Nueva ley vincula pornografía y trata de personas

Cuando usas pornografía estás fomentando el comercio sexual

Hace unos días, en entrevista con el periódico mexicano *El Universal*, la actriz porno española Apolonia Lapiedra declaró que trabajar en películas pornográficas es “un trabajo normal”.

Quizá lo sea para esta señorita, pero no para el Estado de Minnesota (Estados Unidos) en donde acaba de aprobarse la primera ley de este tipo en la que se vincula (y se castiga) la pornografía con la trata de personas.

Un vínculo dañino

Susan Klemond, quien escribe para OSV Newsweekly desde Minnesota, informó de esta ley que podría ser pionera en Estados Unidos, donde se calcula entre 100.000 y 300.000 el número de jóvenes traficadas y explotadas sexualmente con fines de lucro anualmente y donde la “industria” pornográfica genera 13.000 millones de dólares cada año.

A diferencia de los *reality shows*, la pornografía es muy real. El abuso y la degradación sexual que sufren los actores de pornografía femenina e infantil no es muy diferente de la que atraviesan las prostitutas. A medida que Internet y otras tecnologías ayudan a difuminar la línea entre la pornografía, actrices y otras trabajadoras sexuales, “lo que queda claro es que la mayoría han sido víctimas del tráfico sexual”, escribe Klemond.

Por ello, la nueva ley de Minnesota, la primera de este tipo en el país, llama la atención sobre el vínculo que existe, indudablemente, entre el tráfico sexual y la pornografía. Para hacer la nueva ley se han recopilado datos y se ha generado una nueva sanción para quienes participan en ambos.

Según Jason Adkins, director ejecutivo de la Conferencia Católica de Minnesota, quien ayudó a redactar la ley, el mensaje es el siguiente: “cuando usas pornografía estás fomentando el comercio sexual”.

A menudo mujeres y niños son obligados a trabajar sexualmente y obligados a participar en actos cada vez más violentos. Cuando se filman, los traficantes pueden usar las imágenes para evitar que las víctimas abandonen la industria.

Delitos en conexión

El tráfico sexual ha sido un problema grave en Minnesota, y hay evidencia de que la pornografía juega un papel importante, dijo la representante Kathy Lohmer, una de las legisladoras estatales que patrocinó la legislación. Los datos empíricos generados por la ley proporcionarán una prueba de la conexión.

La ley agrega pornografía a la lista de temas estudiados en el informe anual de tráfico humano de la legislatura. En este documento se aumenta la cantidad de delitos identificados por conexiones con la trata de personas, y ordena multas asociadas con esos delitos, mientras agrega un recargo para ayudar a las víctimas.

Mientras que 18 estados han aprobado resoluciones sobre pornografía, la ley de Minnesota representa un primer paso concreto hacia acciones futuras, dijo Adkins. La Conferencia Católica de Minnesota, la voz de las políticas públicas de la Iglesia católica en Minnesota, abordó el tema en su trabajo para terminar con la mercantilización de las personas.

El tráfico sexual se define como la inducción de actos sexuales comerciales por la fuerza, el fraude o la coacción, o en los que la persona inducida a realizar tales actos es menor de 18 años, de acuerdo con la Ley de Protección a las Víctimas de la Trata del gobierno de los Estados Unidos.

Los perpetradores involucrados en reclutar, albergar, seducir, transportar, proporcionar, obtener, patrocinar, solicitar o mantener a una persona para tal fin son culpables de tráfico sexual de un adulto, de acuerdo con la ley.

Ganancias negras

Algunas víctimas de la trata de personas son objeto de tráfico por trabajo en lugar de sexo, pero eso también puede implicar abuso sexual, dijo Hilary Chester, directora asociada del programa de lucha contra la trata de parte de los obispos de Estados Unidos.

Datos sobre este particular, animaron a los legisladores de Minnesota a vincular pornografía y trata de personas, y a castigar a quienes fomenten ambas actividades de servidumbre sexual que a nivel global tienen atrapadas a 1.4 millones de personas que generan 97.000 millones de dólares de ganancias mercantilizando el sexo.

Desde luego, Internet se ha convertido en el mejor vehículo de circulación y difusión de pornografía. Se calcula que entre 15 y 20 por ciento del tráfico de Internet se dedica a la llamada “industria del sexo”, con cerca de cuatrocientos millones de sitios web pornográficos.

En Internet, la pornografía y la prostitución trabajan en conjunto. La pornografía se usa para entrenar prostitutas, publicitar y vender prostitución, en su mayoría en línea. Una cantidad creciente de pornografía amateur se comercializa y se vende en línea, dijo Chester, y agregó que el sexo también se transmite en vivo para los compradores.

En respuesta a la proliferación del tráfico sexual en línea, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley esta primavera que otorga a los fiscales federales y estatales más poder para perseguir sitios web que alojan anuncios de tráfico sexual y permite a las víctimas y estados presentar demandas contra esos sitios.

*Con información de OSV*

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