La liturgia diaria meditada - Lleno del Espíritu Santo fue conducido al desierto donde fue tentado (Mc 1, 12-15) 18/02

Domingo 18 de Febrero de 2018
I domingo de Cuaresma

Martirologio Romano: En la ciudad de Uchangfou, en la provincia de Hupei, en China, san Francisco Régis Clet, presbítero de la Congregación de la Misión y mártir, que durante treinta años, y en medio de grandes dificultades, anunció el Evangelio, pero, denunciado por un apóstata, después de una larga cautividad fue estrangulado por su condición de cristiano (+1820 dC). Fecha de canonización: 1 de Octubre de 2000, junto con otros 119 mártires de China, por el Papa Juan Pablo II.
Antífona de entrada    cf. Sal 90, 15-16
Me invocará, y yo le responderé. Estaré con él, en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré; le haré gozar de una larga vida.
Oración colecta         
Dios todopoderoso, concédenos que por la práctica anual de la Cuaresma, progresemos en el conocimiento del misterio de Cristo y vivamos en conformidad con él. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas  
Te pedimos que nos dispongas, Señor, para ofrecer convenientemente estos dones con los que iniciamos el camino cuaresmal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión  Mt 4, 4
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.
O bien: cf. Sal 90, 4
El Señor te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Padre, que reconfortados con el pan del cielo que alimenta nuestra fe, acrecienta nuestra esperanza y fortalece nuestra caridad, aprendamos a tener hambre de este pan vivo y verdadero y a vivir de toda palabra que sale de tu boca. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración sobre el pueblo        
Señor, derrama una copiosa bendición sobre tu pueblo, para que su esperanza crezca en la adversidad, la virtud se afirme en la tentación, y obtenga así la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

1ª Lectura    Gn 9, 8-15
Lectura del libro del Génesis.

Dios dijo a Noé y a sus hijos: “Yo establezco mi Alianza con ustedes, con sus descendientes, y con todos los seres vivientes que están con ustedes: con los pájaros, el ganado y las fieras salvajes; con todos los animales que salieron del arca, en una palabra, con todos los seres vivientes que hay en la tierra. Yo estableceré mi Alianza con ustedes: los mortales ya no volverán a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habrá otro Diluvio para devastar la tierra”. Dios añadió: “Este será el signo de la Alianza que establezco con ustedes, y con todos los seres vivientes que los acompañan, para todos los tiempos futuros: Yo pongo mi arco en las nubes, como un signo de mi Alianza con la tierra. Cuando cubra de nubes la tierra y aparezca mi arco entre ellas, me acordaré de mi Alianza con ustedes y con todos los seres vivientes, y no volverán a precipitarse las aguas del Diluvio para destruir a los mortales”.
Palabra de Dios.

Comentario
El relato del diluvio presenta de algún modo una nueva creación. Todo renace después de pasar por el agua. En esta renovación, Dios hace una alianza con toda la humanidad. Él no quiere la destrucción sino la vida, lo cual involucra a toda la creación.


Sal 24, 4-9
R. Tus senderos, Señor, son amor y fidelidad.

O bien:
Guía nuestros pasos, Señor, por el camino de la paz.

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador. R.

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos. Por tu bondad, Señor, acuérdate de mí según tu fidelidad. R.

El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.

2ª Lectura    Ped 3, 18-22
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos: Cristo padeció una vez por los pecados –el justo por los injustos– para que, entregado a la muerte en su carne y vivificado en el Espíritu, los llevara a ustedes a Dios. Y entonces fue a hacer su anuncio a los espíritus que estaban prisioneros, a los que se resistieron a creer cuando Dios esperaba pacientemente, en los días en que Noé construía el arca. En ella, unos pocos –ocho en total– se salvaron a través del agua. Todo esto es figura del bautismo, por el que ahora ustedes son salvados, el cual no consiste en la supresión de una mancha corporal, sino que es el compromiso con Dios de una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que está a la derecha de Dios, después de subir al cielo y de habérsele sometido los Ángeles, las Dominaciones y las Potestades.
Palabra de Dios.

Comentario
Se nos presenta una similitud entre las aguas del diluvio y las aguas del bautismo. Noé y su familia renacieron luego de pasar por el agua, y entonces Dios hizo su alianza. Nosotros, al pasar por el agua del Bautismo, nos convertimos en criaturas nuevas, al modo de Jesucristo. Este sacramento hace realidad en nosotros la victoria de Cristo sobre el pecado.

Aclamación  Mt 4, 4
El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Evangelio     Mc 1, 12-15
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, donde fue tentado por Satanás durante cuarenta días. Vivía entre las fieras, y los ángeles lo servían. Después que Juan Bautista fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.
Palabra del Señor.

Comentario
Jesús es tentado en el desierto, así como lo fue la primera pareja humana, según el relato del libro del Génesis. Jesús vence al tentador y, con esto, comienza un nuevo tiempo, una nueva creación. Desde esa experiencia del desierto, Jesús sale a anunciar que el Reino de Dios está cerca. Con esto, Dios sigue ofreciendo su alianza a la humanidad, y a través de Jesús quiere renovar y reforzar su vínculo con cada ser humano en esta tierra.

