De “Los Archivos del Pentágono” al nuevo director de The New York Times: el periodismo está de vuelta

Una película sobre The Washington Post, “Los archivos del Pentágono”, de Steven Spielberg, y una carta del nuevo director del rotativo The New York Times, A.G. Sulzberger, ponen al periodismo impreso otra vez en la palestra, sobre todo enfrentando al poder y acotándolo desde una posición de libertad de expresión y profesionalismo.

La película de Spielberg, que cuenta con un buen número de estrellas como Tom Hanks, Meryl Streep, Bradley Whitford y Carrie Coon, en los papeles principales, está ambientada en 1971, cuando el diario The Washington Post decidió publicar fragmentos de los Documentos del Pentágono, un inmenso informe clasificado en el que se registró la participación de Estados Unidos en el sureste de Asia desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1968.

El alegato de fondo de la película es el de la libertad de prensa frente a los embates de la Casa Blanca, que buscaba, a toda costa que los papeles de Daniel Ellsberg, un investigador de la Marina estadounidense y después, de acuerdo al espíritu de la época, pacifista, fueran publicados argumentando que afectaban a la seguridad nacional.

Finalmente el Post decidió publicarlos, entablando un debate sobre la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos que dice, a la letra: “El Congreso no podrá hacer ninguna ley con respecto al establecimiento de la religión, ni prohibiendo la libre práctica de la misma; ni limitando la libertad de expresión, ni de prensa; ni el derecho a la asamblea pacífica de las personas, ni de solicitar al gobierno una compensación de agravios”.

Por su parte, el nuevo director de The New York Times, A.G. Sulzberger, tataranieto del fundador del rotativo en 1896, Adolph Ochs, escribió ayer una carta para dar a conocer tanto su nombramiento a los lectores como la necesidad que tiene el periódico neoyorquino de recuperar la tradición y la herencia de su familia en estos tiempos, similares a los de fines del siglo XIX.

“Aquellos tiempos no eran diferentes a los de hoy, escribe Sulzberger: la agitación tecnológica, económica y social estaba alterando las tradiciones en el país. La gente que intentaba entender estos cambios y sus implicaciones se encontraba confundida por políticas polarizadas y una prensa partidista, más enfocada en sus propios intereses que en informar al público”.

El nuevo director del Times subraya en su carta que “una vez más, nuestra sociedad está siendo transformada por fuerzas políticas, tecnológicas y ambientales que demandan un análisis profundo y una explicación meticulosa. Más de 120 años después de que la visión de Adolph Ochs se imprimiera en nuestras páginas, la necesidad de un periodismo independiente, valiente y confiable sigue siendo igual de grande”.

Hay que recordar que tanto el Post como el Times están siendo constantemente atacados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien los acusa de difundir “noticias falsas”. Sulzberger –como Spielberg en la película—retoma en su carta el hecho de que “hubo una razón por la cual la libertad de expresión y de prensa ocuparon el primer lugar en nuestros derechos fundamentales. Nuestros fundadores entendieron que el libre intercambio y la capacidad de exigir al poder que rinda cuentas eran prerrequisitos para una democracia exitosa”.

Sin embargo, como 1971 con los archivos del Pentágono, en 2018, “una confluencia peligrosa de poderes está amenazando el papel central de la prensa, que es ayudar a las personas a entender e involucrarse con el mundo que las rodea”.

Más adelante, el heredero de la familia de Ochs y actual director del Times, dice que el modelo de negocio que sostuvo durante tanto tiempo al amplio y costoso trabajo del periodismo original “está erosionado, lo que obliga a los medios de todos los tamaños y formas a reducir sus equipos de trabajo y sus ambiciones. La desinformación está aumentando y la confianza en los medios cae a medida que las plataformas tecnológicas dan prioridad a los clics, los rumores y la propaganda antes que a la investigación real; los políticos manipulan para sacar ventaja alimentando las sospechas sobre la prensa”.

Todo esto ha generado una “creciente polarización” en la sociedad, principalmente en la sociedad estadounidense, y representa una “amenaza incluso a la suposición fundamental de verdades en común, las que mantienen unida a una sociedad”, según Sulzberger, quien remata diciendo que “al igual que nuestros antecesores en el Times, mis colegas y yo no cederemos ante esos poderes”.

Sin duda, el periodismo de las grandes cabeceras, el que arrastra a todo el gremio a pensar profesionalmente y actuar socialmente, está de vuelta. En la pantalla grande y en el corazón de la democracia occidental. Y así lo dice Sulzberger: “The New York Times seguirá buscando con curiosidad, valor y empatía las historias más importantes de nuestra era porque creemos que para mejorar el mundo, primero debemos entenderlo”.

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