La familia cristiana, en camino




Acaba de finalizar la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos dedicada a “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Algunos se preguntan por qué no se ha podido llegar a unas conclusiones propiamente dichas o por qué éstas no han sido las esperadas. Otros dudan si habrá de esperarse una mayor creatividad y libertad para la próxima Asamblea.




Me pregunto si unos y otros han leído bien el título de esa Asamblea, a quiénes iba dirigida preferentemente, cuáles eran las expectativas de los obispos reunidos y el grado de satisfacción de unos y otros al final. También me parece que habría que preguntar a todos los detractores y críticos (me refiero a los no precisamente constructivos) del Sínodo, qué es lo que entienden por desafíos pastorales y por evangelización.




En el documento preparatorio se hacía especial hincapié en desafíos y propuestas urgentes y útiles como la difusión de la Sagrada Escritura y del Magisterio de la Iglesia en relación a la familia. También sobre la pastoral de la familia en el contexto de la evangelización y la pastoral para afrontar algunas situaciones matrimoniales difíciles.




La familia cristiana escucha, mira y se encuentra con Cristo. Han sido dos semanas de oración y reflexión centradas en esos temas, con la Sagrada Familia de modelo y ejemplo, con la conciencia de formar una sola familia presidida por la Madre de la Iglesia, así declarada en el Concilio Vaticano II, comenzado hace cincuenta y dos años.




Por si fuera poco, ha acabado esta Asamblea con la beatificación de Pablo VI, el gran timonel de dicho Concilio. Su lema episcopal “In nomine Domini” (“En el nombre del Señor”) nos hace pensar en una continuación y en un nuevo comienzo, así como esta última Asamblea.




Hoy ha sido reconocido especialmente aquel pontífice que defendió a la familia como célula fundamental de la sociedad, y que dijo en la Carta Encíclica Humanae Vitae n. 25: “A ellos [los esposos cristianos] ha confiado el Señor la misión de hacer visible ante los hombres la santidad y la suavidad de la ley que une el amor mutuo de los esposos con su cooperación al amor de Dios, autor de la vida humana.




Los obispos han estado reunidos con el Papa en un espíritu de colegialidad y sinodalidad, haciendo una experiencia de “sínodo”, un recorrido solidario, un camino juntos, nos ha dicho el Papa Francisco, concluyendo: “Ahora todavía tenemos un año para madurar con verdadero discernimiento espiritual, las ideas propuestas y encontrar soluciones concretas a las tantas dificultades e innumerables desafíos que las familias deben afrontar; para dar respuesta a tantos desánimos que circundan y sofocan a las familias, un año para trabajar sobre la “Relatio Synodi” que es el reasunto fiel y claro de todo lo que fue dicho y discutido en esta aula y en los círculos menores."







17:49

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