agosto 2015
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17:28
 Dentro de la Iglesia el diálogo es cada día más importante y para ello los prejuicios deberían ser comprendidos como lo que son: murallas que nos separan y rompen la unidad. Me sorprende la importancia que damos al ecumenismo externo y la ignorancia y desprecio que tenemos con el ecumenismo interno. Aparentamos amar a quien vive fuera de nuestra casa e ignoramos a quienes viven con nosotros. Esto no es precisamente un buen ejemplo para nadie. 

Todo el que viva mal en la unidad de esta Iglesia, para sí come y bebe su juicio, según dice el Apóstol. En cambio, cuando uno vive bien, no sienta prejuicio contra él ni la ajena causa ni la ajena persona. Por eso, cuando se les estrechó a los donatistas con la causa de Maximiano, se vieron obligados a confesar con su propia boca que "ni una causa sienta prejuicio contra otra, ni una persona contra otra". Pero vivimos solícitos unos de otros, como miembros de un Cuerpo, de manera que todos los que por la gracia de Dios pertenecemos al futuro granero hemos de tolerar, entre tanto, la paja de la era, no sea que por esa paja, destinada al fuego futuro, abandonemos la era del Señor. (San Agustín, Carta 142, A Saturnino) 

San Agustín habla de prejuicios. Hay tres tipos de prejuicios: negativos, indiferentes y positivos. Todos son posturas que excluyen el razonamiento, el juicio y la fundamentación. Los prejuicios positivos son peligrosos ya que se disfrazan de confianza y esperanza. La esperanza selectiva es un síntoma de este tipo de prejuicio. Estos prejuicios nos lleva a aceptar algo, sin juzgar convenientemente, porque coincide con la ideología que llevamos con nosotros. Los negativos rechazan algo sin más razón que una postura ideológica. Suelen ser violentos y muy desagradables de llevar con nosotros. Nos alejan constantemente de los demás. 

Hay un tercer tipo de prejuicio que es de indiferencia. Todo lo que no nos interese directamente se prejuzga como indiferente y despreciable de una u otra forma. Este prejuicio es terriblemente peligroso, porque nos lleva a la desesperación más absoluta. Todos los tipos de prejuicio se utilizan para etiquetar a quien lo rechaza como fundamentalista o rigorista. Como he comentado muchas veces, el típico “¿Quién eres tu para juzgar?” nos reclama indiferencia como prejuicio indispensable. 

Ahora podemos leer el texto de San Agustín y encontrarle más sentido. Nos dice: “cuando uno vive bien, no sienta prejuicio contra él ni la ajena causa ni la ajena persona” ¿Qué quiere decir? Básicamente nos invita a no ser tibios por la inferencia ni a defender/rechazar algo sin juicio alguno. Por ejemplo, los hermanos ortodoxos utilizan un prejuicio positivo a la hora de considerar la nulidad del primer matrimonio. Prejuzgan que todo primer matrimonio es nulo y permiten que los esposos contraigan segundas nupcias. Lo único que sucede es que estas segundas nupcias tienen un sentido de penitencia, ya que aceptan que puede ser algo a festejar que un matrimonio sea nulo a partir de un prejuicio positivo. 

En las discusiones que se están dando en torno al Sínodo de la Familia, es interesante observar y juzgar las argumentaciones de unos y otros. Es difícil encontrar una argumentación o un razonamiento, que acepte que es necesario entrar a discernir con precisión qué es lo que sucede y las consecuencias que cualquier cambio tendrá en los sacramentos. Casi nadie considera qué consecuencias tendrá una redefinición del significado de los sacramentos. Los sacramentos son signos y si pierden su significado se producirá una discontinuidad en “lo sagrado” entre nosotros. Quienes damos un sentido de continuidad asistiremos a los mismos sacramentos, pero los viviremos que otras personas, pero de forma diferente. De hecho esto ya sucede y a nadie parece importarle. Si señalas el problema te tachan de rigorista en dos segundos y te invitan a utilizar un prejuicio de indiferencia sobre todo lo que no sea algo personal y privado. 

Para quien los sacramentos son signos sociales, lo importante es sentirse incluido en la comunidad. Para quien los entiende como signos de Gracia de Dios, espera de ellos las fuerzas necesarias para vivir como cristiano y buscar la santidad. Podremos asistir a los mismos cultos, pero recibimos sacramentos diferentes, dando lugar a problemas importante en la unidad. Ahora creo que podremos entender la primera frase del texto que les he compartido al inicio: “Todo el que viva mal en la unidad de esta Iglesia, para sí come y bebe su juicio”. La unidad no es simple apariencia y simulacro social. La unidad de la Iglesia es tan profunda que llega hasta Cristo mismo que se sacrifica en la Cruz. Quien vive de forma que vive mal la unidad, palpa el juicio en los problemas que genera a su alrededor. Lo fácil es echar la culpa a los demás, pero tendríamos que pensar en cada uno de nosotros y qué hace para que unidad vaya más allá de vivencias socio-culturales. 

¿Qué tenemos que hacer? Hay tres posturas ligadas a los tres prejuicios antes descritos: Positivo: confía en que Dios haga todo el trabajo y vive como si no pasara nada. Negativo: piensa en que la solución es un cisma y vivir en independencia y enfrentamiento. Indiferente: no le importa nada, vive como si la unidad no existiera porque sólo se mira a sí mismo. 

San Agustín nos dice: “hemos de tolerar, entre tanto, la paja de la era, no sea que por esa paja, destinada al fuego futuro, abandonemos la era del Señor”. Nos habla de tolerancia que mucha más que la tolerancia actual. Es amor hacia quien ve las cosas de forma diferente. Es importante señalar los problemas con caridad, de forma activa y juiciosamente. Juiciosamente conlleva tener capacidad de juzgar y prudencia para saber hasta donde podemos llegar sin crear dolor innecesario en nuestros hermanos. Es importante no caer en postura cismáticas que nos llevan a destrozar el Tapiz maravilloso de la Iglesia. 

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17:28
Unamuno decía: “en Francia no se puede pensar libremente, hay que ser librepensador”. Como nunca he sido laicista, más de una vez me han llamado facha o fascista. Lo que siempre he tenido claro que los laicistas, al no aceptar el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones, derecho reconocido por la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, eran unos demócratas un tanto especiales.

Releyendo las encíclicas de los Papas, me encontré con una que decía: “34. Sobre la fe en Dios, genuina y pura, se funda la moralidad del género humano. Todos los intentos de separar la doctrina del orden moral de la base granítica de la fe, para reconstruirla sobre la arena movediza de normas humanas, conducen, pronto o tarde, a los individuos y a las naciones a la decadencia moral. El necio que dice en su corazón: “No hay Dios”, se encamina a la corrupción moral (Sal 13[14],1). Y estos necios, que presumen separar la moral de la religión, constituyen hoy legión. No se percatan, o no quieren percatarse, de que, el desterrar de las escuelas y de la educación la enseñanza confesional, o sea, la noción clara y precisa del cristianismo, impidiéndola contribuir a la formación de la sociedad y de la vida pública, es caminar al empobrecimiento y decadencia moral.

35. Es una nefasta característica del tiempo presente querer desgajar no solamente la doctrina moral, sino los mismos fundamentos del derecho y de su aplicación, de la verdadera fe en Dios y de las normas de la relación divina. Fíjase aquí nuestro pensamiento en lo que se suele llamar derecho natural, impreso por el dedo mismo del Creador en las tablas del corazón humano (cf. Rom 2,14-15), y que la sana razón humana no obscurecida por pecados y pasiones es capaz de descubrir. A la luz de las normas de este derecho natural puede ser valorado todo derecho positivo, cualquiera que sea el legislador, en su contenido ético y, consiguientemente, en la legitimidad del mandato y en la obligación que implica de cumplirlo. Las leyes humanas, que están en oposición insoluble con el derecho naturalt, adolecen de un vicio original, que no puede subsanarse ni con las opresiones ni con el aparato de la fuerza externa.

36. El creyente tiene un derecho inalienable a profesar su fe y a practicarla en la forma más conveniente a aquélla. Las leyes que suprimen o dificultan la profesión y la práctica de esta fe están en oposición con el derecho natural.

37. Los padres, conscientes y conocedores de su misión educadora, tienen, antes que nadie, derecho esencial a la educación de los hijos, que Dios les ha dado, según el espíritu de la verdadera fe y en consecuencia con sus principios y sus prescripciones. Las leyes y demás disposiciones semejantes que no tengan en cuenta la voluntad de los padres en la cuestión escolar, o la hagan ineficaz con amenazas o con la violencia, están en contradicción con el derecho natural y son íntima y esencialmente inmorales.

40... La prensa y la radio os inundan a diario con producciones de contenido opuesto a la fe y a la Iglesia y, sin consideración y respeto alguno, atacan lo que para vosotros debe ser sagrado y santo.

43... A lo que Nos nos oponemos y nos debemos oponer es al antagonismo voluntaria y sistemáticamente suscitado entre las preocupaciones de la educación nacional y de las propias del deber religioso. Por esto, Nos decimos a esta juventud: Cantad vuestros himnos de libertad, mas no olvidéis que la verdadera libertad es la libertad de los hijos de Dios”.

Supongo que Vds. se habrán dado cuenta, por el título del artículo, que estos textos que cito están tomados de la Encíclica de Pío XI “Mit brennender Sorge”, escrita en 1937 contra los nazis alemanes. Ahora bien, hago estas preguntas: ¿creen Vds. que estos textos pueden aplicarse a lo que defienden hoy los laicistas? Y en caso que opinen que no, ¿pueden indicarme dónde está la diferencia entre los criterios nazis, reflejados en este artículo, y los criterios laicistas? Muchas gracias.
                                                                                                     Pedro Trevijano
 

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17:28
San Gil (o Egidio), abad. 1 de septiembre y 15 de junio (invención de las reliquias).

Su memoria aparece en los prestigiosos martirologios de Beda, Usuardo, Adon, y otros. La vida de San Gil la escribió el obispo Fulberto, con muy buena intención, pero poco criterio, porque recogió leyendas, tradiciones, escritos varios hasta compilar una "vitae" con varios errores. El más garrafal fue confundirlo con San Gil de Arlés, que vivió 200 años antes a nuestro San Gil. Es interesante, como no, el estudio que han hecho los Bolandistas y la Congregación Benedictina de San Mauro para aclarar este error, aunque no del todo, pues aún se le continúa llamando abad, cosa que no fue; y en numerosos sitios se les continúa confundiendo.

