Antonio González Terol, el alcalde que busca a un mártir del siglo VIII en Boadilla del Monte


Antonio González Terol es, además de diputado en la Asamblea de Madrid, alcalde de Boadilla del Monte, una localidad de casi 50.000 habitantes situada a 14 kilómetros de la capital de España. Hace unos meses decidió buscar al patrón de su municipio, San Babilés, empujado también por una petición histórica, que anteriores corporaciones no habían satisfecho, de la Hermandad que venera a este santo en el municipio.

Para ello, y a pesar de estos tiempos de crisis, decidió dedicar parte del presupuesto municipal a localizar a este mártir del siglo VIII en un cerro que se encuentra frente a la sede central del Banco Santander, que es donde la tradición explica que murió a manos de los invasores musulmanes junto a 80 niños.




-Lo primero de todo, ¿nos puede contar algo más sobre San Babilés para quienes no le conocemos?



-Según la tradición San Babilés era obispo de Pamplona cuando esta ciudad cayó en poder de los musulmanes en el siglo VIII. El prelado, ante estas circunstancias, decidió retirarse a otro lugar dada la persecución, trasladándose a Toledo, para consolar a los cristianos mozárabes, a quienes en principio se les permitía el ejercicio y la práctica libre de la religión como contrapartida a los elevados tributos que les imponían.




Allí vivió un tiempo hasta trasladarse a las afueras de la actual Boadilla del Monte, donde había una ermita, para orar y hacer penitencia. Poco a poco fue cogiendo fama en las poblaciones de alrededor por su vida y cultura hasta tal punto que los padres de la zona llevaban a sus hijos a éste para que les instruyera además de educarles en la fe.







Los árabes, a quien les empezó a molestar la propagación de la fama de éste, acabaron por reaccionar violentamente dándole muerte a él, a los dos hermanos con los que vivía y a los ochenta niños cristianos que, en aquellos momentos, se encontraban con el obispo.







-¿Y le han encontrado ya?



-Esa respuesta creo que nunca va a tener ni un "sí" ni un "no" rotundo en el sentido de que jamás vamos a localizar los restos de un cuerpo junto a un D.N.I del siglo VIII que explique que nos encontramos ante los huesos del mártir. Ahora bien, lo cierto es que hay una tradición oral que, parece, puede confluir de algún modo con los interesantes resultados de la excavación. A lo que se había encontrado hasta ahora, hay que sumar el hallazgo hace unas semanas de un enterramiento, a solo 60 centímetros de la superficie, que presentaba una tapa de granito de grandes dimensiones bajo la cual se ha encontrado una impresionante estela de época romana a modo de cabecera de tumba y otra pieza de granito a los pies.







La tumba presentaba un único individuo depositado en decúbito supino que tenía como único ajuar una pequeña botella de cerámica de cuello esbelto y cuerpo globular que puede ser fechada en el siglo VI ó VII. De este dato, el equipo arqueológico contratado deduce que la estela, de época romana, ha sido reutilizada en época visigoda, momento al que corresponden el ajuar y la sepultura. Tanto la ubicación de la tumba, en el centro de la Iglesia y alineada con las dos necrópolis, como la calidad de sus materiales y el hecho de que se haya reutilizado una estela romana en un enterramiento visigodo son indicadores de la relevancia del personaje ahí enterrado.







-¿Qué se había encontrado en las excavaciones antes de este hallazgo?



-Desde febrero de este año, mes en el que comenzaron las excavaciones, han sido identificadas dos necrópolis con 40 tumbas de la época visigoda y los restos de una ermita de única planta con ábside y atrio, que dataría de los siglos XII y XIII, tras la Reconquista, y con posteriores fases de ampliación en los siglos XV, XVI y XVII que se corresponderían con visitas y peregrinaciones para posibles curaciones por intermediación del santo a personajes relevantes de nuestra historia entre los que se encuentra el Infante Baltasar Carlos.







Estas curaciones supusieron un aumento extraordinario de recursos que se destinaron a la ampliación del templo y posiblemente a la construcción de edificaciones a su alrededor. De esta época parece proceder la escalera y el almacén al que se accede desde ella. Este descubrimiento se produjo tras una prospección del terreno con georradar que confirmó la existencia de galerías y estructuras subterráneas bajo la Iglesia.




