Senador/a o representante en el Congreso: la Iglesia de Estados Unidos está del lado de los Dreamers; ¿y usted?

La Semana Nacional de Migración 2018, que se llevará a cabo en todas las diócesis de Estados Unidos, desde este domingo 7 de enero hasta el sábado 13, ha decidido tomar como acción principal de esta ocasión, el apoyo a los “Dreamers” (“Soñadores”), cuyo estatus migratorio pende de un hilo y depende del Congreso estadounidense el que puedan seguir su vida en ese país o sean deportados al país de origen (que muchos de ellos apenas si conocen).

Bajo el lema de “Justicia para los inmigrantes: ante Dios somos una sola familia”, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) ha decidido lanzar una alerta de acción nacional para que los católicos del país envíen una carta a los senadores y a los miembros del Congreso urgiéndolos a respetar los derechos y la dignidad de quienes llegaron ilegalmente a territorio estadounidense siendo niños de la mano de sus padres y que, hasta ahora, estaban protegidos por el programa de Acción Diferida para Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals), mejor conocido (por sus siglas en inglés) como DACA.

La carta que propone la USCCB que los católicos hagan llegar a senadores y representantes en el Congreso comienza diciendo que “como católico, creo en la dignidad humana de todos los inmigrantes y refugiados”. Este ha sido el punto de vista de la propuesta de la Iglesia católica de Estados Unidos para exigir una reforma migratoria integral. Muchos obispos hablan del actual sistema migratorio del país del norte como un “sistema fallido o roto”.

La carta continúa diciendo que mientras se acerca el fin del DACA (el próximo mes de marzo), cerca de 800,000 jóvenes, que entraron siendo niños a Estados Unidos y que solamente conocen a Estados Unidos como su hogar, tendrán que enfrentarse a la deportación. “Cada día los receptores del DACA pierden su estatus y, con ello, pierden su posibilidad de ir a la escuela, servir al ejército o trabajar legalmente”.

En la parte central de la misiva que la USCCB propone como una acción impostergable para los católicos estadounidenses se puede leer lo siguiente: “Nuestra Iglesia se sostendrá solidariamente con los Dreamers. Durante la Semana Nacional de Migración yo (el que firma la carta) celebraré las contribuciones que han hecho los refugiados y los inmigrantes a nuestras iglesias, a nuestras comunidades y a nuestro país”.

Y más adelante le piden al senador o al representante que, como funcionario electo por el voto de sus comunidades, se pongan de parte de los Dreamers; urjan a los líderes de su partido político a iniciar y a votar por una legislación que provea a los Dreamers de un camino inmediato hacia la obtención de ciudadanía y que “se de la oportunidad de contactar a un Dreamer de su comunidad para que aprenda de su historia”.

En enero de 2003, los obispos de los Estados Unidos y México emitieron una carta pastoral conjunta, “Extranjeros ya no: Juntos en el camino de la esperanza”, que presentó un marco católico para responder a la migración en curso en sus respectivos países. La carta también sugirió reformas sistemáticas a la política migratoria de Estados Unidos y presentó una alternativa al paradigma de inmigración existente.

En 2004, los obispos católicos de los Estados Unidos se comprometieron con la reforma migratoria como una prioridad de la Iglesia Católica de Estados Unidos. Para ello fijaron una “cultura de bienvenida” en la que todos los inmigrantes son tratados con respeto y dignidad.

Un grupo diverso de organizaciones católicas con redes nacionales se unió a la Campaña Justicia para Inmigrantes (JFI) de los obispos católicos estadounidenses, en un esfuerzo por unir y movilizar una creciente red de instituciones católicas, individuos y otras personas de buena voluntad en apoyo de la reforma migratoria.

Los objetivos principales de la campaña JFI son: educar al público, especialmente a la comunidad católica, sobre la enseñanza de la Iglesia sobre la migración y los inmigrantes; crear voluntad política para una reforma migratoria justa y humana y abogar por reformas justas en las leyes y políticas de inmigración y refugiados de los Estados Unidos que reflejen los principios enunciados por los obispos.

Ahora la alerta son los Dreamers. Y sobre ellos va la acción decisiva de los católicos en 2018.









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