Los orígenes y vida del santo se pierden en leyendas. Según estas, San Gil nació en Atenas, a finales del siglo VII, y sus padres se llamaban Teodoro y Pelagia. Siendo niño ya destacaba por su caridad con los pobres, aplicación al estudio y por sus milagros. En una ocasión, yendo con sus padres a la iglesia, vio un mendigo enfermo, al que dio su túnica y, al vestirla, el mendigo recuperó la salud. Otra vez sanó a uno que había sido mordido por una serpiente y, en otra ocasión liberó a un poseso del demonio que le atormentaba. Muy joven quedó huérfano, vendió sus bienes en favor de los pobres. Como la vida le prometía fama y dinero, decidió dejarlo todo por Cristo y se embarcó en el primer navío que vio salir de Atenas. Se levantó tormenta, hizo oración y la tormenta se calmó, haciendo que todos reconocieran la santidad de Gil. A los días el barco llegó a la Galia, donde Fulberto y otros después de él, le hacen encontrarse con San Cesáreo de Arlés (27 de agosto), quien le nombra abad de un monasterio a las afueras de la ciudad. También lo envió en 514 al papa San Símaco (19 de julio), por asuntos de tierras y beneficios. Pero lo dicho, este San Gil de Arlés (1 de septiembre, también) es anterior al nuestro y su tumba puede venerarse aún en Arlés, la cual recomienda visitar el "Códice Calixtino", pero dando por hecho que se trata de nuestro biografiado. Por otro lado, la leyenda española le hace recalar en el Valle de Nuria, donde residiría unos años, hasta la invasión de los árabes. Allí, en su ermita dejaría escondidas una olla, una cruz y una campana la imagen de Nuestra Señora de Nuria, que fueron hallados en el 1079. Pero está claro que la imagen es muy posterior, de los siglos XII o XIII. Vamos, que por leyendas no será.

En Francia sanó a muchos enfermos de fiebres, parálisis, mordeduras, convirtió tierras de estériles a fértiles, repartió alimentos a los pobres, resucitó muertos, sanó niños... y un largo ect. Cansado de tanta fama y veneración públicas se internó en un bosque, cerca del Ródano y comenzó a hacer vida de eremita. Allí le persiguió la fama y se trasladó, también como eremita, a Nimes, donde vivió muchos años entregado a la oración, la penitencia y la caridad con los que se le acercaban a pedirle oraciones o consejos. En su cueva-ermita le acompañaba una cierva, cuya leche era el único alimento que consumía el santo. En una ocasión, estando perseguida por el príncipe de Francia (el rey Childeberto dicen algunos, Carlos Martel dicen otros, pero si acaso sería un príncipe local mas bien) y sus monteros, la cierva se refugió en la cueva del santo, que la protegió haciendo oración. Los perros retornaron a sus amos. Días más tarde pasó lo mismo, y un ballestero, viendo que los perros no se atrevían a seguir, disparó una flecha que hirió al santo. Se acercaron a la cueva y le vieron tendido, con la flecha en el pecho y la cierva a sus pies. Sabiendo esto el príncipe, fue allí, le pidió perdón y mandó le curasen la herida, pero el santo pidió y obtuvo de Dios, que la herida no sanase nunca, para sentir y padecer algún dolor por Cristo.

Luego de esto, el príncipe le ofreció riquezas para compensarle, pero Gil le recomendó construyese un monasterio de religiosos para que orasen por la conversión del mismo príncipe (sabía Gil que el príncipe tenía un pecado oculto del que se arrepentiría luego) y la paz del reino y sus habitantes. Así se hizo y Gil fue su primer abad, durante algunos años y en este ínterin sería ordenado sacerdote. Este pecado aludido antes era tan grave, que el príncipe no se atrevía a confesarlo, por lo que San Gil oraba a Dios para alcanzar su perdón para el gobernante. Un día, se le apareció un ángel con un pergamino con el pecado y la promesa de perdón si de veras estaba arrepentido. San Gil lo comunicó al príncipe y este hizo contrición verdadera, desapareciendo el pecado del pergamino. Esta leyenda motivó la creencia que la devoción a San Gil, y su intercesión, borraba los pecados, sin necesidad de confesión. Incluso los abades podían expedir una cédula de perdón a aquellos que hubieran hecho alguna devoción al santo, como oraciones, limosnas, etc. El Concilio de Trento erradicó esta devoción y prohibió se siguiera enseñando a los fieles.

Volviendo al santo. Dios le reveló su proxima muerte, que ocurrió el 1 de septiembre, entre el 700 y el 720. La verdad es que el sitio donde Gil tuvo su ermita se convirtió en el siglo IX, en un monasterio benedictino, luego cluniacense y luego de canónigos regulares. Allí reposaron sus reliquias hasta que la amenaza de los albigenses hizo que se trasladaran a la iglesia de San Saturnino de Tolosa, donde quedaron hasta hoy, amén de las numerosas reliquias que se dice hay en el mundo, como una supuesta cabeza que se "halló" en el siglo XIII, cuya invención se recuerda el 15 de junio. Urbano IV le canonizó oficialmente al poner su memoria en el Calendario Universal de la Iglesia.

San Gil goza de gran devoción y sus iglesias u hospitales, altares e imágenes suelen verse en Francia, España, Inglaterra, Polonia, Italia, Alemania, etc. Es patrón de mendigos, herreros, lisiados, paralíticos, marginados, los ermitaños, los leprosos, los guardabosques, pobres, fabricantes de flechas. Es un santo sanador, de los más invocados contra el cáncer de pechos, la lactancia materna, heridas incurables, úlceras, dolores de pecho, epilepsia, miedo a la oscuridad, pesadillas, locura y enfermedades mentales, esterilidad, peste negra, fobias, enfermedades de caballos y demás animales. No en balde es uno de los 14 santos auxiliares.

Fuentes:
-"Año cristiano": Septiembre. JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.
--"Die vierzehn Nothhelfer". WILHELM HEINRICH RIEHL.

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06:55
Para los jainistas, seguidores de esta antigua religión india, el sallekhana o santhara es visto como la mejor manera de borrar todos los pecados y el karma, la liberación del alma del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento.

Sallekhana es un ritual rápido hacia la muerte que los jainistas ven como la "culminación de la vida como ascetas".

Insisten en que no es un suicidio. Pero ¿debería el gobierno indio permitir esta práctica?

Un tribunal falló que ninguna práctica religiosa puede permitir que uno se quite la vida, lo que desató protestas. 

El ayuno del final de tu vida
El jainismo es una de las religiones más antiguas del mundo y los monjes llevan una vida de extrema austeridad y renuncia.

"Hay que entender que para nosotros la muerte está llena de emoción", le explicó una monja jainista al historiador británico William Dalrymple para su libro Nueve vidas.

"Adoptas el sallekhana no por desesperación con tu antigua vida, sino para ganar y alcanzar algo nuevo. Es tan emocionante como visitar un nuevo paisaje o un nuevo país: nos sentimos entusiasmados ante una nueva vida, llena de posibilidades", agregó.

"El suicidio es un gran pecado, el resultado de la desesperación. Pero sallekhana es el triunfo sobre la muerte, una expresión de esperanza... Con el suicidio, la muerte está llena de dolor y sufrimiento. Sallekhana es una cosa hermosa. No hay ninguna señal de angustia o crueldad", insiste.

Pero un tribunal de la India no lo ve así.

¿Hay en la práctica incitación al suicidio?
A principios de este mes, en respuesta a una petición de interés público interpuesta hace nueve años por un abogado, el Tribunal Supremo del estado norteño de Rajastán dictaminó que las autoridades deben tratar esta práctica centenaria como intento de suicidio y su incitación algo punible con arreglo a la legislación india.

La eutanasia también está prohibida en el país.

Los jueces dijeron que ninguna práctica religiosa puede permitir que uno se quite la vida. El tribunal solicitó al Estado "detener y abolir" la práctica conocida como sallekhana.

"Cualquier denuncia realizada a este respecto será registrada como un caso criminal e investigada por la policía", advirtieron los jueces.

Este planteamiento ha suscitado inquietud entre esta comunidad.

"Es renunciar al mundo sin rencor"
Poonam Chand Bhandari, un abogado que profesa el jainismo, presentó una apelación contra la sentencia argumentando que la práctica es un "modo sublime, puro y prístino de renunciar al mundo sin ningún tipo de rencor hacia nadie".

"No es ni la autodestrucción, ni se trata de una muerte forzada. La muerte es inevitable; es una verdad universal. En caso del santhara, hay un propósito espiritual, que es para la autopurificación, para la autorealización y para la elevación del alma", explica Bhandari.

Se calcula que unos 300 jainistas mueren anualmente en India en esos ayunos y sus muertes suelen ser celebradas públicamente la comunidad.

Según el periódico Times of India, cerca de 400 jainistas optaron por la práctica de sallekhana en dos barrios de la ciudad occidental de Bombay en los últimos siete años.

Hay más de 4 millones de jainistas en la India, la mayoría en los estados de Rayastán, Guyarat, Madhya Pradesh y Karnataka.

Según Bhandari, la mayoría de los miembros de la comunidad que ayunan hasta la muerte están en edad avanzada y a menudo sufren de enfermedades.

Su propia madre, dice, dejó de comer y beber agua y murió en paz a los 86. Pero la monja del vívido relato de Dalrymple, contó que su amiga decidió tomar sallekhana a los 36 años después de caer enferma, primero con tuberculosis y luego con malaria.

El ayuno es algo común en otras religiones, los musulmanes no comen ni beben durante el mes sagrado del Ramadán, los cristianos ayunan durante la Cuaresma, los judíos no comer durante el Yom Kipur y los hindúes ayunan en varias ocasiones. Pero en ninguna de las religiones se ayuna hasta la muerte por inanición.

Los opositores al sallekhana dicen que esta práctica es una violación fundamental de la Constitución india, que garantiza el derecho a la vida, pero no la muerte. Entonces, ¿la práctica tiene ningún lugar en la sociedad moderna?

Shekhar Hattangadi, que hizo un documental sobre el tema, señala que la polémica es un reflejo del conflicto entre las leyes penales de la época colonial y su sociedad basada en la fe. "El concepto de suicidio asociado con la religión es algo repugnante para los anglosajones de Occidente, cuyas creencias judeo-cristianas que denuncian este tipo de actos como la antítesis de los principios morales y éticos propugnados por el cristianismo", escribe.

Otros como el académico Pratap Bhanu Mehta se hacen eco de un sentimiento similar.

Mehta considera que el fallo del tribunal "va en contra de la identidad de una religión cuyo principio fundamental es la reverencia a la vida y es una práctica cuyo daño, en la mayoría de los casos, no es evidente".

