Venezuela: La respuesta de Cáritas tras negativa de un canal humanitario

Sin humo blanco para la vida concluyó la primera ronda de negociaciones en República Dominicana entre oficialismo y oposición, que tuvo como uno de los pedimentos la apertura de un canal humanitario para Venezuela. La nación sudamericana sufre una crisis inédita, aunque según el gobierno de Nicolás Maduro ésta “no existe”.

En este marco, la directora de Cáritas Venezuela, Janeth Márquez, conversó con Aleteia y recordó que la prioridad de la Iglesia es salvar vidas, motivo por el cual han hecho una “revisión de sus estrategias para 2018” y también de sus prioridades.

“Somos una organización de la Iglesia Católica, cuyo principio fundamental es la vida. Por eso, buscamos nuevas estrategias para salvar niños y salvar a enfermos de VIH-SIDA, así como de las personas más vulnerables que padecen alguna enfermedad o algún virus y que debido a la falta de medicamentos que no puedan conseguir estén en riesgo inminente de muerte”, señala.

Sostiene que teniendo ese horizonte claro que es la vida, “y el horizonte más claro: que somos organización social de la Iglesia, hemos decidido fortalecer estrategias en alianza con el ACNUR y otros organismos como la Organización de la Salud y UNICEF. Pero insistimos además en la posibilidad de establecer cooperación puntual con el estado venezolano”.

En opinión de la socióloga, “si ya tenemos las crisis, éstas deben mostrar las bondades de la gente también”. Al respecto, indica que “el gobierno ya entendió que aquí hay una crisis. Él ya lo sabe, porque ha sacado un decreto de excepción precisamente porque existe una crisis, pero debe intentar trabajar en cooperación con todos los actores, y eso significa no sólo (el establecimiento) de un canal, un corredor, o el nombre que cada uno le pone”.

“Nosotros hablamos más de cooperación, un concepto que nos permite ver la bondad de unos hermanos con otros, con principios universales, como por ejemplo que la red de Cáritas pueda cooperar con la de Venezuela”, abunda Márquez.

Explicó que están llamando “a entrar a una cooperación puntual, y dependiendo como vaya el país se modifica: si mejora, podemos ir eliminando programas de emergencia. Pero si empeora, tendríamos que pasar a una cooperación más grande. En este momento no queremos ni darle nombre, pero sí pedimos cooperación puntual entre personas y entre Estados, lo que requeriría el permiso del gobierno venezolano…”.

Consultada por Aleteia con respecto a casos específicos de cooperación puntual, explicó: “Si tengo de Cáritas España un barco, o un avión, o 4 cajitas de medicamentos, yo debería poder ingresarlo sin necesidad de llevar a cabo todos los requerimientos y papeleos habituales que toman mucho tiempo. Un tiempo en el que se muere la gente. Y no estamos en tiempos  normales, estamos en tiempos que requerirían agilizar trámites para poder salvar vidas”.

-¿Tendrían que establecer una normativa con el Estado?

-Normalmente en las emergencias eso está legislado, normado. Hay unas tramitaciones que se eliminan y se abre la posibilidad de que ingresen ciertos medicamentos o alimentos. Lo que nosotros quisiéramos es que si el Estado no quiere hablar de ayuda humanitaria, o de canal, pudiera hacer una cooperación puntual, pero con los mecanismos que existen sólo cuando se llama una emergencia; es decir, se agilizan los permisos.

-En el caso del paludismo ocurrió en cuanto al ingreso de medicinas…

-Sí, porque se necesitaba con extrema urgencia la entrada de medicamentos y la Organización Panamericana de la Salud pudo hacerlo pero todavía se necesitan más. Fue muy rápido.

-¿Qué se necesita con mayor urgencia?

-Lo que nos plantean en las mesas de diagnóstico en los cuales participan otros actores es que se necesita una política permanente de atención por parte del Estado. No somos expertos en todos los temas. Nosotros solamente decimos públicamente es lo que vamos entendiendo de acuerdo con nuestra propia realidad local.

En el caso del paludismo estamos hablando de un tema que tiene que ver con vectores (el agente transmisor; en este caso, un zancudo). En Venezuela había unos de toda la vida y se controlaron. Si no hay vectores, no se propaga.

¿Qué pasa con la difteria y el sarampión? Se controla con una inyección, con vacuna, se hacen jornadas… con vacuna eso se controla, pero en el caso del paludismo, no, porque hay vectores que transmiten y se requiere una atención permanente que controle.

