La visita del Papa a Pyongyang ¿es un milagro como dice un obispo coreano?

La visita pone al descubierto que la Iglesia deberá nacer casi de cero en el Norte

Gran alegría ha despertado en la Iglesia católica de Corea del Sur el anuncio de una próxima visita del papa Francisco a Corea del Norte el próximo año. El Papa será invitado por el presidente de Corea del Norte, Kim Jung-un, quien ha dicho que el Papa “será recibido calurosamente”.

También se han alegrado las otras iglesias cristianas, protestantes y ortodoxas, pues la acción diplomática del Vaticano cuida no actuar de forma exclusivista, sino teniendo presentes también a las otras iglesias.

La invitación al papa será llevada por el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, durante su visita al papa Francisco, el jueves de la próxima semana. El cardenal Andrew Yeom Soo-jung, arzobispo de Seúl y Administrador Apostólico de Pyongyang, dijo que se siente “complacido y reconfortado” pensar que se podrá celebrar la santa misa en el territorio de Corea del Norte, donde hasta ahora la Iglesia católica ha sido duramente perseguida desde la llegada de los comunistas al gobierno, después de la guerra de Coreas, en 1950. El presidente Moon Jae-in es católico.

El cardenal de Seúl ha declarado a la agencia católica Fides que “el Santo Padre siempre se ha preocupado y se preocupa por la paz en la península coreana y ha incluido en sus oraciones a los coreanos, siempre que ha habido eventos importantes en la historia reciente. Espero que estos esfuerzos ayuden a construir una paz genuina en la península de Corea. Sobre todo, como Administrador Apostólico de Pyongyang, rezo sinceramente para que en los días venideros podamos enviar sacerdotes y religiosos al Norte y celebrar juntos los Sacramentos”.

Por su parte, el obispo de Daejeon (Corea del Sur), Lázaro You Heung-sik, que se encuentra en Roma para el Sínodo de los obispos sobre la Juventud, cuando supo que el Papa podría ir a Corea del Norte invitado por Kim Jung-un, exclamó: “¿El papa va a Corea del Norte? Sería un milagro, pero para Dios nada es imposible”.

Cuando llegó el comunismo en Corea del Norte, eliminó todo resquicio de religión. Fueron aniquilados los templos, tanto católicos –por ejemplo, había 55.000 católicos y 57 iglesias construidas—como protestantes y ortodoxas. También se persiguió al budismo, aunque con menos saña.

Cuando se tambaleó el comunismo en Rusia y Europa, Corea del Norte cambió su imagen política de persecución religiosa a ultranza, e hizo construir una iglesia católica –llamada “catedral” de Pyongyang, aunque es la única que existe en todo el país– dos protestantes, de distintas confesiones, y una ortodoxa. O seas cuatro iglesias cristianas.

El Patriarca de Moscú ha anunciado también una visita a Pyongyang y verse con los poquitos fieles que hay allí. El régimen comunista de la familia Kim abrió estos templos para decir a occidente que hay “libertad religiosa” en Corea del Norte tal como dice la Constitución. Los portavoces oficiales dicen que los templos cristianos fueron destruidos por los bombarderos norteamericanos en la Guerra de Corea.

Junto a la construcción de estos cuatro templos cristianos el régimen comunista de Pyongyang creó la Asociación Católica y una Federación Cristiana, controladas totalmente por el régimen. En estas iglesias no hay ni sacerdotes, ni pastores, ni popes, y mucho menos obispos. La Iglesia católica de Seúl, que ha podido enviar algún sacerdote, ha notado la falta más absoluta de sacramentos y un conocimiento rudimentario del Evangelio. 

Es cierto que hay fieles que van a rezar en estos templos los domingos (solo los domingos), cuya la religiosidad ha sido aprendida de sus abuelos y bisabuelos. Aunque oficialmente hay en Corea del Norte entre 400 y 2.000 católicos, en Corea del Sur se cree que hay más que viven la fe en silencio y a escondidas. En Corea del Norte había también la diócesis de Hamhung también tuvo que quedar desierta por la persecución. Existe una abadía benedictina famosa, de carácter territorial, pero los monjes tuvieron que huir al sur por la persecución. Los católicos, y cristianos en general, fueron enviados o directamente a la muerte o en campos de trabajo. 

Así, pues, todo hace esperar un deshielo. La Iglesia católica nunca ha reconocido la existencia de “dos coreas”, sino de una sola. Lo dijo recientemente el papa Francisco, y por lo tanto la Santa Sede y los obispos surcoreanos se reafirman en este principio, y rezan para la reunificación de los dos coreas ahora junto a la desnuclearización del Norte.

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