Ley contra religión
Mehta señala que los jainistas necesitan una conversación sobre las condiciones en las que debe permitirse santhara.

Pero el Estado, argumentó, no puede referirse sólo a la muerte.

"Una cosa es que el Estado proteja la vida y promueva la justicia. Otra, abordar las distintas formas en las que puede ser interpretado el significado de la vida y la muerte. Por desgracia, el dictamen justo hace eso", dijo.

Los jainistas seguramente estarían de acuerdo con el escritor japonés Haruki Murakami.

"La muerte no era todo lo contrario de la vida", escribió. "Ya estaba aquí, dentro de mi ser, siempre había estado allí y ninguna situación me permitiría olvidar eso".

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06:10
Dos jóvenes activistas católicos vietnamitas dejaron la cárcel en los últimos días, luego de haber completado por entero una condena a cuatro años de prisión por buscar "echar al gobierno comunista" al poder en Hanoi, según la acusación.

En conflicto con la pena infligida en el controvertido artículo 79 del Código Penal vietnamita, ellos siempre rechazaron los cargos de la imputación y aseguran que al salir de prisión continuarán su batalla por la democracia y los derechos humanos y civiles en ese país asiático.

Abusos de guardias y confesiones forzadas
Tran Minh Nhat fue arrestado el 27 de agosto de 2011 y fue condenado a cuatro años de prisión y tres años de libertad condicional. Mientras estuvo en la cárcel denunció en varias oportunidades las condiciones de la vida carcelaria, dando vida a huelgas de hambre y a otras formas de protesta.

Le fueron negadas algunas lecturas -la Biblia y las vidas de santos- y sufrió abusos por parte de los guardias de la cárcel. Junto a él fue liberado Thai Van Dung, arrestado el 19 de agosto de 2011 y condenado a cuatro años de prisión y a otros cuatro años de libertad condicional.

Entrevistado por Radio Free Asia (RFA) Tran Minh Nhat afirma que desde los primeros días en prisión las autoridades ejercieron todo tipo de presiones para hacerle firmar una "confesión", en la cual reconocía ser "culpable" a cambio de una reducción de su condena. Sin embargo, él siempre se opuso con una "tajante rechazo".

Liberado el 19 de agosto, Thai Van Dung declaró que “en la cárcel pude comprender que jamás habrá progreso ni civilización en una sociedad, si esta misma sociedad no está fundada sobre la igualdad, la justicia y el amor entre las personas”.

Los 17 del año 2011: penas completas
Los dos jóvenes forman parte de un grupo de 17 cristianos -en el cual hay católicos y protestantes- detenidos y encarcelados en la segunda mitad del año 2011.

Ninguno de ellos fue beneficiado hasta ahora con gracia o reducción de pena alguna; todos los que fueron liberados -entre ellos el célebre blogger y activista católico Paulus Le Van Son- han completado los términos de la condena en su totalidad.

Mientras tanto, permanecen aún en prisión Dang Xuan Dieu y Ho Duc Hoa, arrestados en el contexto de la represión ejercida por Hanoi en elaño 2011. Ellos deben cumplir 13 años en la cárcel, la pena más severa infligida a los miembros del movimiento. Su situación - como la de Le Quoc Quan, Cu Huy Ha Vu y la de decenas de otros bloggers y activistas en prisión - dan muestra de la mano de hierro usada por los funcionarios comunistas de Hanoi contra el disenso interno.

Líderes religiosos, bajo vigilancia
En la mira de las autoridades están también los líderes religiosos, y entre ellos los budistas y católicos, así como comunidades enteras, tal como sucedió en el pasado con la diócesis de Vinh, donde los medios y el gobierno promovieron una campaña difamatoria y ataques dirigidos contra obispos y fieles.

La represión alcanza también a los individuos, a quienes se culpa de reivindicar el derecho a la libertad religiosa y el respeto de los derechos civiles de los ciudadanos. Según el movimiento activista internacional Human Rights Watch (HRW), hay hasta el momento entre 150 y 200 bloggers y activistas recluidos en las cárceles vietnamitas, con la sola culpa de haber querido ejercer (y defender) los derechos humanos fundamentales.

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05:27
El patriarca latino emérito de Jerusalén, Michel Sabbah, estaba este domingo 30 de agosto entre los cristianos que se manifestaban contra la construcción del muro que divide Jerusalén de los territorios palestinos ocupados.

Muchos de esos manifestantes eran católicos que acudieron a la manifestación justo después de participar en la misa en Beit Jala. 

La manifestación congregó a cientos de personas -representantes palestinos, autoridades religiosas y fieles cristianos- que marcharon hacia el lugar donde las excavadoras del ejército israelí han arrancado unos olivos para construcción un nuevo tramo del muro que divide Jerusalén de los territorios ocupados. Los trabajos para este nuevo tramo comenzaron hace dos semanas.

Hablando a la multitud de manifestantes, el patriarca emérito Michel Sabbah dijo: “Esta tierra nos pertenece. No importa lo que digan sus tribunales, esta tierra nos pertenece a nosotros y un día volverá a nosotros”.

Luego, dirigiéndose a los soldados israelíes, agregó: “Ustedes son fuertes porque tienen sus fusiles, pero no son los más fuertes en humanidad”.

Después, frente a la escalada de tensión, las fuerzas israelíes lanzaron gases lacrimógenos contra la multitud. Dos de los manifestantes lanzaron piedras contra los soldados y fueron arrestados.

En abril pasado la Corte Suprema había frenado la construcción del muro en Beit Jala, pero el 6 de julio pasado revisó el dictamen y cambió su decisión.

Israel justifica la construcción del muro -comenzado en el año 2002, en plena Segunda Intifada- como una barrera de protección contra el terrorismo.

Este se ha convertido en un un cerrojo que paraliza y destruye la economía de la ciduad de Belén, con mucha población cristiana.

Las comunicaciones entre Jerusalén y el resto del territorio palestino se han complicado, y los habitantes requieren de muchas horas para poder pasar de un lado del muro al otro, ya sea para visitar parientes, trabajar, o acudir a visitas médicas.

Junto al muro, que de hecho separa Jerusalén -futura capital del Estado Palestino según planea la autoridad palestina- del resto de Palestina, se hallan una serie de asentamientos de colonos israelíes, considerados ilegales según el derecho internacional.

Los manifestantes temen que, con la construcción de este nuevo tramo del muro, se extiendan los asentamientos ilegales judíos de Gio y Har Hilo, que se instalaron en las cercanías de Beit Jala.

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04:10
Las unidades de paliativos o cuidados intensivos de los hospitales guardan una estrecha relación con la muerte, dando lugar a numerosas experiencias que se escapan a cualquier explicación racional.

Pacientes que intuyen el momento exacto en el que van a morir, otros que parecen decidir por sí mismos el día y la hora, adelantando o retrasando su muerte, sueños premonitorios de familiares o presentimientos de terceras personas que, sin ni siquiera saber que alguien está ingresado o ha sufrido un accidente, están seguros de que ha fallecido.

Sólo los profesionales sanitarios que trabajan de cerca con los pacientes terminales conocen de primera mano el alcance y variedad de estas extrañas experiencias.

La ciencia no ha podido ser capaz de ofrecer algún tipo de respuesta, por lo que se suelen describir como sucesos paranormales o sobrenaturales.

Una etiqueta “demasiado vaga para la magnitud de estas experiencias”, según explica la doctora británica Penny Sartori (http://ift.tt/1LNi7Dh), que lleva cerca de 20 años trabajando en la UCI.

Una carrera lo suficientemente sólida como para haber visto de todo, intuir patrones y elaborar hipótesis sobre estos fenómenos. Tanto es así, que ha preparado una tesis doctoral sobre estas cuestiones, cuyas principales conclusiones adelantó en el libro The Wisdom Of Near-Death Experiences (Watkins Publishing), que salió a la venta el 6 de febrero de 2014.

“Alucinaciones” compartidas por familiares
A lo largo de toda su carrera, Sartori se ha entrevistado con pacientes que han vivido experiencias cercanas a la muerte (ECM), así como con familiares que han vivido de cerca experiencias de muerte compartida (EMC).

La cantidad y la repetición de patrones hacen que la doctora descarte la hipótesis de la casualidad o la imposibilidad de hallar un razonamiento lógico para este extendido fenómeno.

Su tesis principal se centra en que “nuestro cerebro es independiente de la conciencia. Es el medio para canalizarla, por lo que en realidad es físicamente ajena al cuerpo”. Una idea que explicaría, añade, por qué “el alma y la conciencia pueden experimentarse al margen del cuerpo”, como en las ECM o en la meditación budista.

Los ejemplos de los que Sartori se vale en su libro son muy numerosos, pero todos suelen coincidir en que los pacientes que viven estas ECM son siempre los que abrazan la muerte de la forma más tranquila y feliz, al igual que los familiares que presienten la muerte de sus seres queridos.

¿Por qué? Según las entrevistas que ha mantenido con estos últimos se debe a que están convencidos de que sólo se trata del fin de la vida terrenal.

Al margen de que se trate de personas creyentes, agnósticas o ateas, todas ellas tienen el sueño o la visión de cómo su familiar se va de este mundo guiado por alguien (cónyuges ya fallecidos, seres anónimos o ángeles) y lo hace con una clara sensación de “paz y amor”.

Al principio, relata Sartori, “me llamaba la atención que algunos familiares de fallecidos no se sintiesen tristes tras diagnosticar la muerte de su ser querido, pero al entrevistarlos me di cuenta de que en realidad estaban tranquilos por haber experimentado esta sensación de trascendencia a la vida”.

Eligiendo el momento “más apropiado” para morir
Este no es el caso de los ejemplos de personas que a sabiendas de cuando van a morir piden quedarse unos minutos solos o lo hacen justo cuando el familiar, que permanece todo el tiempo a su lado, los abandona un solo momento para ir al baño.

Otros casos igualmente llamativos son los de personas que se mueren justo después de ver al familiar que tarda en acudir a verlos por estar en el extranjero, cuando terminan con todo el papeleo de herencias y seguros vitalicios. “Parecen estar a la espera de que ocurra un evento específico para permitirse morir”, relata la enfermera.

No son alucinaciones
El director del Tucson Medical Center John Lerma, especializado en cuidados paliativos, ha recopilado ejemplos muy similares a los citados por Sartori en Into the Light: Real Life Stories About Angelic Visits, Visions of the Afterlife, and Other Pre-Death Experiences (New Page Books). Según sus informes, entre el 70 y el 80% de los pacientes esperan a que sus seres queridos salgan de la habitación para morirse.

