agosto 2014
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02:23

Cuenta Leonardo Castellani que, visitando allá por los años treinta el Museo de los Horrores de Nuremberg, el dominico Renard le dijo: –«La Edad Media ocultaba el crimen y ostentaba el castigo; y hacía ostentación del castigo para posible corrección del culpable y, en todo caso, para gloria de Dios y enseñanza del pueblo… La edad nuestra oculta el castigo y re-super-publica el crimen; y el crimen, en volandas de la publicidad macabra, se convierte en una imagen obsesiva morbosamente atractiva para el pueblo y altamente ofensiva a Dios».

He recordado estas sabias palabras mientras zapeaba en televisión, brincando de reportaje morboso en reportaje nauseabundo sobre el «pederasta de la Ciudad Lineal», con su aderezo posterior de comentarios sensacionalistas.




Algo muy semejante ya había tenido ocasión de verlo con otros casos nefandos que tienen a niños como víctimas, como el de Asunta, o en general con casos que incluyen aberraciones sexuales. Estos carroñeros siempre obran según el mismo método: aunque hipócritamente no entran en detalles, lanzan –entre elipsis y sobrentendidos– las mayores truculencias, sembrando el escándalo entre los espíritus más candorosos y sugestionables, halagando los espíritus más estragados y llamando la atención de hipotéticos tarados que tal vez hasta ese momento jamás hubiesen concebido delitos tan abyectos, pero a quienes la cháchara morbosa (a veces ilustrada con «teatralizaciones») enardece. Así, exactamente así, es como se siembra la atracción por el mal; así, exacerbando la curiosidad pública sobre vicios aberrantes, se despiertan demonios que estaban dormidos.




Si una persona sanamente constituida con frecuencia necesita de vigorosos esfuerzos, y aun de ayuda divina, para defenderse de ciertas pasiones torpes, ¿qué no ocurrirá cuando la persona es floja de carácter, carece de frenos morales y respira una atmósfera donde las aberraciones se «re-super-publican»? No es necesario ni siquiera recurrir a moralistas jeremíacos para hallar la respuesta: Taine en filosofía y Zola en literatura ya nos mostraron la función decisiva que el medio ambiente desempeña en la formación (y en la deformación) del carácter. El vicio, para prosperar, requiere un clima propicio; y hasta las mismas taras innatas (mucho menos frecuentes de lo que la corrección política y el cine de psicópatas pretenden) son reprimidas en su ejercicio cuando la atmósfera social repele los desvíos y degeneraciones. Pero allá donde tales desvíos y degeneraciones no son repelidos, sino aireados y glosados por los medios de comunicación (a veces con farisaico escándalo, a veces con la intención apenas disimulada de excitar la curiosidad), resultará inevitable que quien padezca alguna propensión abyecta se sienta inducido a darle rienda suelta.




Chesterton lo explicaba maravillosamente: «El mundo se ha teñido de pasiones peligrosas y rápidamente putrescentes; de pasiones naturales convertidas en pasiones contra natura. Así, el efecto de tratar la sexualidad como cosa inocente y natural es que todas las demás cosas inocentes y naturales se empapan y manchan de sexualidad. Porque no se puede conceder a la sexualidad una mera igualdad con emociones o experiencias elementales como el comer o el dormir. En el momento en que deja de ser sierva se convierte en tirana». En efecto, cuando las pasiones se desembridan, acicateadas por la publicidad, se convierten en pasiones putrescentes, ansiosas de conquistar nuevos finisterres de perversidad que combatan el hastío de la carne. Contra facta argumenta non valent; pero nuestra época es experta en negar los hechos.




Artículo publicado en ABC.







02:23

Un día después de que se hiciera público su nombramiento como arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro (Castañeda, Santander, 1945) recibió ayer a ABC en el Palacio Arzobispal de Valencia, la que ha sido su casa en los últimos cinco años. Aunque aún no sabe cuándo tomará posesión de su nuevo destino, el prelado espera poder ganarse el cariño y la confianza de los madrileños a fuerza de diálogo, cercanía y de tomar iniciativas que respondan «verdaderamente a las necesidades de la gente».

-¿Qué retos cree que le esperan como arzobispo de Madrid?



-El primero es conocer la realidad de la Iglesia que camina en Madrid. La idea no es hacer algo nuevo por hacerlo, sino que de verdad responda a las necesidades de la gente y sobre todo a la necesidad de una Iglesia que tiene que salir y hacerse presente en todas las realidades del mundo. Una Iglesia que no tiene que tener cristianos de salón sino en la calle, junto a los demás. En definitiva, una Iglesia que asuma los problemas reales que tiene el mundo y dé una respuesta. Hay muchas necesidades en este momento histórico, pero sobre todo en este momento en que hemos aparcado a Dios. Creo que este es el gran reto que tenemos los cristianos y eso no lo podemos hacer solo viviendo hacia dentro. Hay que salir a evangalizar con las obras y con las palabras.




-¿Por qué cree que el Papa Francisco le ha elegido para ser el nuevo arzobispo de Madrid?



-Sinceramente no lo sé porque yo no conocía al Santo Padre. Le conocí en la visita ad limina de los obispos españoles y después durante un encuentro como vicepresidente de la Conferencia Episcopal, junto al secretario y el presidente. En esa ocasión estuvimos mucho tiempo hablando. Supongo que él se habrá informado y habrá visto que era conveniente que fuese yo el nuevo arzobispo de Madrid. Ciertamente yo no lo esperaba, entre otras cosas, porque llevaba poco tiempo en la archidiócesis de Valencia y también porque me parece que otros pueden hacerlo mucho mejor que yo. Esto no es una falsa humildad, sino que es algo que constanto y podría decir personas concretas.




-¿Ha podido hablar estos días con el cardenal Rouco?



-Sí, he hablado con él. Me llamó y hemos quedado en vernos en esta próxima semana.




-Pero en principio él seguirá hasta cumplir los 20 años al frente de la diócesis en el mes de octubre...



-No sé cómo será. Sí sé cómo vamos a hacerlo en Valencia. El día 4 de octubre entrará el cardenal Cañizares en nuestra archidiócesis y a partir de entonces ya no estaré aquí. A lo mejor me voy unos días de descanso.




-¿Pero entonces todavía no sabe el día exacto que llegará a Madrid?



-Hasta que no hable con el cardenal Rouco no lo sabré. No tengo problema en entrar cuando sea, pero no sé exactamente cuándo podré hacerlo.




-Usted llega a una diócesis que ha tenido durante 20 años no solo al mismo obispo, sino también a un prelado con una impronta que ha marcado la historia de la Iglesia en España, ¿estas circunstancias le producen algún temor? ¿Qué sentimientos le despierta?



-Cuando recibes la noticia de que el Santo Padre te nombra arzobispo de Madrid el primer sentimiento que te llega es un cierto miedo y comienzas a pensar qué es lo que tienes que dar allí. Pero llega un momento en que uno descubre en aquellas palabras de San Agustín lo que en verdad tienes que hacer en la vida. Te das cuenta de que no hay que buscar qué dar sino darte a tí mismo. Y con esa convicción voy a Madrid. Por eso cuando me preguntaban cuáles eran mis proyectos les decía que primero pretendía conocer la realidad y darme desde el principio. Creo que eso lo he intentado hacer en todos los lugares donde he estado y eso es lo que voy a intentar hacer ahora.




-¿Cómo entiende la relación con el poder político? En Madrid además del gobierno autonómico que también tiene aquí en Valencia está el Gobierno de la Nación.



-Yo entiendo esas relaciones desde mi condición de obispo y desde la convicción de un hombre que cree firmemente que la Iglesia tiene una presencia pública. La Iglesia no es para las sacristías, es para salir al mundo. Y naturalmente cuando sale al mundo se encuentra con los poderes públicos y naturalmente tiene que hacer lo que hizo el Señor. El Señor fue el primero que inició la cultura del encuentro. El Padrenuestro es un diseño de lo que es la cultura del encuentro: Hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. Dedicarme a que percibamos esto y que no estamos para dañarnos, sino para sanarnos unos a otros. Es que no me veo haciendo otra cosa porque no sabría hacerlo. Me he preparado para esto. En la Iglesia no hacemos proselitismo. Tenemos que hacer una pastoral de atracción. La atracción se hace con esa capacidad de mirar al otro no como un enemigo sino como un hermano. Yo le pido al Señor ser un pastor así. ¿Es un cuento de hadas todo esto que les estoy contando? Yo creo que no. Lo ha hecho otra gente.




-¿Estamos en un cambio de ciclo de la Iglesia en España?



-Ciertamente. Tenemos que asumir que está naciendo una época nueva. Por eso es mucho más urgente ver qué cimientos ponemos para construir algo que merezca la pena, que tenga presente y futuro. En esta época hay una enfermedad que yo siempre he llamado la de las tres «d». Desdibujamiento de lo que es la persona humana, la deseperanza y la desorientación. El ser humano o es peregrino o es vagabundo. Al vagabundo le da igual estar aquí que estar donde sea; el peregrino, en cambio, sabe de metas. Yo creo que en este momento es bueno intentar que la Iglesia haga presente su capacidad para que esta enfermedad no exista.




-¿Por qué es usted una vocación tardía? Hoy en día cuesta entender que ordenarse a los 28 años es un vocación tardía pero en esa época sí lo era.



-Yo siempre cuento que el primer día que empecé a dar clases mientras explicaba a los alumnos la ecuación de segundo grado me dije: «Creo que puedo hacer algo más». Así llegué a mi vocación, de una forma sencilla.




-¿Qué cree le hace falta a la Iglesia en España para convertirse en esa Iglesia que pretende el Papa Francisco, más cercana, más atenta a los pobres?



-La Iglesia hace muchas cosas. Si ahora mismo retirásemos esas obras concretas que realizan congregaciones, movimientos y organizaciones España sería completamente distinta. Pero así y todo sí que es verdad que es probable que esa historia de amor que tiene que seguir realizando la Iglesia la tenemos que hacer todos juntos y unidos. Tenemos que ser capaces de no maquillarnos tanto los ojos que nos impidan ver las realidades que se están dando, pero también es verdad que la Iglesia tiene que ser capaz de que esto se muestre con más fuerza. Si no estáis unidos y cada uno va por su lado, esto afecta la vida del obispo porque el que tiene que recrear la unidad es el obispo. Nadie sobra en la Iglesia, al menos a mí no me sobra nadie.




-El Papa Francisco pone el acento en que el estilo y las formas son tan importantes como el mensaje mismo, ¿está de acuerdo?



-Yo creo sinceramente que sí. El Papa con un gesto muy sencillo nos está escribiendo una encíclica y eso es importante en la vida de todos los seres humanos. Hoy la gente entiende más a los testigos. Lo decía Pablo VI. Necesitamos más testigos que maestros. No es que no sean necesarios los maestros pero a la gente le entran las cosas por lo que ve. Pero detrás del gesto tiene que haber esa sabiduría que viene de Dios y que supone también ser maestro. En ese sentido, el Papa Francisco es un hombre que tiene la sabiduría, que la sabe hacer ver y vivir con hechos concretos que están prendiendo en la gente. ¡Cuánta gente que miraba para otro lado ha vuelto a mirar a la Iglesia con el Papa Francisco! Yo conozco mucha gente.




-Esta pregunta puede parecerle precipitada pero ¿piensa continuar con la Misa de la Familia que se celebra cada año en la Plaza de Colón?



-No he pensado en ello. Creo que es muy bueno que en las diócesis se celebre en todas las iglesias. Estoy hablando por hablar porque no había pensado en esa pregunta. Pero sí he pensado siempre que esto debiera estar en las Iglesias particulares, que la Iglesia diocesana tiene que celebrar ese día y con fuerza y con su obispo al frente.




-¿Qué siente usted cuando ve que otras religiones asesinan a los cristianos en nombre de Dios en otras partes del mundo?



