El Papa se conmovió hasta las lagrimas en la Misa de inicio del Sínodo sobre los jóvenes

Presencia de dos obispos chinos en la Plaza de San Pedro y una especial bienvenida del Papa

En la misa de apertura del Sínodo de los jóvenes en la plaza de San Pedro este miércoles 3 de octubre, el papa Francisco exhortó a los obispos escuchar y acompañar a los jóvenes, recordando que ellos mismos  lo fueron. Asimismo, recordó que los tiempos requieren seguir al Espíritu Santo en el “ardor y pasión evangélica” inspirada también en Jesús. “Memoria que despierte y renueve en nosotros la capacidad de soñar y esperar”.

Una espera y sueño encendido por la presencia de dos obispos chinos en la Plaza de San Pedro esta mañana tras el Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y Pekín. 

En mundo visión, al Papa se le quebró la voz casi sollozando y diciendo: “Hoy, por primera vez, están también aquí con nosotros dos hermanos obispos de China Continental. Démosles nuestra afectuosa bienvenida: gracias a su presencia, la comunión de todo el Episcopado con el Sucesor de Pedro es aún más visible”. 

Invitados por el papa Francisco, los dos obispos son: Giuseppe Guo Jincai, Obispo de Chengde (provincia de Hebei) y Mons. Giovanni Battista Yang Xiaoting, Obispo de Yan’an (provincia de Shaanxi).

Un esfuerzo enorme en materia diplomática que duró más de 10 años. Francisco lució conmovido por recibir de nuevo a los sucesores de los apóstoles chinos, signo visible de la universalidad de la Iglesia. Desde el Concilio Vaticano II, cada Sucesor de Pedro esperaba con ansia que desde China Continental hubiera una respuesta positiva para que pudieran venir a Roma sus pastores.

Hoy la conmoción del Papa representa a casi 10 millones de católicos chinos, especialmente jóvenes, que serán parte simbólicamente del Sínodo. Un valor especial además porque se trata de un evento magno dedicado al futuro de la Iglesia que mira hacia los jóvenes con ternura, esperanza y servicio.

Sabemos que nuestros jóvenes serán capaces de profecía y de visión en la medida que nosotros, ya mayores o ancianos, seamos capaces de soñar y así contagiar y compartir esos sueños y esperanzas que anidan en el corazón (cf. Jl 3,1)”, sostuvo Francisco durante la homilía.

Momentos antes del gesto de saludo a los dos obispos chinos, el Papa destacó la “actitud de dócil escucha de la voz del Espíritu” que reunió esta mañana a los 267 padres sinodales provenientes de los cinco continentes.  Entre ellos, 181 fueron elegidos por sus respectivas conferencias episcopales y cuarenta nombrados por el Papa. 

Se trata del tercer Sínodo presidido por el Papa Bergoglio, los dos anteriores han sido sobre la Familia (extraordinario y ordinario) y que ha concluido con una exhortación apostólica, Amoris laetitia (La alegría del amor» en latín) firmada el 19 de marzo de 2016.

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