Sartori se niega a creer que estas vivencias estén motivadas por alucinaciones. “No es posible que varias personas vean lo mismo y sean capaces de describirlo igual si realmente se trata de una percepción distorsionada de la realidad”, apunta.

Unas tesis que se apoyan en las famosas teorías del profesor Raymond Moody, que acuñó el concepto de experiencias cercanas a la muerte a finales de los 70.

Sus estudios más novedosos se centran en las vivencias compartidas por las personas que acompañan a los que están en trance de muerte.

"Abren una vía completamente nueva de iluminación racional sobre la cuestión de la vida después de la muerte porque las personas que comunican estas experiencias están sanas. Suelen estar sentadas junto al lecho de muerte de un ser querido cuando le sobreviene una de estas experiencias maravillosas y misteriosas. Y el hecho mismo de que las personas no están próximas a la muerte incapacita la cláusula de exención. Como sus experiencias no se pueden achacar a fallos de la química cerebral, tendremos que ir más allá de este argumento”, asegura.

Enfermos de alzheimer lúcidos en el final
El recurso, “cínico” según Sartori, a explicar este fenómeno a partir de disfunciones cerebrales, tampoco se sostiene con los ejemplos de personas ingresadas con alzhéimer avanzado que repentinamente recuperan la capacidad de raciocinio.

“Se trata de pacientes en un estadio terminal de la enfermedad, incapaces de articular palabra, que de forma sorprendente comienzan a hablar con total coherencia, interactuando con gente que no está en la habitación y que frecuentemente son familiares muertos”, explica la autora.

Además, añade, “suele suceder que después de esta experiencia dejan de estar intranquilos y acaban muriendo con una sonrisa en la cara, generalmente, uno o dos días después”.

El argumento de que estas visiones están inducidas por los fármacos tampoco es aceptado por la autora porque, dice, “estos causan ansiedad, todo lo contrario de lo que sienten los pacientes”. La autora defiende en su libro que este tipo de vivencias, recopiladas a lo largo de toda su carrera, pueden ser claves para demostrar la existencia de una vida después de la muerte y que, al menos, deben abrir una nueva vía de investigación (como algunas que parten de la física cuántica) para los estudios científicos. De lo que sí dice estar convencida es de que “la muerte no es tan temible como nos la solemos imaginar”.

(Publicado originariamente en El Confidencial en enero de 2014, ReL lo republica por su actualidad actualizando algunos tiempos verbales)

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02:25
No es la más rápida en la cocina, ni tampoco prepara guisos de presentación impecable, pero posee un sazón inigualable que la vuelve casi envidiable.

Su personaje está conquistando el corazón de los mexicanos y cada semana se perfila para quedar entre los finalistas del nuevo reality de la televisión mexicana.

Es la hermana Flor, la religiosa de 67 años, que de lunes a sábado se encarga de alimentar a 200 jóvenes del Seminario Palafoxiano de Puebla y los domingos por la noche aparece en Tv Azteca cocinando en MasterChef.

En los últimos 10 años, la franquicia inglesa de MasterChef se ha replicado en 46 países del mundo, con altos niveles de audiencia. Tv Azteca no quiso quedarse atrás y ha copiado el modelo a la mexicana, pero esta vez le ha incluido un plus: una religiosa como concursante.

Altos niveles de audiencia
Sin duda esta particularidad ha traído consigo altos niveles de audiencia en el programa y la aceptación de la hermana Flor. Algo que le ha caído como anillo al dedo a la televisora. A la hora del programa, en las redes sociales, no se habla de otra cosa. Tiene su propio club de fans y es una de las concursantes más carismáticas de la emisión.

Pero para esta religiosa, originaria del estado de México, hay motivación superior que la de ganar el concurso de cocina: salvar de la banca rota a su congregación, las Hermanas Pasionistas.

Su semblante se torna serio cuando habla de su orden religiosa. En alguna ocasión, le preguntaron en una dinámica qué estaría dispuesta a hacer si la madre de la congregación estuviera en riesgo económico. No dudo ni por un segundo: "¡Haría pizzas para vender, o algo que se comiera!"

La congregación de las Hermanas Pasionistas enfrenta una deuda impagable con el banco, no se explica por qué razón, pero la orden religiosa ya no puede cubrir los intereses y el millón de pesos que podría ganar la hermana Flor del programa MasterChef resolvería algunas de las necesidades más apremiantes.

Misionera en África y El Salvador... y en Europa
A los 16 años dejó su hogar para sumarse a la orden. Ha sido misionera en El Salvador, Roma, España y África, pero también ha formado parte del servicio que atiende a los sacerdotes y religiosas.

Su estancia más larga fue en El Vaticano, ahí vivió 40 años, siempre en la cocina o haciendo tareas domésticas. Habla perfectamente italiano, sabe cocinar pizzas y pastas y ha viajado por varios países de Europa.

Hace cuatro años que llegó a Puebla y desde entonces se instaló permanentemente en la casa de las Hermanas Pasionistas. Ella se encarga de la cocina del Seminario Palafoxiano, en donde alimenta a 200 seminaristas, todos los días, tres veces al día.

La dificultad aumenta si en la cocina no hay lo necesario para preparar esos ricos platillos, si las ollas de peltre están agujeradas y se filtran el caldo o la sopa. Más difícil se vuelve, si los cuchillos están atados con cintas o cordones, porque no tienen mango o si las cucharas de madera se pegan en el fondo de las ollas y qué decir de cuando no hay licuadoras que funcionen para moler la salsa.

A pesar de esto, Flor y las 10 mujeres que le ayudan en la cocina deben arreglárselas para hacer un platillo diferente con lo que hay en la despensa. Tres veces por semana hay carne, pero no carne buena. Es retazo con hueso, pero en las manos de la religiosa, se convierte en manjar.

Cuando el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa visita el Seminario come lo mismo que los chicos, no hay distinción en los platillos, aunque si le dieran a escoger, seguramente elegiría lo que más le gusta comer: sus enchiladas de mole, frijoles refritos con totopos o su chocolate con concha.

¿Una monja en MasterChef?
Hace unos meses el padre Pablo Carvajal convenció a la hermana Flor para que aprovechara su don en la cocina y acudiera al Instituto Culinario de México a participar en el casting de Tv Azteca. Buscaban cocinero para un programa de telerrealidad. Después de pensarlo mucho, la hermana Flor acudió al lugar.

Le habían advertido que los concursantes estarían varias horas esperando y era mejor llevar algo no perecedero. Pensó en una ensalada con arroz frío. Ese día, su plato gustó mucho a los jueces. La combinación de verduras con arroz blanco, sorprendió a los jurados.La felicitaron en una carta y le anunciaron que había avanzado a la siguiente fase y competiría con otros cocineros aficionados.

Días después, monseñor Felipe Lorenzini le insistió para que siguiera en la competencia y viajara al estado de México para la eliminación en el Centro Ceremonial Otomí. Ahí se reunieron más de 300 cocineros de todo el país para presentar sus guisos. El reto era quedar entre los primeros 25 concursantes.

Los jueces de la contienda recorrieron los pasillos de mesas, solo probaban aquellos platos que parecieran “tener propuesta”. En las mesas, había desde impresionantes esculturas hechas de fruta, hasta muestras gastronómicas minimalistas.Todo era válido para encontrar un puesto en MasterChef.

El juez, Benito Molina llegó a la mesa de la hermana Flor, observa el plato de chayotes espinosos cortados por la mitad, lo ha llamado Azteca Palafoxiano, en honor al Seminario. La presentación deja mucho que desear, pero al degustar el primer bocado, el juez queda cautivado con el dulce de chayote. No tiene duda y le entrega el cucharón de madera con el que pasa a la siguiente fase.

Los ojos de la hermana se abren de par en par y su risa se ilumina, sin dudarlo abraza fuertemente al juez, quien no tiene más remedio que sonreír.

El día para cocinar frente a las cámaras llegó. Una larga pasarela de concursantes, que le había antecedido, había cansado al jurado. Aun así, se aventuró a preparar algo que jamás había cocinado: un rollo de tres carnes, bañado en salsa caramelizada. El atrevimiento sorprendió a los jueces y más cuando degustaron el resultado de semejante experimento.

Sin dudarlo le dieron el pase a la monja para que formara parte del elenco de MasterChef. Aunque en ese momento estaba contenta por estar dentro de la competencia, en el fondo le preocupaba la preparación del banquete que tenía organizado para 900 personas en Puebla, ese fin de semana.

-Tendrá que pedirle permiso a su hermana superiora porque usted se queda desde ahora con nosotros

-¿Y ahora? Por lo menos déjenme cumplir con mi compromiso.

El precio de la fama
Desde que entró al concurso de MasterChef, la hermana Flor no tiene descanso. Se divide entre la cocina del Seminario y las exigencias de Tv Azteca. No tiene tiempo para asear su habitación, ni para arreglar sus cosas personales. Está cansada por tanta actividad.

Los fines de semana, la producción del programa la traslada a una casa en el estado de México, ahí permanece aislada con los otros concursantes, en espera del nuevo reto de cocina.

Recibe clases de cocina para mejorar sus platillos, pero lo que ahí le enseñan, podría no ser práctico para replicarlo en su cocina del Seminario.

“Nos enseñan a preparar los caldos para acompañar los platillos. Todo está enfocado para trabajar en un restaurante, pero en mi cocina no puedo aplicarlo, no tengo dónde almacenar estos caldos. Aun así estoy disfrutado esta nueva experiencia”.

No sabe quién se convertirá en el MasterChef México. La competencia cada vez es más dura y los retos más difíciles. Pero a sus 67 años, esta misionera de Dios, está decidida a darlo todo, por ayudar a su congregación.

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00:09
Hace algunos meses, estuve en la Ciudad de México. Uno de los puntos geográficos con mayor índice de población en el mundo. Pues bien, mientras caminaba por la colonia Roma, entre casas, bares y restaurantes con una arquitectura muy completa, escuché varios idiomas entremezclados. Considerando que es la principal característica de un contexto cosmopolita, me comencé a preguntar, ¿cómo hacer presente a Dios en una ciudad con tantas opciones? Es verdad que la basílica de Guadalupe, hace las veces de un pulmón espiritual, un recordatorio de la presencia de María en la historia de México; sin embargo, ¿qué pasa con los que solamente se acuerdan de ella el 12 de diciembre y son incapaces de aterrizar su fe a un compromiso concreto? Muchos jóvenes, al poner un pie en la universidad, quitan el otro de la Iglesia; sobre todo, los que dejan su lugar de origen y se trasladan a la capital para quedar inmediatamente deslumbrados como un niño que llega a una juguetería de tres pisos. El problema no son los estudios o la necesidad de moverse, tampoco el sano entretenimiento, sino la idea falsa –aunque enraizada- de que el progreso choca con la fe y que ser católico significa vivir encerrados en otra época. Estamos ante un prejuicio cultural que no solamente se refleja en América.

