El dramático panorama de las madres venezolanas

Hoy leíamos un reportaje sobre el hospital de niños Bambino Gesu de Roma, el cual recibió la visita-sorpresa papal los primeros días de este año, y no podíamos menos que pensar en las vicisitudes de las madres venezolanas ante el panorama con el que lidian en Venezuela.

Cada día un tuit nos revienta en la cara la noticia de otro niño que fallece en nuestros hospitales –a pesar de los denodados esfuerzos de los médicos- por falta de medicamentos y recursos para el tratamiento que habría podido salvar sus vidas. Hace minutos, la periodista Beatríz Adrián colocaba en su cuenta: “Un nuevo ángel ha volado al cielo. Jhoneiber Virguez luchó contra un tumor cerebral que finalmente lo venció. Gracias a todos los que apoyaron para sus radioterapias y con oraciones. Pido a Dios fuerza para su mamá que lo dio todo para su niño. Dios te bendiga angelito bello!”

Ayer, día en que se inauguró la reunión anual de los obispos en Caracas, Mons Fernando Castro, titular de la diócesis de la hermosa isla venezolana de Margarita, nos comentaba con dolor: “Es muy duro tener un grupo de niños sentado frente a ti y darte cuenta de que la mayoría está desnutrido”.

Más frustrante aún es sentir la impotencia de no poder actuar porque la escasez de alimentos y medicinas no será aliviada. El gobierno desconoce la realidad y no piensa importar a pesar de que el país apenas produce un 18 % de la demanda de consumo nacional. La razón es la que conocemos: hay que pagar el servicio de la deuda y el régimen, que dilapidó lo que debía haber reservado para ese objetivo, ahora quiere cumplir, aún a costa del hambre de la gente. Aún así, las sanciones contra el país se endurecerán.

Los saqueos se incrementan a medida que pasan las horas. El último reporte de cuidado llegó de Caicara del Orinoco, población situada a orillas uno de los ríos más grandes e importantes de América, que ha vivido una auténtica pesadilla soportando noches de asaltos a comercios, hasta el punto de que una veintena de sus negocios ha sido vaciado por la fuerza de una multitud iracunda. Proliferan idénticos cuadros de violencia a lo largo de país, a lo que los militares responden, bien con represión o bien sumándose al vandalismo.

Mons. Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal, aseguró ayer, al abrir a Asamblea Anual, que a los obispos venezolanos “nos preocupa sobremanera la vida de nuestro pueblo: su salud, su alimentación, sus medicinas, su seguridad, su empleo, su educación, pero de modo particular, su identidad espiritual de autenticidad cristiana y su consecuente vida moral”. No obstante, recordó que la Iglesia “no se ha quedado en el mero asistencialismo. Ha implementado el análisis, la investigación y diversos programas socio-educativos, todos vigentes”.

Una de las informaciones más destacadas la aportó la experta agroalimentaria y asesora de Cáritas-Venezuela, Susana Raffalli, quien fue contundente al actualizar las cifras de la infancia desnutrida puntualizando: “A través del proyecto Samán –de Cáritas- hemos logrado recuperar más de 3.000 niños, cifra con la cual cerramos el 2017, demostrando que la asistencia humanitaria sí funciona”.

Rafalli alertó: se intensificarán las enfermedades infecciosas si no se ponen correctivos. Los países entraron en la modernidad porque superaron las epidemias. Nosotros tenemos malaria, difteria y sarampión, lo que representa un retroceso de 25 años”. El 25 de diciembre, ella había publicado este desesperado mensaje: “La desnutrición aguda se nos duplicó en meses de conmoción social. Para esos niños al filo que dejé en Ciudad Bolivar yo pido otra opción”.

Falta la gasolina, y si ella falta, faltan también los alimentos pues no hay transporte para distribuir lo poco que hay. Ayer los representantes de las cadenas de expendio de alimentos se encontraban en emergencia, reunidos para tomar decisiones. Se adelantó que una de ellas podría ser poner a disposición del público, al precio que el gobierno decida, lo que resta en almacenes hasta que se agote.

