La liturgia diaria meditada - Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio (Mc 16, 15-20) 25/04

Miércoles 25 de Abril de 2018
San Marcos, evangelista
Fiesta. Rojo
Su nombre completo era Juan Marcos. Su madre era integrante de la comunidad de Jerusalén, y su casa era el lugar de reunión de los primeros cristianos (cf. Hech 12, 12). Juan Marcos fue evangelizador, primero con Pablo, a quien acompañó en su primer viaje, y luego junto a Pedro. Algunos datos permiten ubicarlo en la comunidad de Roma durante la persecución.
Antífona de entrada          Mc 16, 15
Vayan por todo el mundo, anuncien el Evangelio a toda la creación. Aleluya.
Oración colecta     
Dios nuestro, que enalteciste al evangelista san Marcos con la misión de anunciar la buena noticia de la salvación, concédenos recibir de tal modo sus enseñanzas que sigamos fielmente las huellas de Cristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Al celebrar la fiesta de san Marcos, te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, y te suplicamos humildemente que tu Iglesia persevere siempre en la predicación del Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión        Mt 28, 20
Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo, dice el Señor. Aleluya.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, concédenos que el sacramento recibido nos santifique y nos fortalezca en la fe del Evangelio, que predicó san Marcos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Lectura        1Ped 5, 5b-14
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.
Queridos hermanos: Que cada uno se revista de sentimientos de humildad para con los demás, porque Dios se opone a los orgullosos y da su ayuda a los humildes. Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, para que él los eleve en el momento oportuno. Descarguen en él todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes. Sean sobrios y estén siempre alerta, porque su enemigo, el demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanle firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes. El Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo, después que hayan padecido un poco, los restablecerá y confirmará, los hará fuertes e inconmovibles. ¡A él sea la gloria y el poder eternamente! Amén. Les escribo estas palabras por medio de Silvano, a quien considero un hermano fiel, para exhortarlos y atestiguar que ésta es la verdadera gracia de Dios: Permanezcan adheridos a ella. La Iglesia de Babilonia, que ha sido elegida como ustedes, los saluda, lo mismo que mi hijo Marcos. Salúdense los unos a los otros con un beso de amor fraternal. Que descienda la paz sobre ustedes, los que están unidos a Cristo.
Palabra de Dios.
Comentario
Los cristianos resisten juntos la persecución. En el momento del dolor y del martirio, permanecer unidos es el modo de seguir testimoniando que el Resucitado está vivo en medio de su comunidad.
Salmo 88, 2-3. 6-7. 16-17
R. Cantaré eternamente tu amor, Señor.
Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. R.
El cielo celebre tus maravillas, Señor, y tu fidelidad en la asamblea de los santos, porque, ¿quién es comparable al Señor en las alturas? ¿Quién es como el Señor entre los hijos de Dios? R.
¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarán a la luz de tu rostro; se alegrarán sin cesar en tu nombre, serán exaltados a causa de tu justicia. R.
Aleluya        1 Cor 1, 23. 24
Aleluya. Nosotros predicamos a un Cristo crucificado, fuerza y sabiduría de Dios. Aleluya.
Evangelio     Mc 16, 15-20
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: Arrojarán demonios en mi nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”. Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
Palabra del Señor.
Comentario
Jesús profetiza situaciones peligrosas: venenos, serpientes y demonios acecharán la fe. En todas esas situaciones, la victoria es de Jesucristo. Él nos ha prometido su presencia eficaz para que la Buena Noticia del Reino de Dios siga llegando a todos los rincones de la tierra con salud y salvación.
Oración introductoria
Señor, me llamas a dedicarme a predicar tu Evangelio. ¡Qué privilegio el poder contribuir en la extensión de tu Reino! Para lograrlo, necesito aumentar mi fe y mi caridad, por ello te pido que esta oración sea el medio para fortalecer mi convicción de ser un auténtico discípulo y misionero de tu amor. 
Ayúdame, Señor, a saber corresponder, con mi amor y servicio a los demás, el don de tu redención.
Meditación 
Hoy habría mucho que hablar sobre la cuestión de por qué no resuena con fuerza y convicción la palabra del Evangelio, por qué guardamos los cristianos un silencio sospechoso acerca de lo que creemos, a pesar de la llamada a la “nueva evangelización”. Cada uno hará su propio análisis y apuntará su particular interpretación.
Pero en la fiesta de san Marcos, escuchando el Evangelio y mirando al evangelizador, no podemos sino proclamar con seguridad y agradecimiento dónde está la fuente y en qué consiste la fuerza de nuestra palabra.
El evangelizador no habla porque así se lo recomienda un estudio sociológico del momento, ni porque se lo dicte la “prudencia” política, ni porque “le nace decir lo que piensa”. Sin más, se le ha impuesto una presencia y un mandato, desde fuera, sin coacción, pero con la autoridad de quien es digno de todo crédito: «Ve al mundo entero y proclama el Evangelio a toda la creación» (cf. Mc 16,15). Es decir, que evangelizamos por obediencia, bien que gozosa y confiadamente. 
Nuestra palabra, por otra parte, no se presenta como una más en el mercado de las ideas o de las opiniones, sino que tiene todo el peso de los mensajes fuertes y definitivos. De su aceptación o rechazo dependen la vida o la muerte; y su verdad, su capacidad de convicción, viene por la vía testimonial, es decir, aparece acreditada por signos de poder en favor de los necesitados. Por eso es, propiamente, una “proclamación”, una declaración pública, feliz, entusiasmada, de un hecho decisivo y salvador.
¿Por qué, pues, nuestro silencio? ¿Miedo, timidez? Decía san Justino que «aquellos ignorantes e incapaces de elocuencia, persuadieron por la virtud a todo el género humano». El signo o milagro de la virtud es nuestra elocuencia. Dejemos al menos que el Señor en medio de nosotros y con nosotros realice su obra: estaba «colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban» (Mc 16,20).
Propósito
Proclamar el Evangelio con mi testimonio y ayudando a los demás, tomando el ejemplo de San Marcos que celebramos hoy.
Diálogo con Cristo
Señor Jesús, para poder evangelizar necesito tenerte en el centro de mi vida. Y eso, ¿qué implica? Tenerte presente a lo largo de todo el día, en mis diversas actividades, para llegar a ser una persona de oración y de acción, que podrá presentar la belleza de tu amor con naturalidad y alegría, con astucia y constancia, de modo que, sobre todo mi testimonio, sea una ayuda para que otros quieran conocerte, amarte y seguirte.

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