-Un dolor tremendo porque ciertamente ese no es Dios. Matarán en nombre de Dios pero si es Dios nunca mata, nos hace vivir a todos. Cuando yo convierto a ese Dios en una lucha política pues probablemente lo que esté haciendo es imponer a los demás mi forma de entender las relaciones entre los hombres, la política. A mí me da una pena tremenda. Por eso les decía qué vigencia tiene el Padrenuestro. Y qué necesidad tiene este mundo de que verdad podamos entender que en nuestras relaciones las grandes religiones tenemos que ponernos a descubrir que nuestro Dios es un Dios que es imposible que si es Dios mate. Al contrario viene a dar vida.




-A cualquiera podría parecerle inverosímil que en pleno siglo XXI haya tantos mártires. Quizás las cosas no han cambiado tanto como creíamos...



-El Papa es un ejemplo de ese intento de querer de que todos sean uno. Ahí está la oración con palestinos y judíos. Él intenta reunirse con todos porque lo cierto es que no puede ser un Dios que mata. Eso es de los hombres.







08:27

Hace años era capellán de un Centro de promoción obrera en el suburbio sur de Roma. Un día se presentó el cardenal Casaroli, a la sazón Secretario de Estado del Vaticano, y mantuvo un diálogo con los profesores y alumnos. Uno de ellos le preguntó qué recuerdos destacaría del tiempo que sirvió a Pablo VI. El cardenal se concentró unos momentos y añadió: la firma de la Humanae Vitae. Y añadió: “A finales del mes de julio de 1968 el Papa estaba muy preocupado. Un día cogió un abultado fajo de documentos y se fue a Castel Gandolfo. A los pocos días le encontré completamente cambiado. Estaba radiante y feliz. Había firmado la Humanae vitae”.

Efectivamente, el 25 de julio de 1968 Pablo VI firmó ese documento, que se convirtió en la gran cruz de su Pontificado y fue uno de los escritos magisteriales más contestados de los últimos tiempos, fuera y dentro de la Iglesia. “Raramente –escribió en 1995 el cardenal Ratzinger- un texto de la historia reciente del Magisterio se ha convertido en signo de contradicción como esta encíclica”.




La encíclica era una defensa decidida de la vida humana, rechazaba la contraconcepción con métodos artificiales e iba contra el hedonismo y las políticas de planificación familiar, impuestas a menudo por los países ricos a los países pobres. Mantenía, en cambio, el principio de paternidad consciente y éticamente responsable. Como escribió el cardenal Danielou, el documento subraya “el carácter sagrado del amor humano” y es un verdadero “revulsivo contra la tecnocracia”. La doctrina de la Humanae vitae contradecía -y contradice- los gustos del tiempo y desafiaba el clima cultural de la época y los enormes intereses económicos de las grandes multinacionales. Su enseñanza es, ciertamente, exigente y no se recuerda con gusto. Pero tampoco el Evangelio se sigue con gusto y deja de ser exigente.




Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón. Ante los inquietantes desarrollos de la ingeniería genética, la Humanae vitae es una luz profética, cuando asegura que “si no se quiere exponer al arbitrio de los hombres la misión de generar la vida, se deben reconocer los límites infranqueables a la posibilidad de dominio del hombre sobre el propio cuerpo y sobre sus funciones, límites que a ningún hombre le es lícito franquear”. Efectivamente, hoy el hombre sufre el vértigo de la eterna tentación: querer ser como Dios a costa de autodestruirse y destruir a los demás, especialmente a los más desprotegidos e inocentes.




Pablo VI alertaba que la contraconcepción provocaría no sólo una alarmante disminución de los nacimientos sino la destrucción del amor humano, aumentando el número de abortos y de divorcios, con el consiguiente perjuicio para los mismos cónyuges y, por supuesto, de sus hijos. Basta mirar lo que está ocurriendo en Europa y en España para percatarse de que Pablo VI no se equivocaba. Los expertos hablan ya de una Europa y una España no solo envejecida sino socialmente depauperada e incapaz de asegurar el estado del bienestar. Nuestra otrora pujante Castilla, ¿no es también un ejemplo elocuente?




Hace pocos días un periódico tan poco sospechoso como Le Monde decía que hay que potenciar la regulación de los nacimientos por métodos naturales y no por la píldora. Eso es, exactamente, lo que decía hace cincuenta años la Humanae vitae. El remedio contra el divorcio, la violencia sexual, el abandono de los hijos y la misma pervivencia como pueblo no está en el control artificial de los nacimientos mediante el uso de la píldora “del día después” u otras, sino en descubrir la belleza del amor humano y del amor conyugal, viendo el cuerpo humano no sólo como un instrumento de placer sino como un medio privilegiado de comunicación personal y de autoentrega al otro.







04:41

El Papa Francisco recibió el 29 de agosto en el Vaticano al padre Jorge Hernández, un misionero argentino del Instituto del Verbo Encarnado que trabaja como párroco de la iglesia de la Sagrada Familia situada en la franja de Gaza, fuertemente golpeada por los enfrentamientos entre las fuerzas de Hamas e Israel.

En diálogo con ACI Prensa después de entrevistarse con el Pontífice, el Padre Hernández aseguró que su comunidad experimentó la cercanía del Papa Francisco durante los 52 días de bombardeos en Gaza, a través del frecuente envío de mensajes de correo electrónico.




"No es la primera vez que experimentamos la cercanía del Papa. Durante los días de guerra nos mandaba emails de apoyo que hicimos llegar a toda la comunidad cristiana, y ha sido un consuelo, porque de entre los 2 millones de habitantes de Gaza, 1350 son cristianos, de los cuales 136 católicos. Es muy significativo, una gracia y una bendición que preste tanta atención a las personas", indicó.




Sobre el encuentro de este viernes, el sacerdote aseguró que “una vez más, el Papa nos ha querido alentar a continuar y vivir la presencia de los cristianos, aunque sea mínima, en Tierra Santa. Que Gaza es a titulo pleno Tierra Santa. El Papa alienta a que sigamos testimoniando la verdad de que Jesucristo es príncipe de la paz”.




El Santo Padre “nos dio el consejo de no perder la alegría. Nos ha animado a continuar siendo: ‘la sal de la tierra,’ tratando de no olvidar la dimensión sobrenatural de la presencia de los cristianos allí”, añadió.




El sacerdote insistió en su gratitud por la preocupación del Papa Francisco “por nosotros, un pequeño número de fieles, especialmente significativo si pensamos que Gaza tiene una población de 2 millones de habitantes”.




A nivel humanitario, el sacerdote argentino explicó que los ciudadanos de Gaza han perdido todas sus pertenencias y sus casas.




“Hay mucho desconcierto en Gaza. Los habitantes de Gaza lo han perdido todo y muchos se ha refugiado en tiendas de campaña. El mayor miedo es enfrentar ahora el frío del invierno. Hay gente que necesita de todo porque han tenido que escapar, porque su casa ha sido bombardeada”, denunció.




En este sentido explicó que Cáritas, el órgano caritativo de la Iglesia, estuvo con ellos desde el principio. “Siempre han estado a nuestro lado. Nosotros pudimos albergar en nuestra escuela a más de 1.200 personas, porque justamente Cáritas nos ayuda. Nos ayudó en su momento suministrando alimentos, agua y elementos de higiene. Eso evidentemente tiene un valor enorme”, dijo.




Sin embargo, el P. Hernández se muestra optimista: “Como dice el Papa Francisco la paz es posible, es posible que los pueblos vivan en armonía entre ellos, por supuesto que pide no pocos sacrificios, pero es posible”.




En referencia a la última guerra, interrumpida con una tregua indefinida el pasado 26 de agosto, el P. Hernández recalcó que “en una guerra todos son iguales; los misiles no respetan ni color, ni religión, ni lugar, ya seas palestino, israelí, cristiano, musulmán… en una guerra nadie gana, las dos partes pierden, a su modo, algo, y tendrán que dar cuentas con el tiempo de las consecuencias que los enfrentamientos armados causan”.




A través de ACI Prensa, el P. Hernández quiso agradecer “a todas las personas de todo el mundo que rezan y ofrecen a Dios sacrificios implorando la paz para Oriente. Sepan que también que nosotros rezamos por ellos y que esperamos que nuestro Señor, Príncipe de la Paz, los bendiga”.







04:09

Siempre que pensamos que hemos tocado fondo nos equivocamos. Después de Vincent Peillon [ministro de Educación entre 2012 y 2014] y su religión laica, después de Benoît Hamon [ministro de Educación entre abril y agosto de 2014] que fielmente ponía en marcha su programa revolucionario, he aquí a Najat Vallaud-Belkacem, nueva ministra de Educación. Es uno de los cargos más importantes de todo gobierno socialista, lugar estratégico de manipulación de los espíritus y de predicación capilar de los dogmas revolucionarios. Este nombramiento de la ex ministra de los Derechos de las Mujeres es una promoción importante, recompensa por una perfección ideológica.

Dejemos de lado su recorrido político, forzosamente socialista: cercana a Vincent Peillon y Arnaud Montebourg [también ministro socialista hasta la reciente crisis del Gobierno galo], esta joven mujer de origen marroquí se acerca desde hace tiempo a los centros de poder. O de lo que queda de ellos en una Francia prisionera de la Unión Europea, una Francia universalizada. Sabemos que los gobiernos cambian y que la política impuesta a Francia permanece: desde este punto de vista, el nombramiento de Najat Vallaud Belkacem podría dejar indiferente.




Pero ahí está. Najat Vallaud-Belkacem no está sólo al servicio de este pensamiento único, ella es una «pasionaria». Obsérvese que esto deja abierta la cuestión de saber si ella misma es una «pensadora» del pensamiento único. Sólo importa esto: ella lo difunde, lo promociona, lo impone. Ha hecho de la «igualdad» un absoluto que aplasta todo lo que encuentra a su paso (algo inherente en la naturaleza de la igualdad revolucionaria).




Imponiendo la ideología de género



Desde este punto de vista, el cargo de ministra de los Derechos de las Mujeres le iba como anillo al dedo. Dentro del partido socialista ya estaba a cargo de los derechos LGBT, comprometiéndose en favor del «matrimonio» de los homosexuales. Podríamos decir que ella no hacía otra cosa que expresar la línea del partido. Pero sus convicciones la llevaron a incluir esta lucha en un marco que iba desde la promoción de la igualdad, a la dirección de una misión de lucha contra la homofobia bajo Ayrault: fue ella quien instigó los ABCD de la Igualdad (asignatura adoctrinadora en la ideología de género, N.d.T.).




Que sea ella quien coja ahora -y a pesar de las protestas que han llevado a la «congelación» de la experimentación sobre estos recorridos en ciertas escuelas superiores– la dirección de la Rue de Grenelle (calle donde está situado el Ministerio de Educación, N.d.T.), es todo un símbolo. Ha sido chasquear a quienes habían creído que el gobierno daba marcha atrás.




Najat Vallaud-Belkacem partició en la revisión de las leyes bioéticas, que aseguraron el derecho de investigación sobre los embriones. Apoyó y promovió el aborto -presentado como una prioridad por el primer gobierno de François Hollande- a través del reembolso del 100%, de la creación del primer sitio internet oficial sobre la «IVG» (siglas en francés para la Interrupción Voluntaria del Embarazo, N.d.T.), asegurando una buena «información» a las mujeres que corrían el riesgo de cambiar de opinión al caer en páginas web que les hablaban de los inconvenientes del aborto y sobre la posibilidad de obtener ayudas si seguían con el embarazo y, por último, obteniendo la supresión de la palabra «angustia» de la ley sobre el aborto legal en la ley sobre la igualdad promulgada simbólicamente el 4 de agosto pasado.




