El cardenal Sebastián, al volver del Sínodo: «En ningún momento ha habido blandura doctrinal»


En declaraciones al programa El Espejo de la Cadena COPE, el cardenal Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona y uno de los padres sinodales del Sínodo de los Obispos que acaba de abordar la situación de la familia, ha explicado que el clima de los debates ha estado marcado por la indicación del Papa: “hablad con claridad y escuchad con humildad”. El desarrollo del Sínodo ha sido “una búsqueda de convergencia, no de confrontación”.

El cardenal Sebastián ha explicado que la primera relatio tras los debates de la primera semana, tenía un carácter algo “notarial” y resultaba desequilibrada. Las aportaciones de los padres sinodales en la segunda semana han completado y equilibrado el texto.




“Hemos buscado un diagnóstico realista, saber qué pasa hoy en las familia, para después preguntarnos ¿qué podemos hacer nosotros para llevar a los cristianos y a la humanidad entera el esplendor, la belleza y la aportación de humanidad y de esperanza que significan el matrimonio y la familia cristiana”.




Por otra parte el cardenal Sebastián rechaza la impresión de “blandura” a la hora de sostener y proclamar la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio. “Lo quiero decir escuetamente: eso nunca ha sido verdad, en ningún momento ha habido blandura en la transmisión de la doctrina”.




Sobre los tres puntos de la Relación final que no han alcanzado los dos tercios de los votos, Don Fernando ha destacado que estos temas (la cuestión del acceso de los divorciados vueltos a casar civilmente, y la de las personas homosexuales) “han quedado donde tenían que estar”.




El cardenal ha advertido que el Sínodo “no se ha focalizado sobre estos asuntos”, como algunos pretendían o temían, pero sí los ha abordado con claridad.




Sobre la pastoral de las personas homosexuales, el cardenal ha dicho que se trata de “acercarse con benignidad, comprensión y deseo de ayudar, reiterando que la visión cristiana del matrimonio es una alianza de amor integral de un varón y una mujer según los designios de Dios”.




En cuanto a la personas divorciadas que se han vuelto a casar, ha sostenido que “este no es el principal problema que afronta la pastoral familiar de la Iglesia, sino el hecho del gran número de bautizados que no se casan o lo hacen sólo civilmente, y que viven tranquilamente fuera de la Iglesia y de la gracia de Dios. “Esa es la gran angustia y la preocupación de la Iglesia”, ha dicho el cardenal.




Sobre el deseo de acceder a la comunión eucarística por parte de algunas personas divorciadas que se han vuelto a casar civilmente, Fernando Sebastián advierte que “querer comulgar no puede ser un capricho… sino querer volver a la comunión plena en la Iglesia”.




A estas personas hay que ofrecerles “un itinerario de penitencia y de conversión… para reconstruir el orden de la justicia y de la caridad en sus vidas, y eso no será igual para todos… en cada caso la Iglesia tendrá que ver lo que hay que hacer para ayudar a estas personas”.




Por último el cardenal Sebastián ha rechazado cualquier catastrofismo al hilo del Sínodo. “A los que temen que la Iglesia abdique de su doctrina les digo que no tengan ese temor, y a los que lo desean, les digo que lo van a desear inútilmente, porque la Iglesia será fiel a Jesús y desde la doctrina y el corazón de Cristo buscará la manera de acercarse a todas las personas, estén donde estén”.







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