Si supieras esto, escribirías más notas para dar las gracias

Una nota de gratitud: grandes resultados con una inversión mínima de tiempo

Dicen los cronistas taurinos que para ser torero también hay que parecerlo. Lo mismo puede decirse de la pequeña gran virtud del agradecimiento: para ser agradecido no basta con pensarlo, hay que llevarlo a cabo.

El Departamento de Ciencia y Salud del periódico The New York Times ha publicado un artículo, firmado por Heather Murphy, en el que se hace un “descubrimiento sorprendente”: que a las personas les agrada recibir notas de agradecimiento, pero que no las enviamos con frecuencia porque subestimamos los sentimientos positivos en quienes las reciben.

“Creen que no será la gran cosa”, dijo Amit Kumar, profesor de la Universidad de Texas en Austin, quien estudia el tema del bienestar. Concretamente
en este estudio sobre las notas de agradecimiento, Kumar descubrió que las personas también sobrevaloran lo poco sincera que podría parecer la nota y lo incómodo que podría sentirse el destinatario.

Pero después de recibir notas de gratitud y responder cuestionarios acerca de lo que sintieron al recibirlas, muchos afirmaron estar “eufóricos” y registraron niveles de felicidad de entre cuatro y cinco (en una escala de cinco). Los remitentes en general supusieron que los calificarían, cuanto más, con un tres.

El modelo de esta investigación fue pedir a los cerca de cien participantes de cada uno de los cuatro experimentos que escribieran una breve “carta de agradecimiento” para alguien que hubiera influido en su vida de alguna manera.

Las cartas de muestra incluían misivas que expresaban gratitud a compañeros estudiantes y amigos que habían ofrecido su apoyo durante el proceso de admisiones de la universidad, la búsqueda de empleo y momentos difíciles.

Una “joya”

En los experimentos de laboratorio, Kumar observó que a la mayoría de los participantes les tomó menos de cinco minutos escribir las cartas.

“El estudio, publicado en junio en la revista Psychological Science, es un esfuerzo por llenar un hueco que existía en el ámbito creciente de la investigación sobre la gratitud. Una gran cantidad de estudios ha documentado diversos beneficios para quienes expresan gratitud, de manera que los investigadores comenzaron a preguntarse qué es lo que detiene a las personas de expresarla”, se puede leer en el reportaje de The New York Times.

Además de menospreciar el valor de enviarle una nota a otra persona, muchos parecían preocupados de que el lector criticara su forma de escribir, su lenguaje o, simplemente, que creyera que lo estaba halagando con algún propósito ulterior. Pero resultó todo lo contrario: a los destinatarios no les importaba la redacción de la carta, sino la calidez.

“Además, consideraron que los remitentes eran mucho más competentes para la redacción de lo que estos esperaban”, dice Kumar.

El descubrimiento del estudio fue una “joya” que “vale la pena seguir investigando”, comentó en un correo electrónico Sara Algoe, profesora de la Universidad de Carolina del Norte en Chappel Hill, quien también estudia la gratitud. “Me agrada que su trabajo refuerce el valor de simplemente decir algo”, escribió Algoe a Kumar.

Finalmente, lo que este experimento considera como su descubrimiento más importante, según Kumar, es que “las personas no valoran lo suficiente el efecto positivo que pueden tener en los demás a cambio de una inversión mínima de tiempo”.

“La mayoría no termina de leer los artículos como éste, así que gracias por hacerlo”, terminan diciendo Muruphy y el Departamento de Ciencia y Salud de The
New York Times.

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