Es imposible funcionar con esas presiones, hacer las reposiciones y trabajar a pérdida. El reconocido economista venezolano Orlando Ochoa escribió hoy en su time-line de tuiter: “Forzar supermercados a bajar precios a una fracción del costo, en medio de un proceso de hiperinflación, causará perdidas y quiebras. El resentimiento de la cúpula marxista destruye y hunde más al país”.

Un representante de la publicación Ecoanalítica también fue invitado a exponer en el marco de la asamblea de obispos y aseguró -en apretada síntesis de sus ideas-: “En crecimiento estamos a nivel de 1952 mientras la producción petrolera sigue cayendo; el gobierno cierra con números negativos; la contracción del PIB es mayor de la esperada. Recortarán –tal y como lo han anunciado- en 40% las importaciones.

Necesitan cerrar sus cuentas en cero. Lo que sufra la gente, eso no importa. El país va rumbo a una peligrosa paralización; el ajuste mayor ha sido para el sector privado. Seguirán recortando importaciones a costa del deterioro y el hambre”. Las proyecciones de inflación asciende a la imposible cifra de 10.000% anual. La buena noticia de estos economistas es una evidencia histórica: “Venezuela se ha recuperado más rápidamente que otros países. Si se aplican las políticas correctas, así será”.

“Mientras no haya un CNE trasparente y confiable, elegido por la Asamblea Nacional, los venezolanos no votaremos en ninguna elección”, asegura Mons Ulises Gutiérrez, Arzobispo de Ciudad Bolívar, coreando a buena parte de la población decepcionada.

Pero otro de los invitados a tomar la palabra en la CEV, el sacerdote jesuita y respetado analista político, Luis Ugalde, confrontaba la realidad: puesto que no hay manera de evitar las elecciones porque el gobierno las convocará cuando le venga en gana y “hará lo posible y lo imposible por no cambiar las reglas de juego electoral impuestas por la dictadura, la alternativa es escoger un candidato que una, que entusiasme, que se coloque por encima de los partidos y los liderazgos, por encima de la política”.

Una dirigencia dividida y distraída, aunado a las trampas del CNE, es un cuadro que tienta al gobierno a lanzar elecciones cuanto antes, por lo que insistió en que es preciso una candidatura de consenso y “para ello hay q mover conciencias”.

Constantemente aparecen aspirantes a candidato y “todos sobran!”, reprochó el ex rector de la Universidad Católica Andrés Bello, reconociendo que la persona seleccionada debe estar, no en la antipolítica, pero por encima de la política El sacerdote cerró con una dura apelación: “Nuestro dilema no tiene escapatoria. Debemos escoger entre lo que Dios maldice o bendice: o nos quedamos con políticas de muerte o buscamos responsable y decididamente el cambio”.

Así, la Conferencia Episcopal Venezolana dejó instalada oficialmente la Centésima Novena Asamblea Plenaria Ordinaria, en Caracas este domingo 7 de enero. Desde allí, los representantes de la Iglesia Católica en el país dejaron claro que sí no existe una solución inmediata para solucionar el problema de la escasez de alimentos y medicinas en el país se podría generar una ”convulsión social”. Y es que la tensión social va en aumento, lo que puede constatarse a simple vista.

A primera hora de la mañana nos llegó la noticia: El papa Francisco volvió sobre Venezuela exhortando a “responder sin demora a las necesidades primarias de la población”. Hizo una serie de llamamientos para este país durante su tradicional discurso. Se refirió a “la querida Venezuela, que está atravesando una crisis política y humanitaria” y expresó su deseo de que las elecciones, que deben realizarse en algún momento de este año 2018, consigan resultados para una nación que parece decantarse, cada vez más aceleradamente, a la opción por la violencia.-









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