¿Por qué tenemos más “éxito” en las periferias y pequeñas comunidades? Hay que reconocer que faltan católicos que asuman su papel en las grandes ciudades como Madrid, México, Milán, Montreal, Paris, Roma, etcétera. La periferia cuenta, pues ¿quién podría negar la necesidad de estar en medio de los desplazados? Pero lo cierto es que la justicia social empieza por la ciudad y esto implica mayor presencia en medio de la cultura y de la proyección universitaria. Muchas congregaciones, se van de las capitales y dejan un vacío significativo, pues si todos nos vamos a las pequeñas ciudades, ¿qué pasará con la voz de Dios en las metrópolis? Hay que trabajar urgentemente la pastoral de los ambientes y, sobre todo, incidir a través del arte, de la cultura que se abre al interés de los jóvenes capitalinos. Necesitamos hombres y mujeres que sean coherentes en medio del vaivén, del ajetreo de los contextos cosmopolitas. Dejar de buscar excusas para claudicar.

“No queremos estar en los núcleos de poder”, es la respuesta casi unánime ante un valiente que se atreve a plantear una mayor incidencia evangelizadora en los grandes desarrollos urbanos; sin embargo, nunca hay que olvidar que incluso Pedro, tuvo que dejar Israel para ir al centro del imperio, a Roma. ¿Quién podría criticarle haberse lanzado a semejante aventura? Lo hizo un tanto a regañadientes, pero sabiendo que Dios necesita llegar al corazón de la ciudad. Entonces, no es buscar al poder, sino evangelizar, fomentando un nuevo estilo de ejercer el liderazgo.

Las nuevas generaciones; sobre todo, las que pertenecen al sector universitario, tienen mucho interés por conocer, descubrir e identificarse. La Iglesia, de la que todos formamos parte, no solamente puede, sino que debe hacerlo posible. ¿Por qué guardar nuestros archivos, pudiendo ponerlos a disposición de los estudiantes?, ¿cuándo entenderemos que una parroquia amplia y céntrica no debe avergonzarnos, sino servirnos de medio para sensibilizar? Es necesario dejar de ver en la ciudad al “enemigo”, pues el progreso bien llevado; es decir, humano, resulta positivo y, por ende, deseable. Es verdad que para moverse en una ciudad, hay que saber cómo hacerlo, entender su “modus vivendi”; sin embargo, vale la pena buscar dichos perfiles. Así como hay vocaciones especiales para los cinturones de miseria, tiene que haberlas para los grandes desarrollos, pues lo importante no es que sean pobres o ricos, sino que Dios hace falta en todas partes, aunque evidentemente la manera de inculturar varíe de un lugar a otro.

No hay que replegarse, generando comunidades aisladas, sino hacer presencia tanto en la ciudad como en la periferia; especialmente, entre aquellos jóvenes que aun teniéndolo todo desde el punto de vista económico, también requieren de buenos sacerdotes y laicos que los acompañen a partir de su entorno, de la gama de intereses y motivaciones en juego. Necesitamos construir centros pastorales en las grandes capitales, potenciándolos con la ayuda de los colegios y de las universidades católicas. Vale la pena. De esta manera, responderemos adecuadamente a las periferias existenciales.

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23:46 , , ,


Requisitos para recepción del Sacramento del Bautismo

1. El sacramento del bautismo debe ser solicitado por los padres del niño(a) y presentarán su credencial de elector. No se requiere copia.

2. Acta de nacimiento del niño (Original y copia)

3. El niño(a) a bautizar debe pertenecer a esta Parroquia; en caso de no pertenecer, traer permiso de la Parroquia ala que pertenezca.

4. Los padrinos deben cumplir los requisitos que píde la Iglesia Católica.

5. Acudir a recibir la Catequesis pre-bautismales todos los viernes a las 20:00 horas en esta Parroquia. Deberán tomar dicha catequesis una semana antes de la fecha programada.

6. Recibo del pago del arancel respectivo.

7. Los bautismos se realizan los sábados a las 13:00 horas.

Calle Chile No. 115. Colonia Latinoamericana. Celaya, Gto. Tel. (461) 614 06 03

17:17
ReL ha publicado una información, diría que en exclusiva, de la homilía que el cardenal Cañizares, arzobispo de Valencia –y en su día obispo de Ávila-, pronunció en la celebración eucarística con motivo de la festividad de la Transverberación o Éxtasis de Santa Teresa, en el monasterio de la Encarnación de la capital abulense, el miércoles 26 de agosto. Estuvo acompañado por varios obispos y numerosos sacerdotes.

Como la información, de Juan Francisco Pacheco, aún permanece disponible y recuperable en estas páginas, me libera de hacer un resumen amplio de la misma. Sólo quiero llamar la atención sobre la almendra de la reflexión del purpurado valenciano.

Cañizares recordó la expresión de la Santa “quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta”. “Ahí se condensa –añadió- la más verdadera y genuina antropología, de la que andamos tan carentes en nuestro tiempo, y en cuya ausencia radica el fondo de la crisis y quiebra humana, cultura y social que atravesamos. (...) Por eso la quiebra moral y de humanidad que hoy padecemos está unida inseparablemente a la ´crisis de Dios´, a su ausencia del espacio humano y cultural”.

Diagnóstico sumamente certero. La sociedad actual, al menos la que tenemos a nuestro alrededor, la que nos envuelve y en cierto modo nos condiciona, prescinde en sus hábitos personales y sociales de la figura de Dios. Cierto que no es una sociedad atea, como quisieran algunos, sino indiferente, “pasota” en convicciones religiosas, y por ello, como recuerda el cardenal, “una sociedad sin Dios se vuelve contra el hombre”, según dijo San Juan Pablo II. “Quien no conoce a Dios no conoce al hombre. Quien olvida a Dios destruye la humanidad del hombre. Este es el gran y principal problema de nuestro tiempo”.

Me reconforta pensar que los altos eclesiásticos, en lugar de irse por las ramas de un pietismo desfasado, afrontan la realidad –la triste realidad- tal cual es, sin salirse de la ortodoxia, como parece que quieren algunos mitrados en el sínodo de la familia, pero sin poner la cabeza bajo el ala para no ver lo que pasa a nuestro alrededor.

Por eso echo de menos planes pastorales asentados en el mundo poco grato en el que vivimos a fin de afrontar el inmenso desafío que nos plantea el laicismo agresivo y el indiferentismo invasor. No veo yo que los pastores, en conjunto, digan lo que hay que hacer –esa es una de sus responsabilidades-, sino, sobre todo, cómo hay que hacerlo, a través de qué medios y recursos humanos y modelos de compromiso personal como en su día fue la Acción Católica.

La reflexión del cardenal Cañizares está en la línea de salida que los feligreses podemos esperar. Ahora falta la segunda parte, los planes de acción, porque sin acción, sin planes concretos y coordinados de evangelización, los que quieren nuestra ruina nos arrollarán como una manada enloquecida de búfalos.

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17:17
Beata Isabel de Francia, princesa, virgen fundadora. 31 de agosto y 23 de febrero (orden franciscana).

Fue hija de Luis VIII de Francia y de la Beata Blanca de Castilla (2 de diciembre), y por tanto hermana de San Luis IX de Francia (25 de agosto). Nació en París, en 1225, y desde niña destacó como su hermano, en la piedad, el amor a la Santísima Virgen María, la oración y la caridad con los pobres. Además, pronto demostró inclinación a la soledad y la vida espiritual. Fue de ingenio despierto y amante de las letras, llegando a conocer muy pronto los salmos, el breviario y la liturgia de la Iglesia. Llegó a tener un conocimiento excelente del latín, tanto que en ocasiones veces corregía los yerros en las enseñanzas de sus capellanes.

Tuvo gran talento para el bordado, confeccionando hermosos ornamentos y paramentos para el culto, de los que alguno se conserva aún. En una ocasión, bordaba primorosamente una capa, y viéndola San Luis le pidió se la regalase. Isabel le respondió “esta es la obra primera que he hecho hilada por mi propia mano, por lo que se la debo a Jesucristo, a quien son debidas todas las primicias”. Se alegró su hermano, conformándose con ser obsequiado con la segunda. Ayunaba Isabel siempre que podía, obedecía puntualmente y jamás tomó parte de las diversiones de las damas de la corte, que, además, eran pocas, pues Blanca de Castilla no permitía diversiones peligrosas ni la ociosidad.

Ambos hermanos quedaron huérfanos muy pronto y su madre quedó como regente, lo cual le sirvió para preparar a su hijo para el trono y a su hija para igualmente tomara el trono de algún reino y fuera una santa esposa y gobernante. Pero Dios tenía otros planes. La pretendió Conrado IV, hijo del emperador Federico II, pero ella había decidido consagrarse totalmente a Dios, y eso a pesar de que el mismo papa Inocencio IV le aconsejó contraer ese matrimonio. Pero Isabel le respondió que “es mucho mejor ser la última de las vírgenes consagradas al servicio Divino, que ser Emperatriz y la primera mujer del mundo”, a lo que el papa le contestó con alabanzas y animándola a servir a Cristo.

En 1252, luego de la muerte de su madre, ocurrida mientras Luis estaba en las Cruzadas, redobló su piedad y oración. Una vez rescatado su piadoso hermano, junto a este fundó en 1257 en Longchamp el monasterio de “La Humildad de Santa María”, para el cual San Buenaventura (15 de julio) y otros franciscanos teólogos de la Universidad de París le adaptaron la Regla de Santa Clara. Llamó a sus religiosas “Hermanas Menores Encerradas”, para las que, además de esta adaptación, la misma Isabel escribió un reglamento. Alejandro IV y Urbano IV aprobaron esta regla, que más que en la pobreza material, “santa obsesión” de Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias), insiste en la humildad interior y exterior como primera instancia para vivir cualquier virtud, sean la pobreza, la obediencia o la castidad. A lo largo del tiempo, hasta el siglo XVI, otros monasterios de clarisas tomaron esta regla como norma de vida, en Francia, Inglaterra o Italia. Aunque durante siglos se le ha hecho monja clarisa, la verdad es que no llegó a profesar, sino que vivió en una sección del monasterio, siguiendo todos los oficios con las religiosas, pero sin ser una de ellas. Así podía seguir vida externa, dedicada a la caridad.

