apostólicos, Institutos seculares, nuevos Institutos y nuevas formas de vida consagrada), comenzar juntos el camino en el gran Jubileo de la Misericordia que consigna una vez más a todos los consagrados el mandato específico de su vocación: ser rostro de la misericordia del Padre, testigos y constructores de una fraternidad vivida con autenticidad.

El primer evento tendrá lugar el 28 de enero, una vigilia en la basílica de San Pedro presidida por el arzobispo José Rodriguez Carballo, Secretario de la (CIVCSVA) en la que participará el cardenal Joao Braz De Aviz, Prefecto de la Congregación. El 29 de enero todos los consagrados y consagradas se reunirán en el Aula Pablo VI, mientras los días 30 y 31, en cinco lugares de Roma, cada forma de vida consagrada se encontrará para profundizar en algunos aspectos específicos de su vocación para encontrarse nuevamente el 1 de febrero en el aula Pablo VI donde el Santo Padre les recibirá en audiencia y asistir al Oratorio ''Tras las huellas de la belleza'' dirigido por mons. Marco Frisina.

El encuentro finalizará el 2 de febrero con la peregrinación jubilar matutina y con la celebración eucarística vespertina para la XX Jornada Mundial de la Vida Consagrada presidida por el Papa Francisco.

12:41

(RV).- El Papa urge a los participantes en el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos (Suiza) a crear empresas que utilicen las tecnologías avanzadas para "crear trabajo digno para todos". En su Mensaje publicado hoy Francisco asegura que la "tecnologización" de las economías globales y nacionales ha tenido como consecuencia "menos oportunidades para un empleo satisfactorio y digno". "Conjugado con la reducción de la seguridad social, está causando un inquietante aumento de desigualdad y pobreza en diferentes países", agrega. "Hay una clara necesidad de crear nuevas formas de actividad empresarial que, al tiempo que fomentan el desarrollo de tecnologías avanzadas, sean también capaces de utilizarlas para crear trabajo digno para todos, sostener y consolidar los derechos sociales y proteger el medioambiente", escribe también el Obispo de Roma, quien asegura que "es el hombre quien debe guiar el desarrollo tecnológico, sin dejarse dominar por él"."¡No se olviden de los pobres! Este es el principal desafío que tienen ustedes, como líderes en el mundo de los negocios", los insta. "Llorar por la miseria de los demás no significa solo compartir sus sufrimientos, sino también y sobre todo, tomar conciencia de que nuestras propias acciones son una de las causas de la injusticia y la desigualdad", subraya el Pontífice a los congregados de Davos.

(RC-RV)

Texto completo del Mensaje del Papa al Foro Económico Mundial  

 

Al Profesor Klaus Schwab

Presidente Ejecutivo del Fórum Económico Mundial

Ante todo, quisiera darle las gracias por su amable invitación a dirigirme a la convención anual del Fórum Económico Mundial, que tendrá lugar en Davos-Klosters, a finales de enero, sobre el tema «El Dominio de la Cuarta Revolución Industrial». Le hago presente mis mejores deseos por la fecundidad de este encuentro, que busca incentivar la continuidad social y la responsabilidad ambiental, por medio de un diálogo constructivo entre el gobierno, líderes empresariales y cívicos, así como también con distinguidos representantes de los sectores políticos, financieros y culturales.

Los albores de la así llamada «cuarta revolución industrial» han sido acompañados por una creciente sensación de la inevitabilidad de una drástica reducción del número de puestos de trabajo. Los últimos estudios conducidos por la Organización Internacional del Trabajo indican que, en la actualidad, el desempleo afecta a cientos de millones de personas. La «financialización» y la «tecnologización» de las economías globales y nacionales, han producido cambios de gran envergadura en el campo del trabajo. Menos oportunidades para un empleo satisfactorio y digno, conjugado con la reducción de la seguridad social, están causando un inquietante aumento de desigualdad y pobreza en diferentes países. Hay una clara necesidad de crear nuevas formas de actividad empresarial que, mientras fomentan el desarrollo de tecnologías avanzadas, sean también capaces de utilizarlas para crear trabajo digno para todos, sostener y consolidar los derechos sociales y proteger el medioambiente. Es el hombre quien debe guiar el desarrollo tecnológico, sin dejarse dominar por él.

A todos ustedes me dirijo una vez más: ¡No se olviden de los pobres! Este es el principal desafío que tienen ustedes, como líderes en el mundo de los negocios. «Quien tiene los medios para vivir una vida digna, en lugar de preocuparse por sus privilegios, debe tratar de ayudar a los más pobres para que puedan acceder también a una condición de vida acorde con la dignidad humana, mediante el desarrollo de su potencial humano, cultural, económico y social» (Encuentro con la Clase Dirigente y con el Cuerpo Diplomático, Bangui, 29 noviembre 2015).

