La Conferencia Política del PSOE, la Iglesia y los Derechos Humanos


Entre los días 8 y 10 de Noviembre ha tenido lugar una Conferencia Política del PSOE en la que la Iglesia, no presente oficialmente, ha estado presente como punto de mira hacia la que se han dirigido una serie de resoluciones. Mi periódico local, “La Rioja”, resume brevemente el 11 de Noviembre así lo que allí se dijo: “Iglesia. Si gobierna, el PSOE derogará los acuerdos con el Vaticano, promoverá la autofinanciación de todas las confesiones religiosas y la Iglesia Católica pagará el IBI por sus bienes, excepto por las Iglesias. La religión quedará excluida del currículo y el horario escolar y se redactará una ley de libertad religiosa”; además leo en el ABC que si hay cambios en la actual Ley del Aborto, éstos serán derogados para mantener esta Ley tal como está en la actualidad y a medio plzo se suprimirá la casilla del IRPF.

Aunque Jesús afirma claramente que hay que dar “al César lo que es del César” (Mt 22,21; Lc 20,25), es decir admite la autonomía de las cuestiones políticas con referencia a las religiosas, sin embargo a continuación en los mismos versículos añade “y a Dios lo que es de Dios”. Es decir las leyes morales también alcanzan y afectan a la vida política. Un buen ejemplo de esto lo tenemos en los juicios de Nuremberg, donde fueron condenados los jerarcas nazis, porque se pensó, con toda razón, que los crímenes contra la Humanidad no podían quedar impunes. Otra consecuencia positiva de los espantosos crímenes nazis fue que se pudo promulgar la “Declaración Universal de Derechos Humanos” del 10 de Diciembre de 1948, que es una magnífica expresión de lo es la Ley Natural. Pero desgraciadamente los años van pasando y el relativismo y el positivismo renacen y vuelven a abrir las puertas a la negación de la Ley Natural y a toda clase de disparates. Zapatero lo expresó muy bien cuando dijo: “La idea de una ley natural por encima de las leyes que se dan los hombres es una reliquia ideológica frente a la realidad social y a lo que ha sido su evolución. Una idea respetable, pero no deja ser un vestigio del pasado”. Cuando leí esas desafortunadas declaraciones, no pude por menos de recordar la genial frase de Groucho Marx en una de sus películas: “Estos son mis principios, pero no se preocupe, si no le gustan tengo otros”.




Pero desgraciadamente, el asunto no es para tomárselo a broma. En Educación los principios socialistas, aparte de violar el artículo 26-3 de la Declaración de Derechos Humanos, están calcados de los nazis (léanse los números 27 y 30 de la Encíclica “Mit brennender Sorge”) de Pío XI contra los nazis y vean si lo que dice allí ese Papa es o no de actualidad y aplicable a los socialistas. El derecho a la vida (quinto mandamiento y artículo 3 de la Declaración) es quebrantado ya con el aborto, aunque tampoco el PP sea precisamente inocente, pero eso toca otro día, la inútil investigación con células madres embrionales, la eutanasia que quieren implantar y la muy ambigua postura contra el terrorismo. Sobre el sexto mandamiento y la protección a la familia (artículo 16 de la Declaración) tenemos una de las legislaciones más antifamiliares del mundo e incluso la ideología de género, una de las mayores malvadas idioteces que el ser humano es capaz de inventar, es como hay que dar legalmente la educación afectivo sexual a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, primando por tanto la corrupción de menores. Sobre el séptimo mandamiento son capaces de robar mil doscientos millones de euros a los parados y aquí no dimite nadie, ni nadie tuvo el coraje de sacar el tema sobre ese baldón que vaya si afecta al PSOE. Y sobre el octavo mandamiento (“No mentirás”), sin ley natural desaparece el sentido moral original que permite al hombre discernir mediante la razón lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira.




El ser humano, por el hecho de serlo, tiene una serie de derechos intrínsecos propios de su naturaleza que los demás, incluido el Estado, deben respetar. La dignidad humana exige la fidelidad a unos principios fundamentales, principios comprensibles por la razón. El considerar que estos derechos surgen de las leyes que se dan los hombres es una bofetada en toda su amplitud a los valores democráticos. Si a mí mis derechos no son propiamente míos, sino son una concesión del Estado, es indudable que el Estado puede en cualquier momento quitármelos, con lo que ya estamos dentro del totalitarismo. El positivismo jurídico, es decir la concepción que hace derivar mis derechos de las leyes que se dan los hombres, deja al individuo sin defensa frente a los posibles abusos del Estado.




Benedicto XVI, en su Exhortación Apostólica “Sacramentum Caritatis”, de Febrero del 2007 nos dice que los valores fundamentales son: “el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. Estos valores no son negociables”.




Y termino con una pregunta que les toca a Ustedes responder: ¿Son en el momento actual, no digo lo que sucederá dentro de unos años ni lo que ha podido suceder en el pasado, compatibles en España los valores socialistas y los cristianos?




Puede que a muchos les parezca un artículo duro. Pero el PSOE ha querido pisarnos a los católicos y recuerdo la frase de alguien a quien pisaron varias veces: “Si te pisan chilla. Lo mínimo que vas a conseguir es que el que pisa la próxima vez se lo piense dos veces”.




Pedro Trevijano







07:46
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