Esta ley sobre la igualdad «mujeres-hombres» (respeten bien el orden, a partir de ahora hay igualdades que no son simétricas) tiene como objetivo «cambiar las mentalidades», como declaró ella misma en su discurso a favor de este texto, redactado por ella. Su objetivo es hacer desaparecer poco a poco los «estereotipos de género», ya sea a la cabeza de las empresas del CAC 40 (índice bursatil francés, N.d.T.) o en la intimidad de los hogares.




Ella asesinó al «buen padre de familia»: eliminando estas palabras de todos los códigos del derecho francés, la ley firmó el desenlace de la lucha contra toda autoridad paternal, sacralizando el odio al padre.




Recuérdese bien la última frase de la exposición de motivos de esta ley, que lleva la marca NVB: la política en favor de la igualdad deberá comportar «acciones cuyo fin sea llevar al conocimiento del público las investigaciones francesas e internacionales sobre la construcción social de los roles sexuados». Las palabras no están, pero se trata sin duda alguna de ideología de género. Sí, es la ideología de género la que presidirá el destino de la escuela francesa a partir de ahora.




El nombramiento de Najat Vallaud-Belkacem como ministra de Educación (y del «descerebramiento», del adoctrinamiento) no es -perdonen lo simple de la expresión- dejar con un palmo de narices Es un escupitajo a la figura de las familias. Una declaración de intenciones totalitaria.




Publicado en Risposte Catholique .



Traducción de Helena Faccia Serrano.







17:30



Normalidad. Esa es la palabra que mejor define los cambios que se han anunciado para las Archidiócesis de Madrid y Valencia y que se llevarán a cabo en el próximo mes de octubre. Normalidad, porque lo que se va a producir es el lógico relevo en la dirección de las respectivas Diócesis. en una, por jubilación de su, hasta ahora, arzobispo; en otra, porque el que la ha regido en los últimos años pasa a la sede madrileña y queda vacante la valenciana.



No hay traumas, ni conspiraciones, ni venganzas, ni humillaciones, ni esos ingredientes que se suelen usar para adobar una buena novela de intriga. Rouco se va, después de veinte años de gobierno de la principal diócesis española, y le llega un sucesor. ¿Podía haber sido otro? Pues sí, naturalmente. El Papa podía haber elegido desde un cura raso a un cardenal, pasando por cualquier obispo o arzobispo de los que están en ejercicio en España. Si ha elegido a monseñor Osoro ha sido porque así lo ha creído conveniente. Él tiene el poder para hacerlo y cualquier decisión que hubiera tomado habría encontrado aplausos y críticas; eso es lo que lleva consigo tomar decisiones, así que también en eso completa normalidad.



En cuanto a la marcha del cardenal Cañizares a Valencia, también ha sido una decisión del Papa que, creo, ha tenido en cuenta que el, hasta ahora, prefecto del Culto Divino, deseaba volver a ejercer su trabajo pastoral de forma directa, en medio del pueblo, y que es originario de Valencia, a cuya sede es enviado ahora como pastor.



Monseñor Osoro es un gran obispo. Lo ha demostrado en las tres sedes episcopales por donde ha pasado. Madrid tendrá un digno sucesor del cardenal Rouco y estoy seguro de que lo hará muy bien. Entre otras cosas porque él ya tiene experiencia y Madrid no es una diócesis difícil, ni tiene un clero levantisco y complicado. En cuanto al cardenal Cañizares, los que le conocemos sabemos bien que se trata de un hombre excepcional en todos los sentidos; ha sido una buena decisión del Papa mandarle a España, pues así podrá poner ahora al servicio de la Iglesia en nuestro país, y no sólo en Valencia, toda la sabiduría acumulada en tantos años de trabajo -desde la Universidad de San Dámaso hasta ser "ministro" de dos Papas- y sus magníficas relaciones con políticos de todo tipo y líderes sociales y culturales.



La Iglesia en España queda enriquecida con estos nombramientos. Ante las convulsiones políticas y sociales que se viven y se esperan, la llegada de Osoro a Madrid y de Cañizares a Valencia -que, además, son muy buenos amigos entre sí-, es una gran noticia. Vendrán, lógicamente, otros cambios (por ejemplo, Barcelona). Lo normal en una Iglesia que está viva y que quiere servir continuamente a su pueblo, adaptándose a las circunstancias sin perder lo esencial de sí misma: la fidelidad plena a su fundador, Jesucristo, a su persona y a sus enseñanzas.







17:30

Groserías y un lenguaje ambiguo eran parte de la violencia cotidiana con la que el chileno René Araya establecía una errática y agresiva comunicación con su esposa Marcela.

El proyecto matrimonial y de familia con Marcela le resultaba cada vez más ajeno. En ese mar de confusión y compulsiones transcurría su vida.




Creció sin referentes, buscó en la New Age



René creció sin referentes que encauzaran o nutrieran su fe. Fueron entonces los libros de metafísica y algunas ideas de la New Age, “como el creer que Dios era energía”, las únicas bases de una tibia búsqueda espiritual que tampoco era para él una cuestión significativa.




Es más, René se sentía siempre “impulsado por un algo que latía en mi interior al punto que era un joven complicado, mal genio, violento, era desagradable”.




Disfrutaba incluso, recuerda, cuando se burlaba de las expresiones de piedad de las personas.




Una esposa firme en la oración y alabanza



Marcela, la esposa, se refugiaba paciente en la oración. Ella desde joven participaba en la pastoral de su parroquia y al casarse con René uno de sus momentos de mayor felicidad y consuelo era participar en un grupo de alabanza al Espíritu Santo.




Si algo tenía claro esta esposa es que no renunciaría a la esperanza de que su esposo, algún día, se convirtiese.




Sin embargo, la sola idea de tener que ir con su esposa a una misa, causaba una explícita reacción de compulsivo rechazo en René.




“Recuerdo que a veces le decía: «¡Cómo se te ocurre estar en las catequesis!»… pero usando palabras violentas, groseras. Mi esposa formó entonces un grupo de oración, regresaba feliz y yo la recibía de mala manera. ¡Incluso intenté forzarla para que dejara de ir a misa!”.




Por un amigo, aceptó ir a un encuentro especial



Aunque no doblaba sus rodillas ante nada ni nadie, comenta René, quizás porque también un amigo recibió la misma invitación, aceptó ir a un Encuentro de Padres en el Espíritu (EPE)… sin tener mucha noción de qué se trataba aquello.







“Tenía más de 30 años ese año 1993 cuando viví aquella experiencia donde el Señor, durante el retiro, se pronunció sutilmente… pura misericordia de Dios. Como Él sabía que yo era quisquilloso, rabioso –que incluso hablaba en doble sentido, con muchos garabatos y tratando violentamente a la gente-, se valió de muchas personas para conquistarme”, recuerda, hoy sereno y emocionado.




Era Pentecostés y los recuerdos de aquella jornada son intensos en la memoria de René: “¡Si hasta hubo un matrimonio! Se hablaba del amor. Incluso hubo un hombre que me abrazó, me tomó de repente, y me dijo: «Yo te amo tal como eres». En ese instante caí de rodillas y entendí... El Señor fue sabio”.




El retiro fue el punto de partida para una serie de acontecimientos que lentamente sanaron a René.




Entre ellos, vino luego un encuentro de la Renovación Carismática Católica donde “vi que Dios estaba vivo, no era una historia; vi auténticos milagros en personas… el perdón, la sanación espiritual y física”, proclama este converso a la fe.







Dejar de fumar, cambiar de hábitos



Y como en la Sagrada Escritura se narra, también él, que mucho había recibido, aprendió de igual forma a testimoniar… “Antes fumaba mucho, dos cajetillas de cigarros al día. Recuerdo que en un retiro, un sacerdote nos dijo que si queríamos dejar nuestros vicios nos decidiéramos en ese instante y que el Señor nos iba a sanar. Y me quedé pensando. En ese instante oré: «Señor, yo he tratado el dejar de fumar por muchos años, pero no he podido… te entrego mis cigarros». En ese momento no los tiré, pasó poco más de un mes y entonces de improviso tomé los cigarros de mi bolsillo, busqué los que estaban en el velador de mi casa y los puse en la basura. A partir de ese día, prometí dejar de fumar”.




René recuerda este paso a paso donde fue muriendo al “hombre viejo”, sanando, liberando. Para él compartir su testimonio es gratitud con Dios… “Porque, cuando Dios pasó a estar en primer lugar, sobre todas las cosas, yo me enamoré completamente de mi esposa. ¡Es hermoso! porque cuando doy la prioridad a Dios, desborda el amor”.




Con Marcela han cumplido 28 años de matrimonio, tienen dos hijas y desde hace algún tiempo es monitor de los Encuentros de Padres en el Espíritu (EPE), los mismos que iniciaron su conversión.







07:11

Nadie se ha puesto en contacto con ellos y, de momento, no parece que su deseo de que el párroco de Sorihuela del Guadalimar se disculpe esté próximo a hacerse realidad. Sin embargo, Alfonsa Rubio y su marido, Juan Mora, no están dispuestos a dar su brazo a torcer porque siguen convencidos de que su hija no iba vestida de forma inadecuada, argumento que utilizó el cura para negarle la comunión durante una misa funeral celebrada el pasado 7 de agosto.

Lo que sí recibió el matrimonio de Sorihuela del Guadalimar esta semana es una carta firmada por el obispo de Jaén, Ramón del Hoyo, datada el 25 de agosto, un día antes de que el caso de esta familia jiennense saliese a la luz a través de las páginas de Diario JAÉN.




La misiva dice, textualmente: “Sus injustos calificativos para su sacerdote no merecen mi contestación a su escrito. Sí lo he puesto en conocimiento del interesado, pero no es desde su postura insultante como se arreglan las cosas, sino desde la humildad, diálogo y caridad cristiana, entre unos y otros”.




Ante tal afirmación, Alfonsa Rubio se defiende y niega, de forma tajante, que en el escrito remitido haya insultado al párroco, Jesús Fernández.




Es más, reitera que su denuncia se ciñe, única y exclusivamente, al hecho concreto del funeral del abuelo del amigo de su hija, y que en ningún momento critica la labor que el sacerdote realiza en la iglesia o con la comunidad del municipio jiennense.







Este es el vestido que llevaba la joven en el funeral, en pleno verano andaluz, cuando le negaron la comunión, según la familia... Pero incluso si el vestido se considera adecuado, ¿justifica que la familia denuncie al cura ante la Guardia Civil?




El caso de esta menor a la que se le negó la comunión por no vestir de forma adecuada —llevaba el vestido que se ve en la imagen sobre estas líneas— no ha dejado indiferente a nadie.




Es más, son muchos los medios de comunicación radiofónicos, escritos y de televisión que se han hecho eco de la noticia que avanzó este periódico.




Tal es así, que ha dado pie a que se genere un debate social sobre si las normativas del párroco son demasiado estrictas y poco acordes con los tiempos actuales.




Hay voces que defienden que se debe guardar un mínimo decoro y protocolo para acudir a misa o entrar a un templo; la propia Alfonsa Rubio opina así. Pero los hay que consideran que el vestido que llevaba la menor de 16 años no era precisamente indecoroso ni poco respetuoso.




Mientras, la familia espera que alguien se disculpe y les conteste si este fue un motivo tan importante como para negarle la comunión en un templo lleno.







06:40

El Palacio Arzobispal de Valencia se quedó pequeño el jueves para acoger a los feligreses que quisieron «despedir» al arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, y asistir a la lectura de su nombramiento como nuevo arzobispo de Madrid.

La hora del Ángelus, el mediodía, fue la elegida para comunicar lo que era un «secreto» a voces: Osoro será el nuevo pastor de la Diócesis de Madrid y el cardenal Antonio Cañizares ocupará su lugar en la de Valencia.