Sus confesores, todos franciscanos, declararon en el proceso de virtudes, que tuvo del Señor varios dones: contemplación, lágrimas, así como visiones y éxtasis. Fue muy penitente, no permitiéndose el más mínimo regalo al cuerpo, ni en vestidos o comidas. Las monjas, aún con ser pobres y mortificadas, vivían mejor que ella, al decir de los cronistas (Joinville, por ejemplo). Después de una vida consagrada a Cristo, murió el 22 ó 23 de febrero de 1270, a los 45 años y fue enterrada en la iglesia del monasterio. En el momento de su muerte, las monjas oyeron cánticos angélicos. En 1521 León X confirmó su culto, beatificándola por convalidación, y permitió la celebración de su memoria al monasterio de Longchamp. Aunque solo consta este permiso, desde el siglo XVI se le llama “santa” o “beata”, indistintamente. El permiso de culto sería extendido a toda la Orden franciscana en el XVIII por Inocencio XII. Inés de Harcourt, su principal dama de honor escribió una memoria elogiosa sobre ella, lo mismo hizo Joinville, amigo de San Luis, a quien también biografió.


Fuentes:

-“Año cristiano”. Febrero. Madrid, 2003.
-"Vidas de los Padres, Mártires y otros principales Santos". Tomo VIII. ALBAN BUTLER. Valladolid, 1791.

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17:17
Evangelio según san Lucas 4,16-30En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura.

Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.»

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.

Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»

Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo" y´ "haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún".»

Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón.

Y muchos leprosos habla en Israel en tiempos de] profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Señor Jesús, cuánto deseo que tu santo Espíritu esté sobre mí para ser semejante a ti y hacer el bien. Para ser instrumento tuyo, enséñame, Señor, a conocer bien tu Evangelio, a ser de los pobres de tu reino, a ser libre de las cosas de este mundo, a tener vista para reconocerte. Ven en mi ayuda, como enviaste auxilio a la viuda de Sarepta por su pobreza. Y que como tú, Jesús, todos los que son perseguidos sepan abrirse paso y continuen la misión que les encomiendas aunque no les falten quienes quieran despeñarlos.

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17:17
El pasado 22 de agosto, miles de personas se manifestaron ante más de trescientos abortorios de Planned Parenthood para protestar contra las prácticas que han revelado las grabaciones con cámara oculta: el tráfico de órganos de bebés abortados, obtenidos incluso de fetos nacidos "intactos" y presumiblemente vivos.

Jaylene Daugherty Romero, una de las manifestantes ante la clínica Bixby, en Los Ángeles, ha dado a conocer a través de Facebook lo que sucedió durante la concentración. Ese centro de Planned Parenthood está integrado en la red de la que es responsable médico Deborah Nucatola, protagonista del primero de los vídeos, ya célebre por la forma desenvuelta con la que se prepara un bocado de ensalada mientras comenta que la gente quiere corazones intactos de bebé y cada vez mayor número de hígados.

Según cuenta Jaylene, uno de los guardias de seguridad de la clínica "quedó abrumado por la emoción ante las atrocidades que sufren hoy en el seno materno nuestros vecinos más indefensos", así que allí mismo "llamó por teléfono a su jefe y se despidió".

Los abortistas debieron llamarle al interior, porque "luego tuvo una reunión con un miembro directivo de Planned Parenthood y con el propietario de la clínica. Dejó la conversación, devolvió su cinturón y salió de la propiedad.

La gente aplaudió, animándole, cuando pasó junto a ellos por la acera. Algunos le dieron dinero y una hermana en Cristo le dijo que, si quería, le ofrecía trabajo como guardia de seguridad".

El joven comentó entonces que "le había dicho a su jefe que él era cristiano y no podía trabajar en ese lugar. Se supone que le ofrecieron un aumento, pero él dijo que no merecía el dinero, que trabajar en un lugar que asesina niños no merece dinero. Dijo que tenía que pedir perdón a Dios por estar allí ese día". "Se le veía claramente conmovido", concluye Jaylene, "y le dimos algún material sobre el Evangelio".

Férreo silencio de las grandes cadenas de televisión
Los principales medios de comunicación, y políticos de la relevancia de Barack Obama o Hillary Clinton (en cuya campaña presidencial, apoyada públicamente por Planned Parenthood, trabaja la hija de Cecile Richards, su directora ejecutiva) presentan a la multinacional abortista como una empresa que provee servicios de salud para la mujer.

El compromiso de la administración Obama con la industria del aborto es tan estrecho, que tras decidir el estado de Kansas cortar la subvención a Planned Parenthood, la Casa Blanca ha reducido en la misma medida los fondos federales para atención sanitaria en ese estado.

La férrea censura de dichos medios ante el descubrimiento del lucro que obtienen, de la venta de órganos de niños, los mismos médicos que los matan, ha conseguido que sólo una tercera parte de los norteamericanos conozca una de las investigaciones informativas más relevantes de los últimos años. Y eso eso a pesar de que varios estados han decidido cortar las subvenciones públicas a Planned Parenthood, y de que varios estados están investigando esas actividades por si violan la legalidad.

Por todo ello no es sorprendente que una persona que trabajase como guardia de seguridad en la clínica Bixby pudiese desconocer los hechos que los vídeos han revelado hasta que una manifestación en la puerta le permitiese informarse de ello.

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17:17
Jesús llamó a ser apóstoles "a los que quiso" después de pasar la noche en oración.
 
La Iglesia vio en ello el llamado al sacerdocio y también a otras formas de vida religiosa. Jesús es quien llama al joven a la vida sacerdotal, lo que no es fácil. La vida religiosa exige muchas renuncias para ser “todo de Dios”, estar al servicio de su Reino para la edificación de la Iglesia y la salvación de las almas.
 
La palabra “vocación” viene del latín vocare, que quiere decir “llamar”.
 
Dios pone en el corazón del joven ese deseo de servirlo radicalmente, sin división, a tiempo completo y de manera integral.
 
Para discernir ese llamado divino, el joven necesita, sin duda, de un buen director espiritual, un padre o un laico experto para ayudarlo. A continuación algunas señales indicativas de la vocación de un joven al sarcedocio o a la vida religiosa:
 
1. Querer entregar la vida totalmente a Dios sin guardar nada para sí: ser como Jesús, estar totalmente disponible para el Reino de Dios.

Ser otro Cristo – alter Christus. Abrazar el celibato con gusto, ofreciendo a Dios la renuncia a no tener esposa, hijos, nietos, voluntad propia, etc. Es un matrimonio con Jesús. Él dijo que recibirá el ciento por uno en esta vida y la vida eterna quien dejara todo por su causa y su Reino.
 
Jesús dijo que las aves tienen sus nidos, pero Él no tiene ni siquiera dónde apoyar la cabeza. Eso es señal de una vida despojada de todo. Nada era para Él, ni la gruta donde nació, ni el burrito que lo llevó a Jerusalén.

El barco donde oró y viajó, el manto que los soldados sortearon tampoco eran de Él. Ni la casa donde vivía en Cafarnaúm pertenecía al Señor. Todo le fue prestado. Cristo fue despojado de todo; a Él sólo le pertenecía la cruz.

Don Bosco dijo que no puede haber mayor gracia para una familia que tener un hijo sacerdote. Es verdad. El padre hace lo que los ángeles no pueden hacer: perdonar los pecados, realizar el milagro de la Eucaristía, volver presente el calvario en cada misa para la salvación del mundo.

2. La vocación religiosa exige que el candidato tenga el deseo de trabajar como Jesús por la salvación de las almas, sin pensar en un proyecto para su vida.

Exige la entrega total en la manos de Dios, deseo de vivir sumergido en el Señor. Le tiene que gustar rezar, estar con Dios, meditar su palabra y participar de la liturgia, pues sin eso no se sustenta una vocación sacerdotal.

El demonio tiene muchas razones para tentar a un sacerdote o a un religioso, pues este le arrebata las almas. Por lo tanto, el religioso consagrado tiene que vivir una vida de extrema vigilancia, mucha oración y mortificación, como dijo Jesús.

3. Amar a la Iglesia de todo corazón, tenerla como madre y maestra, ser sumiso a las enseñanzas de su magisterio. Ser fiel a la Iglesia y a sus pastores, nunca enseñando algo que no esté de acuerdo con el sagrado magisterio de la Iglesia. Vivir lo que decían los santos Padres: sentire cum Ecclesia.

Amar al Papa, a los obispos, a Nuestra Señora, a los ángeles y santos, los sacramentos, la liturgia y todo lo que forma parte de nuestra fe católica. Amar la Biblia y tener gusto en meditarla todos los días.

Desear estudiar teología, filosofía y todo lo que el magisterio sagrado de la Iglesia nos recomienda y enseña. Tener gusto en hacer oración, retiros espirituales y buscar permanentemente la santidad. Aspirar, como dijo san Pablo, a alcanzar la adultez de Cristo; ser un buen pastor para las ovejas.

4. Desear vivir una vida de penitencia, en la sencillez, en la pobreza evangélica, en la obediencia irrestricta a los superiores, abierto a todos a través del diálogo franco. Ser todo para todos. Estar dispuesto a obedecer siempre a su obispo o su superior toda la vida, cualquiera que sea la decisión de él sobre ti.

5. Estar dispuesto a dar la vida por la Iglesia, por las almas y por Jesucristo.

Tal vez yo haya sido un poco exigente, pero para aquel que desea ser un “sacerdote del Dios Altísimo”, creo que no se puede pedir menos que eso. Quien opta por la vida sacerdotal debe entregarse en cuerpo y alma a ella; no puede ser más o menos sacerdote o religioso. Sería una frustración para la persona y para Dios. Es mejor ser un buen laico que un mal religioso.

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12:08
LA INDIFERENCIA RELIGIOSA Y LA SOCIEDAD CONTEMPORANEA

La indiferencia

La indiferencia religiosa es, por su propia naturaleza, un fenómeno especialmente difícil de circunscribir. En su forma más radical indica desinterés y desapego por Dios y por la dimensión religiosa de su existencia. La persona indiferente vive de espaldas a Dios y no le escucha ni le hace caso.

Debemos diferenciar entre indiferencia radical e indiferencia temporal. La radical se identifica prácticamente con la pérdida de la fe, mientras que la indiferencia temporal tiene la fe dormida y en algún momento puede despertar. Ahora bien, ya sea temporal o radical, la indiferencia religiosa básicamente es, como dijo el sacerdote jesuita Jacques Sommet en la revista Concilium, una característica de la sociedad contemporánea.

