Fotos exclusivas: La loca aventura de filmar el lugar del Bautismo de Jesús con un dron

Con diferencia el momento GoPro más emocionante…

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“Por desgracia, no podremos usar un dron en el lugar del bautismo debido a su proximidad con la frontera israelí”, decía la voz al otro extremo de la línea. Y hasta aquí habíamos llegado, o eso creímos. Unos miembros del departamento de Vídeo e Imagen de Aleteia estaban a punto de viajar a Jordania para hacer unas grabaciones y fotografías para varias producciones previstas y, en el corazón del viaje, palpitaba la optimista (quizás poco realista) esperanza de poder usar un dron para capturar algunas imágenes aéreas de varias ubicaciones.

Documentación y aprobación de la Oficina de Turismo de Jordania, de la Real Comisión de Cine de Jordania y de las Fuerzas Armadas Jordanas, todo necesario para tener siquiera una pequeña oportunidad de introducir un dron en el país, no hablemos todavía de volarlo. Así que me acomodé en mi escritorio estudiando un antiguo mapa de Amán; había decidido dejar el asunto en manos de Dios y aceptar el resultado fuera cual fuese.

Pocos días antes de nuestra salida, llegó un email que leía: “Solo quiero hacerte saber que la oficina principal me ha informado de que los permisos se han emitido y que todo pinta bien”. Todavía teníamos un “no” para el lugar del bautismo, pero 6 de 7 no es mal resultado. No pude sino sonreír, mirar al cielo y decir “¡Gracias!”.

Quizás la gravedad del privilegio que habíamos recibido escapaba a nuestra feliz comprensión, pero cuando el gran maletín Pelican negro con el dron en su interior llegó al Aeropuerto Internacional de la Reina Alia, en Amán, y se convirtió en el centro de atención de los servicios de seguridad, empezamos a hacernos una idea. Nos recibió un agente que había de acompañarnos allá donde fuéramos a usar el dron y él sería el custodio del dron mientras estuviera en Jordania y ambos viajarían en un vehículo distinto del nuestro… Desde mi punto de vista, así teníamos un bulto menos que cargar.

“¿Podría repetir eso, por favor?”, tartamudeé mientras nos informaban sobre los procedimientos, los protocolos y la lista de emplazamientos aprobados: “Su petición de volar el dron en el lugar del bautismo ha sido aprobada…”.

Mi mentón golpeó el suelo.

Después de varios días grabando en Petra, la Ciudadela, Mukawir y el Wadi Rum, llegó el día. A medida que nos acercábamos al margen del río Jordán, oteando zona israelí, que estaba a tiro de piedra, quedó notoriamente claro cuáles eran las preocupaciones.

Junto a un grupo de soldados armados hasta los dientes observándome de arriba abajo, el agente me miró atentamente y dijo: “Puedes volar hasta aquí… pero no más”. Continuó mirándome como para taladrar el mensaje en mi cabeza. Por lo visto, a nadie le apetecía un incidente internacional hoy.

Mientras colocaba el dron en el suelo y esperaba a que la señal GPS obtuviera su posición, empecé a sudar. La situación era totalmente surrealista… De pie junto a la orilla del Jordán, justo al lado de donde Jesucristo fue bautizado por Juan Bautista, donde Dios declaró: “Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él”, donde el Espíritu de Dios descendió como una paloma, en la frontera jordano-israelí con soldados y armas automáticas a pocos metros de mí… y yo y mis grandes ideas y mi pequeño dron.

Encendí los motores levantando una nube de polvo y ascendí ruidosamente hacia el cielo como una libélula colosal. Mirando en el monitor del controlador de vuelo y viendo el icono rojo brillante de “recording”, con la barra de batería al máximo y sin percibir ningún viento que pudiera empujar el dron más allá de la frontera, empecé a relajarme un poco. Una paz me invadió en cuanto el dron se acercó al río… otra oración respondida. Mientras surcaba el cielo grabando en alta definición la tierra donde Juan Bautista ejerció su vocación, donde los discípulos pusieron sus pies y Jesús fue bautizado, casi se podían ver las escenas bíblicas desarrollarse desde las alturas, quizás incluso desde la que podría considerarse la perspectiva de Dios.

Cuando el dron descendió de los cielos y aterrizó, todos chocamos las manos felicitándonos: lo que parecía ser imposible se había logrado.

El sol ya estaba bajo en el cielo cuando marchamos a nuestro próximo destino en el mar Muerto. Y entonces lo comprendí: lo que a menudo nos parece imposible no lo es para Dios, solamente hemos de confiar.

“Aquel que confía en sí miso está perdido; aquel que confía en Dios puede hacer cualquier cosa”.

San Alfonso María de Ligorio

En nombre del departamento de Imagen y Vídeo de Aleteia, deseamos extender nuestra más profunda gratitud al Gobierno jordano y al equipo de apoyo por su ayuda y generosidad sin precedentes en la realización de este proyecto.

A los lectores, ¡permaneced atentos para ver las grabaciones auténticas en la próxima serie de vídeos sobre los increíbles lugares santos en Jordania!

Para saber más sobre cómo visitar el lugar del bautismo y otros alucinantes lugares santos en Jordania, visita la web Holy Jordan.

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