¿Qué debo saber para preparar la comida para un familiar con problemas para tragar?

A pesar que la disfagia es un problema poco conocido, es muy común sobre todo entre la gente de más edad, pero también en niños.

Es una secuela común a diversas enfermedades, entre las que se incluyen accidentes cardiovasculares (ACV), traumatismos craneoencefálicos (TCE) y múltiples enfermedades neurodegenerativas. Por tanto,  puede deberse a una alteración orgánica o a una dificultad funcional y afectar a pacientes de todas las edades.

El término disfagia proviene de dos palabras griegas, dys (dificultad) y phagia (comer), es la incapacidad o dificultad para transportar la comida ya sea sólida, líquida o ambas desde la boca hasta el estómago.

Es sumamente importante que sea diagnosticada y tratada lo antes posible, ya que puede causar desnutrición y también conlleva un elevado riesgo de infecciones respiratorias por aspiración. Por lo tanto, hay que comenzar enseguida con técnicas de deglución seguras y estrategias dietéticas adecuadas.

Hay ciertos síntomas o signos clínicos que pueden hacernos pensar que una persona puede tener disfagia y a la que debemos de estar atentos, sobre todo con los más mayores de la familia:

Una de las consecuencias alimenticias más comunes es la desnutrición o deshidratación, a causa del miedo a comer o beber porque se atragantan, esto limita la dieta y genera también perdidas de peso y debilidad muscular.

Para evitar todo esto es necesario tomar algunas medidas nutricionales para mantener un adecuado aporte hídrico, energético y de nutrientes.

Lograr una consistencia de la preparación adecuada a la situación de la persona, que podrá ir variando con el tiempo.

Si la consistencia debe ser sólida, adaptamos desde alimentos triturados homogéneos a una dieta blanda (enteros de fácil masticación). Sí es liquida o de puré, adaptamos de acuerdo a la consistencia tipo:

Pudding,  que es similar a una crema, yogur o gelatina

Miel, es parecida a un yogur liquido.

Néctar, es como el zumo de melocotón o melón

Líquidos, como el agua, los caldos claros, el café, las infusiones o los zumos.

Pero la consistencia de líquidos seguramente sea difícil de tolerar, por lo tanto lo más recomendable es agregarle algún espesante  como harina de arroz o de maíz o agua gelificante que venden en las farmacias  o natural como la tapioca, para aumentar un poco la viscosidad.

En algunos casos el gusto puede estar alterado o no, en ambos casos es conveniente realzar el sabor de las preparaciones con sabores intensos  con hierbas frescas o especias y con contrastes, por ejemplo, dulce con salado o ácidos con amargo. Si es el agua se le puede agregar gotitas de limón.

Temperaturas ni muy frías ni muy calientes.

Debe ser lo más atractiva posible, para que la persona sienta ganas de comer esa comida.

El tratamiento de estas personas que padecen disfagia ya sean niños o adultos debe ser personalizado y realizarse con un equipo multidisciplinario (de profesionales como nutricionistas, logopedas y médicos). Su alimentación es muy importante para mantener un adecuado crecimiento y desarrollo principalmente en niños, pero a su vez requiere de mucha dedicación, atención, aprendizaje y sobre todo mucho amor.

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