A las 12.03 horas Osoro descendió por la escalinata y recibió un caluroso aplauso de todos los presentes, que se prolongó durante un minuto.




«Gracias, siempre sorprendéis y llegáis al corazón», agradeció el aún arzobispo de Valencia, emocionado pero tranquilo.




Tras el rezo del Ángelus, el vicario general, Vicente Fontestad, leyó la carta del nuncio apostólico en España, Renzo Fratini, que confirmaba el nombramiento de Osoro, y su sustitución en Valencia por el cardenal Antonio Cañizares. Un toque específico de nombramiento de arzobispo, realizado por seis campaneros del Micalet, dio la bienvenida a los nuevos cargos eclesiásticos.




En medio de un calor sofocante, que humedeció los rostros y camisas de todos los presentes, el ya arzobispo electo de Madrid leyó una carta de despedida a los valencianos y otra de bienvenida a los madrileños.




«Os he querido y lo seguiré haciendo de otra manera, pero habéis realizado la conquista de mi corazón, en el que siempre estaréis los valencianos», aseguró Carlos Osoro quien admitió que «llevo toda la vida con maletas» y que llegó a sentir, como cualquier mortal, «miedo ante algo nuevo, algo grande». Aunque marcha a Madrid como «un obispo más» para «hacer lo mismo que he hecho en Valencia».




Antes de despedirse uno a uno de todos los presentes en la puerta del Palacio Arzobispal, Osoro agradeció la complicidad de los jóvenes (una alusión que arrancó otro acalorado aplauso) y protagonizó una divertida anécdota.




Llamó en directo al cardenal Antonio Cañizares, pero saltó el buzón de voz. «Antonio, tienes aquí a muchísima gente que te quiere y te espera», aseguró, mientras reclamaba un aplauso de bienvenida a todos los presentes para el nuevo responsable de la iglesia valenciana, que ayer estaba en Roma.




Al momento sonó su móvil... Pero era Arturo, «un arzobispo cubano», que le felicitaba por su nombramiento.




Tras el prolongado besamanos, el ya arzobispo electo de Madrid atendió a los periodistas en la Vicaría de Evangelización de la calle Avellanas.




Allí confesó, a preguntas de los periodistas, que «me voy de Valencia con las sotanas que tengo, con la ropa que tengo, con muchos libros que me llevaré porque los necesito para seguir trabajando, estudiando y anunciando el Evangelio, y con muy poquitos euros en la cuenta donde ponen los 1.010 euros cada mes».




Ni siquiera se llevará a ningún colaborador de Valencia.




«Yo siempre he ido yo, con lo que soy y lo que tengo y he buscado a la gente en el lugar que el Señor me da».




Ni siquiera hace caso de quienes le etiquetan como el «hombre más visible del Papa Francisco en España» o que lo sitúan como nuevo cardenal y futuro presidente de la Conferencia Episcopal Española.




«No me veo como nada más, ni con demasiadas capacidades para ser otra cosa», descartó, aunque agradeció la confianza del Pontífice para «fiarse de mi y hacerme un regalo como la diócesis de Madrid».




En su intervención tuvo palabras para el Papa Francisco, «un ejemplo de pobreza evangélica y de aproximación sincera a todos los hombres»; para su antecesor en Madrid, Antonio María Rouco Varela, de quien valoró «las muchas cosas que ha realizado, las que se ven y muchísimas que no se ven»; y para su sucesor en Valencia, Antonio Cañizares, «un hombre bueno y siempre de Dios que tiene prudencia, fortaleza, valentía, firmeza y misericordia».




Osoro sólo lamenta haber dejado el itinerario de reforma de la iglesia valenciana por hacer. También se le preguntó por el retraso en aprobar el misal valenciano o la ausencia de un gesto público hacia las víctimas del metro. «A eso no voy a contestar», zanjó.




Despedida de los políticos valencianos



El presidente de la Generalitat valenciana, Alberto Fabra, expresó ayer su «más sincera felicitación» al arzobispo electo de Madrid, Carlos Osoro.




Fabra visitó al anterior arzobispo de Valencia para transmitirle su felicitación, y la de todos los valencianos, según informó la Generalitat en un comunicado.




Fabra recordó que el 8 de enero de 2009 Benedicto XVI designó a Carlos Osoro arzobispo metropolitano de Valencia, convirtiéndose así en el obispo nº 59 de la ciudad.




«Durante su mandato, incorporó el Cáliz de la Catedral de Valencia al escudo episcopal como gesto de afecto».




Al acto en el Palacio Arzobispal por la mañana sólo asistió el presidente de las Corts Valencianes, Juan Cotino, que se fundió en un abrazo con Carlos Osoro al finalizar el acto. Cotino declinó atender a los medios de comunicación. «No quiero hacer declaraciones, porque luego me preguntarán por otras cosas y hoy el protagonista es el arzobispo», respondió a dos periodistas que le pidieron unas declaraciones.







06:08

Cáritas Española apoya el despliegue de Cáritas Ucrania para ayudar a los desplazados por el conflicto con Rusia.

Se calcula que son más de 400.000 personas las que han huido de un conflicto violento que dura ya diez meses y ha causado 2.500 muertos en Ucrania oriental.




Según los últimos datos de la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA), publicados el pasado 22 de agosto, el número de desplazados internos en Ucrania es ya de más de 190.000 personas, mientras que otras 207.000 han huido del país para refugiarse en Rusia.




Además, casi 4 millones de personas siguen viviendo en Crimea –ahora anexionada a Rusia– y en las provincias orientales de Ucrania afectadas directamente por el conflicto, donde a fecha de hoy, continúan los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas pro-rusos.




El impacto de esta crisis se centra en la población civil, cuyo número de desplazados, refugiados y muertos no deja de aumentar –ya han fallecido casi 2.500 personas y otras 6.000 han resultado heridas–, así como en la economía local, que se encuentra parada, y en el daño que están sufriendo las infraestructuras.




Presencia de Cáritas Ucrania



Ante esta emergencia humanitaria, cada vez más grave, Cáritas Ucrania ha reforzado su presencia en todo el país, así como sus programas de ayuda para llegar a la población afectada por el conflicto.




En la actualidad, su prioridad se centra tanto en atender a los desplazados que llegan a la parte occidental como en facilitar ayuda de primera necesidad a las personas más vulnerables que siguen viviendo en las provincias orientales.




Con este último objetivo ha abierto una nueva oficina en la ciudad de Járkov, al este del país, para disponer de información directa de la situación en esa zona y tener un canal de trabajo directo con la población local.




A pesar de la violencia y la inseguridad imperantes en la región oriental del país, Cáritas Ucrania sigue desarrollando las acciones estratégicas que ya venía realizando desde hace años, como la ayuda psicológica y material a los más vulnerables, especialmente a familias, ancianos que viven solos, niños de la calle y víctimas de tráfico de personas.




Además, ha llevado a cabo campañas de reparto de agua potable en las ciudades en las que los bombardeos han destruido las infraestructuras de agua y saneamiento, y tiene previsto iniciar, a partir de septiembre, un programa de rehabilitación de viviendas, escuelas y guarderías, de cara a la temporada invernal




En cuanto a las personas que se han desplazado hacia la parte occidental de Ucrania huyendo de los combates, Cáritas desarrolla programas de ayuda de emergencia: distribución de alimentos y de artículos de higiene, refugio y transporte, apoyo psicológico, y asesoramiento legal y obtención de documentación perdida.




Los principales beneficiarios de estas acciones son familias numerosas, personas con discapacidad, niños, ancianos y mujeres embarazadas o que han quedado como cabeza de familia.




Cáritas Española colabora en este programa de ayuda humanitaria, puesto en marcha el pasado mes de mayo, con una aportación de 50.000 euros.




Apoyo de Cáritas Española desde 2008



Junto a estos programas, Cáritas Ucrania mantiene sus proyectos de asistencia médica, psicosocial y material a los heridos y a los familiares de las personas fallecidas durante las protestas de la Plaza Maidán, en Kiev, que tuvieron lugar entre noviembre de 2013 y febrero de 2014, y que costaron la vida a 167 personas.




Cáritas Española aportó en su momento 30.000 euros a este programa, que aún sigue en marcha y que se centra en el tratamiento médico y de rehabilitación de los heridos, la atención psicoterapéutica a ellos y a las familias de las víctimas, la distribución de materiales de primera necesidad y la reparación de viviendas e infraestructuras.




Cáritas España, que colabora con Cáritas Ucrania desde 2008 en diferentes programas de desarrollo --sobre todo en la atención a colectivos en riesgo social, como personas con discapacidad, niños y víctimas de tráfico de personas--, ha sido testigo directo de todos estos esfuerzos de esa Cáritas hermana por atender a los afectados por la situación de emergencia política y humana que vive el país.




Así se pudo constatar durante el viaje realizado a Ucrania el pasado mes de julio por una misión de miembros de las principales Cáritas donantes de la red internacional, en la que participó Agustín Gutiérrez, técnico responsable de ese país en el Area de Cooperación Internacional de Cáritas Española.




Esa visita sirvió para reafirmar la voluntad de seguir acompañando a Cáritas Ucrania en su trabajo por aliviar el sufrimiento de las personas víctimas de este conflicto armado.







01:39

Un total de 611 residentes de 31 países diferentes fueron "ayudados a morir" [es decir, a matarse, a suicidarse] en Suiza entre 2008 y 2012.

En concreto, fueron:



-268 alemanes,



-126 británicos,



-66 franceses,



-44 italianos,



-21 estadounidenses,



-14 austriacos,



-12 canadienses,



-8 españoles,



-8 israelíes,




más un número inferior de otras nacionalidades.




Estas cifras las revela esta semana final de agosto en el Journal of Medical Ethics un equipo de investigadores de la Universidad de Zúrich, que ha revisado las bases de datos del Instituto de Medicina Legal de este cantón para constatar que el número de personas que recibió asistencia para suicidarse en el país helvético se duplicó: de los 86 casos de 2009 a los 172 de 2012.




“A final de este periodo la tendencia no se rompe, pero los datos de 2013 y 2014, así como los de los propios suizos, forman parte una investigación en curso”, adelanta a Sinc Julian Mausbach, uno de los autores, quien explica el trasfondo médico y legal que está detrás de este denominado turismo de suicidio.




“El código penal suizo señala que toda persona que por motivos egoístas incite o ayude a otra a cometer suicidio o intentar hacerlo será castigada (si esa otra persona a partir de ahí se suicida o lo intenta) con una pena privativa de libertad de hasta cinco años o monetaria”, explica Mausbach, “aunque existen unas condiciones para el suicidio asistido –como enfermedad terminal, pronóstico sin esperanza o dolor insoportable– fijadas por las organizaciones de derecho a morir”, según reporta Infocatólica.




En Suiza hay 6 organizaciones de este tipo, de las cuales cuatro permiten a los extranjeros utilizar sus servicios. De los 611 casos registrados, prácticamente todos lo hicieron en la asociación de eutanasia Dignitas, cuyas tasas para el suicidio asistido oscilan entre 9.000 y 10.500 francos suizos (entre 7.500 y 8.600 euros aproximadamente).




Según el estudio, casi la mitad de las personas que viajaron para morir a Suiza –principalmente al cantón de Zúrich– tenían enfermedades neurológicas, como parálisis, problemas de la neurona motora, Párkinson o esclerosis múltiple. El resto padecía enfermedades reumáticas, cáncer, afecciones cardiovasculares graves u otras patologías. Alrededor de uno de cada tres sufría más de una enfermedad.




Edad media, 69 años



Respecto al género de los fallecidos, más de la mitad (58,5%) fueron mujeres, y la edad de estos particulares turistas oscilaba entre los 23 y 97 años, con un promedio de 69, cuando acabaron con su vida. Prácticamente todas las muertes fueron causadas por tomar pentobarbital de sodio, un fármaco de la familia de los barbitúricos.




