La modelo que quería abortar para ser famosa se arrepiente en el taxi camino de la clínica y llora


Josie Cunningham, modelo inglesa de 23 años, no ha aportado realmente gran cosa al mundo de la belleza ni del arte, pero ahora puede ser un hito en la historia de la bioética mediática.

Primero anunció que quería abortar a su bebé de 4 meses de gestación para entrar en Gran Hermano. Despertado un gran escándalo, ahora anuncia entre lágrimas que se emocionó al sentir su primera patadita, que ha visto fotos de abortos, que entienden mejor ahora en qué consiste, y que no abortará.




Antes de este episodio, Josie se hizo famosa cuando anunció que había conseguido que el sistema de salud público le financiase con 4.800 libras una operación de aumento de pecho. Mostró los abundantes resultados en abundantes fotos en los tabloides más amarillos. “Siempre me acosaron emocionalmente y sufrí mucho psíquicamente por tener pechos pequeños”, decía.




También se retocó otras partes del cuerpo y empezó a salir con algunos famosos o deportistas. Para el gran público, “una petarda”: ni siquiera caía simpática.




Pero cuando Josie, embarazada de 4 meses, anunció que iba a abortar simplemente para entrar en la versión inglesa del concurso televisivo “Gran Hermano”, se desencadenó una tormenta mediática llena de contradicciones, donde todos llamaron hipócritas a casi todos.




Josie presumía de lo que haría con fama y dinero: “Quiero manejar un brillante Range Rover rosa y comprarme una casa gigante. Nada se interpondrá en mi camino”. También decía que pensaba abortar porque era su decisión hacia la fama, no por necesitar dinero inmediato porque “de hecho, con las fotos del bebé ya tendría dinero”. Y como no se sabe quién es el padre, las especulaciones sobre tal o cual famoso…




Incluso cuando Gran Hermano, al ver el escándalo público, anunció que no la aceptaría en el concurso ni aunque abortase, ella se reafirmó en su decisión repitiendo que “nadie puede influir en mí, no me importa lo que la gente diga”.




Aunque la ley inglesa de 1990 aprobada por Margaret Thatcher básicamente permite el aborto libre utilizando el coladero del “riesgo para la salud mental” de la madre, aunque en la teoría se supone que el aborto no es legal pasados las 24 semanas.




La sensación pública en la descristianizada Inglaterra es que el aborto es algo que está mal pero debe ser legal, en teoría, porque es necesario por razones “graves”. En un sondeo de 2013 (que detallábamos aquí en ReL) un 44% de los encuestados admitía que "el punto en el que se inicia la vida humana" es en la concepción, pero sólo un 7% de los ingleses prohibiría todos los abortos.



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Pero cuando una aspirante a vivir de la fama anunció que quería abortar para entrar en Gran Hermano, muchos “pro-choice” la condenaron en público: “Yo soy pro-elección pero eso em parece una barbaridad”. Columnistas, famosos y articulistas que nunca habían condenado ni protestado por el aborto se apresuraron en llamarla irresponsable, frívola… Querer ser famosa no es una ”razón grave” para abortar. Pero lo cierto es que la ley no pide razones graves.




Los abortistas de línea dura se asustaron al ver que los de línea blanda criticaban a Josie de buscar un aborto por razones frívolas. ¿Acaso no es el aborto un derecho y punto? ¿No debe abortar la mujer porque quiere, porque es legal, sin tener que dar ninguna razón?




Se empieza buscando razones serias para abortar y se acaba prohibiendo el aborto, razonaron, espantadas, personalidades abortistas como Catherine Scott en The Telegraph.



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Otro ejemplo paradigmático de esta línea dura fue el columnista Martin Robbins en su sección “El científico lego” del muy abortista diario The Guardian (http://ift.tt/1tBndHu). Repitió mil veces que el aborto es un derecho, recordó que muchas mujeres abortan porque laboralmente les conviene (algo que él alaba), llamó hipócritas a quien considerara que la búsqueda de fama de Josie no fuese otro trabajo más y especialmente se indignó de que periódicos populacheros e incluso liberales y progresistas de repente llamaran “bebé” y “niño” a lo que él no considera más que un amasijo celular.




“The Mirror, abandonando sus credenciales liberales, describe el aborto de un puñado de células como una decisión de vida o muerte”, protesta Robbins, indignadísimo.




Y entonces, el “puñado de células” de 4 meses dio una patadita a su mamá.




No es que Josie no supiese lo que eran las patadas de bebés: ya había tenido dos hijos. Pero algo se activó dentro de Josie con esta primera patadita de su tercer bebé.




Y decidió no abortar.




"Realmente pensé que iba a ser capaz, pero no pude. Había sentido al bebé patear por primera vez 24 horas antes y no pude quitarme esa sensación de la cabeza", dijo, llorando, la modelo que quería ir al programa de televisión ´Gran Hermano´, ahora ya de 18 semanas.




"Simplemente no podía hacerlo", declaró Josie al Sunday Mirror (puede ver sus declaraciones en vídeo al diario inglés AQUÍ).




Josie detalló que se dirigía al abortorio cuando la asaltaron todas las dudas.




"Yo estaba en el taxi de camino a la clínica y me sentí físicamente enferma", dijo Cunningham. "Cuando el taxista me dijo que estábamos a un minuto, me puse a llorar. Quise echarme fuera del coche en marcha, y escapar. Tenía mis manos en la barriga y tuve una sensación muy fuerte: ¡no podía permitir que nadie se llevase a mi bebé!”.




Según el diario inglés, influyó en su caso el haber visto fotos de fetos humanos abortados de 18 y 19 semanas de gestación, que mucha gente le había enviado a su cuenta de Twitter.




“Tuve tantos ´twits´ de gente diciéndome que mirase esas imágenes de fetos de 18 y 19 semanas y que comprendiese lo que iba a hacer”, cuenta Josie.




“Mientras estaba tumbada despierta, antes de la cita, me quebranté”, considera Josie. “Creo que ignoraba los hechos, todo lo que está implicado en el procedimiento”.




Y finaliza con un buen propósito: “He decidido ser una buena madre al igual que con mis otros hijos”, asegura.




El portal de noticias próvida LifeSiteNews publicó que cuando Josie anunció su deseo de abortar muchos lectores creraon cadenas d eoración para que no sucediese. Los católicos usaban, por ejemplo, una oración atribuida al difunto arzobispo Fulton Sheen: “Jesús, María y José, ¡os amamos mucho! Os suplicamos salvar la vida de N., a quien hemos adoptado espiritualmente y que está en peligro de ser abortado. Amén.”




Queda ahora por ver qué dicen los abortistas de línea dura, los que piden que se respete el aborto “sin causa”… por lo general, suelen pedir que se considere que el seguir con un embarazo tampoco tiene “causa”: no les gusta hablar de pataditas en la barriga.




En cuanto a los abortistas de línea blanda, los de “soy pro-elección pero…”, que han sido criticados por los de línea dura, tendrán que replantearse sus límites. ¿Apoyan una ley que permite abortar sin causa alguna, sólo por razones frívolas?




¿Qué queda del eslogan clásico de las abortistas de “nadie aborta por gusto” o “somos adultas y decidimos”?




Josie Cunningham ha puesto a pensar a mucha gente que no solía hacerlo…







07:08
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