“Todos estamos enfermos, por la humedad y el frío”

En Metro a Tijuana

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Un pequeño grupo de avanzada de la Caravana de Migrantes –unos 700 hombres que viajan solos– llegó ayer viernes a la ciudad de Querétaro, a 200 kilómetros al norte de la Ciudad de México. Van a avanzar hasta Tijuana, distante de Querétaro unos 2.800 kilómetros.

En Cuatro Caminos comenzaron a ver otro México

La mayoría, cerca de 4.500 personas, de las cuales más de la mitad son mujeres, niños y ancianos, se quedó en el albergue improvisado de “Ciudad Palillo”, en el complejo deportivo de La Magdalena Mixchuca, en la Ciudad de México, a donde llegaron esta semana y del que van a tener que salir hoy sábado.

No todos, El cansancio, la humedad, el frío, han enfermado o hecho desistir a muchos migrantes de ir a la lejana y amurallada –militarmente hablando—frontera de México y Estados Unidos. Les espera la llegada de un frente frío proveniente del norte, con temperaturas menores a cero grados durante la noche.

El día de ayer, los que partieron hacia Querétaro se fueron en el Metro de la Ciudad de México hacia la salida norte de la ciudad más grande de América. Muchos dijeron que era la primera vez que se subían a un Metro. Y estaban emocionados por el trayecto tan rápido y seguro.

Pero al llegar a la estación de Cuatro Caminos y bajar, encontraron una autopista, la 57, que es la más circulada del mundo. Y la más peligrosa. La que va al norte del país. La vía hacia el sueño americano. Lo que resta no será un viaje en Metro. En camino es de rediles, en autostop, en lo que se pueda.

Carlos Castanaza, un plomero de 29 años de la ciudad de Guatemala, se envolvió de pies a cabeza en una manta contra el frío y preguntó a los espectadores dónde estaba la primera caseta de peaje de la México-Querétaro. Cuando se le dijo que estaba en una ciudad a unos 30 kilómetros de distancia, escribió cuidadosamente el nombre de la ciudad en su mano con un bolígrafo para recordar a dónde iba.

Deportado por conducir sin licencia –según reporta la revista *America–* después de una década de trabajo en Connecticut, Castanaza estaba desesperado por volver con sus dos hijos nacidos en Estados Unidos. “He querido regresar por más de un año, pero no pude hasta que llegó la caravana”, dijo Castanaza. “Por eso me uní a la Caravana”.

Nada los detiene

“¡Vamos vamos!” Gritó Eddy Rivera, de 37 años, un migrante de Honduras que dijo que ya no podía quedarse en el campamento de Ciudad de México por más tiempo. “Todos estamos enfermos, por la humedad y el frío”, dijo Rivera, quien dejó cuatro hijos y una esposa en Honduras. “Tenemos que irnos, tenemos que llegar a Tijuana”.

Aunque no estaba seguro de cómo un trabajador agrícola no calificado como él mismo sería permitido en los Estados Unidos, tenía un simple sueño: ganar suficiente dinero para construir una pequeña casa para su familia en Puerto Cortés, Honduras.

México ofreció visas de refugio, asilo o trabajo a los migrantes, y su Gobierno dijo que se habían otorgado 2.697 visas temporales a individuos y familias para cubrirlos mientras esperan el proceso de solicitud de 45 días para poder obtener un estado migratorio permanente. El miércoles, un autobús salió de la Ciudad de México para devolver a 37 personas a sus países de origen.

Las autoridades dicen que la mayoría ha rechazado las ofertas de quedarse en México, y solo un pequeño número ha aceptado regresar a sus países de origen. Alrededor del 85 por ciento de los migrantes son de Honduras, mientras que otros son de los países centroamericanos de Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

Les espera Trump y los militares en la frontera norte de México. Pero eso no dobla la confianza de los centroamericanos. Como han dicho muchos de ellos: es preferible cualquier cosa que regresar de dónde han venido.

Let's block ads! (Why?)









No hay comentarios.

Con tecnología de Blogger.