Solo cuatro personas lo hicieron inhalando helio, un método que aunque al principio se consideró que inducía una muerte dulce, al final fue descrito como “insoportable” hace unos años.




Posiblemente fue el responsable de la caída en el número de ‘turistas suicidas’ a Suiza de los 123 de 2008 a los 86 de 2009, aunque desde entonces no han dejado de crecer.




Mausbach prefiere no pronunciarse a la hora de aconsejar, ni a las personas que se les pase por la cabeza esta idea, ni a los políticos y legisladores encargados de regular este tema complejo.




“Sin comentarios”, subraya, en la línea de sus compañeros del estudio, con el que solo pretenden sacar a la luz los datos y fomentar un debate serio sobre un asunto tan personal y delicado.







07:41

Monseñor Osoro ha escrito una carta de despedida a sus diocesanos que reproducimos en su integridad:

CARTA A LA ARCHIDIÓCESIS DE VALENCIA




Tras mi nombramiento como Arzobispo de Madrid




Queridos hermanos Sacerdotes, Diáconos Permanentes, Seminaristas, Religiosos, Religiosas, miembros de los Institutos Seculares, Sociedades de Vida Apostólica, Vírgenes Consagradas, Laicos Cristianos (niños, jóvenes, familias, ancianos), hermanos y hermanas todos:




Cuando acaba de darse la noticia de que el Santo Padre, el Papa Francisco, me envía a la Archidiócesis de Madrid, deseo expresaros a todos mi afecto y gratitud por estos años que mediante la sucesión apostólica ha sido Cristo quien ha llegado a vosotros. Siento un deseo inmenso de daros las gracias: he experimentado vuestro afecto, consideración y cercanía, que lo habéis manifestado de formas muy diferentes, pero que os aseguro que habéis llegado a mi corazón muy profundamente. A veces en mí oración le decía al Señor: ¿cómo puedo yo Señor darles y devolverles todo lo que este pueblo me regala? Siempre me venía aquella expresión de San Agustín: “No busques qué dar. Date a ti mismo”. Os aseguro que he tratado de hacerlo. Estoy convencido que no siempre con acierto, pues en toda persona, también en el arzobispo, habrá habido deficiencias, debilidades y pecados. Perdonadme. Os aseguro también que siempre tenía presente aquello que en la teología del ministerio sabemos: en la palabra de los Apóstoles y sus Sucesores es Cristo quien habla, mediante sus manos Él es quien actúa en los sacramentos, en su mirada está la mirada de Cristo que nos envuelve y nos hace sentir amados y acogidos en el corazón de Dios. Gracias y perdón si esto no lo percibisteis. Os he querido y lo seguiré haciendo de otra manera, pero habéis realizado la conquista de mi corazón en el que siempre estaréis todos los valencianos.




Quiero deciros también, que el Señor nunca abandona a su Pueblo y por eso os entrega un nuevo pastor, el Cardenal D. Antonio Cañizares Llovera, que por ser un hombre bueno y siempre de Dios, que ha querido realizar y construir siempre la cultura del encuentro y tiene ese “arte” del que nos habla San Gregorio Magno, cuando escribe que “el gobierno de las almas es el arte de las artes”, que entre otras cosas conlleva: prudencia, fortaleza, valentía, firmeza, misericordia y un celo para guiar al Pueblo de Dios y estar cerca de todos, suscitando siempre esperanza. Recibidle con alegría y de la manera que sois vosotros. Viene porque ha sido llamado a una misión excelente: perpetuar la obra de Cristo, Pastor Eterno. Sabe muy bien que el corazón de la Evangelización es Cristo. Ved en D. Antonio aquello que San Pablo decía: “es preciso que los hombres vean en nosotros a siervos de Cristo y administradores de los misterios de Dios” (1 Cor 4, 1-2).




Gracias queridos sacerdotes, quise ser para vosotros padre, hermano y amigo, y la respuesta vuestra me hizo experimentar que tenía verdaderos hijos, hermanos y amigos. Gracias, no os olvidaré nunca.




Gracias queridos diáconos permanentes por vuestra entrega, testimonio y afecto. Habéis sido expresión viva en medio del mundo desde vuestras familias y trabajo, presencia de la visibilidad pública de la dimensión diaconal de la Iglesia que entrega la paz del Señor y su Amor.




Gracias a los seminaristas y a quienes son sus rectores y Formadores: ¡qué bien me lo he pasado con vosotros! ¡Cuántos proyectos! ¡Cuántas ilusiones! No las perdáis: merece la pena gastar la vida por anunciar a Jesucristo. Merece la pena prestar la vida para que el Señor se haga presente en el mundo a través de vosotros. Sabéis muy bien que tenía puesto mi corazón en todo lo vuestro: como crecíais en todas las dimensiones de la vida, en vuestras necesidades espirituales y materiales. Os quiero y seguid adelante, ¡qué vocación y qué aventura más maravillosa el dar a conocer a Dios!




Gracias a los miembros de la vida consagrada en sus múltiples expresiones de vida activa y contemplativa por vuestra respuesta a la llamada del Señor a una entrega radical total, definitiva e incondicional y apasionada, siendo testigos fuertes del amor de Dios en medio de este mundo que necesita ese Amor. Os quiero y la Iglesia os necesita. Habéis sido mis amigos, siempre encontré en vuestras comunidades verdaderos hermanos y hermanas, que me recordaban los valores del Reino. Vuestros carismas son una riqueza necesaria para la Iglesia. Los monasterios de contemplación son para nuestra Iglesia Diocesana pulmones que nos dan oxígeno a todos. Los que en la vida consagrada trabajáis en el mundo, estáis comunicando el Amor y hablando de Dios con presencias y obras concretas. Gracias.




Gracias a los laicos cristianos que sois mayoría en el Pueblo de Dios. Sois hombres y mujeres que buscáis el Reino de Dios ocupándoos de las realidades temporales y ordenándolas según Dios. Lo hacéis desde vuestros trabajos y profesiones, en la vida pública desde vuestra familia en los grupos de de infancia y de juventud, en y desde una ancianidad vivida con la preocupación de que quienes están a vuestro lado vivan la fe. Qué bien sonaba a mis oídos lo que las mayores algunas veces me decían en la calle: “bonico”, ¿está contento?




Permitidme que haga una mención especial a los jóvenes. Gracias por vuestra respuesta. Sed valientes y seguid la aventura que Cristo os propone, es de presente y futuro para este mundo. Ánimo y esperanza siempre. Gracias por vuestra cercanía, afecto y fidelidad. Al Movimiento JUNIOR MD, gracias a los dirigentes, educadores, niños y niñas. ¡Cuánto bien hacéis en la Iglesia a la infancia y adolescencia! ¡Cuánto bien me habéis regalado! A los SCOUTS gracias por vuestra entrega y trabajo con la originalidad que tiene este movimiento. A todos los Movimientos de Familia, gracias. A todas las asociaciones y movimientos muchas gracias por vuestra presencia en el compromiso temporal, actuando siempre según la doctrina social de la Iglesia.




Os pido a todos que recéis por mí y por mi ministerio episcopal. Aprendí mucho con vosotros, intentaré no dejaros en mal lugar. Gracias a las autoridades autonómicas y municipales, a los diversos grupos políticos, a las autoridades miembros del mundo académico, judicial y cultural.




Con gran afecto, os bendice.




+Carlos Arzobispo Electo de Madrid



y Administrador Apostólico de Valencia




Asimismo, ha escrito otra carta dirigida a sus futuros diocesanos de Madrid:




CARTA A LA ARCHIDIÓCESIS DE MADRID




Agradezco al Santo Padre, el Papa Francisco, la misión que me encomienda como Sucesor de Pedro, en la Archidiócesis de Madrid. Querido Sr. Cardenal, Don Antonio María Rouco, desde hace muchos años, siendo ambos jóvenes, S.E.R. como profesor y yo como alumno, nos conocemos. Guardo un recuerdo, agradecimiento y afecto sincero de aquellos años que marcaron mi vida para siempre en Salamanca. Gracias. Queridos hermanos Obispos Auxiliares, D. Fidel, D. César y D. Juan Antonio, desde estos momentos, gracias por vuestra acogida y ayuda. Quiero tener un recuerdo especial por el Obispo Auxiliar Emérito de Madrid D. Alberto. Gracias, hermanos.




Queridos hermanos sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas, miembros de institutos seculares y sociedades de vida apostólica, queridos laicos, hermanos y hermanas:




Desde el momento que he sabido que el Santo Padre, el Papa Francisco, me enviaba a la Archidiócesis de Madrid, he tenido la percepción de que el Señor se acercaba una vez más a mi vida para decirme como a los apóstoles: “¡Animo! ¡No temas! ¡Sígueme!” Porque es cierto que cuando te llaman a comenzar otra tarea surgen los miedos. ¡Qué fácil es olvidar que la vida a la que el Señor nos ha llamado es para la misión, para “su misión”! Al hacerse público hoy el nombramiento, doy gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por la misión que me regala de ser vuestro padre y pastor. Pido al Señor, que me dé la gracia de poner mi vida al servicio de todos vosotros, sé que mi vida no es para mí, sino para vosotros. Recibidla con mis pobrezas, pero con la seguridad de que la gastaré junto a vosotros y con vosotros para anunciar a Jesucristo y hacerle creíble. Deseo ser coherente con el lema episcopal que elegí el día que me nombraron Obispo: “Por Cristo, con Él y en Él”. Como los primeros cristianos deseo vivir junto a vosotros la valentía apostólica que viene dada por el Espíritu Santo: anunciar a Cristo, llevar hacia delante la Iglesia, hacer perceptible la maternidad fructífera de la Iglesia será mi pasión. Quiero y deseo acercaros la Palabra de Jesús que va al corazón porque es palabra de amor, es bella, lleva amor y nos hace amar.




Os dirijo un saludo muy especial a todos los sacerdotes que formáis el presbiterio diocesano y que sois los más estrechos colaboradores del ministerio del Obispo. A todos los sacerdotes enfermos y a los ancianos, que habéis gastado la vida en el anuncio de Jesucristo y amando a la Iglesia, os agradezco vuestra entrega y testimonio. Tengo un recuerdo también por quienes estáis en misión “ad gentes” recordándonos que la Iglesia o es misionera o no es la Iglesia del Señor. Pedid al Señor todos, que esté siempre a vuestro lado y me comporte como padre y hermano que os quiere, os acoge, os conforta, os sugiere y os exhorta. Os pido vuestra colaboración ya desde este momento. Os necesito a todos. El ministerio que hemos recibido, me hace sentir ya vuestra cercanía y comunión, por ello conoceros será mi primera tarea. Estoy convencido, que la exigencia primera de un “buen pastor” es ser un auténtico discípulo de Cristo, que quiere decir, un enamorado del Señor que renueva todo lo que está a su alrededor, pero al mismo tiempo que vive con ardor el ser misionero, y por eso es constante en la búsqueda de todos los hombres, con un interés mayor por quienes están más lejos. Sabéis muy bien, que la misión no se limita a un programa o a un proyecto, es compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo que tiene dos salidas: el encuentro con el Señor y el encuentro con los hombres para anunciarle a todos siendo servidores llenos de misericordia. Valientes para rezar y para salir en medio del mundo a anunciar el Evangelio. La evangelización hay que hacerla de rodillas: escuchando al Señor, caminando juntos en fraternidad, llevando la Palabra de Dios en el corazón y dejando que salga de nuestra vida, caminando siempre con la Iglesia.




También quiero dirigirme a vosotros los seminaristas. Mi vida no se explica sin el Seminario. Fueron veinte años de mi vida siendo Rector. Vosotros los seminaristas, de sacerdote y después de Obispo, habéis sido y seréis una preocupación y ocupación capital en mi vida y en mi ministerio. Desde este momento cuento con vosotros. Vais a ser una parte importante de mi vida. Conoceros y quereros es algo de lo cual el Obispo no puede prescindir y quisiera seguir realizándolo si cabe mejor que hasta ahora lo hice.