Para la Iglesia Católica, la indiferencia religiosa es una clara manifestación de que la fe está ausente en los bautizados, total o parcialmente. Sobre este problema ya alertó el Vaticano al manifestar ‘que existen otros que ni siquiera se plantean la cuestión de la existencia de Dios, porque al parecer no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por el hecho religioso’ (GS 19.2).

Los motivos de la indiferencia

Actualmente la indiferencia religiosa representa sin duda uno de los aspectos más preocupantes de nuestra época, ya que se trata de un fenómeno en continua difusión y que afecta a todas las clases sociales. Entre los factores principales que han determinado esta realidad hay que destacar la gran revolución técnico-científica así como la ideología del consumismo desenfrenado, lo cual está afectando grandemente a la civilización de nuestro tiempo.

Se vive para consumir, se juzga bueno o válido lo que es eficaz aquí y ahora, no hay tiempo para preguntarse por los grandes problemas de la existencia humana y, por si pareciera poco, los aparatos electrónicos modernos, tales como computadoras, laptops, tabletas, teléfonos móviles inteligentes, etc., han conseguido desviar e incluso apartar el interés del ser humano de la verdad religiosa, haciendo que la vida dependa más de estos aparatos que de Dios.

Como podemos ver, el secularismo de la sociedad, es decir, la exaltación absoluta de la autonomía de lo profano, es un factor importante también, hasta el punto de hacer que Dios esté totalmente ausente del significado del mundo y de la vida misma. Otro factor no menos importante es un cierto resentimiento contra un modelo religioso que, en ocasiones, se considera oscurantista y lleno de preceptos, prohibiciones y mortificaciones. Sin preocuparse lo más mínimo por verificar si el modelo en cuestión corresponde efectivamente o no a los contenidos más auténticos de la fe, la indiferencia religiosa se convierte en la mejor manera de liberarse de este peso agobiante.

El indiferentismo religioso es sinónimo de falta de estima hacia la religión. El indiferente no toma partido por ninguna asunto religioso, por lo cual manifiesta insensibilidad hacia todas las cuestiones religiosas, expresando desinterés ante cualquier tipo de significación de la vida.

El indiferente religioso no es un ateo que rechaza a Dios, ni un agnóstico que tiene que comprobar la existencia de Dios para así poder creer en Él, ni tampoco es un secularista que reafirma su autonomía negando la dependencia de la soberanía divina. El indiferente se limita a no tener presente a Dios en su vida por diferentes razones y factores, aunque en ocasiones no tendrá inconveniente en participar en actos religiosos, aunque su motivación básica sea de tipo social o cultural, pero nunca por convicción.

Las consecuencias de la indiferencia religiosa

La gravedad de la indiferencia se manifiesta por las consecuencias que se deducen de las diferentes manifestaciones:

.- El desinterés por todo lo relacionado con Dios y por su presencia en la vida del ser humano.

.- La ausencia de cualquier tipo de obligación religiosa.

.- La sustitución de lo religioso por las ideas propias de profesión, de política y de vida familiar, o bien por la simple evasión, la diversión sistemática o el refugio en el alcohol, la droga, etc.

Un gran porcentaje de creyentes intelectuales contemplan la fe cristiana como un tanto infantil y, en ocasiones, hasta como antipática y ridícula. Prefieren, por lo tanto, relacionarse privadamente con Dios aceptando, rechazando y acomodando los dogmas según sus criterios personales. Lo que en épocas pasadas hubiera sido una herejía, hoy no pasa de ser para ellos sino la praxis de la libertad de pensamiento en un mundo pluralista.

Conclusión

La religión no es algo extraño puesto que ha estado con el ser humano desde el principio de los tiempos. Está claro que Dios no ha sido inventado por el hombre, sino que el hombre ha sentido la presencia de Dios en su vida.

La religión no constriñe, sino que da libertad. Los creyentes aceptamos a Dios como parte de nuestras vidas; no como algo extraño, sino como algo intrínseco a nosotros mismos. Dios es como el respirar: no respiramos conscientemente ni pensamos en ello, pero lo hacemos.

La religión es vida; vida completa puesto que procede de Dios. Y da alegría, felicidad y capacidad para vivir, y también la seguridad de ser amados por Dios. Sin embargo, la religión debemos vivirla con auténtica fe para así tener acceso a una vida completa. Y para ello no dejemos de acudir a la Iglesia y de practicar la verdadera religión.

 

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08:12
Créanme, no soy ningún milenarista ni experto en apocalipsis. Tampoco soy de esos que están viendo el fin de los tiempos en cada mensaje del Papa, de la Virgen o santón de turno. No. No soy de ninguno de esos exegetas e intérpretes. Más bien al contrario. Vivo en la feliz inconsciencia de creer que el paso de la Iglesia es el paso al que debemos caminar los cristianos: me fío de lo que dice el Papa, no de lo que dicen que dice el Papa. Jesucristo vendrá al final de los tiempos a juzgar a los vivos y a los muertos, y que además “sólo el Padre sabe el día y la hora”. Esto me ayuda a vivir la fe con la serenidad de quien se siente en manos de Dios y no en las manos de quienes viven haciendo caja a través de libros o artículos metiendo miedo en el cuerpo (o en el alma, en este caso) en un montón de incautos –algunos sorprendentemente ‘bien’ formados- que hay por ahí. Ni el SIDA es la última plaga divina, ni la última lágrima de sangre de no sé qué Virgen es el signo definitivo del final del mundo. ¡A Dios gracias!

Hecha esta pertinente aclaración, me permito recomendarles el libro que acabo de leer: “Señor del mundo”, de Robert Hugh Benson (se puede comprar pinchando aquí) El Papa Francisco y el Papa Benedicto han hablado sobre él, así que he aprovechado este verano para leerlo. Sobre este autor, a caballo entre el siglo XIX y el XX, hay información en internet e, incluso, un blog. Aquí, baste decir que era hijo de un arzobispo anglicano. Que Benson mismo fue sacerdote anglicano y que, con el tiempo, como tantos otros intelectuales británicos acabó en la Iglesia católica y ordenándose sacerdote católico.

Sobre “Señor del mundo” me quedo con la sorprendente intuición de la realidad futura. No lo dice Benson, pero no es difícil concluir que la acción del libro puede suceder en el siglo XXI. Es sorprendente la visión del autor, sí, y lo es porque su libro, dando un salto de más 100 años hasta llegar a una época como la nuestra, describe algunos aspectos con sorprendente acierto. Desde la publicación del libro en 1907 al momento de la acción, casi no hay referencias: apenas unas leyes aprobadas en tales años o unos sucesos muy puntuales. No existe la ONU, aunque sí, y asústense, un Parlamento Europeo lleno de masones.

La lectura de este libro hace 30 años, por ejemplo, no tendría el mismo significado que ahora, y no digamos 50 ó 60. No pasaría de una obra de ciencia ficción de corte católico. Hoy, sus diálogos, el valor de la vida humana, la manipulación de las personas, la destrucción de los valores en nombre del humanismo, la hipocresía de los gobernantes, el vacío existencial, la huida hacia adelante, la persecución real del catolicismo… sí tienen cabida. Hace unos cuantos años creo que serían intuiciones muy arriesgadas.

Fuerzas antagónicas
Me quedo con dos elementos: la exaltación de la masonería como el gran promotor de este suicidio espiritual y social, y la Iglesia Católica como única fuerza que hace frente al avance laicista.

Uno de los resultados de este sistema, y no les voy a desvelar la obra, es que al que piensa se le aplica la eutanasia -eso sí, ¡de forma voluntaria!-, y, dicho sea de paso, porque el personaje es incapaz de aceptar la frustración que le produce las mentiras de ese mundo falsario. Los católicos caen como chinches, tanto física como espiritualmente. Y la gran masa social atontada y mutilada mentalmente sigue embobada a su nuevo caudillo laico y laicista que la tiene en un puño, sometida, e incapaz de levantar la voz, aunque eso le cueste la felicidad en sus vidas privadas. Y como suele suceder… ¡encima aplaude!

Derecho a no discrepar
El laicismo imperante pide el respeto a todas las formas de pensar, sólo que aquellos que piensan diferente, por higiene moral, se les elimina. Estos son un cáncer que puede hacer mucho daño porque discrepa con el que piensa diferente, es decir, del poder, el que tiene la sartén por el mango. Queda claro, ¿verdad? Incluso les suena.

Lo de la masonería está más que visto. Nos lo conocemos todos. Sólo que en la novela para que efectivamente puedas llegar al poder tienes que ser públicamente masón. La “fraternidad” ya no es oculta. Es más, es el carnet que te da ciudadanía. Si no eres masón no eres nadie. Así que en la novela, excepto los curas, todos son masones. Incluidos los ex curas que quieren medrar en el nuevo sistema. Por cierto, que a efectos prácticos todos los templos cristianos acaban convirtiéndose en templos masónicos, o lo que es lo mismo, en la nueva religión.

Religiones y laicismo
Más terrible resulta la claudicación de las religiones. Ni una sola se atreve a enfrentarse con el laicismo militante y beligerante del nuevo orden mundial. Los musulmanes y las religiones orientales, que en el principio de la obra parecían tener algo que decir, acaban paniaguadas gracias a los acuerdos de paz firmados entre Europa y Asia, fruto del talante del nuevo y misterioso Presidente de Europa. Parece ser que la Ortodoxia cristiana ha desaparecido, y todo el protestantismo y el anglicanismo se ha entregado. Sólo queda en pie la Iglesia católica como referente y contraposición.

Bueno, sólo es una novela, así que esta noche, aunque la leamos y nos impresione, podemos seguir durmiendo tranquilos. Pero sí es verdad que debemos leer los signos de los tiempos y quedarnos con lo que de verdad puede aportarnos una novela como ésta. El laicismo, como forma de pensamiento y organización, está aquí y controla cada día más este mundo. El laicismo es una apisonadora que sólo admite la pervivencia de quien comulga con sus ideas. Igualmente verdad es la respuesta de las religiones. Con todo el respeto y la debida reserva, por supuesto, me atrevo a afirmar que muchas conjugan o flirtean con ese laicismo demoledor y acomodador de los nuevos tiempos, cuando no son las que la allanan el terreno y le hacen de avanzadilla. Lamentablemente, otras religiones les falta madurar internamente para que conozcamos cuál es su verdadera fachada. Por lo que a efectos prácticos, frente a la dictadura laicista sólo una religión le hace frente con argumentos sólidos y a la que verdaderamente teme: la Iglesia católica.