-Ha habido grandes reacciones a los boletines de Cáritas, replicados actualmente en todo el mundo. ¿Fueron una sorpresa estos informes para el gobierno de Maduro?

-El primero que se enteró de nuestros boletines fue el gobierno. Al primero que le mostramos esta información, incluso antes de hacerla pública, fue al estado venezolano. Un poco para decirle: esta es nuestra metodología. Si usted tiene algo que decir, o si considera que hay algo que no cumple en lo que respecta a nuestra metodología, le agradecemos que nos haga la observación.

-¿Se sienten satisfechos en Cáritas con los reportes que brindan detalles sobre la crisis?

-Con los datos hemos ido a los distintos organismos, empezando por la Defensoría…

Sabemos que el niño está mal. Sabemos que hay desnutrición. Y lo que estamos solicitando es que no queríamos hacer estos informes y este monitoreo, porque a nosotros no nos toca esto.

Estamos invirtiendo dinero y tiempo de nuestra gente en hacer un monitoreo que fácilmente puede hacerlo el Instituto de Nutrición de Venezuela. Y más bien estaríamos nosotros para aportar la solución que implica el acompañamiento de la gente y lo que hacemos con nuestro ‘viveros’ de niños. Se trata de un trabajo mucho más complejo y es parte de lo que estamos haciendo: tenemos a nuestra gente dándoles el suplemento alimenticio, con base en el esquema que hemos establecido como prioritario.

-¿Por qué hicieron y mantienen el monitoreo?

-Hicimos un monitoreo porque no había cifras. No queremos hablar de anécdotas, de testimonios, de que se desmayó una persona, en la escuela. Hicimos un monitoreo porque por la sangre de Cáritas corre la verdad. Nosotros jamás vamos a decir una cosa que no sea verdad, ni somos amarillistas, ni vamos a exagerar una data. Trabajamos en la política social no en la política electoral.

-¿Cuál es el interés de la Iglesia?

-Nuestro interés es colaborar. Quisiéramos poder reunirnos para buscar soluciones, porque todos saben lo que pasa en Venezuela. Los diagnósticos son conocidos. Estamos cansados de dar cifras. ¿Qué pueden decir de novedoso nuestros boletines? ¡Que la situación está empeorando! Pero quisiéramos decir que está bajando el número de afectados y hacer una fiesta, hasta decir: ya quitamos este programa de emergencia porque seguimos mejorando.

-¿Qué medidas están implementando para los próximos meses?

-Estamos planteando para 2018 al Gobierno, que llamamos a sumar y multiplicar, no a dividir y restar. Podemos sumar con las organizaciones de Naciones Unidas que están en esto y las de la sociedad civil que quieran y realmente puedan aportar, y nos estamos distanciando de cualquier organización que sea politiquera. Porque el Papa Francisco está llamando a decir: ¡basta de tanto hablar! Y eso aplica muy bien en el caso venezolano. ¡Con obras es como hay que decir las cosas!

-Pero Cáritas desarrolla varias obras y programas de gran alcance…

-Es una situación compleja. Son necesarias las obras: no solamente la olla comunitaria, que semanalmente llevamos a cabo en todo el país con aporte de proteínas de manera gratuita. Es necesario sentarse en conjunto a ver cómo cada quien apoya para salvar niños.

Sabemos que el ente rector es el Estado y no pretendemos asumir ni quitar esa responsabilidad, porque además Cáritas sólo puede ayudar del total al 5%; es decir, que hay 95% de niños vulnerables que están al margen real de nuestra ayuda. Incluso, si incorporáramos a todo el conglomerado de la Iglesia, sumando a: AVEC, Fe y Alegría, podríamos llegar al 15% de la población afectada, siendo generosos en nuestra estimación. Y es muchísimo para una organización. Prácticamente estamos colapsados queriendo ayudar.

-¿Qué proponen al Estado?

-Sabemos que hay limitaciones: de ingresos, medidas económicas que afectan al pobre. Queremos ponernos a la orden, sin polarización, porque no sirve de nada que estemos de este lado diciendo una verdad como que: hay niños desnutridos, y ellos allá estén diciendo que nosotros no servimos para nada. Lo que queremos es trabajar en conjunto, porque la vida no se logra sino con dos personas. La vida en Venezuela no se salva sin la ayuda de todos los actores.

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