¿Unes a tu familia o la divides?

Fomentar la cohesión en la familia ayuda al crecimiento personal. En cambio, la separación tienta siempre: con palabras, con gestos... Y para ello hay que estar preparado.

Hay gente pa’ tó, decía el torero Rafael Guerra. Y en la vida normal y corriente comprobamos que es así. En todas las familias hay un pesado, uno que incordia, uno que siempre quiere ser el mimado y llamar la atención…

En los equipos de trabajo siempre está el meticuloso y a pocos metros el que se tumba a la bartola, pone excusas y deja que los otros hagan la tarea.

Perezosos, vanidosos, coléricos… Cada grupo humano presenta un perfil como si fuera el skyline de una ciudad: altos y bajos, imponentes y miedosos…

Cada uno de nosotros pertenecemos, como poco, a dos grupos: el profesional y el familiar. Pero en la realidad puede haber multiplicidad de grupos familiares (los de parte de madre y los de parte de padre, los de tal ciudad, los de tal generación…) y lo mismo ocurre en el trabajo: a veces uno tiene más relación con los colegas de las empresas de la competencia que con los de la propia ya que pasa más tiempo con ellos en ferias o actos sociales.

El caso es que uno, transcurrido un tiempo, puede pensar que ya “tiene tomadas las medidas a la gente”. Que ya sabe cómo son. Y con el tiempo, puede empezar a cansarse de esos compañeros de vida: parece que los defectos aumentan como si tuviéramos ahora una lupa, parece que no avanza la amistad… Y no digamos nada si se acerca una temporada de más estrés.

Fomentar la unidad

Fomentar la unidad, la cohesión en un grupo puede ser un auténtico reto. Pero resulta muy positivo contar con personas que suman, en vez de tener que convivir con personas que fomentan la desunión.

Una gran aspiración: querer ser una mesa camilla

Recuerdo que en el homenaje a un profesor de Ética de la Información de la Universidad de Navarra, Carlos Soria, autor de referencia en la materia, alguien dijo en uno de los discursos de homenaje que su labor era similar a la de una mesa camilla. Arriesgada comparación.

¿Qué hace una mesa camilla? Reúne en torno a sí a todos los de la casa, tanto si son dos como cinco. Deja que pongan sobre ella cualquier objeto. Se ofrece a cualquier tipo de labores: estudiar, comer, tomar el té, jugar a cartas, contarse las penas… En invierno aporta un brasero humilde pero suficiente para calentar a los que se aproximan. Se deja transportar a donde haga falta, a un rincón, al comedor, al desván por temporadas…

Uno escuchaba aquellas palabras (nada de lo que he escrito es textual) y se decía “qué hermoso ser mesa camilla, como aquel profesor”. Porque cuando los alumnos dicen eso de un profesor, es que no solo es un docente sino un maestro.

8 tips para aumentar la unión

Fomentar la unión, la cohesión en un grupo da resultados hermosos. Y para que eso sea posible, aquí van algunos tips para que tu vida familiar y profesional funcionen mejor y lo notes en el crecimiento personal de ti y los tuyos.

  1. Habla siempre en positivo de los demás, de los que están presentes y los que no.
  2. Demuestra que confías en ellos: delégales trabajos y no los controles cada 5 segundos.
  3. Aprovecha las reuniones familiares para estrechar lazos con los parientes, no para saldar deudas y mostrar rencores.
  4. Ayuda en el trabajo más allá de lo que te exigen el contrato o las obligaciones familiares: echa una mano a quien va más retrasado.
  5. Nunca dejes escapar una duda sobre el honor de alguien. Ser prudente es callar y comprobar los datos que nos han llegado, pero nunca alborozar.
  6. No generes listas de agravios ni acumules recuerdos de malas experiencias. Aprende a perdonar en cosas pequeñas y grandes.
  7. Facilita la resolución de conflictos entre dos personas de tu entorno. Que sepan que en ti está la persona sabia que quiere lo mejor para los dos.
  8. Practica la discreción: no todo tiene que arreglarse pregonándolo a los cuatro vientos.

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