Oración introductoria
Padre Santo, si en tu plan de salvación permitiste que Jesús fuera tentado, no puedo pedir que yo no lo sea, pero humilde y confiadamente te suplico que esas posibles tentaciones se conviertan en medios para acercarme más a Ti, porque creo en Ti, confío en tu misericordia y te amo.
Señor, que esta oración me ilumine y me fortalezca para saber vencer, por amor a Ti, la tentación.
Meditación 
1.- El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Jesús siempre actuó movido y dirigido por el Espíritu, sin que esto quiera decir que nunca sufrió las tentaciones de la carne. Jesús, como auténtico hombre que era, tenía un cuerpo físico, una carne, que le pedía satisfacer sus necesidades y gustos, como a cualquier otro hombre mortal. Jesús sufrió las tentaciones de la carne no sólo en el desierto, sino durante toda su vida mortal, hasta el último momento de su vida, ya en el madero de la cruz. Pero, como venimos diciendo, fue siempre el Espíritu el que dirigió su vida, venciendo siempre todas y cada una de las tentaciones que el cuerpo físico y mortal le producía. Por eso, Jesús es, también en esto, nuestro modelo a seguir. Nosotros, los comunes mortales, estamos sufriendo continuamente las tentaciones de la carne, somos personas esencialmente carnales. Pero también somos personas espirituales, porque el Espíritu de Dios, el Espíritu de Jesús, actúa y quiere actuar constantemente en nosotros. Como personas espirituales que somos tenemos obligación cristiana de dejarnos conducir siempre por el Espíritu de Dios, por el Espíritu de Jesús. Esta debe ser nuestra principal lucha y tarea de cada día: obedecer al Espíritu, dejarnos conducir por Él, aunque el cuerpo se oponga y hasta quiera rebelarse contra el Espíritu. Tentaciones de la carne vamos a tener siempre, mientras vivamos, pero si somos dóciles a la voz del Espíritu, podremos asemejarnos a Cristo, ser auténticos cristianos, hijos de Dios, nuestro Padre y Creador.
2. Al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. La tentación de satisfacer las exigencias y los gustos del cuerpo. Estas tentaciones vienen siempre revestidas de una auto-justificación aparentemente exigente, porque el cuerpo necesita, evidentemente, pan para sustentarse y múltiples cuidados para mantenerse sano y eficaz. La respuesta de Jesús también es evidente: “no sólo de pan vive el hombre”, pero siempre podremos responder nosotros que tampoco sin pan, sin alimento corporal, puede vivir el hombre. En definitiva, de lo que se trata es de saber en cada momento cuáles son las exigencias del cuerpo necesarias y convenientes que debemos satisfacer y cuáles son las exigencias del cuerpo que no debemos satisfacer, porque se trata de exigencias y gustos que son perjudiciales para el espíritu. No siempre es fácil discernir cuándo se trata de exigencias corporales necesarias y convenientes para el cuerpo y para el espíritu y cuándo no. Es una tarea que debemos resolver encada caso con honestidad y conciencia cristiana, obedeciendo siempre al espíritu, para no dejarnos llevar por las tentaciones de la carne. Cristo prefirió pasar hambre, antes que obedecer al diablo.
3.- Si te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Es la tentación del poseer bienes materiales, a costa de cualquier precio espiritual. En nuestro tiempo, el tema de la corrupción social, económica y política es un buen ejemplo para entender esta clase de tentaciones. Arrodillarse ante quien sea, hacer todas las trampas que haga falta, con tal de conseguir llenar las arcas de nuestro orgullo y de nuestra ambición. Por lo que se ve, es una tentación en la que es fácil caer y en la que de hecho caen muchas personas. Nosotros, como cristianos, además de condenar resueltamente la corrupción venga de donde venga, debemos examinarnos a nosotros mismos en nuestro diario vivir y actuar. Los bienes materiales deben estar siempre al servicio de los bienes espirituales y la obediencia al espíritu debe frenar y, en todo caso, dirigir nuestra tentación de poseer. El ser debe ser puesto siempre por encima del poseer. Cristo rechazó el poder del mundo, para poder seguir siendo siervo e Hijo de Dios.
4.- Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “encargará a los ángeles que cuiden de ti”. La tentación del orgullo y la vanidad, una tentación que todos sufrimos desde que nacemos. Todos queremos que nos quieran y que nos valoren y, más de una vez, para conseguir esto nos comportamos con hipocresía y poca sinceridad. De todos modos, esta tentación mientras no vaya en perjuicio de los demás puede no ser demasiado grave. Pero cuando por orgullo y vanidad hacemos daño al prójimo estamos haciendo algo realmente malo. Todos los milagros y obras grandes que hizo Jesús fueron hechos para hacer el bien a los demás, no para engrandecer su fama y popularidad. Como cristianos debemos pensar que Dios nos ha enviado a este mundo, antes para servir a los demás que para ser servidos por ellos.
Propósito
Aprendamos hoy la lección de Cristo y no le sigamos al juego a ese mentiroso y estafador. El demonio siempre nos pinta las cosas de "color de rosa" y nos engaña, como las sirenas a los navegantes. Nos vamos de bruces contra los acantilados y nos destroza. Ojalá aprendamos de nuestro Señor a afrontar la tentación como Él: con la oración, la vigilancia, el sacrificio -eso es el ayuno-, y la lucha tajante contra la tentación. No juguemos ni dialoguemos con Satanás. No permitamos las dudas ni las insinuaciones. Cortemos enseguida, como Cristo, poniendo por delante la obediencia pronta a la Palabra de Dios y al cumplimiento amoroso de su Voluntad en las pequeñas circunstancias de nuestra vida de todos los días. ¡Éste puede ser un buen propósito para iniciar la Cuaresma!

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