Queridos miembros de la Vida Consagrada en las diversas formas de expresarse en la Iglesia, los que estáis presentes en tantas realidades de evangelización activa y los que desde vuestra vida contemplativa anunciáis al Señor. Gracias a todos. Cuento con vosotros. Os necesito. A través de toda mi vida, siempre he estado unido a la Vida Consagrada, es más, pertenecéis, estable y firmemente a la vida y a la santidad de la Iglesia, enriquecéis con vuestra presencia mi ministerio y la comunión eclesial. Gracias. Haré todo lo posible por veros pronto. A quienes vivís la contemplación, os visitaré en vuestros monasterios, contando ya desde ahora con vuestra oración.




A todos los fieles laicos que sois la mayoría del Pueblo de Dios y que sobresalís por la fuerza misionera del Bautismo. Juntos estamos llamados a anunciar el Evangelio: en la cultura, en la familia, en el trabajo, en los medios de comunicación social, en el deporte, en el tiempo libre, en la animación del orden social, en la vida pública. En Madrid, hay muchos inmigrantes, los cristianos tenemos que hacer ver y gustar que nadie es extranjero en el Pueblo de Dios, todos somos hijos de Dios y por ello hermanos de todos los hombres. Hagamos nuestros los sueños de Dios: crezcamos en la gracia y en la fuerza que nos viene del Señor a pesar de nuestra debilidad: Él va delante. Quiero tener un recuerdo especial por los que están sufriendo más, entre ellos quiero recordar a los enfermos y a quienes están sin trabajo, que afecta a tantos jóvenes y familias. El trabajo forma parte del plan del amor de Dios, es un elemento fundamental para la dignidad de la persona humana, el trabajo nos unge y nos colma de dignidad, nos hace semejantes a Dios, da capacidad para mantenerse a sí mismo, a la familia y hace crecer y desarrollarse a un pueblo. Siempre y juntos, tenemos que buscar movernos por criterios de justicia social y no por concepciones economicistas. La versión del hombre que nos da el Señor tiene tal fuerza de transformación del corazón y de todas las realidades en las que nos movemos que tenemos que ser valientes para hacerla presente. Tengamos pasión por crear la cultura del encuentro.




Quiero hacer un saludo especial a los jóvenes. Me pongo en camino con vosotros, os citaré todos los meses a tener un encuentro conmigo, para encontrarnos con el Señor, así lo hice desde que soy Obispo. Os invito a tener el atrevimiento de decir en este mundo que es bueno ir con Jesús, seguir a Jesús, escuchar su mensaje, salir de uno mismo y sentir y hacer percibir la alegría de ser cristiano, pues creemos en el Resucitado que ha vencido el mal y la muerte, nos hizo pasar de la muerte a la vida. Y hay que jugarse la juventud por grandes ideales, entre ellos por hacer presente la Vida. Esta apuesta hace grande el corazón, de tal manera que así en él entran todos los hombres. No os encerréis en vosotros mismos, pues de esa manera ocultamos todo lo que el Señor ha puesto en nuestra vida y contagiamos esa enfermedad grave que afecta a nuestro mundo y que en alguna ocasión yo he llamado “la enfermedad de las tres D” (desdibujamiento del ser humano, desesperanza y desorientación). No tengáis miedo de soñar con cosas grandes. Dejaos acompañar por Jesucristo. ¡Qué vida más novedosa con esta compañía! Nos lo dice el Señor en el Evangelio (cf. Mt 35,31-46): socorriendo al prójimo hambriento, sediento, extranjero, desnudo, enfermo, encarcelado, sin esperanza, sin trabajo, sin horizontes, sin familia, sin saber el camino. Queridos jóvenes, la novedad de Dios que se nos revela en Jesucristo, no se asemeja a las novedades humanas, que son provisionales, pasan y siempre buscan algo más o establecen a la larga, divisiones, odios, rupturas, enfrentamientos, dicen no a la cultura del encuentro. La novedad de Dios, nos hace caminar contracorriente, pues Él nos da la fuerza de su amor, con Él podemos hacer todo, hasta poner en juego nuestra vida, de tal manera que ella sea prolongación del amor mismo de Dios, que no ve enemigos sino hermanos. Apostad por un mundo que merezca la pena.




Al nombrarme el Santo Padre Arzobispo de la capital del Reino, saludo a SS. MM. el Rey Felipe VI y la Reina Leticia, Reyes de España, y al Gobierno de la Nación. Saludo con especial afecto a las autoridades Autonómicas y Municipales de la Comunidad de Madrid en sus diversos ámbitos, a todos los grupos políticos que buscáis y trabajáis por el bien de la sociedad. También al mundo Jurídico, Académico y de la Cultura, a los Medios de Comunicación Social. Me presento a vosotros en nombre de Jesucristo. La misión confiada por Jesús a los Apóstoles debe durar hasta el fin del mundo (cf. Mt 28, 20), ya que el Evangelio que les encargó transmitir es la vida para la Iglesia de todos los tiempos y es vida para todos los hombres. Al llegar junto a vosotros, deseo escuchar al Señor que me dice como dijo a los apóstoles, “dadles vosotros de comer”. Pido al Señor que me haga estar a vuestro lado con sus cálculos que fueron más allá de los cálculos humanos con los que los apóstoles estaban. Fue un derroche de amor lo que Él hizo, cinco panes se convirtieron en cinco mil. Y es que el mensaje del Evangelio es claro, diáfano, contundente, firme, esperanzador, realista, cambia el corazón, pues desaparecen las proporciones humanas. Descubrimos que la desproporción de Dios es más humana. Esto es lo que querría llevar para bendecir, sanar, acariciar, repartir, dar la mano, levantar, lavar los pies, hasta dejarme llagar. Co ese gesto inédito de Jesús quiero estar a vuestro lado, ayudadme. Es la escuela de la Eucaristía la que quiero vivir y seguir abriendo entre vosotros.




Pongo mi vida desde este momento en manos de la Santísima Virgen María en esa advocación entrañable de Nuestra Señora de la Almudena. Le pido que me inspire mi ministerio entre vosotros. A Ella la pido su intercesión para que le pida a su Hijo que me regale su mirada, sus gestos, sus obras, que sea el pastor que tiene los rasgos del Buen Pastor: caridad hasta el extremo, conocimiento de las personas que se me encargan, solicitud por todos, lleno de amor misericordioso, disponible, cercano, en búsqueda de todos sin excepción, al lado de los pobres siempre, con la bondad del Buen Pastor.




Con gran afecto, os bendice.




+Carlos Arzobispo Electo de Madrid



y Administrador Apostólico de Valencia







06:37

CARTA-SALUDO DEL ARZOBISPO PRECONIZADO DE LA ARCHIDIOCESIS DE VALENCIA, CARDENAL ANTONIO CAÑIZARES.

Roma, 28 de Agosto de 2014




1.- Mis queridos diocesanos, queridos hermanos y amigos: El Santo Padre, Papa Francisco, en su gran benignidad, me ha nombrado Arzobispo, siervo y servidor vuestro desde ahora, de la Iglesia que peregrina en Valencia, mi queridísima diócesis de Valencia a la que he querido, quiero y querré con toda mi alma, a la que estoy y estaré eternamente agradecido. Esta Iglesia, a la que tantísimo le debo y nunca pagaré cuanto de ella he recibido, ahora se me da y recibo como gran regalo, inmerecido regalo, para que como el Señor la ame y me entregue a ella enteramente hasta la muerte, la sirva y guíe como pastor “según el corazón de Dios”. Servirla sin reserva alguna, darme a ella enteramente como pastor es un grandísimo honor que se me concede a mí, el último de sus hijos.




No vengo a una tierra desconocida: ¡es mi tierra, Valencia!; conozco sus pueblos, ciudades, aldeas, y comarcas, conozco a sus gentes, para mí tan cercanas y entrañables, conozco sus costumbres, su historia, su cultura, con las que me identifico y que me identifican; me es familiar su dulce y propia lengua valenciana aunque por ahora no la hable, pero que espero me enseñéis vosotros a hablarla bien y pronto. Vuelvo a mi casa, al hogar familiar de la Iglesia diocesana que me cedió generosamente a otras Iglesias y me envió a colaborar en otras empresas y obras eclesiales en otras partes de España o de la Iglesia universal: allí donde he estado me he considerado valenciano e inseparablemente español, hijo de esta Iglesia y de esta tierra, y, por eso, sin dejar de serlo, sin renunciar a mis raíces, y sintiéndome así, he podido vivir la universalidad de la Iglesia y de su misión, sobre todo desde Roma; y debo añadir que mi paso por Salamanca, Madrid, Ávila, Granada, Murcia, Toledo me han hecho vivir y reavivar hondamente mi amor por el proyecto común, grande y noble, que compartimos quienes formamos históricamente esta España tan nuestra y tan de todos.




Con alegría y esperanza vuelvo a la tierra de donde salí como Abraham, peregrino de otras tierras que el Señor me ha ido mostrando. Vuelvo para ser, en comunión con el Papa y con todos mis hermanos Obispos, pastor, padre y hermano de la porción del pueblo de Dios que, por pura gracia, se me ha confiado; y vuelvo también para servir y hacer todo lo que pueda desde ahí, sin regatear esfuerzos, por nuestra querida España, en momentos que reclaman que todos sumemos nuestra aportación decidida a su bien común. Como me marché así retorno: “Aquí estoy para hacer la voluntad del Señor”. Con la misma pregunta de santa Teresa, mi gran apoyo y luz en todo, desde el día de mi nacimiento, providencialmente en su fiesta: “Señor, ¿qué queréis hacer de mí?”; y su misma respuesta: “Quien a Dios tiene nada le falta; sólo Dios basta” (Es providencial, por lo demás, que el estar de nuevo ahí coincida con el quinto centenario del nacimiento de la Santa abulense, patrona de España; algo quiere decir Dios con esta coincidencia). Adoro y anhelo la voluntad de Dios. Y Él, en su providencia amorosa, me ha ido mostrando esa voluntad soberana suya, envío tras envío, a través del Papa.




2.- Me pongo en camino y emprendo esta andadura de servicio, en el nombre del Señor y confiado completamente en su palabra: es la hora de la confianza y de la esperanza que no defraudan. Espero, con la gracia y el auxilio de Dios y con vuestra generosa ayuda, cumplir fielmente el ministerio apostólico que el Papa me encomienda. Mi mayor, mi más constante y empeñado servicio no será otro que este: el servicio de la fe, inseparable del servicio de la caridad para con todos, con predilección por los pobres. Así contribuiré a alentar la esperanza, de la que, a veces, andamos tan necesitados y escasos.




No quiero saber otra cosa ni ser portador de otra realidad, como san Pablo, que Cristo, y éste crucificado. No tengo otra riqueza ni otra palabra que ésta: ¡Jesucristo!, y ésta, con el auxilio de la gracia, no dejaré de vivirla, ni de anunciarla, y comunicarla, no la dejaré morir. En Él sólo tenemos la salvación, la piedra angular y roca sobre la que edificar sólidamente, sólo en Él tenemos y está nuestro futuro, el futuro del hombre, la esperanza grande y firme que nadie nos puede arrebatar, debilitar o adormecer. En Él, en su rostro “humano y llagado”, crucificado, se nos ha dado Dios, Dios con nosotros, Dios con los hombres, Dios que lo ha apostado todo por el hombre, inseparable del hombre, que no abandona a los hombres ni jamás los ha dejado en la estacada.




