El técnico de Croacia que lleva consigo el rosario en cada partido

“La fe me da fuerza, siempre tengo un rosario en el bolsillo y rezo antes de cada partido”, expresa Dalić.

Zlatko Dalić hizo historia. Es el técnico del primer equipo croata en llegar a una final del Mundial de fútbol. Lo hizo liderando un equipo ordenado, inteligente, sólido, en el que el funcionamiento colectivo está por sobre todas las individualidades.

Bosnio nacido en los tiempos de la ex Yugoslavia, quedará por siempre ligado a un equipo del hermano pueblo croata, al que tomó hace apenas un año, cuando la clasificación al Mundial estaba fuertemente comprometida, pese al nivel de estelares como Luka Modrić, Ivan Raikitić, Mario Mandžukić, o Ivan Perišić.

Croacia fue líder absoluto de su grupo, venciendo a Nigeria, Argentina e Islandia, lo que le permitió acceder a una llave de octavos de final sin las amenazas de potencias como Brasil o Francia.

Necesitó de los penales para vencer primero a Dinamarca y luego a los locales, y del tiempo complementario para quebrar a los ingleses. Así, llegó por primera vez en su corta historia como seleccionado independiente a la final.

Mucho le debe Croacia a su entrenador, con quien los jugadores se mostraron muy afectuosos tras la victoria contra los ingleses. Dalić, de 51 años, había tenido una regular campaña como jugador profesional, y desde 2005 se desempeñó como entrenador en clubes de Croacia, Albania, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

Su itinerario en el fútbol lo ha mantenido muchas veces lejos del hogar, por lo que siempre le agradece muy especialmente a su esposa por el esfuerzo puesto en la crianza de sus hijos estando entre siete y ocho años jugando en el extranjero. En una entrevista dada al Glas Koncila, del Arzobispado de Zagreb, expresó la importancia que él da a la familia y también a la oración.

“Cada uno de nosotros, de una manera u otra, lleva su cruz. Hay momentos pesados en la vida en que el hombre no puede rendirse, hundirse, caerse. Con fe, una persona puede volver al camino correcto”, dijo en una entrevista en la que aseguró: “para mí y mi familia, la fe es extremadamente importante”. “Todos los domingos intento ir a misa.

“La fe me da fuerza, siempre tengo un rosario en el bolsillo y rezo antes de cada partido”, confirmó. Una fotografía tomada durante el Mundial da cuenta de cómo Dalić busca en su bolsillo un rosario al que se aferra con devoción.

Otro que en el plantel croata no oculta nunca su fe es Mateo Kovacić, nacido en Austria durante el exilio de sus padres croatas: “No tengo problemas en decir que creer me da fuerza, me ayuda a jugar mejor”, expresó en Italia, donde reconoció que normalmente usa debajo de la camiseta de su equipo alguna con una imagen de Jesús. Kovacić es, además, un asiduo peregrino del santuario de Medjugorje, en Bosnia-Herzegovina.

Estos días se supo además que el tenista serbio Novak Djokovic, también profeso cristiano, apoya a Croacia en el Mundial, lo que le ganó el repudió de un diputado de su país.

Con un entrenador bosnio, jugadores croatas, y hasta simpatizantes serbios, los deportistas cristianos de los balcanes están dando un ejemplo de paz y hermandad.

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