«Los fariseos eran hombres aferrados a la letra de la ley, no a la ley, que es amor», dice el Papa


Quien se ocupa sólo de la ley y olvida la justicia, quien deja de lado el amor en nombre de la norma "no es un modelo, sino un hipócrita". "La cercanía de Jesús es justamente la prueba que nosotros vamos en el verdadero camino". Lo dijo en la mañana del viernes 31 de octubre el Papa Francisco, durante la homilía en la casa Santa Marta.

Francisco propuso el recorrido inverso: "partir del amor para llegar a la ley", y así podemos llamarnos realmente cristianos.




Francisco, refiere la Radio Vaticana, comenta el Evangelio del día en el cual Jesús pregunta a los fariseos, si es lícito curar o no en día sábado. "Pero ellos no responden. Entonces, Él toma de la mano a un enfermo y lo cura. Los fariseos puestos frente a la verdad, callaban pero luego hablaban por detrás... y trataban de hacerlo caer".




Por su parte, el Mesías reprocha a esta gente que "estaba tan atada a la ley, que habían olvidado la justicia" y negaban hasta la ayuda a los padres ancianos con la excusa que habían dado todo al Templo.




Pero, ¿quién es más importante, se pregunta el Papa, "el cuarto mandamiento o el Templo?".




Es justamente el modo equivocado de concebir una vista justa. "El camino de vivir aferrados a la ley alejaba a estas personas del amor y de la justicia. Se ocupaban de la ley, dejando de lado el amor. Eran modelos. Y Jesús para esta gente encuentra sólo una palabra: hipócritas. Por una parte, va por todo el mundo buscando prosélitos: ustedes busquen. ¿Y después? Cierran la puerta. Hombres cerrados, hombres tan aferrados a la ley, a la letra de la ley, no a la ley, pues la ley es amor; sino a la letra de la ley, que siempre cerraban las puertas de la esperanza, del amor, de la salvación... Hombres que solamente sabían cerrar".




"El camino debe ser fiel a la ley, sin dejar de lado la justicia, sin dejar de lado el amor- explica en vez el pontífice- es el camino inverso: del amor a la integridad; del amor al discernimiento; del amor a la ley. Este es el camino que nos enseña Jesús, totalmente opuesto a la de los doctores de la ley. Este es el camino del amor a la justicia, que lleva a Dios. En cambio, el otro camino, el de estar aferrados sólo a la ley, a la letra de la ley, lleva a la cerrazón, lleva al egoísmo".




Jesús, retoma Francisco, "se acerca: la cercanía es justamente la prueba que nosotros vamos por el verdadero camino. Porque es el camino que eligió Dios para salvarnos: la cercanía. Se acercó a nosotros, se hizo hombre. La carne: la carne de Dios es el signo; la carne de Dios es el signo de la verdadera justicia: Dios se hizo hombre como uno de nosotros, y nosotros tenemos que hacernos como los otros, como loe necesitados, como aquellos que tienen necesidad de nuestra ayuda".




"La carne de Jesús- concluye el Papa- es el puente que nos acerca a Dios... no es la letra de la ley: ¡No!. En la carne de Cristo, la ley tiene el pleno cumplimiento y es una carne que sabe sufrir, que dio su vida por nosotros. Que esos ejemplos, este ejemplo de cercanía de Jesús, del amor a la plenitud de la ley nos ayude a jamás resbalar hacia la hipocresía: jamás. Es tan feo, un cristiano hipócrita. ¡Pero tan feo! ¡Que el Señor nos salve de esto!"







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