La liturgia diaria meditada - El primero, sea el último de todos y el servidor de todos (Mc 9, 30-37) 22/05





Martes 22 de Mayo de 2018

Misa a elección:


Feria. Verde.

Santa Rita de Cascia, religiosa. (ML). Blanco.



Rita nació en Roccaporena, en las montañas apeninas (Italia), en 1381. A pesar de sus deseos de entregarse totalmente a Dios, sus padres la dieron en matrimonio a un joven que llenaba de amargura su vida. Su oración fue escuchada, y el hombre transformó su vida. Sin embargo, antiguos enemigos lo asesinaron. Siendo viuda, y habiendo muerto sus dos hijos, entró a la orden de las Agustinas. Murió en el monasterio de Cascia en 1457.



Antífona de entrada           cf. Sal 12, 6
Señor, yo confío en tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste. Cantaré al Señor, porque me ha favorecido.


Oración colecta     
Concédenos, Dios todopoderoso, que, meditando sin cesar las realidades espirituales, llevemos a la práctica, en palabras y obras, cuanto es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.



O bien:         de santa Rita



Concédenos, Dios nuestro, la sabiduría de la Cruz y la fortaleza que otorgaste santa Rita para que, unidos a Cristo, seamos pacientes en las tribulaciones y merezcamos participar más íntimamente en el Misterio Pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


Oración sobre las ofrendas        
Al celebrar estos misterios con la debida reverencia, te suplicamos, Señor, que los dones ofrecidos para tu gloria nos obtengan la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona        Sal 9, 2-3
Proclamaré todas tus maravillas; quiero alegrarme y regocijarme en ti y cantar himnos a tu nombre, Altísimo.


O bien:         Jn 11, 27
Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo.


Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, concédenos alcanzar la salvación eterna, cuyo anticipo hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Lectura        Sant 4, 1-10
Lectura de la carta de Santiago.
Hermanos: ¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones. ¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. No piensen que la Escritura afirma en vano: “El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos”. Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes”. Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.
Palabra de Dios.


Comentario
La carta es muy vehemente en sus exhortaciones y denuncias, como si le hablara a una Iglesia que corre peligro de quedar atrapada en los criterios de este mundo. Es una tarea de resistencia el intentar no sucumbir ante lo que se presenta como único modo de vida: la codicia, la competencia y la mentira. Para mantenernos en la verdad del evangelio, confiemos en la fuerza amorosa del Espíritu Santo.


Sal 54, 7-11a. 23
R. ¡Confía tu suerte al Señor!


¡Quién me diera alas de paloma para volar y descansar! Entonces huiría muy lejos, habitaría en el desierto. Me apuraría a encontrar un refugio contra el viento arrasador y la borrasca. R.


Confunde sus lenguas, Señor, divídelas. Porque no veo más que violencia y discordia en la ciudad, rondando día y noche por sus muros. R.


Confía tu suerte al Señor, y él te sostendrá: nunca permitirá que el justo perezca. R.


Aleluya        Gál 6, 14
Aleluya. Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Aleluya.


Evangelio      Mc 9, 30-37
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Jesús atravesaba la Galilea junto con sus discípulos y no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará”. Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas. Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: “¿De qué hablaban en el camino?”. Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: “El que quiere ser el primero debe hacerse el último de todos y el servidor de todos”. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe no es a mí al que recibe sino a Aquél que me ha enviado”.
Palabra del Señor.


Comentario
Los discípulos viven según los criterios del mundo. Mientras Jesús habla de sufrimiento y rechazo, ellos están interesados en asegurarse un puesto. Jesús debe recordarles cuál tiene que ser su ambición: hacerse servidores, como Jesús, que da la vida. Asimismo, les mandó mantener el lugar de los niños, que, en la sociedad de su tiempo, ocupaban un lugar secundario al ser considerados impuros.


Oración introductoria
¡Ven, Espíritu Santo! No permitas que me distraiga en esta oración. Dame la fe, la esperanza y el amor para entender lo maravilloso de esta invitación que me haces a estar contigo, para transformar mi corazón de modo que busque servirte sin apegos, sin buscar reconocimiento ni poniendo límites egoístas a lo que tu gracia puede hacer.


Petición
Señor, ayúdame a ser el último y el servidor de todos, especialmente en mi familia. 


Meditación 


Hoy, el Evangelio nos trae dos enseñanzas de Jesús, que están estrechamente ligadas una a otra. Por un lado, el Señor les anuncia que «le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará» (Mc 9,31). Es la voluntad del Padre para Él: para esto ha venido al mundo; así quiere liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte eterna; de esta manera Jesús nos hará hijos de Dios. La entrega del Señor hasta el extremo de dar su vida por nosotros muestra la infinidad del Amor de Dios: un Amor sin medida, un Amor al que no le importa abajarse hasta la locura y el escándalo de la Cruz.


Resulta desconcertante escuchar la reacción de los Apóstoles, todavía demasiado ocupados en contemplarse a sí mismos y olvidándose de aprender del Maestro: «No entendían lo que les decía» (Mc 9,32), porque por el camino iban discutiendo quién de ellos sería el más grande, y, por si acaso les toca recibir, no se atreven a hacerle ninguna pregunta.


Con delicada paciencia, Jesús añade: hay que hacerse el último y servidor de todos. Hay que acoger al sencillo y pequeño, porque el Señor ha querido identificarse con él. Debemos acoger a Jesús en nuestra vida porque así estamos abriendo las puertas a Dios mismo. Es como un programa de vida para ir caminando.  


Servir a los demás es el centro del cristianismo. Éste es el secreto del primer puesto, la caridad para con todos. Si quieres estar en el primer puesto olvídate de ti mismo y piensa en hacer feliz a la persona que encuentras a tu derecha, y cuando ella ya lo sea, procura con la de la izquierda. Sigue así hasta que todas las personas a tu alrededor sean verdaderamente felices. No te preguntes tanto si tú eres feliz, más bien pregúntate si son felices los que viven a tu alrededor. Entonces, cuando los veas a todos felices, te inundará una felicidad desconocida hasta entonces.


No es una locura el servir a los demás. Si eres cristiano es porque quieres imitar a Cristo, tu maestro y señor, que murió para salvarte de la muerte. Si Él pudo, ¿por qué tú no?


Propósito
Ofrecer una sonrisa para demostrar el amor de Dios a los niños que me encuentre.


Diálogo con Cristo
Señor, dame la gracia de vivir entregado para que el mayor número posible de personas lleguen a conocer tu amor en profundidad; que gaste mi vida para que muchos otros lleguen a gozar de tu amistad. Quiero ser el primero en ponerme al servicio de los demás, a fin de ejercer un influjo positivo, ser guía de los demás dentro de mi ambiente para ayudar a otros a hacer la experiencia personal de Cristo.



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