Lo que pretende hacer el nuevo orden mundial para acabar con la Iglesia católica no se lo cuento. Léanlo.


(Para adquirir el libro puede hacerlo pinchando aquí)

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07:05
“El cumplimiento literal de los preceptos es estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actos concretos”, afirmó el Papa Francisco en sus palabras, antes del rezo mariano, del XXII domingo del Tiempo Ordinario.

Dirigiéndose a los miles de fieles y peregrinos de tantas partes del mundo, que una vez más se dieron cita en la Plaza de San Pedro, deseosos de escuchar sus palabras.

El Obispo Roma, comentando el Evangelio de San Marcos, que la liturgia presenta este último domingo de agosto, destacó «la discusión entre Jesús y algunos fariseos sobre el valor de la tradición de los ancianos. Jesús definía estas normas como preceptos de los hombres (Cfr. Mc 7,7) y que no deben ocupar jamás el lugar de los mandamientos de Dios».

El Pontífice dijo, que la respuesta de Jesús a aquellos que lo cuestionaban sobre la actitud de sus discípulos de trasgredir las normas, en especial, los preceptos de la purificación exterior del cuerpo; tiene la fuerza de un pronunciamiento profético: “Porque dejando el mandamiento de Dios, ustedes se aferran a la tradición de los hombres”. Son palabras que nos llenan de admiración por nuestro Maestro, señalo el Santo Padre, porque en Él sentimos que está la verdad y que su sabiduría nos libera de los prejuicios.

En este sentido, el Sucesor de Pedro invitó a estar atentos a considerar “que el cumplimiento exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos”. Existe el peligro dijo el Papa, “de considerarnos mejores de los demás por el sólo hecho de seguir las reglas, las costumbres, incluso sino amamos al prójimo, somos duros de corazón y orgullosos. El cumplimiento literal de los preceptos, añadió Francisco, es algo estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y a su Palabra, buscar la justicia y la paz, socorrer a los pobres, los débiles, los oprimidos”.

Prosiguiendo su exhortación, el Pontífice señaló que “Jesús focaliza la atención en un aspecto más profundo y afirma que son las cosas que salen del corazón del hombre lo que lo hace impuro”. Con esto dijo el Papa, se subraya la primacía de la interioridad, del corazón. Las actitudes exteriores son la consecuencia de cuanto hemos decidido en el corazón. La frontera entre el bien y el mal, agregó el Obispo de Roma, no pasa fuera de nosotros, sino dentro de nosotros, en nuestra conciencia.

Por lo tanto, dijo el Papa, nuestro corazón debe ser purificado y convertirse. “Sin un corazón purificado, no se pueden tener manos verdaderamente limpias y labios que pronuncien palabras sinceras de amor, de misericordia, de perdón”.

Texto completo de las palabras del Papa antes del rezo del Ángelus:

Queridos  hermanos  hermanas, buenos dias

El Evangelio de este domingo presenta una disputa entre Jesús y algunos fariseos y escribas. La discusión se refiere al valor de la «tradición de los antepasados» (Mc 7,3) que Jesús, refiriéndose al profeta Isaías, define «preceptos de hombres» (v. 7) y que jamás deben tomar el lugar del «mandamiento de Dios» (v. 8). Las antiguas prescripciones en cuestión comprendían no sólo los preceptos de Dios revelados a Moisés, sino una serie de dictámenes que especificaban las indicaciones de la ley mosaica. Los interlocutores aplicaban tales normas de manera más bien escrupulosa y las presentaban como expresión de auténtica religiosidad. Por lo tanto, recriminan a Jesús y a sus discípulos la transgresión de aquellas, de manera particular las que se referían a la purificación exterior del cuerpo (cfr v. 5).  La respuesta de Jesús tiene la fuerza de un pronunciamento profético: «Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres» (v. 8).  Son palabras que nos colman de admiración por nuestro Maestro: sentimos que en Él está la verdad y que su sabiduría nos libra de los prejuicios.

Pero ¡atención! Con estas palabras, Jesús quiere poner en guardia también a nosotros, hoy, del considerar que la observancia exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos. Como en ese entonces para los fariseos, existe también para nosotros el peligro de creernos en lo correcto, o peor, mejores de los otros por el sólo hecho de observar las reglas, las usanzas, también si no amamos al prójimo, somos duros de corazón, somos soberbios y orgullosos. La observancia literal de los preceptos es algo estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y a su Palabra, buscar la justicia y  la paz, socorrer a los pobres, a los débiles,  a los oprimidos. Todos sabemos: en nuestras comunidades, en nuestras parroquias, en nuestros barrios, cuánto daño hacen a la Iglesia y son motivo de escándalo, aquellas personas que se profesan tan católicas y van a menudo a la iglesia, pero después, en su vida cotidiana descuidan a la familia, hablan mal de los demás, etc.  Esto es lo que Jesús condena porque es un antitestimonio cristiano

Continuando con su exortación, Jesús focaliza la atención sobre un aspecto más profundo y afirma: «Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre» (v. 15). De esta manera subraya el primado de la interioridad, el primado del “corazón”:  no son las cosas exteriores las que nos hacen o no santos, sino el corazón que expresa nuestras intenciones, nuestras elecciones y el deseo de hacerlo todo por amor de Dios. Las actitudes exteriores son la consecuencia de lo que hemos decidido en el corazón. No al revés. Con actitudes exteriores. Si el corazón no cambia, no somos buenos cristianos. La frontera entre el bien y el mal no pasa fuera de nosotros sino más bien dentro de nosotros, podemos preguntarnos: ¿dónde está mi corazón?  Jesús decía: “tu tesoro está donde está tu corazón”. ¿Cúal es mi tesoro? ¿Es Jesús y su doctrina?  Entonces el corazón es bueno.  O el tesoro ¿es otra cosa? Por lo tanto, es el corazón el que debe ser purificado y debe convertirse. Sin un corazón purificado, no se pueden tener manos verdaderamente limpias y labios que pronuncian palabras sinceras de amor - todo tiene un doblez, una doble vida-, labios que pronuncian palabras de misericordia, de perdón. Esto lo puede hacer solamente el corazón sincero y purificado.

Pidamos al Señor, por intercesión de la Virgen Santa, darnos un corazón puro, libre de toda hipocresía. Este es el adjetivo que Jesús da a los fariseos:  “hipócritas”, porque dicen una cosa y hacen otra. Un corazón libre de hipocresía,  para que seamos capaces de vivir según el espíritu de la ley y alcanzar su finalidad, que es el amor.

Traducción del italiano: Raúl Cabrera - Radio Vaticano

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07:05
Salió hace unos días una noticia sobre el incremento observado (y previsible) en el nivel del mar, a partir de un estudio realizado por científicos de NASA. Si estoy de suficiente humor, a veces me entretengo leyendo los comentarios que realizan en la versión digital del periódico a este tipo de artículos científicos, que en el caso de los relacionados con el cambio climático rozan con frecuencia el esperpento. Los sesudos "comentaristas" aportan sus datos incontestables que echan por tierra las conclusiones del estudio en portada, datos que naturalmente los científicos autores de dicho estudio no citan, ya que están financiados por no sé sabe qué multinacional ecologista que es quien realmente promueve el cambio climático. Algunos en su delirium tremens atribuyen tal confabulación climática al "zapaterismo", o incluso al recien erigido ayuntamiento de Madrid.
En fin, la cuestión sería divertida si no fuera porque esta politización estúpida de un tema de enorme calado científico, que centra el trabajo de centros de primer nivel mundial (Max Planck, NOAA, NASA, Meteo France, Hadley Center, PIK y muchos otros), está detrás del cierto escepticismo que ante el cambio climático se observa entre personas que solo lo conocen por los medios. Extendiendo el asunto, podemos decir que algo parecido ocurre con otras cuestiones ambientales, que un cierto tipo de personas -influidas por su orientación política o cultural- considera de poca importancia, fruto de la exageración de quienes quieren, en el fondo, introducir otras cuestiones.
He observado esta misma actitud en algunas personas que reciben cordialmente las palabras y los escritos del Papa, pero que todavía andan desconcertados con la Laudato si, que o bien critican abiertamente o al menos consideran como un texto muy circunstancial, particularmente en la primera parte de la encíclica, cuando habla precisamente de los principales problemas ambientales del Planeta. Se me ocurren algunas consideraciones para estas personas:
1. No es la primera vez que un Papa habla de estas cuestiones. Hay muchos textos de S.Juan Pablo II y Benedicto XVI en terminos muy similares a los que usa la Laudato si.
2. La encíclica no apoya una visión extremista de la cuestión ambiental, sino que realiza un juicio muy ponderado de lo que actualmente se sabe sobre los principales problemas. En el caso concreto del cambio climático, hay algunos temas en discusión, pero la posición de los científicos sobre esta cuestión es bastante unánime y la encíclica la recoge con bastante ecuanimidad.
3. Todavía más importante que las anteriores, las razones de fondo para cuidar la naturaleza no son fruto de los problemas observados. Aunque la encíclica introduzca la importancia de cuidar el planeta sobre la costación de los grandes problemas ambientales que estamos generando, la razón última del cambio que propone la encíclica (de la conversión ecológica, como textualmente indica) es el reconocimiento del valor intrínseco de las demás criaturas creadas. No se trata de que cambiemos nuestra actitud de depredación ambiental hacia el cuidado porque esté en juego nuestra supervivencia (que lo está), sino porque es lo que Dios ha querido al diseñar la Creación. En pocas palabras, hubiera o no problemas ambientales, el mensaje final de la encíclica sería muy similar: ¿qué papel jugamos en la Creación?, ¿qué relaciones deberíamos tener con las demás criaturas?. ¿qué derecho a usar los recursos que compartimos con ellas? Además, a esta razón teológica, se añade otra social, fruto de que los problemas ambientales son muy severos, lo que lleva a que el cambio de mentalidad se muestre como más necesario. En definitiva a las preguntas anteriores se añade: ¿qué derecho tenemos a usar los recursos que necesitan otras personas, también las que vivirán en el futuro?
En definitiva, cambiar nuestro enfoque, de usar el planeta a ser parte de él, no se fundamenta en lo mal que van las cosas, sino en cómo quiere Dios que vayan. Aunque fueran bien, deberíamos hacer ese cambio, porque es lo más acorde con la verdad última de las cosas. Claro cuando la verdad íntima no se respeta se encienden los pilotos rojos, pero incluso negar que haya pilotos rojos tampoco justifica negar el argumento de fondo.

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