Mi gran anhelo es y será hablar de Dios, para darle gloria, y su gloria es que los hombres vivan, vivan como hermanos, con la libertad y dignidad de sus hijos muy queridos, sin que ninguno de ellos sea preterido o excluido. No llevo en mi cartera ningún proyecto preconcebido y prefabricado; sólo estar atento a Dios y sus signos y cumplir lo que Él diga. Tengo la certeza y la experiencia más segura de que Dios habla, dice, muestra, señala…, también hoy; y siempre lo hace en la misma dirección y con la misma y única palabra que tiene: Jesucristo, en quien nos lo ha dicho todo, dado todo y mostrado lo que Él, Dios, el Padre, quiere de sus hijos y para ellos.




De la mano de nuestro único Pastor, Jesús, voy a vosotros queriendo ser de todos y para todos, sin excepción, pero con dos predilecciones: una predilección, muy primera, la de los pobres, los que sufren, los que se encuentran solos,…; la otra gran predilección, inseparable de la primera, serán mis queridísimos y admirados sacerdotes, amigos de Jesús y mis amigos, ante los que quiero estar, como el Señor en su Última Cena, a sus pies y sirviendo y compartiendo. Juntos y con todos los miembros del Pueblo de Dios que peregrina en Valencia participaremos de la única Eucaristía en la que tenemos todo, se nos da todo, y nos unirá a todos, para que el mundo crea.




Vuelvo a España, insertado y enraizado en Valencia, con un gran desafío que no puedo omitir y apremia: la unidad. La unidad, en primer lugar, en la Iglesia: que seamos y estemos unidos como una piña para evangelizar y así recobrar el vigor de una fe vivida. La unidad en un proyecto común en que todos quepamos, todos aportemos, todos recibamos de esa misma unidad, sin excluir a nadie, con mano siempre tendida a todos. Es un desafío para España y también de la Iglesia que en ella peregrina. Vuelvo a Valencia, vuelvo a España y llevo conmigo una gran preocupación: España misma. Quiero a Valencia, como quiero, por eso mismo, a España y me duele, como a tantos, España. Lo que moverá mi actuación, pues soy de todos y para todos será únicamente anunciar y ofrecer el Evangelio destinado a todos, este es el mejor servicio al hombre y a la sociedad, a todos, que puede ofrecer la Iglesia para hacer surgir una humanidad nueva, una tierra nueva donde habite la justicia. Ofrezco, con toda sencillez y naturalidad, mi colaboración comprometida, leal y libre con cuantos tienen o ejercen responsabilidades y funciones sociales y políticas al servicio de la cosa pública, del bien común en Valencia y en España, que se enfrentan ahora a tan importantes y decisivos problemas, afectadas ambas todavía por una severa crisis económica, a la que subyace una profunda crisis moral y humana, que urge superar. Soy “uno de tantos”, consciente de la responsabilidad propia y del esfuerzo común que a todos afecta en hallar y aportar las respuestas y soluciones más adecuadas. Codo con codo, me pondré a trabajar con todos para ayudar a sacar a España, y a nuestra Región Valenciana adelante, para colaborar y servir, sin poder humano alguno, “sin alforjas y sin bastón”, sino sólo con la fuerza del Evangelio, Jesucristo. Y, en su nombre y con su ayuda y gracia imprescindibles, hacer todo lo posible para que se cumpla hoy, con el auxilio del Señor, lo de Pedro al paralítico: “No tengo oro ni plata…, levántate y ponte a andar”. “En su Nombre también echaré mis redes”, e iré “mar adentro”, fiado de Él. Además, inseparable y en comunión total e inquebrantable con el Sucesor de Pedro, el Papa Francisco, unido a él por un afecto muy grande, total, siguiendo su orientación tan clara en su Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” y rezando siempre por él, porque lo necesita tanto, nos lo pide constantemente y así debe ser para cuantos formamos la Iglesia: Dios habla hoy a través del Papa Francisco.




3.- A todos, mis queridos hermanos y amigos, os dirijo un saludo entrañable, cargado de afecto fraterno y de solicitud de pastor. Me emociona este mi primer saludo como hermano y pastor vuestro. Desearía que este saludo, al que uno mi plegaria en vuestro favor, llegase y alcanzase a todos, a todos y a cada uno de vuestros hogares, a los pueblos y ciudades, a todos y cada uno de los que formáis esta Iglesia que está en Valencia, por tantos motivos bendecida por Dios y enriquecida con toda suerte de bienes espirituales en Cristo desde los primeros siglos de la fe cristiana en España hasta hoy, a la que se le ha concedido conservar con tantísimo cuidado el Santo Cáliz de la Última Cena, en la que Jesús nos entregó el más grande don en el que se nos ha dado y tenemos todo: la Santa Eucaristía, que nos hace ser Iglesia, centro, fuente y cima, culmen, de toda la vida cristiana y de la Iglesia toda y de su obra evangelizadora, que es su identidad y dicha más profunda. Nuestra diócesis es, gracias a Dios, de honda raigambre eucarística. Hacia la Eucaristía, hacia la participación en la Eucaristía, hacia la adoración eucarística habrían de dirigirse todos nuestros afanes y de ahí sacar la fuerza evangelizadora y de caridad de todas nuestras comunidades.




4.- Desearía que estas palabras de saludo llegasen a todos los pueblos y comunidades de la diócesis de Valencia, que llegase de manera particular a mi pueblo natal, Utiel, a mi pueblo de adopción, Sinarcas, al pueblo de donde procedo y que generosamente tanto se sacrificó por el bien común de Valencia, hasta desaparecer, Benagéber, y a la ciudad de Alcoy, donde se encuentra la primera y única parroquia –Santa María- que serví en la diócesis tras mi ordenación sacerdotal; desearía que este saludo alcanzase a todos los hogares valencianos, singularmente los visitados por los sufrimientos de cualquier tipo. Mi saludo especial, por ello, para quienes el Señor me confía de modo particular: los pobres, los más humildes, los enfermos, los ancianos, los que no tienen trabajo, los rotos y desalentados, los que viven sin esperanza o despojados del amor, los desarraigados, los marginados, los que viven en la soledad o sufren la incomprensión, los nuevos pobres de la sociedad secular conformada casi exclusivamente por la economía y la técnica, cuantos sufren, en fin, por la causa que sea. Desde este preciso momento, los gozos y alegrías, las tristezas y los sufrimientos vuestros, son también míos.




No querría olvidar nunca –y si me olvido que se me recuerde- que deseo y pido al Señor ser Obispo de todos, en particular -como lo fue santo Tomás de Villanueva, mi gran maestro y guía en el episcopado, “Obispo de los pobres y de la reforma de la Iglesia y de la sociedad en su tiempo”- quiero ser Obispo, padre, pastor y hermano de los pobres y desamparados, de los que sufren, de los que se sienten o son excluidos: es la única manera de ser de todos. Por eso pido de rodillas, desde lo más hondo de mi alma, a nuestra tierna y querida Madre del Cielo, Madre de los Desamparados, Reina de los pobres y humildes, Salud de los enfermos y Consuelo de los afligidos, que me ayude a ser como Ella, Obispo, padre, pastor y hermano de los que sufren desamparo; querría ser para ellos, unido a vosotros, un padre y testigo de la misericordia, un hermano, y un amigo, un “buen samaritano”, un “hombre y amigo fuerte de Dios”, que no pasa de largo del desamparo de sus hijos más desfavorecidos o necesitados: lo que Ella, Madre de Misericordia, esperanza nuestra, es para ellos.




Con Ella, la mejor de las compañías, voy a vosotros; con Ella, a la que invocamos en la patria valenciana con el entrañable título de Mare de Déu dels Desamparats, estaré con vosotros, amparados bajo su manto; con Ella, a la que acudo cada día con los de mi pueblo, Utiel, con la entrañable advocación de la Virgen del Remedio, la “Serranilla”, haremos el camino de ir en misión a las periferias existenciales, sociales y religiosas para hacer presente el Evangelio de la Luz, de la Verdad y del Amor que todo lo renueva. Y esto me hace ir sin miedo, volver sin temor a España y a la diócesis de Valencia que quiero, querré y serviré con toda mi alma.




En el momento histórico-social que vivimos, con la ayuda de Dios, de la Santísima Virgen, de los santos, y de todos, cuyo auxilio tanto necesito, humilde y gozosamente, lleno de ilusión, buen ánimo y esperanza, pido de lo Alto que se me conceda contribuir, modestamente y sin reservarme nada, a que mis nuevos y queridísimos diocesanos sepan “recobrar el vigor pleno del Espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano. Para sacar de ahí la fuerza renovada que los haga siempre infatigables creadores de diálogo y promotores de justicia, alentadores de cultura y elevación humana. En un clima de respetuosa convivencia con las “otras opciones legítimas”, mientras exijan al mismo tiempo, “el justo respeto a las suyas” (Juan Pablo II). Siempre con la gran consigna que nos dejó el inolvidable San Juan Pablo II, casi como testamento suyo para nosotros, en su última visita a España: “España evangelizada, España evangelizadora”; o aquella otra que, aunque referida a Europa, podemos aplicar con toda razón a nuestra tierra: “Sé tu misma; aviva tus raíces”.




5.- Con amor de hermano, con cercanía de amigo, y con admirada veneración, saludo muy especialmente a mi querido predecesor y gran amigo desde hace muchos años. Querido Carlos, lo primero de todo y por encima de todo, ¡gracias, muchísimas gracias por estos años de tu vida dedicados enteramente a nosotros, a esta diócesis que tanto has querido y quieres, gracias por tu entrega denodada y generosa, gracias porque no has vivido para ti, sino para esta Iglesia, y te has sacrificado por ella hasta la extenuación!; con la ayuda de Dios y la tuya, continuaré, -seguramente con mayor torpeza y más debilidades-, la labor por ti emprendida y realizada.




Recuerdo, además, en estos momentos, a tantos y tantos Arzobispos –algunos de ellos santos o próximos a ser proclamados santos: Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Ribera, el Beato Ciriaco María Sancha, el Siervo de Dios Marcelino Olaechea, el Venerable José María García Lahiguera- o los más cercanos a nosotros –Mons. Miguel Roca y el Card. Agustín García-Gasco, todos ellos han dejado una estela episcopal que quiero seguir con su ayuda y estímulo. Habré de aprender mucho de quienes han servido tan evangélicamente a la diócesis de Valencia. Serán para mí, tan necesitado de ayudas, un auxilio inestimable y un faro que me guíe.



6.- Mi saludo deferente y respetuoso, lleno de cordialidad, con el ofrecimiento de amistad y de leal y abierta colaboración, a las dignas y estimadas autoridades civiles, militares, judiciales y universitarias de la Comunidad de Valencia, de la Generalitat Valenciana, de la ciudad de Valencia y de la provincia, de los pueblos y ciudades, a todas las fuerzas políticas y sociales que colaboran al bien común con su leal contribución. Estáis desempeñando una tarea muy noble, imprescindible, muchas veces muy difícil, en momentos nada fáciles, que quiero y debo agradecer y alentar; ¡cuánto os necesitamos para el bien común! Contad con mi leal colaboración y apoyo, con mi plegaria. No podemos bajar la guardia en el común esfuerzo al servicio de la sociedad, de una humanidad verdaderamente nueva y renovada.




Permitidme un saludo especial a la Facultad de Teología de Teología “San Vicente Ferrer”, cuya ayuda y pensamiento teológico tanto voy a necesitar y con el que cuento de antemano; un saludo también confiado a la todavía joven, pero madura, Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” de la diócesis, que, “salida del corazón de la Iglesia”, tiene la gran e imprescindible labor de llevar a cabo la urgente misión de evangelizar y humanizar la cultura en estos momentos críticos que atravesamos, unida codo con codo a la Universidad “Cardenal Herrera” –C.E.U.- de la Asociación Católica de Propagandistas y al resto de las Universidades Católicas de España, y también a las Universidades del Estado, presentes en nuestra diócesis de Valencia, -la Literaria y la Politécnica-, o a la Universidad Privada “Europea” a las que saludo también de manera deferente, poniéndome a su servicio y contando con su colaboración en la gran y fundamental tarea universitaria, tan necesaria para la edificación o reconstrucción de una nueva sociedad y para la formación de las nuevas generaciones llamadas a abrir y roturar un nuevo y esperanzador futuro, inseparable de la recta razón y del servicio a la verdad que nos hace libres.




