¿Tiene remedio la “nostalgia navideña” cuando se está lejos? 

Cuando vivimos lejos de nuestra tierra, la nostalgia suele convertirse en una compañera de viaje permanente. A veces se vuelve una compañía molesta, con la que es difícil convivir. También puede sentirse como una música de fondo o como una segunda piel, que termina formando parte de nuestra vida y que notamos sólo cuando cambia su intensidad. En otros momentos la nostalgia se vuelve pequeñita y ligera, casi imperceptible y podemos tener la ilusión de que finalmente se ha ido.

Los “ataques de nostalgia” que sentimos cuando vivimos lejos de nuestra tierra, están relacionados con nuestra historia,  con el modo de enfrentar el proceso de desarraigo y de adaptación a otra cultura y con el estilo de vida que llevamos en el nuevo país.

A veces basta un olor, una imagen o un fragmento de música para desencadenar el deseo ardiente de regresar a nuestra tierra o también el de volver a vivir un tiempo que ya se ha ido y que no volverá jamás.

Durante la Navidad, cuando vivimos lejos de nuestra tierra, la nostalgia se vuelve intensa, porque nos hace caer en la cuenta de la dolorosa distancia de nuestros seres queridos y también de la ausencia de los que ya descansan en paz.

Los recuerdos nos asaltan, llevándonos hacia un tiempo que no volverá y recordándonos que estamos lejos. Podemos tratar de convivir con la “nostalgia navideña” en santa paz o pelearnos todo el tiempo con ella para tratar de que se vaya.

Recordando algunos ataques de “nostalgia navideña” que he sufrido, recordé también algunos “remedios de la abuelita” para el resfriado, la tristeza o para el mal de amores.

Así que le pregunté a algunas mujeres latinoamericanas que viven fuera de su país de origen, cuál era el remedio que usaban para la “nostalgia navideña”.

Y éstas fueron algunas de sus respuestas:

Para concluir, quizá un buen ataque de “nostalgia navideña” pueda convertirse en una experiencia que nos ayuda a crecer. La búsqueda de un remedio que la vuelva más llevadera nos abre la posibilidad de desarrollar nuevos recursos. Pero si la nostalgia se vuelve demasiado grande o permanente e invade nuestra vida,  es necesario buscar ayuda profesional.  Y tú, ¿también sufres de “nostalgia navideña”? ¿Tienes algún remedio que quisieras compartir?









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