La liturgia diaria meditada - Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre (Jn 16, 23b.-28) 12/05







Sábado 12 de Mayo de 2018

Misa a elección:



VI de Pascua. Blanco.

Santos Nereo y Aquiles, mártires. (ML). Rojo.

San Pancracio, mártir. (ML). Rojo.





Nereo y Aquiles eran soldados romanos que se convirtieron a la fe cristiana, dejaron las armas y confesaron su fe. Murieron mártires durante las persecuciones del Imperio romano, en el siglo III. Por eso, su culto se practica desde aquel entonces.



Pancracio era un joven romano de 14 años, que nació en una familia cristiana donde otros integrantes ya habían sufrido el martirio por la fe. Pancracio fue martirizado en el año 304 en la Vía Aurelia de Roma, donde existe un antiguo templo en su honor..


Antífona de entrada          1Ped 2, 9
Ustedes son un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz. Aleluya.


Oración colecta     
Señor Dios nuestro, renueva nuestros corazones con obras buenas y, al tender siempre hacia lo más perfecto, concédenos vivir plenamente el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.




O bien:          de los santos Nereo y Aquiles

Dios todopoderoso, a cuantos celebramos el valiente testimonio de los mártires Nereo y Aquiles, concédenos la ayuda de su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.



O bien:         de san Pancracio



Dios nuestro, que tu Iglesia se alegre confiada en la protección del mártir san Pancracio, y por su intercesión permanezca fiel en tu servicio y se consolide en la paz verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.



Oración sobre las ofrendas        
Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Jn 17, 24
Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado. Aleluya.


Oración después de la comunión
Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.


Lectura        Hech 18, 23-28
Lectura de los Hechos de los Apóstoles.
Después de haber permanecido un tiempo en Antioquía, Pablo partió de nuevo y recorrió sucesivamente la región de Galacia y la Frigia, animando a todos los discípulos. Un judío llamado Apolo, originario de Alejandría, había llegado a Éfeso. Era hombre elocuente y versado en las Escrituras. Había sido iniciado en el Camino del Señor y, lleno de fervor, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús, aunque no conocía otro bautismo más que el de Juan Bautista. Comenzó a hablar con decisión en la sinagoga. Después de oírlo, Priscila y Aquila lo llevaron con ellos y le explicaron más exactamente el Camino de Dios. Como él pensaba ir a Acaya, los hermanos lo alentaron, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran de la mejor manera posible. Desde que llegó a Corinto fue de gran ayuda, por la gracia de Dios, para aquellos que habían abrazado la fe, porque refutaba vigorosamente a los judíos en público, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías.
Palabra de Dios.


Comentario
Podemos entender que Apolo predique sobre Jesús cuando sólo conocía el bautismo de Juan; y en medio de este camino, Pablo le tenga que dar catequesis. Todo un modelo de Iglesia que aprende, camina, atiende a sus propios predicadores y forma a sus miembros para que el anuncio siempre esté lo más cerca posible de la verdad de Dios.


Salmo  46, 2-3. 8-10
R. ¡El Señor es el Rey de toda la tierra!


Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R.


El Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones, el Señor se sienta en su trono sagrado. R.


Los nobles de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham: Del Señor son los poderosos de la tierra, y él se ha elevado inmensamente. R.


Aleluya        Jn 16, 28
Aleluya. Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre. Aleluya.


Evangelio     Jn 16, 23b.-28
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre. Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios. Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre”.
Palabra del Señor.


Comentario
Nuestra oración sincera, amorosa, confiada, encontrará en el Padre un oído atento y dispuesto. No se trata de un capricho que tenga que cumplirse, sino que la grandeza de la escucha de nuestra oración está justamente en eso: en que el Padre nos escucha.


Oración introductoria
Señor, Tú dijiste que todo lo que pidiera en tu nombre me lo concederías. Te pido, Señor y Dios mío, la fe, la esperanza y el don de la caridad. Estas tres virtudes me bastan, con ellas puedo amarte, darte gloria, servirte y comunicarte a los demás.


Petición
Jesús, te suplico me concedas aquello que más necesite para ser un discípulo y misionero de tu amor.


Meditación 


Hoy, en vigilias de la fiesta de la Ascensión del Señor, el Evangelio nos deja unas palabras de despedida entrañables. Jesús nos hace participar de su misterio más preciado; Dios Padre es su origen y es, a la vez, su destino: «Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre» (Jn 16,28).


No debiera dejar de resonar en nosotros esta gran verdad de la segunda Persona de la Santísima Trinidad: realmente, Jesús es el Hijo de Dios; el Padre divino es su origen y, al mismo tiempo, su destino.


Para aquellos que creen saberlo todo de Dios, pero dudan de la filiación divina de Jesús, el Evangelio de hoy tiene una cosa importante a recordar: “Aquel” a quien los judíos denominan Dios es el que nos ha enviado a Jesús; es, por tanto, el Padre de los creyentes. Con esto se nos dice claramente que sólo puede conocerse a Dios de verdad si se acepta que este Dios es el Padre de Jesús.


Y esta filiación divina de Jesús nos recuerda otro aspecto fundamental para nuestra vida: los bautizados somos hijos de Dios en Cristo por el Espíritu Santo. Esto esconde un misterio bellísimo para nosotros: esta paternidad divina adoptiva de Dios hacia cada hombre se distingue de la adopción humana en que tiene un fundamento real en cada uno de nosotros, ya que supone un nuevo nacimiento. Por tanto, quien ha quedado introducido en la gran Familia divina ya no es un extraño.


Por esto, en el día de la Ascensión se nos recordará en la Oración Colecta de la Misa que todos los hijos hemos seguido los pasos del Hijo: «Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza, porque la Ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y donde nos ha precedido Él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo». En fin, ningún cristiano debiera “descolgarse”, pues todo esto es más importante que participar en cualquier carrera o maratón, ya que la meta es el cielo, ¡Dios mismo!


Propósito
Hoy hablaré a alguien sobre la confianza que tengo de que Dios siempre escucha mi oración.


Diálogo con Cristo
Señor, dame la gracia de mantener siempre un buen humor, para poder ser ese testigo de la alegría al saberme amado por Ti. Ser misionero de la alegría y ser un misionero alegre, para los demás, que hermosa forma de poder corresponder a tanto amor que me das.


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