Nunca debemos permitir que «la cultura del bienestar nos anestesie», volviéndonos incapaces de «compadecernos ante los clamores de los otros, de no llorar ante el drama de los demás ni de interesarnos de cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe» (Evangelium gaudium, 54).

Llorar por la miseria de los demás no significa sólo compartir sus sufrimientos, sino también y sobre todo, tomar conciencia que nuestras propias acciones son una de las causas de la injusticia y la desigualdad. «Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo» (Bula de indicción del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Misericordia vultus, 15).

Una vez que tomamos conciencia de esto, llegamos a ser humanos más plenos, pues nuestra responsabilidad para con nuestros hermanos y hermanas es una parte esencial de nuestra humanidad común. No tengan miedo de abrir su mente y su corazón a los pobres. De este modo, ustedes podrán dar rienda suelta a sus talentos económicos y técnicos, y descubrir la felicidad de una vida plena, que no les puede proporcionar el solo consumismo.

Frente a los profundos cambios que marcan época, los líderes mundiales se enfrentan al reto de garantizar que la futura «cuarta revolución industrial», resultado de la robótica y de las innovaciones científicas y tecnológicas, no conduzca a la destrucción de la persona humana —remplazada por una máquina sin alma—, o a la transformación de nuestro planeta en un jardín vacío para el disfrute de unos pocos elegidos.

Por el contrario, el momento actual proporciona una valiosa oportunidad para guiar y gobernar el proceso ahora en curso, y construir sociedades inclusivas basadas en el respeto por la dignidad humana, la tolerancia, la compasión y la misericordia. Les insto, pues, a afrontar de nuevo el diálogo sobre cómo construir el futuro del planeta, «nuestra casa común», y exhorto a ustedes a hacer un esfuerzo unido para lograr un desarrollo sostenible e integral.

Como he señalado muchas veces, y lo reitero ahora con mucho gusto, la actividad empresarial es «una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos», especialmente «si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común» (Laudato si’, 129). Como tal, tiene la responsabilidad de ayudar a superar la compleja crisis de la sociedad y del medio ambiente, y luchar contra la pobreza. Esto hará que sea posible mejorar la precaria condición de vida de millones de personas y cerrar la brecha que da lugar a numerosas injusticias, que erosiona los valores fundamentales de la sociedad, como la igualdad, la justicia y la solidaridad.

De este modo, a través del recurso privilegiado al diálogo, el Foro Económico Mundial puede convertirse en una plataforma para la defensa y protección de la creación, como también para la consecución de «un progreso más sano, más humano, más social, más integral» (Laudato si’, 112), teniendo además debidamente en cuenta los objetivos ambientales y la necesidad de maximizar los esfuerzos para erradicar la pobreza, como se establece en el Programa para el Desarrollo Sostenible de 2030 y en el Acuerdo de París establecido en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Señor Presidente, renovando mis mejores deseos para el éxito de la próxima reunión en Davos, invoco sobre Ud. y sobre todos los participantes en el Foro, junto con sus familias, la abundante bendición de Dios.

 

Vaticano, el 30 de diciembre de 2015

 

(from Vatican Radio)

04:04

(Radio Vaticana).- En la Semana de Oración por la unidad de los cristianos que se desarrolla del 18 al 25 de enero, en la catequesis del 20 de enero de 2016, el Papa invitó a pedir que todos los discípulos de Cristo encontremos el modo de colaborar juntos para llevar la misericordia del Padre a cada rincón de la tierra.

Francisco dijo que todos estamos llamados a redescubrir nuestro bautismo, y a hacerlo juntos todos los cristianos, católicos, protestantes y ortodoxos, dejando atrás lo que nos divide. “Compartir el Bautismo significa que todos somos pecadores y que necesitamos la salvación que Dios nos ofrece, todos experimentamos la misma llamada a salir de las tinieblas e ir al encuentro de Dios lleno de misericordia. Precisamente en el bautismo, nos sumergimos en la fuente de la misericordia y de la esperanza, de la que nadie está excluido, esta experiencia de gracia crea un vínculo indisoluble entre los bautizados, de modo que nos consideremos realmente hermanos y miembros de un solo pueblo de Dios, capaz de anunciar las maravillas que él ha obrado a partir del testimonio sencillo y fraterno de la unidad, así como del compromiso mutuo de poner en práctica las obras de misericordia corporales y espirituales, realizando así nuestra común misión de transmitir a los otros la misericordia recibida, empezando por los pobres y abandonados”. jesuita Guillermo Ortiz

(from Vatican Radio)

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