En lo relativo a enterramientos, cabe también destacar una necrópolis anterior al propio uso del templo y que se remonta a época visigoda, tal como revela la tipología de algunos de los mismos y el ajuar obtenido (botellitas de cerámica adscritas temporalmente a los siglos VI, VII y VIII). La necrópolis se extiende bajo las cimentaciones del templo visibles actualmente y es posible que se construyera en torno a las grandes sepulturas de granito como la que contiene la estela romana reutilizada ahora descubierta.







Además de las necrópolis y el templo, se ha documentado también la existencia de otros elementos interesantes entre los que destaca un horno para la cocción de cal y materiales de construcción.




-¿Qué conclusiones sacan de lo encontrado hasta ahora?



-La conclusión del equipo arqueológico contratado es que nos encontramos ante la sacralización de un territorio tras la reconquista de los reinos cristianos, donde se tendría constancia de la existencia de un cementerio al que se asocia la tradición cristiana del martirio de San Babilés, y que en el siglo XII o XIII lleva a erigir una ermita o templo en el lugar donde podría estar enterrado el Santo.




A lo largo de los siguientes siglos se producen en el templo distintos saqueos y profanaciones; incluso la ermita fue arrasada durante la ocupación francesa del siglo XIX. La tradición en Boadilla, no obstante, se siguió manteniendo hasta bien entrado el siglo XX como lugar de peregrinación en la zona y hasta la actualidad, con la conciencia colectiva de la existencia de las ruinas que ahora se han descubierto.




La relevancia de los hallazgos ha superado tanto nuestras expectativas como las de la Hermandad. Tanto es así que ya hemos solicitado a la dirección general de Patrimonio de la Comunidad de Madrid que introduzca el cerro de San Babilés dentro de la Red de Yacimientos Visitables de la Comunidad y musealizarlo. Ahora bien, todavía quedan trabajos por hacer.




-¿Cómo puede permitirse un Ayuntamiento invertir en patrimonio histórico con la difícil crisis económica que está viviendo España?



-Pues muy sencillo. Cuando llegué al Ayuntamiento había un déficit de 1,5 millones de euros y una deuda financiera de 30 millones de euros. En 2013 el superávit fue de 13, 6 millones de euros y la deuda financiera el próximo año la dejaremos si no en 0, casi. El truco: renegociar contratos, concursos públicos fijando como criterio fundamental el precio, reducción de sueldos y cargos políticos...Esto hace que, ahora, podamos invertir en descubrir y sacar brillo a nuestra historia, que no es solo nuestra, sino que también lo es de Madrid y de España.








El alcalde de Boadilla del Monte, Antonio González Terol.




En este sentido, la mayor inversión la hemos hecho sobre el Palacio del Infante Don Luis, en el que se han invertido 5 millones de euros, de los cuales 2 millones están financiados por los Fondos FEDER de la Unión Europea y el Banco Santander, que, en menor medida, también ha pagado algunas partes de la restauración. Boadilla es una gran desconocida que queremos situar en el mapa como lo están Aranjuez y El Escorial, municipios con los que, turísticamente hablando, deberíamos estar al mismo nivel.




Estamos convencidos de que apostar por la cultura, la historia y el patrimonio genera un valor permanente que no podemos desaprovechar, además de ser una obligación moral. El indudable potencial turístico es innegable, así como el deber que el Ayuntamiento tenía con su municipio de invertir en aquello que nos reencuentra con nuestros orígenes y antepasados.




-¿Qué papel ha jugado la Hermandad de San Babilés en todo este proceso?



-Se tiene documentación histórica de la regla y ordenanzas de la hermandad de San Babiles en Boadilla desde 1478. En España son pocas las hermandades tan longevas y que se hayan mantenido hasta la actualidad vivas. La Hermandad ha conseguido, durante todos estos siglos, que San Babilés esté muy presente en el municipio.




Además, estas excavaciones no serían posibles si la Hermandad no hubiera advertido que el trazado primigenio de la M-50 pasaba por donde ahora nosotros estamos investigando. Consiguieron que se modificara el trazado para que no pasara por el cerro de San Babilés, algo a lo que accedió la Comunidad de Madrid.




Por último, la labor de investigación histórica de Manuel Gómez, el encargado del archivo de la Hermandad, es más que encomiable. Recientemente descubrió que ya San Eulogio de Córdoba, en el siglo IX, en uno de sus múltiples escritos martiriales, que redactó en la cárcel por la defensa que hizo del movimiento martirial mozárabe, menciona a San Babilés.




Pincha aquí para ver la galería completa de fotos de las excavaciones en imágenes de marzo y los avances realizados por los arqueólogos desde entonces.







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