7.- De manera muy particular y cercana, con prioridad preferente, quiero saludar a mis hermanos y amigos sacerdotes del presbiterio de Valencia, del clero secular y regular, al que me incardiné por la ordenación sacerdotal, y pertenecí hasta mi ordenación episcopal como Obispo de Ávila, y al que siempre hasta ahora me he sentido tan vinculado y unido afectiva y cordialmente. ¡Cuánto os debo, hermanos y amigos sacerdotes, cuánto voy a deberos más aún desde ahora; y cómo os quiero; de nuevo estoy con vosotros como miembro-obispo de nuestro único presbiterio diocesano que todos juntos formamos! Sin vosotros, el Obispo nada puede hacer. Deseo y debo contar en todo con todos vosotros, aprender de vosotros. Sentidme ya a vuestro lado, dispuesto a compartir vuestras ilusiones y esperanzas sacerdotales, los momentos difíciles, las alegrías y los sufrimientos inherentes al ministerio, la amistad; me anima el trabajar codo con codo y sin desmayo con vosotros en la edificación de la Iglesia. Dios quiera que, siendo un sencillo y cercano pastor, sepa acompañaros, animaros y abriros caminos en los momentos recios que atravesamos. No puedo olvidar, en este saludo, a mis queridos condiscípulos que tan unidos, sin fisuras, estamos y que nos sentimos –tan diferentes como somos- como una piña: Lo mismo que con mis queridísimos condiscípulos, también con todo el resto del presbiterio.




8.- Con todo mi afecto y con la esperanza puesta en vosotros, os saludo, mis queridos seminaristas del Seminario Mayor de la Inmaculada y del Menor, y de los Reales Colegios del Patriarca y de Santo Tomás de Villanueva. ¡Qué gozo y qué consuelo y alivio tan grande se siente cuando se sabe que Valencia tiene unos seminarios como estos! ¡Adelante, sin miedo, seguid a Jesús, queridos seminaristas! Merece la pena. Llamad a otros jóvenes; llevadlos a Jesús e invitadlos a que tomen el camino por vosotros emprendido, un camino que es para la misión, una misión que no se encierra en los límites de nuestra diócesis, una diócesis, por lo demás, que está abierta a todos como muestra ya el alto número de misioneros valencianos esparcidos por toda la tierra, a los que saludo con admiración, agradecimiento, y afecto muy grandes, y prometo visitarles.




9.- A los religiosos y religiosas de vida activa, a quienes vivís la vida consagrada en Institutos Seculares, y a las religiosas contemplativas -para mí tan queridas- que ofrecéis a todos el testimonio de lo absoluto de Dios y de su misericordia, a todos, mi saludo, mi reconocimiento, mi cercanía, mi confianza en vuestras personas y en vuestra abnegada y fiel colaboración y mi agradecimiento por vuestro valiosísimo testimonio de vida evangélica y por vuestra oración. ¡Cuento con todos; trabajaremos muy unidos, en una comunión que es obra de Dios y que juntos, muy juntos, hemos de reforzar y fortalecer!




10.- Saludo, con agradecimiento por cuanto hacéis y con mi aliento para que prosigáis sin desmayo en vuestra labor, a los catequistas y profesores de Religión, a los educadores y maestros, a los equipos de animación litúrgica, a cuantos trabajáis en las acciones caritativas y sociales de la Iglesia, a los movimientos y asociaciones apostólicas, a las nuevas realidades eclesiales… A todos los fieles cristianos laicos de esta Archidiócesis de Valencia, familias, ancianos y niños, adultos y jóvenes, a los que mi vida va a quedar unida desde ahora con estrecho lazo de unidad y de paternidad en Cristo, os saludo y os abrazo lleno de gozo, con todo amor y cariño hacia cada uno de vosotros, con corazón abierto y con una gran esperanza.




11.- Saludo también con reconocimiento y gratitud a los medios de comunicación social en su servicio a la verdad que hace libres y colaborar en la edificación de una sociedad sana y en convivencia; mi saludo, en particular, al servicio de los medios de comunicación diocesanos, y más en concreto a Paraula y Avan, y todo el equipo de Fundices, que tanto y tan bien estáis contribuyendo a la urgente tarea de la nueva evangelización.




12.- No quisiera dejar sin un saludo expreso, explícito y vivo a los jóvenes. Sabed que os quiero y que me siento muy a vuestro lado. ¡Queridos jóvenes, confío en vosotros! Os han tocado tiempos difíciles. Casi todo os invita a que sigáis otros caminos distintos al de Jesucristo. Pero sólo El es el camino que buscáis, el que os conduce a la felicidad que anheláis. Deseo hacer y seguir este Camino a vuestro lado, con vosotros, compartiendo vuestros gozos y esperanzas. El nos invita a que lo recorramos juntos y sin miedo.




13.- A todos los valencianos y a cuantos viven en nuestra diócesis, como los emigrantes, de cualquier condición, creyentes y no creyentes, tiendo mi mano en saludo de amistad y abro mi corazón como signo de cercanía, aprecio, respeto y ofrecimiento de mi persona y de mi ministerio pastoral, que es servicio a la unidad y amor entre todos.




14.- Al ser enviado a vosotros, tengo muy presente la carta a los Hebreos y, así, con la ayuda de la gracia divina, de la protección de Santa María, Mare de Déu del Desamparats, de todos los santos valencianos,- San Vicente Mártir, San Vicente Ferrer, Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Ribera, san Francisco de Borja, San Luis Bertrán, Santa Teresa de Jesús Jornet, Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, los Santos Mártires de la persecución religiosa del pasado siglo- y tantos otros, trataré de correr en la carrera que me toca, mejor, que nos toca, sin retirarme, ni retirarnos, "fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, sin miedo a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del Padre". Con fe gozosa iré a vosotros -ya deseo hacerlo pronto y estar con vosotros, en medio vuestro, sirviéndoos- para contribuir a la edificación de la Iglesia, cuyo arquitecto y constructor sólo puede ser Dios: es verdad que si no es Él quien construye, en vano nos cansamos los constructores.




15.- Quiero terminar estas palabras de mi primer saludo, largo saludo, rogándoos que encomendéis también a la diócesis hermana de Madrid, a la que ahora va a servir nuestro queridísimo Arzobispo, D. Carlos Osoro. Que Dios le pague todo como sólo Él sabe hacerlo, que le ayude en su ministerio y que proteja y bendiga copiosamente a su nueva y querida diócesis madrileña. A todos vosotros os ruego humildemente que pidáis por nuestra amadísima diócesis de Valencia y por España, que me encomendéis también a mí y mi ministerio, que el Señor me conceda discernimiento y sabiduría para “saber lo que es grato a sus ojos” y llevarlo a cabo, que no busque otra cosa que la gloria de Dios y el bien de todos. Yo os encomiendo de manera muy particular, e intensamente pido a Dios por todos vosotros. Acabo levantando el corazón lleno de esperanza a la que es Madre de la Iglesia, que se llamó a sí misma Esclava del Señor, la Santísima Virgen de los Desamparados. Con confianza filial pongo en sus manos y en su corazón las mejores ilusiones de mi servicio pastoral, mientras pido a Dios que os bendiga copiosamente y os enriquezca con toda suerte de bienes espirituales y celestiales en Cristo Jesús. Rezad por mí, lo necesito y suplico humildemente.




+ Antonio, Cardenal Cañizares Llovera



Arzobispo preconizado de Valencia







05:35

Martín Portugal Valenzuela, uno de los cantautores católicos más importantes del Perú, falleció la madrugada del 26 de agosto a la edad de 37 años, luego que sufriera un derrame cerebral al concluir un concierto el sábado pasado, día de su cumpleaños.

El joven cantautor deja esposa y dos hijas pequeñas, de 4 y 8 años de edad.




Portugal se entregó a la evangelización a través de la música desde su adolescencia, dedicándole 20 años de su vida al servicio de Dios y dando testimonio de cómo el Padre con su amor y misericordia obra en cada uno de sus hijos.




En el año 2007, Portugal, que estudió Composición musical en el Conservatorio Nacional de Música de Perú, fue considerado el mejor cantautor católico de habla hispana por su tema "La canción del que sigue a tu Hijo", al ocupar el primer lugar en el 23° Festival Mundial de la Canción Mariana realizado en Guatemala




Ese mismo año lo consideraron como el mejor exponente musical del 6° Festival de la Canción Mariana en Lima (Perú).




Martín Portugal era devoto de la Madre de Dios, devoción que se afianzó cuando en una oportunidad ante una imagen de la Virgen de Fátima pidió su intercesión por la salud de su esposa que se encontraba en una situación de riesgo al dar a luz. Pasado el peligro, el cantautor compuso en agradecimiento la canción que luego lo haría ganador.




Para el músico peruano, ganar el concurso era un mensaje de la Virgen para el Perú, ya que ese año el país estaba siendo consagrado a María Santísima y cuando él recordaba esta experiencia solía decir en sus testimonios “tienes una Madre, no eres huérfano”.




En marzo de este año, Portugal participó junto a otros representantes peruanos de la música católica de la canción “Únete”, que acompañó la gran convocatoria a la “Marcha por la Vida Lima 2014: Todos llevamos un niño dentro”, en la que participaron más de 250 mil personas en defensa de los más débiles.




El cantautor católico peruano Luis Enrique Ascoy, en declaraciones para ACI Prensa, señaló que “lo que más admiraba de Martín, fuera de su increíble talento musical, era su sencillez. El podía estar ordenando las sillas, cuadrando el sonido y al mismo tiempo subiéndose al escenario y haciendo una presentación impecable”.




Ascoy recordó que su última anécdota con él fue hace un mes en un concierto, “él había cantado antes que nosotros y cuando empecé mi presentación, la batería de mi guitarra se acabó y nadie tenía un repuesto a la mano. El no dudó en quitar de su propia guitarra su batería para dármela (...) así era Martín, siempre atento a lo que otros necesitaran”.




También en diálogo con ACI Prensa Miguel Quiñones, otro exponente de la música católica en el Perú, dijo que Portugal era “de los músicos católicos peruanos más completos, buen músico, compositor y ejecutante, además con una sensibilidad fabulosa para transmitir lo que tenía en el corazón y hacerla canción (...) todo su talento era para entregarlo al Señor”.




Agregó además que “la última vez que tocamos juntos fue en un evento por la canonización de los Pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II (...) Ahora él ya les canta cara a cara”.




También diferentes cantantes y grupos católicos extranjeros han expresado sus condolencias a través de diferentes redes sociales, como la que se lee en la página de facebook de la banda puertorriqueña Son by 4: “Que descanse en Paz!! Nuestro hermano músico católico Martín Portugal está gozando de la presencia del Señor! Elevemos una oración por el y su familia”.




El cantante argentino Kiki Troia también expresó sus condolencias, y señaló que “doy gracias a Dios por haberlo conocido. Oro por su alma y especialmente por su familia pidiéndole al Señor les conceda consuelo y fortaleza. Martín: Gracias por tu testimonio y todo lo que dejaste. Descansá en paz. Ya nos volveremos a ver”.




Los cantantes católicos peruanos, para ayudar económicamente a la esposa y las pequeñas niñas de Martín Portugal, se han unido para organizar un concierto en memoria del cantautor fallecido y así recaudar fondos.




Para mayor información de cómo ayudar a su familia puede ingresar a: http://ift.tt/1wH7iM3







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