Este es el secreto para dormir bien

Es el consejo que no aparece en las listas y que seguro que te ayuda a reducir el estrés y la preocupación

Muchos estudios dicen que entre un 20 y un 40 por ciento de la población adulta no duerme bien. Pongamos que es un tercio. Son millones y millones de personas que no logran conciliar el sueño. Un estudio en Argentina incluso llegó a indicar que el porcentaje era del 80 por ciento. ¡Una calamidad!

Hay que poner remedio a la falta de sueño, al estrés, al insomnio. Pero, ¿por dónde comenzar si uno ya lo ha intentado todo?

Leo los consejos, trucos y secretos que dan las revistas dedicadas al bienestar. Son 6 ó 10 ideas, todas ellas útiles y sensatas, así que tomo nota:

  • tener un horario de acostarse y levantarse,
  • no al tabaco,
  • que la habitación sea un lugar agradable y ventilado,
  • que el dormitorio sea distinto del lugar de trabajo,
  • que no entre la luz natural ni haya luces artificiales,
  • no a la cafeína,
  • no a los dispositivos móviles,
  • menos alcohol,
  • reducir la siesta,
  • hacer ejercicio…

Uno sigue las “instrucciones” pero… algo falla y no consigue conciliar el sueño.

Repaso las listas de consejos y veo que olvidan algo muy importante. Tal vez sea el secreto para que nuestro sueño cambie radicalmente y por fin descansemos cada jornada.

Les digo el truco: antes de ir a dormir, pidan perdón. Pidan perdón si durante la cena se pelearon con la familia. Si durante el día se han dicho cosas fuertes con un amigo o con el hermano. Si parece que no hay vuelta atrás después de lo que han dicho esta mañana a un compañero de trabajo.

Pedir perdón es un sencillo acto y nos descarga de la mochila que llevamos todos.

Por ejemplo…

  • Levántate de la cama y llama a la habitación de tus padres para pedir perdón.
  • Dirígete a tu esposa y pídele perdón porque la dejaste con la palabra en la boca cuando discutíais.
  • Llama a tu colega o mándale una grabación de WhatsApp para decirle lo mucho que sientes haber sido prepotente en la reunión de la tarde.

Humillarse es hacerse grande. Pedir perdón nos libera. Cuesta pero es sanador. Repara lo que estaba roto.

Para una persona de fe, además, pedir perdón es el acto por el que entra de nuevo en la dimensión de Dios. Si te acuerdas de Dios por la noche antes de acostarte, es posible que Él te recuerde con quién deberías hacer las paces. El momento posterior a pedir perdón será la calma.

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